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The Most Sacred Thing (May 1780 – Onward)
11/16/25 | 2h 10m 41s | Rating: TV-14
The British Army under General Cornwallis struggles to pacify the southern states. Meanwhile, one of the most respected American generals betrays the cause and defects to the British. Supported by the French Army and Navy, Washington’s Continental Army wins the decisive victory at Yorktown. Peace is restored, independence is won, and Americans aspire for a more perfect union.
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The Most Sacred Thing (May 1780 – Onward)
Locutora: Gran parte del financiamiento de la Revolucin Americana ha sido provisto por The Better Angels Society y sus miembros Jeannie y Jonathan Lavine con las fundaciones Crimson Lion Foundation y la Blavatnik Family Foundation.
Tambin aportaron importantes fondos David M. Rubenstein, The Robert D. y Patricia E. Kern Family Foundation, la Lilly Endowment y miembros de The Better Angels Society Eric y Wendy Schmidt, Stephen A. Schwarzman y Kenneth C. Griffin con Griffin Catalyst.
Apoyo adicional fue provisto por The Arthur Vining Davis Foundations, The Pew Charitable Trusts, Gilbert S. Omenn y Martha A. Darling, la Park Foundation y por miembros de The Better Angels Society Gilchrist y Amy Berg, Perry y Donna Golkin, The Michelson Foundation, Jacqueline B. Mars, Kissick Family Foundation, Diane y Hal Brierley, John H.N.
Fisher y Jennifer Caldwell, John y Catherine Debs, The Fullerton Family Charitable Fund, y estos miembros adicionales.
La Revolucin Americana ha sido posible gracias al apoyo recibido de la corporacin para la radiodifusin pblica, y espectadores como usted.
Gracias.
Narrador: La Revolucin Americana tuvo un impacto en todo el mundo.
La lucha requiri ingenio, determinacin y la esperanza en un nuevo maana, para cambiar el rumbo de los acontecimientos y dar inicio a la historia de los Estados Unidos.
En pantalla: Bank of America se enorgullece de apoyar la labor de Ken Burns para mantener viva la historia.
The American Revolution.
Narrador: Qu quiere lograr?
Bank of America.
Locutor: Una Produccin de Florentine Films.
Jane Kamensky: Pienso que creer en Estados Unidos, enraizado en la Revolucin Americana, es creer en la posibilidad.
Para m, eso es lo extraordinario sobre el bando patriota de esta lucha.
Creo que en ambos bandos, todos, incluso a quienes se les negaba la propiedad de s mismos, tenan ese sentido de posibilidad por el que vala la pena luchar.
Stephen Conway: La Revolucin Americana cambi el mundo.
No se trata nada ms del nacimiento de Estados Unidos, tuvo repercusiones en todo el mundo.
As que creo que estudiar la Revolucin Americana, entenderla y ponerla en un contexto global, es de vital importancia para que podamos comprender por qu estamos donde estamos en este momento.
Locutor: La Revolucin Americana Voz: "Nuestro pas se sumi en una gran confusin "debido a la prolongacin de la guerra.
"Casi todas las iglesias de Virginia permanecan cerradas "y sus santos oficios, sin celebrarse.
"La mayora de nuestros hombres "estaban involucrados en el conflicto.
"Nuestro pueblo se haba convertido en una guarnicin".
Betsy Ambler.
Narrador: Betsy Ambler de Yorktown, Virginia, tena diez aos cuando la guerra comenz.
Ahora tena quince aos, y la mayora de ese tiempo haba vivido lejos de casa.
En la primavera de 1780, ya haba regresado a Yorktown con su familia.
All, la vida haba cambiado.
Las regiones ms pobladas de Virginia estaban al alcance de la Armada Real, as como de los soldados que los britnicos desembarcaran.
El gobernador Thomas Jefferson y la asamblea de Virginia decidieron trasladar la capital de la cercana Williamsburg a Richmond, y puesto que el padre de Betsy Ambler haba sido designado en el Gobierno estatal, su familia tendra que mudarse de nuevo.
George Washington saba desde haca mucho tiempo que Yorktown era especialmente vulnerable.
Desde 1777 haba advertido al comandante de la milicia de Virginia que no apostara soldados all.
Voz: "En ningn caso considero prudente "mantener una fuerza considerable en Yorktown.
"Al estar situada en un estrecho de tierra, "corre el riesgo de quedar aislada.
"Para el enemigo sera muy fcil enviar unos cuantos barcos "y desembarcar varias tropas all, "quienes, despus de levantar algunas fortificaciones, interceptaran su retirada y los obligaran a rendirse".
George Washington.
Locutor: Episodio Seis Lo ms Sagrado.
De mayo de 1780 en adelante.
Narrador: A finales de mayo de 1780, poco despus de que los britnicos capturaran a Charleston, en Carolina del Sur, un grupo lite leal compuesto por caballera e infantera montada, de uniforme verde y conocido como Legin Britnica, persegua de cerca a los soldados continentales que huan al norte.
Su comandante era el oficial britnico de 25 aos Banastre Tarleton: apuesto, libertino, despiadado y decidido a convertirse en un soldado clebre.
El cronista britnico Horace Walpole escribi: "Tarleton se ufana de haber asesinado a ms hombres y de haberse acostado con ms mujeres que nadie" en el ejrcito.
Tarleton alcanz a los rebeldes cerca de la frontera con Carolina del Norte, en una regin llamada Waxhaws, y les exigi que se rindieran.
Voz: "Le ordenarn "a todas las personas bajo su mando "que entreguen las armas en una hora.
"Si se atreven a rechazar estos trminos, el derramamiento de sangre ser su culpa".
Banastre Tarleton.
[explosin] Narrador: Los patriotas decidieron luchar.
Los hombres de Tarleton no tardaron en superarlos.
Algunos, que soltaron sus armas y pidieron clemencia, no la recibieron.
Tarleton escribi: "rechazaron mis trminos.
Descuartic a 170 hombres, entre oficiales y soldados".
Si bien haba acabado con la ltima fuerza continental en Carolina del Sur, tambin inspir a patriotas locales a oponerse a la ocupacin britnica.
En los meses siguientes, cuando entraron en combate, muchos estuvieron dispuestos a ofrecer lo que llamaron la "clemencia de Tarleton" a cualquier leal con la mala suerte de caer en sus manos.
Vincent Brown: La guerra en Carolina del Sur fue sangrienta, fue un conflicto de guerrillas.
En ocasiones, son hermanos los que se enfrentan en esta guerra en el bosque.
Fue un conflicto en verdad horrible.
Si esperan una historia de origen nacional pulcra, y que seale quines eran los buenos y quines los malos, la historia de la Revolucin Americana en Carolina del Sur no es esa historia.
[msica suave] Christopher Brown: El Gobierno britnico era muy bueno tomndose y ocupando ciudades.
Newport, Filadelfia, Nueva York, Charleston, Savannah, ese tipo de puertos son los que los britnicos lograron tomarse durante la guerra, pero ocupar esos lugares no significaba tener a Estados Unidos.
Pacificar el campo por completo es una tarea completamente distinta a la de tomarse posiciones estratgicas.
Narrador: El general Charles Cornwallis haba quedado a cargo del Sur y haba recibido rdenes claras del general Henry Clinton desde Nueva York.
No deba avanzar hacia Carolina del Norte ni Virginia hasta que pacificaran Carolina del Sur por completo.
Deba ser la primera ocupacin militar a gran escala de una colonia entera en Amrica del Norte.
Desde Charleston, tropas britnicas rpidamente ocuparon puestos en un gran arco, desde Savannah y Augusta en Georgia, atravesando la aldea llamada Ninety Six, hasta Camden y despus Georgetown, a sesenta millas de la costa desde Charleston.
Vincent Brown: Cuando los britnicos decidieron trasladar la guerra con contundencia al Sur, creo que buscaban aprovechar el hecho de que en esos territorios haba menos colonos blancos y ms personas esclavizadas.
Los colonos eran ms vulnerables.
Voz: "No necesitamos ir en busca de su propiedad, "los esclavos, que vienen por su cuenta, "y la hambruna viene despus.
"Podemos aniquilar su comercio y la miseria ser inevitable.
"Y cuando un ejrcito no encuentra cmo subsistir, con qu esperanza resiste el pueblo?"
Mayor John Andr.
Voz: "Decid ir a Charleston "y arrojarme a los brazos de los ingleses.
"Me recibieron con gusto y comenc a sentir "la felicidad de la libertad, algo que nunca antes haba tenido".
Boston King.
Voz: "Mis esclavos me robaron y me abandonaron.
"Vendera algunos de mis negros, pero los esclavos de este pas "se han comportado de forma tan infame "y su valor es tan insignificante que vender en este momento sera la ruina total".
Eliza Lucas Pinckney.
Narrador: En su cuartel general en Nueva York, el general Clinton segua creyendo que la mayora de personas en Carolina del Sur eran leales.
Haba insistido en que los patriotas juraran lealtad a la Corona o seran "considerados enemigos, y tratados como tal".
Quienes juraron lealtad pronto quedaron decepcionados cuando sus vecinos leales comenzaron a ajustar cuentas pendientes.
Aquellos "insurgentes" que se negaron a jurar y se atrevieron a tomar las armas en contra del rey, segn dijo Tarleton al general Cornwallis, "no merecen misericordia", y ni l ni sus hombres la tendran con ellos.
Stephen Conway: El juramento de lealtad iba demasiado lejos porque los obligaba a admitir pblicamente que estaban del bando britnico.
Pero creo que el problema fundamental es que los britnicos estaban reacios a restaurar el gobierno civil en los territorios que ocupaban.
Mantienen un gobierno militar, eso, claro est, refuerza lo que sostienen los estadounidenses, que los britnicos estn decididos a imponer una tirana en las colonias.
Voz: "Los tiempos comenzaron a tornarse difciles "y la gente empez a dividirse en bandos.
"Aquellos que haban sido buenos amigos en el pasado "ahora eran enemigos.
Comenzaron a mirarse entre s con recelo".
James Collins.
Narrador: James Collins, de 16 aos, viva en la granja de su familia justo al sur de la frontera con Carolina del Norte.
Su padre, Daniel, era un inmigrante irlands que despreciaba a los britnicos, e inst a su hijo a convertirse en "recolector de informacin", en espa, para informar sobre sus vecinos leales.
Christopher Brown: Algo que sucede durante la guerra es que, aquellos que son excelentes polticos, crean binarismos.
O estn con ellos o en su contra.
La realidad es que eso nunca es cierto en la vida real, por lo general hay ms de dos posibilidades.
A muchas personas en las trece colonias poco les importaba el resultado, solo queran que acabara la guerra.
Stephen Conway: Los britnicos dependan bastante de reclutar leales como soldados.
Y los leales solan ser muy resentidos.
Y, claro, si tienes soldados con sed de venganza, no son los mejores instrumentos para la pacificacin.
Narrador: El 22 de junio de 1780, el padre de James Collins estaba con otros hombres en un asentamiento diminuto llamado Brown's Crossroads, quienes haban sido convocados por el capitn Christian Huck, un leal con una reputacin de crueldad bien merecida.
Estaba all para tomar el juramento de lealtad.
El capitn sorprendi a la multitud al advertirles que "incluso si los rebeldes son tan grandes como los rboles "y Jesucristo bajara a liderarlos, l, de todos modos, los derrotara".
Su pblico, presbiterianos todos, lo consideraron una blasfemia.
Debemos luchar, dijo el padre de James tan pronto lleg a casa, o "someternos y ser sus esclavos".
A la maana siguiente, se fue a unirse a la milicia patriota.
James fue con l con una vieja escopeta.
Durante las semanas siguientes, Christian Huck sigui quemando casas, amenazando mujeres y asesinando rebeldes.
En julio, despus de tomar a una familia patriota como rehenes, la milicia de los Collins le dio alcance y lo mat junto con muchos de sus hombres.
Nuevos voluntarios engrosaban las filas patriotas.
A comienzos de agosto, Cornwallis tuvo que admitir que todo el territorio que antes asegur haber pacificado, estaba en "un estado de rebelin absoluto".
Rocky Mount y Hanging Rock, Blue Savannah y Black Mingo, Tearcoat Swamp y Halfway Swamp, Horse Shoe y Quinby Bridge: las batallas y escaramuzas que tuvieron lugar en Carolina del Sur entre 1780 y 1781, 102 en total segn algunos registros, representaron una quinta parte de las muertes en combate ocurridas durante toda la guerra.
Y casi todas las muertes estadounidenses fueron a manos de otros estadounidenses.
Maya Jasanoff: La violencia radicaliza, polariza, y durante la revolucin, personas de ambos bandos, cuando eran vctimas de violencia, se convertan entonces en perpetradores de violencia.
Voz: "No haba nadie en las calles, "tan solo algunos rostros tristes y asustados "asomados a las ventanas.
"Habl con algunos "de los ciudadanos ms prominentes "y les inform que esto era la avanzada "de una fuerza ms grande que vena en camino, "y que nuestro rey haba decidido apoyarlos con todo su poder y fuerza".
General Rochambeau.
Narrador: El 11 de julio de 1780, cinco barcos de guerra franceses y un montn de navos de transporte emergieron de la neblina que cubra el puerto de Newport, Rhode Island.
Desembarcaron unos 4,600 oficiales y soldados bajo el mando del conde de Rochambeau.
Los habitantes de Rhode Island no haban olvidado que la ltima flota francesa que lleg los haba abandonado, sus residentes protestantes no estaban seguros de si aquellos catlicos extranjeros haban llegado a ayudar o a conquistarlos.
Pero cuando el comandante francs les prometi que sus hombres pagaran por todo lo que necesitaran con monedas de plata en lugar del papel continental sin valor alguno, un oficial francs record que "sus rostros se iluminaron cuando mencionamos una moneda fuerte".
Al da siguiente, el general Rochambeau le escribi a Washington: "Aqu estamos, seor, a sus rdenes".
Entretanto, el Congreso, sin consultar a George Washington, haba nombrado al general Horatio Gates, el hroe de Saratoga, comandante de todo el departamento del Sur.
A finales de julio, l y varios de sus ayudantes llegaron a un campamento de unos 1,200 continentales de Maryland y Delaware que se extenda a lo largo del ro Deep en Cox's Mill en Carolina del Norte.
El objetivo de Gates era Camden, Carolina del Sur, un puesto de avanzada y depsito de suministros britnico en el corazn del estado.
Cuando lleg a Rugeley's Mill, a 12 millas al norte de Camden, Gates estaba convencido de que tena 7,000 soldados a su disposicin.
De hecho, solo tena un poco ms de 3,000 hombres, entre continentales y milicianos, y para ese momento, Cornwallis ya haba llegado a Camden con refuerzos.
A las 10 de la noche del 15 de agosto de 1780, Gates comenz a avanzar al sur hacia Camden.
Por pura casualidad, Cornwallis decidi conducir a sus hombres hacia el norte por el mismo camino de arena esa noche, con la esperanza de sorprender a Gates.
Cerca de las 2 de la maana del 16 de agosto, exploradores a caballo de ambos ejrcitos se cruzaron.
Hubo un breve intercambio de disparos, se separaron y se prepararon para la batalla.
Al amanecer, Cornwallis sigui la costumbre britnica de ubicar a sus mejores tropas a su derecha.
Gates, quien era un exoficial britnico y deba haberlo sabido, inexplicablemente orden a sus hombres menos experimentados que los enfrentaran: milicianos, muchos de los cuales nunca haban estado en combate.
Cuando los patriotas trataban de formar sus lneas, una gran muralla roja de soldados britnicos se abalanz sobre ellos al grito de guerra.
La milicia se dispers y huy.
Voz: "Debo confesar que fui de los primeros en huir.
"No podra decir por qu, ms all de que vi "que todos estaban a punto de hacer lo mismo.
Lanc mi arma".
Soldado Garret Watts.
Narrador: Los continentales a la derecha resistieron durante un tiempo.
Al segundo al mando de Gates, el general Johann De Kalb, un voluntario nacido en Baviera, le dispararon, lo cortaron y lo hirieron con bayonetas una y otra vez, pero logr ordenar un contraataque tras otro, hasta que finalmente, lo derribaron, herido de muerte.
Sus hombres comenzaron a huir tambin.
El general Gates no vio nada de eso, poco despus de que comenzaran los disparos, huy del campo de batalla en su caballo y sigui corriendo hasta llegar a Hillsborough, Carolina del Norte, a 180 millas.
La derrota en Camden y la historia sobre la fuga de Gates, destruyeron su reputacin.
Cuando lleg el momento de nombrar a un sucesor, el Congreso se remiti a George Washington.
Si bien Carolina del Sur no haba sido pacificada, el general Cornwallis estaba ansioso por invadir Carolina del Norte, el siguiente paso en el camino al premio mayor: Virginia, y lo que esperaba pudiera ser el sometimiento total de los estados del Sur.
Iris De Rode: La reputacin de Washington en Francia era interesante.
En Francia lo veneraban, lo admiraban.
La gente admiraba tanto a George Washington que a veces pareca exagerado, pero era real.
No solo lo admiraban por ser un general y porque respetaba la faceta militar, es ms que eso, es un smbolo de liderazgo republicano.
Para los franceses, Washington se convirti en un smbolo de lo que era posible en un mundo igualitario, en el que incluso un agricultor poda convertirse en general.
Lo admiraban por el talento militar que tena, que no se basaba en aristocracia, ttulos o dinero.
Estaba all por mrito propio.
Narrador: El 21 de septiembre de 1780, Washington y cuatro de sus ayudantes ms cercanos se reunieron en Hartford, Connecticut, con el general Rochambeau y su squito.
El ejrcito francs se qued en Newport.
El ejrcito de Washington estaba desplegado por Nueva York.
Los comandantes aliados hablaron durante dos das sobre las acciones que podran desarrollar juntos para derrotar a los britnicos.
Washington y Rochambeau estuvieron de acuerdo en que el objetivo ms importante segua siendo la ciudad de Nueva York, pero antes de poder lanzar un ataque, necesitaban tener una armada superior y un ejrcito combinado mucho ms grande.
Washington le rog a Rochambeau que le pidiera ayuda a su rey.
Rochambeau dijo que "lo intentara".
Voz: "Me he dado cuenta que en esta guerra, "en ocasiones hemos estado en el sur "cuando debamos estar en el norte, "y ms a menudo en el norte cuando debamos estar en el sur.
"Pero si logramos hacernos con el ro Hudson, podremos derrotar a las provincias del norte".
Henry Clinton.
Narrador: El 25 de septiembre, Washington y sus subordinados inspeccionaron las fortificaciones en West Point sobre el Hudson.
Tenan una cena con el general a quien Washington acababa de nombrar comandante del fuerte.
Uno de sus mejores soldados, Benedict Arnold.
Washington se alarm por las malas condiciones en las que estaban las fortificaciones y se inquiet por el hecho de que Arnold no hubiera ido a recibirlo.
Tampoco estaba en su cuartel general cuando su comandante lleg a cenar.
Voz: "Nadie me daba informacin alguna "sobre su paradero.
"La indecencia de su conducta "a sabiendas de que yo iba a estar all, "me impresion bastante.
No tena ni la menor idea de la verdadera causa".
George Washington.
Narrador: Esa noche, cuando su asistente de confianza Alexander Hamilton le trajo un paquete de papeles, Washington descubri "la verdadera causa", Benedict Arnold, el comandante de West Point, el lugar que para Washington era "el puesto ms importante de Estados Unidos", haba desertado esa maana para unirse a los britnicos.
Peor an, haba planeado entregar el fuerte y a todos los hombres estacionados all al enemigo.
Pocos soldados haban contribuido tanto a la causa revolucionaria como Benedict Arnold.
Demostr una iniciativa y valenta extraordinarias repetidas veces en el campo de batalla y dos veces result gravemente herido en Quebec y en Saratoga.
Nathaniel Philbrick: Haba hecho muchos milagros en el campo de batalla, pero no estaba recibiendo nada del reconocimiento que crea que se mereca.
"Por qu estoy haciendo esto?
Mis finanzas personales estn destruidas, mi cuerpo est destruido.
Para qu?"
Narrador: Dos aos antes, Washington nombr a Arnold comandante militar de Filadelfia.
Eso no sali bien.
Aprovech su posicin para ganar dinero de la venta de propiedades confiscadas a los leales.
Tambin se instal en la misma mansin que haba ocupado el comandante britnico y fue acusado de ser demasiado cercano a comerciantes adinerados sospechosos de tener afinidad con los leales.
Nathaniel Philbrick: Mientras Arnold estaba en medio de esa tremenda frustracin en Filadelfia, se enamor de una joven llamada Peggy Shippen, cuya familia tiene afinidad con los leales y que haba llegado a conocer muy bien a los oficiales britnicos durante la ocupacin britnica de Filadelfia.
Uno de ellos era un tal mayor Andr, quien, como ocurri despus, se convirti en el jefe de la red de espionaje britnica.
Y fuera Peggy o no quien hizo que todo eso sucediera, poco despus de que se casaran, Arnold comenz a intentar acercarse a los britnicos.
Narrador: Bajo la ms estricta reserva, comenz a comunicarse por medio del mayor John Andr y afirm que solo haba ido a la guerra para rectificar agravios legtimos de los estadounidenses, no por la independencia, y que se sinti horrorizado cuando el Congreso se ali con la Francia catlica, a quienes consideraba enemigos de la libertad y el protestantismo.
Ahora se ofreca a enlistarse al servicio del rey, ya fuera como oficial del ejrcito britnico o "cooperando en algn plan concertado" para sabotear la causa revolucionaria.
Durante 17 meses, hubo mensajes codificados de un lado a otro antes de llegar a un acuerdo sobre un plan concreto.
Arnold deba convencer a Washington de nombrarlo comandante en West Point y de todos los puestos de avanzada sobre el Hudson, y despus debilitar sus defensas para que las fuerzas del general Clinton pudieran navegar por el ro y tomrselos todos.
A cambio, Arnold sera nombrado general en el ejrcito britnico y recibira 20,000 libras britnicas, adems de 500 libras al ao durante el resto de su vida.
Las fuerzas de Clinton estaban listas para avanzar por el Hudson, solo faltaba que Andr y Arnold se encontraran y definieran algunos detalles finales.
Andr tena rdenes explcitas de no cruzar al territorio rebelde, vestir de civil ni llevar papeles.
Desobedeci las tres y, cuando iba de regreso a las lneas britnicas, fue capturado por tres milicianos de Nueva York con documentos incriminatorios ocultos en sus medias, del puo y letra de Benedict Arnold.
Nathaniel Philbrick: Ese golpe fue devastador para Washington y para los estadounidenses fue devastador darse cuenta de que uno de los suyos, uno de los suyos que haba sido un gran hroe, poda tomar la decisin de entregarlos a todos.
Joseph Ellis: l era la ltima persona que Washington pens que lo traicionara.
Narrador: Puesto que el mayor Andr fue capturado vestido de civil, lo colgaron como espa.
Arnold, que logr escapar, recibi su comisin y fue nombrado comandante de un regimiento formado por leales y desertores del Ejrcito Continental llamado la "Legin Americana".
Voz: "Nada se compara a la cada de Arnold "desde la cada de Lucifer.
"Ahora caer tan bajo como tan alto lleg a estar, "y al igual que el diablo "que se fue a la guerra contra el cielo "despus de su cada, "espero que Arnold haga lo mismo contra Estados Unidos.
"Si llega a caer en nuestras manos, ser un dulce sacrificio".
General Nathanael Greene.
Narrador: La invasin de Carolina del Norte por parte del general Cornwallis sera un ataque en tres frentes.
Por la derecha, una columna se tomara el puerto de Willmington para garantizar que los suministros llegaran a tierra desde la costa sin problema.
En el centro, Cornwallis guiara al grueso de su ejrcito hacia el pequeo pueblo de Charlotte, que tan solo era una interseccin y un ayuntamiento.
Por la izquierda, Patrick Ferguson y unos 1,000 leales deban vigilar su flanco y tratar de movilizar ms hombres de la zona rural.
Ferguson, un soldado escocs de carrera, que diriga a sus hombres en batalla con un silbato de plata, guio a su fuerza leal hacia el oeste de Carolina del Norte.
Liber a los prisioneros rebeldes y los envi a travs de la Cordillera Azul con mensaje para los patriotas que se hacan llamar "hombres de montaa", colonos que haban desafiado la Proclama de 1763 en la que se les prohiba ocupar territorio indgena.
Ferguson les dijo que una victoria britnica era inevitable, y que todos aquellos que depusieran sus armas seran tratados de manera amable y justa.
Pero los hombres de la frontera no le creyeron.
Las noticias sobre la crueldad de Tarleton y los abusos de los leales eran muy recientes.
En lugar de rendirse, llegaron en hordas por las montaas tras Ferguson, quien se dio cuenta de que estaba en problemas, cambi de rumbo y avanz hacia Charlotte.
Por el camino, emiti una proclamacin para movilizar a los leales.
Voz: "Caballeros, si deciden dejarse humillar "por una pandilla de bastardos para siempre, "dganlo de una vez y dejen que sus mujeres "les den la espalda "y busquen hombres de verdad que las protejan.
"Si desean o merecen vivir "y llevar con honor el nombre de hombres, "alcen las armas de inmediato y corran al campamento.
Los hombres de Backwater ya han cruzado las montaas".
Patrick Ferguson.
Edward Lengel: Ese no es el tono adecuado para comunicarse con esos hombres del bosque, del otro lado de la montaa, con esos colonos escoceses irlandeses.
Narrador: En la frontera con Carolina del Sur, Ferguson, de manera inexplicable, decidi hacer frente desde una colina con el pomposo nombre de Kings Mountain, o montaa del rey.
Casi 1,000 milicianos patriotas, la mitad hombres de frontera y la otra mitad de las zonas rurales de Virginia y Carolina, incluido James Collins, estaban detrs de l.
Voz: "Cada lder pronunci "un breve discurso a su manera para sus hombres "pidiendo a los cobardes que se fueran de inmediato.
Para ser honesto, con gusto me hubiera retirado".
James Collins.
Narrador: El 7 de octubre de 1780, mientras esperaban por la seal para subir por la ladera, segn record Collins, cada hombre se meti cuatro o cinco balas de mosquete en la boca para frenar la sed y recargar rpido.
Los patriotas atacaron con una ferocidad aterradora.
[gritos y disparos] aah, pum!
Voz: "Aparecieron como demonios "provenientes de las regiones infernales.
"Eran los hombres de aspecto ms imponente "que se hayan visto, "altos, huesudos y vigorosos con pelo largo y enmaraado; hombres como nunca antes vistos en las Carolinas".
Drury Mathis.
Narrador: A medida que los patriotas se acercaban a la cima, Ferguson sigui cabalgando de un punto a otro agitando su sable y sonando su silbato en un intento para que sus leales resistieran.
Varias balas impactaron en l al mismo tiempo.
Cay de su silla de montar.
Su pie se enred en el estribo y fue arrastrado de un lado a otro por el suelo hasta que sus hombres lograron agarrar las riendas.
Ferguson haba sido el nico soldado britnico en la batalla de ese da.
Todos los dems, en ambos bandos, eran estadounidenses.
Los leales se rindieron.
Voz: "Montones de muertos yacan en todas partes, "al tiempo que los lamentos de los heridos "se escuchaban por todas partes.
"Dije, 'Santo Dios!
"Es este el destino de los mortales?
"Fue para esto que los hombres vinieron a este mundo?'
"Procedimos a sepultar a los muertos, "pero qued mal hecho.
"Los cerdos en las cercanas llegaron al lugar "para devorar la carne de los hombres.
"Y haba tantos lobos que esa noche se volvi un peligro salir".
Soldado James Collins.
Edward Lengel: Despus de Kings Mountain, los patriotas asesinaron a muchos de sus prisioneros.
Si vean que alguno de los prisioneros los miraba mal, decan: "Ah, yo lo conozco, quem una granja en la colina de all, adems mat a la familia de alguien.
Vamos a colgarlo".
Y as se dieron toda clase de atrocidades.
Narrador: Cuando Cornwallis se enter de que los patriotas haban aniquilado a una fuerza leal de mil hombres, sac a su ejrcito de Charlotte y se fue de regreso a Carolina del Sur.
Voz: "Las mujeres estadounidenses, "animadas por el patriotismo ms puro, "sienten hoy la tristeza "de no poder ofrecer ms que deseos vacos "por el xito de tan gloriosa revolucin.
"Si la opinin y las costumbres "no nos impidieran marchar hacia la gloria "por el mismo camino que los hombres, "deberamos al menos igualar, e incluso a veces superar, su amor por el bien comn".
Esther Reed.
Narrador: En Filadelfia, una mujer prominente llamada Esther Reed public un panfleto en el que inst a las mujeres a renunciar a los lujos y en su lugar recaudar fondos para ayudar a los soldados.
Recaudaron 300,000 dlares continentales con la esperanza de repartirlos entre las tropas.
George Washington vet la idea, dijo que solo compraran ron, lo que necesitaban eran camisas.
Las mujeres confeccionaron ms de 2,000.
Voz: "Y ver que el espritu se contagia de un estado a otro.
"Estados Unidos no usar cadenas mientras sus hijas sean virtuosas".
Abigail Adams.
Rick Atkinson: Las condiciones en las que vivan los soldados eran bastante rudimentarias.
Su creencia en la causa les ayudaba a seguir adelante, pero eso no los mantena calientes, no los refrescaba en verano, no los alimentaba, as es que era una lucha constante del da a da, sin contar las batallas.
Voz: "Nunca estuvimos en un terreno tan peligroso.
"Nuestras tropas no tienen ropa, alimento y son mal pagadas.
"Hace casi doce meses que no ven un dlar en forma de pago".
General Anthony Wayne.
Narrador: En el Da de Ao Nuevo de 1781, impulsados por el ron y una indignacin justificada, unos 1,500 continentales de Pensilvania apostados cerca de Morristown, Nueva Jersey, se amotinaron.
Mataron a dos oficiales que intentaron detenerlos, se hicieron con seis caones y comenzaron a avanzar hacia Filadelfia para confrontar al Congreso con sus reclamos.
Pero antes de que los amotinados llegaran, la legislatura de Pensilvania intervino y cedi a la mayora de sus demandas, incluyendo la promesa de un pago retroactivo completo y la opcin de dejar el ejrcito o enlistarse de nuevo.
Nadie deba ser castigado.
La mitad de los hombres dejaron el ejrcito, los dems se enlistaron de nuevo.
Tres semanas despus, cuando se amotinaron tres regimientos de Nueva Jersey, Washington orden a las tropas de Nueva Inglaterra que los rodearan.
Reunieron a los hombres y los hicieron presenciar como un pelotn de fusilamiento, formado por sus compaeros amotinados, ejecutaba a dos de sus cabecillas.
Nathaniel Philbrick: Washington se dio cuenta de que lo nico que poda hacer era derrotarlos con una brutalidad tremenda.
Ese era el momento para que Washington le pusiera fin a eso de forma muy rpida.
Narrador: "Ahora todo est en silencio", escribi Washington despus, pero tema que, a menos que se hallara la forma de pagar, de vestir y alimentar a sus hombres, habra ms amotinamientos.
Voz: "Tengan por seguro "que el da no sigue a la noche "con ms certeza de la que trae una prueba adicional "de la inviabilidad de continuar con la guerra sin apoyo.
"Estamos al lmite.
La salvacin debe llegar ahora o nunca".
George Washington.
[msica suave] Voz: "Richmond, Virginia.
"La guerra, si bien es distante, es terrible sin duda.
"Pero cuando toca a nuestra puerta, "la imagen es ciertamente abrumadora.
"Me espera una poca sombra.
"Nuestros caballeros han comenzado a comprender "que el enemigo avanzar hacia nuestro territorio.
Si lo logra, solo Dios sabe lo que ser de nosotros".
Betsy Ambler.
Narrador: Los patriotas de Virginia no estaban preparados para resistir una invasin.
Los hombres se negaban al reclutamiento, los plantadores adinerados se haban eximido a s mismos, a sus hijos y a sus capataces porque, segn ellos, necesitaban quedarse en casa para mantener a sus esclavos a raya.
Un agricultor record, "los ricos queran que los pobres lucharan por ellos en defensa de su propiedad mientras ellos se negaban a luchar por s mismos".
Entonces, en enero de 1781, tropas leales, soldados britnicos y alemanes zarparon de la baha de Chesapeake por el ro James.
Su comandante era Benedict Arnold, ahora brigadier general del ejrcito britnico, y deseoso de demostrar su renovada devocin a la Corona.
March con la mitad de sus hombres hacia Richmond, la nueva capital del estado.
Al ver a los hombres de Arnold, los milicianos de Virginia, muchos sin armas, desaparecieron.
Muchos aos despus, un esclavizado del hogar del gobernador Jefferson, record que "en diez minutos no quedaba un solo hombre blanco en Richmond".
Voz: "Mi madre estaba tan asustada, "que no saba si quedarse adentro o salir.
"Los britnicos se formaron en lnea "y marcharon al ritmo de tambores.
"Fue un espectculo horrible, pareca que haba llegado el da del juicio final".
Isaac Granger.
Narrador: Los hombres de Arnold incendiaron depsitos llenos de sal y tabaco y se hicieron con 2,000 armas pequeas, casi 40 caones y 503 barriles de ron.
Hasta las imprentas, en palabras de Arnold, fueron "purificadas por las llamas".
Arnold y sus hombres regresaron por el ro James, saqueando en el camino, y se instalaron durante el resto del invierno en Portsmouth, cerca de la desembocadura del Chesapeake, en donde podan recibir apoyo de la armada real.
Nathaniel Philbrick: Enviar a Benedict Arnold a Virginia era enviar al hombre que Washington ms despreciaba a su estado natal.
Lo que Washington hizo fue enviar al oficial en quien ms confiaba de muchas formas, La Fayette, a contener a ese perro traicionero.
Narrador: "Si Arnold cae en tus manos", le dijo Washington al marqus de La Fayette cuando le orden dirigirse al sur para proteger Virginia, "lo ejecutars, el castigo que merece por su traicin, de la forma ms rpida y eficaz".
Voz: "Carolina del Sur.
"Cuando dej el ejrcito del norte, "esperaba encontrarme con miles de dificultades "en el departamento del Sur que seran nuevas para m.
"Pero los desconciertos superaron mis peores temores.
Tengo la sombra de un ejrcito".
Nathanael Greene.
Nathaniel Philbrick: Creo que Nathanael Greene es el hroe desconocido de la Revolucin Americana.
Sin Nathanael Greene en el Sur trabajando como mula, una batalla tras otra en el Sur devastado por la guerra, fcilmente habramos podido perder la guerra.
Narrador: Despus del desastre en Camden, George Washington envi a Nathanael Greene como reemplazo del desprestigiado Horatio Gates como comandante de lo que quedaba del ejrcito del Sur.
"Creo que le estoy entregando un general", dijo Washington a un congresista de Carolina del Sur.
"Pero, qu puede hacer un general sin hombres, sin armas, sin ropa y sin suministros?"
Las fuerzas de Greene eran superadas en nmero por ms de dos a uno.
A pesar de eso, decidi dividir su pequeo ejrcito.
"As aprovecho mi ejrcito inferior al mximo, ya que obliga a mi enemigo a dividir el suyo", explic.
El mismo Greene y la mayora de sus hombres avanzaron hacia Carolina del Sur a un campamento cerca de Cheraw sobre el ro Pee Dee.
Entretanto, Daniel Morgan guio al que Greene llam su "ejrcito volador" hacia el oeste, "para hostigar al enemigo en esa regin" y "animar al pueblo".
En respuesta, Cornwallis envi a Banastre Tarleton tras Daniel Morgan.
Morgan esperaba que sus hombres cruzaran el ro Broad a salvo antes de enfrentar a su enemigo, pero Tarleton estaba a menos de cinco millas.
Morgan decidi hacerle frente en Cowpens, una pradera ondulada de 500 yardas de largo y casi igual de ancho, a la que los pastores llevaban su ganado a pastar de camino al mercado.
Esperaba que Tarleton atacara sus filas de frente y planeaba aprovechar la imprudencia de su enemigo.
Edward Lengel: Daniel Morgan es un maestro estratega, su planificacin de la batalla de Cowpens es brillante por la forma en que lleva a Tarleton hacia su trampa.
Narrador: Morgan saba que su milicia, que era menos confiable, al ver a un enemigo atacante, seguramente se dispersara y huira, por eso trat de convertir esa debilidad en fortaleza.
Para la batalla del da siguiente, ubic a sus hombres en tres lneas a 150 yardas de distancia entre s.
Las dos primeras eran de milicianos.
Morgan les orden disparar solo dos descargas hacia el enemigo que se acercaba y despus retirarse detrs de la tercera lnea de continentales experimentados.
Esperaba que el enemigo, convencido de que las milicias estaban huyendo de nuevo, atacara y de repente se encontrara bajo fuego enemigo de sus combatientes ms experimentados escondidos tras una cuesta.
Morgan pas la noche anterior fomentando la confianza de la milicia.
Voz: "Pas entre los voluntarios y les dijo "que mantuvieran el nimo y que el da sera nuestro.
"'Solo mantengan la cabeza en alto, muchachos.
Dos descargas', dijo, 'y sern libres.
"Y cuando regresen a casa, los ancianos los bendecirn y las chicas los besarn por su valerosa conducta'".
Mayor Thomas Young.
Edward Lengel: La apreciacin de Morgan hacia ellos, y la de ellos hacia Morgan como un hombre rudo de las montaas igual a ellos, les dio la confianza y claridad para pensar y para seguir rdenes de una forma en que no lo habran hecho por nadie ms.
Voz: "Cuando sali el sol el 17 de enero de 1781, "vimos al enemigo claramente.
"Su presencia, "al menos para m, era algo imponente.
"Se detuvieron por un momento y despus avanzaron rpidamente, seguros de su victoria".
Soldado James Collins.
Narrador: La primera lnea de milicianos logr abatir a unos cuantos soldados y despus, siguiendo rdenes, retrocedi.
Cuando el enemigo estuvo a 50 yardas de la segunda lnea, los milicianos dispararon dos descargas contra ellos, "fuego intenso y molesto", record Morgan, que acab con dos tercios de los oficiales de infantera de Tarleton.
Pero tal y como se lo imagin Tarleton, la segunda lnea tambin pareci dispersarse.
Los britnicos intensificaron su ritmo, ansiosos por alcanzar a los milicianos que huan.
Tarleton pens que, sin duda, la batalla estaba casi ganada.
Sus hombres subieron corriendo por una ladera, y en la cima se encontraron de repente frente a frente con la tercera lnea, y bajo lo que un oficial continental record como "un fuego muy destructor que para nada se esperaban".
Esta vez fueron los patriotas los que atacaron con bayonetas mientras lanzaban un grito de guerra que helaba la sangre y que adaptaron de los guerreros indgenas, un grito que retumb en los campos de batallas del Sur durante dcadas.
Voz: "Morgan cabalg al frente y, agitando su espada, "grit: 'un disparo ms y la victoria ser nuestra'.
"Entonces, avanzamos vigorosamente.
Comenzaron a dejar sus armas y a rendirse".
Soldado James Collins.
Narrador: Entretanto, la caballera estadounidense atac la retaguardia del enemigo, segn dijo un patriota, "gritando y atacando como locos".
La lnea britnica se rompi.
Todo acab en 35 minutos.
Los britnicos perdieron 300 hombres, muertos o heridos, y 525 quedaron como prisioneros.
Tarleton logr escapar, pero Daniel Morgan estaba jubiloso.
Dijo: "le acabo de dar una paliza tremenda".
La noticia de la derrota de Tarleton dej al general Cornwallis atnito, haba perdido casi un tercio de su ejrcito, se dispuso a alcanzar a la fuerza rebelde.
Dos meses despus, en la batalla del Palacio de Justicia de Guilford en Carolina del Norte, Nathanael Greene intent usar contra Cornwallis la misma estrategia que Morgan haba usado contra Tarleton.
Al comienzo, la estrategia pareci funcionar, la fuerza a la izquierda de Cornwallis comenz a ceder.
Si Greene hubiera tenido reservas, quiz habra ganado.
No tena reservas.
[explosiones] Cornwallis gan la batalla, pero perdi 500 hombres ms.
Cuando las noticias por fin llegaron a Gran Bretaa, no impresionaron al lder de la oposicin en el Parlamento.
"Otra victoria como esa", dijo, "acabara con el ejrcito britnico".
Cornwallis y sus agotados hombres se tambalearon al este hasta Willmington, ya estaba harto de las Carolinas.
Cornwallis decidi desafiar las rdenes del general Clinton y llev a su ejrcito hacia el norte para unirse a las fuerzas britnicas y leales que ya estaban en Virginia.
Voz: "No puedo evitar expresar mi deseo "de que Chesapeake se convierta en el escenario de la guerra, "incluso si eso implica "que tengamos que abandonar Nueva York.
"Hasta que no logremos someter a Virginia de alguna manera, "nuestro control de las Carolinas ser difcil, si no precario".
Lord Cornwallis.
Narrador: El 25 de abril de 1781, Cornwallis comenz su marcha hacia el norte.
La noticia de su desobediencia no lleg al cuartel general de Clinton en Nueva York sino hasta ms de un mes despus.
"Mi asombro ante esa decisin jams desaparecer", escribi Clinton cuando supo la noticia.
"Pero Cornwallis ya la tom y no diremos nada, ms que aprovecharla lo mejor que podamos".
Voz: "El escenario de la guerra "se concentra en los estados sureos, "donde nuestros enemigos se desgastan da a da, "entre triunfos y derrotas.
"Nuestros asuntos en Estados Unidos "son ms agradables.
"Maryland se uni a la Confederacin "justo cuando Gran Bretaa se engaa a s misma con la idea de que nos estamos desmoronando".
Abigail Adams.
Narrador: A comienzos de 1781, Maryland se convirti en el ltimo estado en ratificar los Artculos de la Confederacin.
Casi cinco aos despus de declarar su independencia, Estados Unidos por fin tena el tipo de confederacin que pensaba que queran.
Pero era tan solo una alianza, no un gobierno central.
Todas las leyes quedaron en manos de los estados individuales, hasta las relacionadas con la esclavitud, que segua siendo legal en todos, pero ahora, haba personas en todo Estados Unidos que buscaban abolirla.
Sus primeros xitos seran en el Norte.
Christopher Brown: En ese momento fue que comenzaron a tomar forma las primeras organizaciones antiesclavitud, en particular en aquellos lugares en donde la esclavitud no era tan importante para el orden econmico y social: Pensilvania, Massachusetts, Connecticut.
Annette Gordon-Reed: En el Norte era ms fcil porque haba menos personas negras.
Algunas de las cosas que se decan era que el Sur era una "sociedad esclava" y que el Norte era una sociedad que tena esclavos.
Bernard Bailyn: Antes de la revolucin, la esclavitud nunca fue un problema pblico relevante.
Algunas personas hablaban en contra y presentaban buenas razones para argumentar lo terrible que era, pero no era un problema pblico relevante.
Despus de la revolucin, siempre fue un problema serio.
Narrador: En 1780, la Ley de Emancipacin Gradual de Pensilvania afirmaba que todo aquel nacido en la esclavitud en el estado despus de su aprobacin, quedara libre automticamente a los 28 aos, pero cualquier hombre, mujer o nio esclavizado antes de su aprobacin permanecera esclavizado hasta su muerte, a menos que se compraran su libertad o que su dueo se las otorgara.
Voz: "Si en cualquier momento, "en cualquier momento mientras fui esclava, "me hubieran ofrecido un minuto de libertad, "y me hubieran dicho que deba morir "cuando acabara ese minuto, habra aceptado, "solo por estar un minuto en la tierra de Dios como una mujer libre, lo habra aceptado".
Elizabeth Freeman (Mumbet) Narrador: Cuando una mujer esclavizada en el oeste de Massachusetts llamada Mumbet recibi un golpe con una pala de cocina por parte de su duea, huy de la casa y se negaba a volver.
Su duea fue a los tribunales para recuperarla.
El abogado de Mumbet convenci a un jurado compuesto de personas blancas que en el prembulo de la nueva constitucin del estado de Massachusetts se declaraba a todos los hombres libres e iguales, y puesto que su cliente era un ser humano, deba ser libre.
La Corte Suprema de Massachusetts estuvo de acuerdo.
Mumbet se cambi el nombre a Elizabeth Freeman y vivi casi 50 aos en Stockbridge, trabajando con sus vecinos como curandera, enfermera y partera.
En su lpida en el cementerio de Stockbridge dice: "Naci siendo esclava, pero en su mbito nadie la super ni la igual".
Al momento de su muerte en 1829, todos los estados desde Nueva Jersey al norte hasta Nueva Inglaterra haban pedido abolir la esclavitud.
Pero pasara otra generacin y una guerra ms terrible para que se aboliera en todo Estados Unidos.
Voz: "Son pocos los generales "que han corrido ms a menudo que yo.
"Pero yo me he cuidado de no correr muy lejos, "y por lo general corro igual de rpido "hacia adelante y hacia atrs, "para convencer al enemigo de que somos como un cangrejo que corre en ambas direcciones".
Nathanael Greene.
Narrador: Uno por uno, por todo el Bajo Sur, los puestos de avanzada britnicos se rindieron a los patriotas o quedaron abandonados: fuerte Watson, Camden, Orangeburg, fuerte Motte, fuerte Granby, fuerte Galphin, Georgetown y Augusta.
[explosin] El general Greene combati en tres batallas a gran escala con los britnicos: Hobkirk Hill, Ninety Six y Eutaw Springs, y las perdi todas, pero provoc tantas bajas en todas que el enemigo se vio obligado a retirarse y acercarse cada vez ms a Charleston.
Greene dijo: "peleamos, nos vencen, nos levantamos y peleamos de nuevo".
No lo hubiera logrado sin las milicias patriotas locales.
La unidad de Francis Marion eluda a los britnicos escondindose en los pantanos, y era tan eficaz que Banastre Tarleton dijo: "en cuanto a ese viejo zorro, ni el mismo Diablo podra atraparlo".
Al tiempo que el control de la regin por parte de Gran Bretaa se debilitaba, la anarqua que haba caracterizado a la zona rural por meses se sali de control.
Seguidores de ambos bandos parecan empeados en ser ms crueles que el otro bando.
Torturaban y asesinaban prisioneros, quemaban hogares y azotaban a sus dueos, violaban mujeres y colgaban a sus esposos.
Pandillas de bandidos detenan viajeros y saqueaban granjas.
Voz: "Para nosotros en el Norte, la diferencia entre whig y tory "no es ms que una diferencia de opinin, "pero aqu, se persiguen unos a otros "con una furia casi salvaje.
"No se alcanzan a imaginar la angustia y la miseria que reinan en esta regin".
Nathanael Greene.
Narrador: A finales del verano de 1781, los britnicos estaban acorralados en tan solo tres pueblos costeros de las Carolinas y Georgia: Willmington, Charleston y Savannah.
La estrategia surea de Londres estaba colapsando.
Voz: "El rey ha decidido "que el principal objetivo de su ejrcito en Estados Unidos "durante la guerra con los ingleses "es sacarlos del golfo de Mxico y de las riberas del Misisipi, "que debe ser considerado el baluarte del vasto imperio de Nueva Espaa".
Bernardo De Glvez.
Narrador: Bernardo de Glvez, el audaz joven gobernador de la Luisiana espaola vio una oportunidad en la Revolucin Americana de recuperar el oeste de la Florida para su rey, incluso antes de que Espaa entrara a la guerra en 1779.
Kathleen Duval: Bernardo de Glvez tena grandes ambiciones para Espaa y tambin para s mismo.
Crea que una guerra contra Gran Bretaa sera su oportunidad para hacer que las colonias espaolas crecieran ms en Amrica del Norte ms all de Luisiana, hacia el resto de la costa del golfo, los Apalaches e incluso la mayora del este de Amrica del Norte.
Narrador: Tan pronto Glvez se enter de que Espaa haba entrado a la guerra de manera oficial, sali de Nueva Orleans y form un ejrcito que reflejaba la extraordinaria diversidad de la costa del golfo: espaoles, franceses, acadianos, irlandeses; hombres blancos y mestizos de frica y las Amricas; choctaws, houmas, alabamas; hombres de Mxico, Puerto Rico, Cuba, La Espaola, y un puado de voluntarios de Estados Unidos.
Kathleen Duval: Glvez comenz a tomarse puestos britnicos.
Se tom Baton Rouge, Natchez y despus naveg con su milicia y se tom el puesto de Mobile.
Narrador: En la primavera de 1781, el nico objetivo que le faltaba a Glvez en la Florida del oeste britnica era su capital y baluarte: Pensacola.
La defendan milicianos negros y blancos del lugar; soldados britnicos, alemanes y leales; as como cientos de choctaws, chickasaws y muskogees que se oponan a cualquier expansin imperial que amenazara sus tierras en el interior del sureste.
Glvez lleg con su ejrcito y dio inicio a un asedio.
Durante mes y medio, los espaoles se acercaron cada vez ms al corazn de las defensas britnicas.
[explosin] Finalmente, el 8 de mayo de 1781, un proyectil le dio al polvorn de los britnicos.
La explosin mat casi cien hombres, en su mayora soldados leales, e hizo un gran hoyo en los muros del fuerte.
Los hombres de Glvez entraron por el hoyo y el comandante britnico se rindi en cuestin de horas.
El dominio espaol se restableci en el oeste de Florida y, junto con l, el control espaol del golfo de Mxico.
Kathleen Duval: El oeste de Florida es la primera colonia no rebelde que perdi Gran Bretaa.
Despus de la victoria de Espaa en Pensacola, muchas, muchas personas en Gran Bretaa creen que es hora de poner fin a la guerra antes de que las cosas empeoren.
Narrador: Gran Bretaa estaba ms sola que nunca.
Ahora estaba en guerra con Pases Bajos, as como con Francia y Espaa.
Y sus islas en las Indias Occidentales y Gibraltar en el Mediterrneo estaban bajo ataque.
Para Londres, Amrica del Norte importaba cada vez menos, y era poco lo que poda hacer el general Clinton desde Nueva York para asegurarse de que la ciudad siguiera en manos de los britnicos.
Iris De Rode: El bastin britnico est en Nueva York.
All es donde ganaron la batalla contra George Washington en 1776, que es una de las razones por las que George Washington est empeado en tomarse Nueva York, porque esa batalla en particular le genera una gran humillacin.
As que para l, desde esa poca, se convirti casi en una obsesin.
"Si nos tomamos Nueva York, ganaremos la guerra".
Narrador: Cuando se supo que barcos de guerra franceses y ms soldados franceses llegaran a la costa este durante el verano, Washington y Rochambeau se volvieron a reunir en Connecticut para hablar sobre en dnde sera ms beneficiosa esa flota: en Nueva York o en Virginia, que era hacia donde se diriga ahora Cornwallis.
Washington segua a favor de Nueva York.
Rochambeau le dijo que prefera que la decisin la tomara el conde de Grasse, el almirante que ahora comandaba la flota francesa en el Caribe.
Pero en cartas privadas a de Grasse, Rochambeau argument que bloquear el Chesapeake debera ser la prioridad.
Entretanto, Rochambeau sali de Newport con sus ms de 4,000 hombres para unirse al ejrcito de Washington en el condado de Westchester, en Nueva York.
Lo que vieron los franceses los dej sorprendidos.
Voz: "No puedo repetir suficientes veces "el asombro que me produce el ejrcito estadounidense.
"Es inconcebible que tropas casi desnudas, "mal pagadas y conformadas por ancianos, negros y nios, marchen tan bien".
Cromot Du Bourg.
Voz: "En el regimiento de Rhode Island "hay muchos negros.
"Y ese es el regimiento mejor vestido, "con la mejor formacin y el que hace las maniobras ms precisas".
Ludwig Von Closen.
Narrador: Al tiempo que los soldados estadounidenses y franceses sondeaban las defensas britnicas en Nueva York, Washington esperaba a que el almirante de Grasse eligiera su objetivo: Nueva York o Virginia.
El 20 de mayo de 1781, Lord Cornwallis lleg a Petersburg, Virginia.
Estaba al mando de unos 7,000 soldados britnicos, alemanes y leales.
Benedict Arnold no estaba entre ellos, ya que haba sido llamado a Nueva York, y finalmente viajara hacia Inglaterra para jams volver a su pas.
Cornwallis primero trato de capturar al marqus de La Fayette, que haba estado hostigando a las fuerzas britnicas en Virginia, pero La Fayette logr escapar.
Voz: "Pueden estar completamente tranquilos "con respecto a las rpidas marchas de Lord Cornwallis.
"Que marche de San Agustn a Boston, "lo que gana al frente, lo pierde en la retaguardia.
"Su ejrcito se enterrar as mismo sin que tengamos que pelear contra l".
La Fayette.
Narrador: Cornwallis despleg dos grupos de asalto hacia el corazn de Virginia.
250 hombres a caballo comandados por Banastre Tarleton recibieron la orden de intentar capturar a Thomas Jefferson y a la asamblea de Virginia, que ahora se reuna en Charlottesville, en donde Tarleton logr capturar a varios legisladores, como a Daniel Boone del condado de Kentucky.
Por muy poco, Jefferson logr escapar a caballo de sus potenciales captores.
Voz: "Semejante terror y confusin.
"Qu crisis tan alarmante es esta.
"Huimos en un abrir y cerrar de ojos.
"Concluimos que cunto ms cerca de las montaas, "ms seguros estbamos, as que avanzamos entre senderos y zarzales".
Betsty Ambler.
Narrador: La familia de Betsy Ambler tambin estaba huyendo.
A la larga encontraron un refugio temporal en la zona rural, en la plantacin de un amigo.
Despus de tres semanas, en su mayora infructuosas, marchando por la zona rural, Cornwallis y sus hombres se dirigieron al sureste hacia Williamsburg.
Ahora lo seguan unos 4,500 antiguos esclavos.
Al llevar la guerra a Virginia, Cornwallis le ofreci al grupo ms grande de personas negras en Amrica del Norte la posibilidad de ser libres.
Entre quienes unieron su suerte a la de los britnicos haba 23 de las propiedades de Thomas Jefferson y 16 de Mount Vernon, de George Washington.
Annette Gordon-Reed: Qu hacer entonces?
Se quedan?
O se arriesgan a ser libres y abandonan a su familia?
Cuntas personas pueden acompaarlos?
En ocasiones, las familias se iban completas.
Supongo que era aterrador, pero, tambin les daba esperanza porque el sistema del que eran parte poda ser destruido, y podran tener la oportunidad de ser libres.
Voz: "Acaso el dios "que cre al hombre blanco y al hombre negro "dej algn registro que indique que somos especies distintas?
"No nos sostiene el mismo poder?, "no nos alimentamos de lo mismo?, "no sufrimos las mismas heridas?, "no nos deleitamos con los mismos placeres?
"y nos reproducimos de la misma manera?
"No deberamos entonces gozar de la misma libertad "y ser protegidos por las mismas leyes?
"Algunos nos consideran una propiedad, "como una casa o un barco, "y piensan en lo ansiosos que debemos estar por salir de este estado degradante".
James Forten.
Narrador: James Forten naci como un hombre libre en Filadelfia.
A sus nueve aos estuvo entre la multitud en la Casa de Estado de Filadelfia y escuch cuando se ley la Declaracin de Independencia por primera vez.
Forten se tom muy en serio la promesa de la declaracin y nunca se cuestion si sus "verdades evidentes" lo incluan a l.
Ahora, en el verano de 1781, Forten tena 14 aos y tena edad para luchar por su pas.
Con el permiso de su madre, baj a los muelles, se enlist en un corsario y se hizo a la mar.
Forten era uno de los 20 hombres y nios de color en una tripulacin de 200.
Para los corsarios, deseosos por atraer voluntarios, la raza no era un impedimento.
Su primer viaje fue victorioso, pero el segundo fue un desastre.
Un barco britnico de guerra los super y los captur, cuando estuvo a bordo, el hijo del capitn se hizo su amigo y el capitn ofreci liberarlo si estaba dispuesto a viajar con su hijo a Inglaterra.
Forten se neg, no poda darle la espalda a su pas.
En lugar de eso, se uni a cientos de prisioneros estadounidenses amontonados bajo cubierta a bordo del infame barco prisin britnico, el Jersey, anclado en el ro East en Brooklyn, oscuro, ftido, plagado de enfermedades.
Entretanto, desde junio de 1781, Cornwallis comenz a recibir una serie de comunicaciones contradictorias por parte del general Clinton que estaba en la ciudad de Nueva York.
Primero, Cornwallis deba enviar casi la mitad de su ejrcito a Nueva York, ya que Clinton segua creyendo que era el objetivo ms probable de Washington.
Despus, Clinton cambi de parecer.
Ahora Cornwallis deba enviar a esas mismas tropas a la baha de Delaware para que navegaran hacia el norte y amenazaran a Filadelfia.
Finalmente, cuando sus hombres ya estaban en botes en Portsmouth listos para partir, Cornwallis deba olvidarse de enviarlos al norte, ahora, deba ubicar y fortificar un puerto de aguas profundas permanente en Virginia, apto para recibir a los barcos de guerra ms grandes de la Armada Real.
Los ingenieros de Cornwallis recomendaron Yorktown.
All lleg el 2 de agosto de 1781.
El 14 de agosto, Washington se enter de que la flota francesa al mando del almirante de Grasse iba de camino a Chesapeake y no a Nueva York.
Voz: "Cuando las cosas alcanzaron "un momento crtico "y se deba definir un plan decisivo, me vi obligado a renunciar a la idea de atacar Nueva York".
George Washington.
Iris De Rode: George Washington es un hombre militar realista que sabe cundo no atacar.
Entonces, escucha los consejos de los franceses, que tenan mucha ms experiencia en la guerra, y decide marchar hacia el Sur.
Narrador: Entonces, llegaron noticias de La Fayette.
Cornwallis estaba estableciendo su ejrcito en Yorktown.
Si la armada francesa lograba controlar el Chesapeake y mantener alejada a la flota britnica, La Fayette escribi: "creo que el ejrcito britnico sera nuestro".
Pero antes de poder llevar su ejrcito hacia el Sur, Washington deba buscar la forma de pagarles a sus hombres.
El Congreso estaba quebrado.
Voz: "Mi crdito personal, "que gracias al cielo he logrado conservar "durante las tempestades de la guerra, "ha quedado a disposicin del pas "en reemplazo del que ha perdido.
Ahora aspiro a transferir ese crdito a la causa pblica".
Robert Morris.
Narrador: Washington acudi a un viejo amigo, Robert Morris, el hombre ms rico de Estados Unidos.
Morris haba usado su propio dinero varias veces para abastecer al Ejrcito Continental.
Tambin haba usado fondos pblicos para especulaciones personales y haba ganado millones en contratos gubernamentales.
William Hogeland: Robert Morris era un especulador de la guerra que mezclaba fondos pblicos y privados sin el menor reparo.
Y sin l, es casi seguro que no hubiramos ganado la revolucin ni que hubiramos podido luchar por mucho tiempo, porque l puso de su propio dinero para mantener al ejrcito en batalla.
Se deca que l financi la Revolucin Americana.
Eso es cierto en gran medida.
Los crticos de Morris decan que la revolucin lo financi a l, y eso tambin es cierto.
Narrador: Ahora, Morris combin sus fondos con oro y plata que prest Espaa para pagarles a los hombres.
Voz: "Todos recibimos el pago de un mes.
"Era el primer pago que poda llamarse dinero que habamos recibido como salario desde el ao 76".
Joseph Plumb Martin.
Narrador: El 18 de agosto, el ejrcito francs y el estadounidense dejaron 4,000 continentales en Nueva York y comenzaron su travesa hacia el Sur en tres grandes columnas.
Aquella campaa era una empresa enorme, y una gran apuesta.
Para impedir que Cornwallis escapara hacia el mar, las fuerzas armadas francesas del Caribe y de Newport, Rhode Island, tendran que eludir a los barcos de guerra britnicos que patrullaban la costa atlntica e ingresar a la baha de Chesapeake.
Al mismo tiempo, miles de tropas francesas y estadounidenses, que no podan hablar entre s por el idioma, deban seguir avanzando juntas durante unas 450 millas desde el condado de Westchester hasta Virginia bajo el calor del verano.
Iris De Rode: Es caluroso y hmedo, y como escribieron los franceses, est "infestado de mosquitos".
Por lo tanto, es una marcha muy complicada.
Hay que pensar en los miles de hombres que caminan por esos caminos estrechos.
Tienen que levantar puentes, tienen que quitar los obstculos del camino, y entre los marchantes no hay solo hombres, detrs de ellos van muchos animales.
Para no caminar en pleno da, salen a media noche, est muy oscuro, caminan por caminos estrechos, probablemente llenos de lodo, pero hay que caminar.
Y entonces, ms tarde durante unas horas, deben parar para levantar su nuevo campamento.
Reciben comida, que por lo general llegaba demasiado tarde.
Narrador: Para hacer creer a los britnicos que estaba planeando un ataque anfibio contra Staten Island o Sandy Hook, Washington se haba asegurado de que documentos falsos que indicaban un ataque inminente cayeran en manos de los britnicos.
Nathaniel Philbrick: Washington logr convencer a Clinton de que va a atacar Nueva York.
Washington logr llevar a cabo una sucesin brillante de maniobras engaosas.
Cuando Clinton se dio cuenta de que Washington no iba tras l sino en direccin al Sur, Washington ya estaba en Filadelfia.
Narrador: En Yorktown, Cornwallis detestaba la especie de guerra defensiva que le haban pedido dirigir, y crea que el puerto y Gloucester, al otro lado del ro eran "puestos peligrosos", ya que ninguno controlaba la zona rural circundante.
Haba comenzado por fortificar Gloucester.
Los trabajos haban sido lentos.
l y sus hombres esperaban que cualquier da llegara una flota britnica al ro York, pero ahora estaban oyendo rumores inquietantes de que una flota francesa "haba salido de las Indias Occidentales y se acercaba a la costa de Amrica del Norte".
A finales del verano, haban comenzado los trabajos en la fortificacin de Yorktown.
Entretanto, en Portsmouth, en donde quedaban algunos hombres de Cornwallis, la viruela estaba asolando a los antiguos esclavos que haban seguido al ejrcito britnico hasta ese lugar.
El comandante de Portsmouth le escribi a Cornwallis preguntando qu deba hacer "con los cientos que mueren por veintenas todos los das".
Voz: "Es escalofriante pensar en el estado de los negros, "pero no podemos traer a un montn de enfermos "e intiles a este lugar.
"Dejo a su humanidad "para que haga lo que sea mejor para ellos.
"Pero cuando lleguen aqu, debemos adoptar algn plan "para prevenir algn mal que sin duda propagara una enfermedad fatal entre las tropas".
Lord Cornwallis.
Narrador: Evacuaron Portsmouth y las tropas se unieron al ejrcito de Cornwallis en Yorktown.
Fue desde all que en la maana del 30 de agosto, el capitn Johann Ewald mir hacia la baha de Chesapeake.
Voz: "Pude vislumbrar "tres embarcaciones robustas a lo lejos.
"Pronto nos enteramos de que esas tres embarcaciones frente a nuestras narices eran francesas".
Johann Ewald.
Narrador: El almirante de Grasse estaba anclado justo al interior de la estrecha entrada hacia la baha de Chesapeake entre el cabo Charles y el cabo Henry.
Nathaniel Philbrick: La baha de Chesapeake es inmensa, pero su punto de acceso son los dos cabos.
Es muy estrecho.
Cualquiera que lograra controlarlo, controlaba esa inmensa masa de agua.
Narrador: En la maana del 5 de septiembre, un mensajero alcanz a George Washington cerca de Head of Elk, Maryland, con la buena noticia de que la flota francesa haba llegado.
Sin embargo, ese mismo da, marineros a bordo del buque insignia de De Grasse avistaron velas que se acercaban desde el norte.
Eran 19 barcos britnicos que salieron desde Nueva York con la orden de hallar a la flota francesa y destruirla.
De Grasse podra haberse quedado en donde estaba, bloqueando la entrada a la baha, pero de haberlo hecho, los ocho barcos franceses cargados con artillera pesada para el asedio que venan desde Newport no habran podido llegar al Chesapeake.
De Grasse sali a mar abierto a enfrentar a su enemigo.
Ambas flotas maniobraron durante seis horas.
Los comandantes esparcieron arena en las cubiertas para que absorbiera la sangre de los soldados que ya saban que se derramara.
A las cuatro de la tarde abrieron fuego.
[disparos de can] pum, pum!
El intercambio de disparos continu hasta la noche.
El resultado fue un punto muerto, pero los navos britnicos se llevaron la peor parte y tuvieron que regresar a rastras a Nueva York.
Entretanto, el escuadrn francs que vena de Newport con la artillera pesada para el asedio haba entrado desapercibido a la baha, y despus de eludir las defensas de Cornwallis en Yorktown, naveg ro arriba por el ro James.
Los ejrcitos de Washington y Rochambeau estaban llegando a Williamsburg.
Cornwallis estaba atrapado.
Edward Lengel: Desde el comienzo, Washington se dio cuenta de que esta guerra se acabara cuando las estrellas se alinearan.
Estaba esperando esto.
Y lo aprovecha.
Voz: "Nos preparamos para avanzar "y hacerle una visita a nuestros viejos conocidos, "los britnicos.
"No dudo que no desearan que tantos de nosotros "llegaran al mismo tiempo, "porque no tenan habitaciones suficientes.
"Pensaron, 'mientras menos, mejor'.
"Nosotros pensamos, 'cuantos ms, mejor'".
Joseph Plumb Martin.
Narrador: El 28 de septiembre de 1781 a las 5 de la maana, los ejrcitos francs y estadounidense, que ahora contaban con 18,000 tropas, comenzaron a avanzar hacia Yorktown.
Los aliados formaron un campamento alrededor del pueblo en forma de medialuna: franceses a la izquierda y estadounidenses a la derecha.
Washington y Rochambeau establecieron sus cuarteles generales a unos cientos de yardas entre s.
Ambos comandantes cabalgaron para hacer reconocimiento.
Hace mucho que Washington conoca las limitaciones estratgicas de Yorktown y la trampa en la que los britnicos se haban metido.
A unas 800 o 1,000 yardas de Yorktown haba una lnea exterior de trincheras y reductos, sus bases plagadas de abats, troncos afilados para repeler a los invasores.
Se poda ver a trabajadores negros luchando por terminar un anillo interno alrededor del pueblo.
Los pantanos y arroyos pantanosos hacan inviable un ataque directo.
Los aliados tampoco tenan tiempo de matar de hambre a las defensas, la flota francesa deba regresar al Caribe en pocas semanas.
La respuesta pareca ser un tradicional asedio al estilo europeo.
Washington le dej la planificacin a los franceses.
Los estadounidenses "no tenan idea de cmo funcionaba un asedio", dijo Rochambeau, quin haba participado en catorce.
Al amanecer del 30 de septiembre, tropas francesas y estadounidenses se acercaron con cautela a las defensas exteriores britnicas esperando una resistencia feroz.
En lugar de eso, las encontraron vacas.
Cornwallis, superado tres a uno en nmero, haba retirado a sus hombres hacia el pueblo.
Edward Lengel: Cornwallis cometi un error fatal.
Estaba agotado, deprimido.
Un comandante que de otro modo era muy eficaz, no estaba en su mejor momento.
Narrador: Durante cinco das con sus noches, los soldados aliados trabajaron para transformar las posiciones que abandonaron los britnicos en sus reductos y llevar artillera, equipo y palas de trinchera necesarios para cavar su primera trinchera paralela y dar inicio al asedio.
La artillera britnica lanz tiros y bombas a los estadounidenses y franceses mientras trabajaban.
Sarah Osborn, esposa de un soldado de Nueva Jersey, era una de las mujeres que les llevaba carne, pan y caf caliente a los hombres mientras cavaban.
Un da, record, George Washington pas por ah y le pregunt si no tena miedo de las balas de can britnicas.
"No", dijo.
"No sera bueno que los hombres lucharan y tambin pasaran hambre".
Cuando el paralelo estuvo finalizado, se extenda por ms de una milla.
Una trinchera de diez pies de ancho y casi cuatro de profundidad.
A las tres de la tarde del 9 de octubre, los franceses abrieron fuego.
Dos horas despus, Washington recibi el honor de encender el primer can estadounidense.
A lo largo de las filas aliadas comenzaron a disparar caones y morteros hacia Yorktown.
Voz: "El resto de la noche "transcurri en medio de una matanza espantosa.
"Varias partes de la guarnicin estaban en llamas y toda la escena era espantosa y terrible".
Bartholomew James.
Voz: "Era como presenciar el impacto de un terremoto.
"Contamos 3,600 disparos "por parte del enemigo en 24 horas.
"Dispararon contra la ciudad, nuestras lneas y los barcos en el puerto".
Soldado Johann Conrad Doehla.
Narrador: En la noche del 11 de octubre, los aliados ya haban comenzado a cavar un segundo paralelo, pero antes de poder apretar bien la soga, deban tomarse dos reductos, los nmeros nueve y diez.
El objetivo estadounidense era el reducto nmero diez.
Los hombres pertenecan a las fuerzas de La Fayette, al mando estaba Alexander Hamilton.
Joseph Plumb Martin y su compaa marcaron el camino.
Joseph Plumb Martin: Avanzamos ms all de las trincheras y nos acostamos en el suelo a la espera de la seal.
Nuestro santo y sea era "Rochambeau".
Era un buen santo y sea.
Al decirla as, "rosh-am-bo", se escuchaba como "rush out, boys" o "deprisa, chicos".
[explosin] Narrador: Cuando les dieron la seal, Martin y sus compaeros avanzaron.
Tras ellos vena el primer regimiento de Rhode Island, entre quienes haba muchos hombres negros libres y antiguos esclavos.
Cuando llegaron a los abats, las defensas del reducto comenzaron a dispararles.
Voz: "Pero ya nada poda detenernos.
"Abr paso por un punto donde vi que nuestros disparos "haban destruido parte del abats.
"Mientras avanzbamos, un hombre a mi lado "recibi una bala en la cabeza "y cay a mis pies mientras gritaba desesperado.
"Nos tomamos el fuerte y en poco tiempo todo estaba en calma".
Joseph Plumb Martin Narrador: La Fayette envi un mensajero a un oficial francs de la columna encargada de capturar el reducto nmero nueve para informarle que sus hombres ya estaban en su reducto.
"Dnde estn?"
"Dile al marqus que no estoy en el mo", respondi el oficial francs.
"Pero lo estaremos en cinco minutos".
[explosin] Voz: "Esa noche no tuvimos piedad.
"Se podan or quejas y gemidos por todas partes.
"Alguien gritaba por aqu, otro por all, "rogando que por amor a Dios los mataran.
"El reducto estaba tan lleno de muertos y heridos que tenamos que caminar sobre ellos".
Georg Daniel Flohr.
Narrador: Los aliados no tardaron en llevar su artillera pesada a ambos reductos para abrir fuego contra Yorktown.
Friederike Baer: Fue absolutamente espantoso.
No haba momento para descansar.
No haba dnde esconderse.
El bombardeo fue constante durante das.
pum, pum!
Narrador: Cornwallis saba que no haba esperanza, pero pareca incapaz de soportar lo que Banastre Tarleton llam: "la vergenza de la rendicin".
Hacia las 10 de la maana del 17 de octubre de 1781, apareci un tamborilero en un parapeto britnico tocando su tambor, la seal de que Cornwallis quera negociar.
Cuando el trueno de las armas acall el tambor, un oficial se par junto al soldado y agit un pauelo blanco.
Voz: "Podra haber seguido disparando "hasta el Juicio Final "si los hombres de la primera lnea "no lo hubieran avistado.
"Pero cuando los disparos cesaron, "fue como un tamborileo que no haba odo jams.
La msica ms maravillosa para todos nosotros".
Ebenezer Denny.
Narrador: La batalla de Yorktown haba terminado.
Los patriotas y sus aliados franceses haban ganado.
El mundo nunca volvera a ser el mismo.
Locutor: Octubre 17 de 1781.
El teniente general Cornwallis se rindi con ms de 5,000 soldados.
Narrador: Las negociaciones de la rendicin duraron un da y medio.
Cornwallis quera que sus soldados britnicos y alemanes fueran libres de volver a casa.
Washington se neg.
Record la forma irrespetuosa en que el general patriota Benjamin Lincoln y sus hombres haban sido tratados despus de que Charleston cay.
Hasta que se acordara una paz formal, los soldados que se rendan deban permanecer en Estados Unidos como prisioneros de guerra.
Cornwallis no tuvo ms opcin que aceptar.
Mientras los britnicos y alemanes salan de lo que quedaba de Yorktown, con sus banderas guardadas y con menos hombres por heridas y enfermedades, recibieron rdenes de evitar siquiera mirar a los triunfantes estadounidenses, les dijeron que los nicos oponentes dignos eran los franceses.
Washington y Rochambeau esperaban a caballo.
Lord Cornwallis no estaba por ninguna parte.
Dijo estar enfermo, pero como soldado profesional, quizs se senta demasiado humillado de tener que rendirse con su ejrcito ante un grupo de rebeldes como para dar la cara.
El segundo al mando de Cornwallis, el general Charles O'Hara fue en su lugar e intent entregar su espada al general Rochambeau.
Rochambeau se neg a aceptarla.
"Estamos al mando de los estadounidenses", dijo.
"El general Washington le dir qu hacer".
Washington tampoco la acept.
Le indic a O'Hara que pasara con su segundo al mando, Benjamin Lincoln, quien acept formalmente la espada y despus se la devolvi, como mandaba la costumbre.
Stephen Conway: Fue la peor humillacin.
No solo tener que rendirse ante los estadounidenses, sino tener que hacerlo ante el segundo al mando de los estadounidenses.
Voz: "Con qu soldados del mundo se podra haber hecho lo que hicieron esos hombres?
"Uno puede darse cuenta de lo que un entusiasmo, "lo que esos hombres llaman 'libertad!'
puede hacer.
"Quin hubiera credo hace cien aos "que de esta multitud de gentuza surgira un pueblo capaz de desafiar a reyes?"
Johann Ewald.
Voz: "Mi lord, es un fuerte golpe "que me genera la ms profunda preocupacin, "ya que sus consecuencias sern sumamente perjudiciales para los intereses del rey en este pas".
Henry Clinton.
Narrador: Cuando el primer ministro, lord North, se enter por fin de la rendicin en Yorktown, cinco semanas despus de ocurrida, se tambale como si hubiera recibido un disparo de mosquete, agitando los brazos y gritando una y otra vez: "por Dios, se acab!"
En un discurso ante el Parlamento, el rey Jorge III dijo que si bien los ltimos acontecimientos en Virginia haban sido "desafortunados", segua decidido a luchar para "devolver a mis sbditos engaados a ese estado de felicidad y prosperidad que antes provena de obedecer las leyes".
Pero Gran Bretaa estaba hastiada de la guerra.
Ms de 30,000 soldados britnicos, alemanes y leales haban perdido la vida en Amrica del Norte.
La deuda nacional britnica se haba duplicado.
Otros campos de batalla parecan ser ms importantes: en el Caribe, donde pronto acabaran con la flota del almirante de Grasse; en el Mediterrneo, donde todava tenan a Gibraltar; y en India, donde siguieron expandiendo su imperio.
El 27 de febrero de 1782, el Parlamento vot a favor de frenar todas las acciones ofensivas en Amrica del Norte.
El gobierno del lord North cay.
Alan Taylor: Habran podido seguir adelante con la guerra desde el punto de vista meramente militar?
Claro.
Pero a nivel poltico, el deseo de luchar se desvanece.
Entonces, la administracin proguerra cay.
El rey se vio obligado a aceptar un gobierno nuevo con una nueva coalicin poltica que estaba decidida a negociar un acuerdo de paz con los rebeldes estadounidenses.
[msica suave] Voz: "Ay!
"Qu queda de Yorktown?
"Aquello que lo haca tan privilegiado, "ser accesible por todas partes, "termin siendo su peor desgracia.
"Su excelente puerto lo convirti "en el ms favorable de todos para un enemigo invasor.
"Supieron aprovecharlo con gran rapidez, y este Edn qued desolado".
Betsy Ambler.
Narrador: Betsy Ambler y su familia nunca regresaron a Yorktown y se establecieron en Richmond de forma permanente.
Poco despus de la rendicin, esclavistas comenzaron a llegar a Yorktown, ansiosos por recuperar a los fugitivos sobrevivientes que haban huido con los britnicos.
Washington estableci dos puestos fortificados en donde los esclavizados permanecan bajo vigilancia hasta que su dueo los reclamaba.
Se inst a los soldados patriotas que ayudaran a buscarlos.
"Los negros parecan condenados", record un miliciano.
"Los britnicos les haban prometido su libertad".
Cinco personas esclavizadas capturadas en Yorktown regresaron con Thomas Jefferson.
Dos ms, ambas mujeres, regresaron a Mount Vernon de George Washington.
Poco despus, el ejrcito de Washington se dirigi al norte.
Los hombres de Rochambeau marcharon hacia Boston al ao siguiente y zarparon.
Los hombres derrotados de Cornwallis fueron llevados a campos de prisioneros al interior.
El Parlamento, ansioso por recuperarlos, finalmente reconoci a los estadounidenses capturados como prisioneros de guerra.
Se esperaba que tanto casacas rojas como rebeldes pudieran ser intercambiados.
Tras siete meses de sufrimiento a bordo del barco prisin Jersey, James Forten fue liberado.
Demacrado, pero con suerte de estar vivo.
Camin de regreso a casa desde Filadelfia a Nueva York, descalzo gran parte del recorrido.
Cuando lleg, sorprendi a su madre, hace mucho tiempo ella lo haba dado por muerto.
Despus de la guerra, Forten amas una fortuna haciendo velas para la flota mercante estadounidense y con parte de sus ganancias financi el movimiento abolicionista.
Dcadas ms tarde, cuando un amigo lo inst a aplicar por una de las pensiones que estaban recibiendo los veteranos, Forten se neg.
"Yo fui un voluntario, seor", dijo.
No quera dinero.
Quera la ciudadana.
Voz: "Nuestro pas se atribuye la gloria de ser "el ms libre sobre la faz de la Tierra, "proclam la libertad para toda la humanidad, "el brillo de su gloria era radiante, "pero una mancha oscura segua empaando su resplandor.
"En el mundo se est haciendo mucho "para mejorar la condicin de los seres humanos, "y el espritu de la libertad avanza a pasos agigantados, "haciendo temblar a los tiranos.
"Ojal Estados Unidos despierte de la apata "en la que ha estado sumida hace tanto.
"Tarde o temprano, tendr que unirse a la irresistible corriente de la causa de la libertad".
James Forten.
Maya Jasanoff: Los leales saban que haban perdido la guerra.
Entonces, la cuestin para ellos era, "qu pasar ahora con nosotros?"
Y, debido a la violencia insurgente, contrainsurgente, de un lado a otro, lucha despiadada en la zona rural, los leales tenan motivos para temer que ahora que los patriotas estaban a cargo, ellos terminaran recibiendo la peor parte de las recriminaciones.
Narrador: En todas partes, los patriotas queran vengarse de los hombres y mujeres que solan ser sus vecinos y compaeros sbditos del rey.
Un leal escribi: "ahora reina la turba por completo y sin control".
En Georgia, los patriotas persiguieron y asesinaron a leales que se haban resguardado en los pantanos.
Otros leales fueron exiliados y sus propiedades confiscadas.
Voz: "No puedo decir que me arrepiento "del papel que tuve por la lealtad "y el amor hacia mi pas, as como mi deber hacia mi rey.
"A pesar de todo lo que padec, si se presentara la oportunidad, lo hara de nuevo".
John Peters.
Narrador: John Peters y su esposa Ann se establecieron en Nueva Escocia.
La mayora de leales decidi quedarse a pesar del peligro y arriesgarse, con la esperanza de retomar su antigua vida en el nuevo pas.
Pero miles decidieron irse.
Se apiaron en los ltimos bastiones britnicos de la ciudad de Nueva York, Charleston y Savannah a esperar que aparecieran barcos que los sacaran de all.
Maya Jasanoff: En un increble gesto al final de la Revolucin Americana, el Gobierno britnico sigui protegiendo a los leales estadounidenses.
No conozco ningn otro precedente de una evacuacin masiva de civiles de esta magnitud por parte de un gobierno, a cargo del ejrcito, con el objetivo de que esos refugiados iniciaran una nueva vida lejos del lugar que siempre haba sido su hogar.
Narrador: Se esperaba que el general Guy Carleton, quien haba reemplazado a Henry Clinton como comandante de las fuerzas britnicas, sacara de Estados Unidos a ms de 30,000 soldados con sus montaas de suministros, as como a 60,000 leales y 15,000 personas esclavizadas.
Carleton comenz ese verano en Savannah.
Unos 30,000 blancos y quizs unos 5,000 negros zarparon hacia otras colonias britnicas.
La siguiente fue Charleston, casi 11,000 personas entre blancos y negros, la mayora terminaron en las Bahamas y Jamaica.
Solo Nueva York permaneca bajo control britnico.
Entretanto, en Pars, Benjamin Franklin, John Adams, John Jay y Henry Laurens estaban trabajando en una paz permanente.
Haciendo caso omiso a la orden de incluir a los franceses, cuya ayuda haba garantizado su extraordinaria victoria, los enviados estadounidenses decidieron negociar solos con los emisarios britnicos.
"Seamos honestos y agradecidos con Francia", dijo John Jay, "pero pensemos por nosotros mismos".
Una semana despus tenan un tratado en borrador.
Los trminos eran generosos con los estadounidenses, tanto que provocaran tambin el colapso del nuevo Gobierno britnico.
Se declar a las trece antiguas colonias "estados libres, soberanos e independientes", y estableci fronteras expansivas que iban desde los Grandes Lagos hasta Florida y al oeste desde los Apalaches hasta el Misisipi, un territorio ms grande que Inglaterra, Francia y Espaa juntos.
Los soldados britnicos deban evacuar "de manera expedita" y no tenan permitido, segn el acuerdo, "llevarse ningn negro ni cualquier otra propiedad de los habitantes de Estados Unidos".
Los negociadores estadounidenses y britnicos firmaron este tratado provisional el 30 de noviembre de 1782.
El tratado final e integral tardara nueve meses ms.
Joseph Ellis: Al final, el consenso entre todos los negociadores, incluidos los britnicos, fue que estaban siendo testigos de la creacin del Imperio estadounidense.
Iris De Rode: Algunos podran decir que los britnicos perdieron la guerra, pero ganaron en el periodo posterior.
Francia perdi en ese periodo, no lograron reinventarse para evitar su colapso.
La promesa de la Revolucin Americana era, claro est, la promesa de la democracia, la igualdad, las libertades, tantos conceptos nuevos en una poca en la que, en Europa, solo haba monarquas.
Una repblica haba derrotado a una monarqua.
Eso inspir a muchos.
Narrador: La Revolucin Americana sera la primera seal de ms de dos siglos de revolucin: primero en Europa, despus en el Caribe, Amrica del Sur, Asia y frica.
Friederike Baer: Las ideas son muy poderosas, cuando habl de libertad, cuando habl de igualdad, cuando habl de oportunidades, de librarse de la opresin, el movimiento de la Revolucin Americana se convirti en el ejemplo de otras sociedades y comunidades en todo el mundo.
Narrador: Pero a comienzos de 1783, en el campamento de invierno del Ejrcito Continental en Newburgh, Nueva York, las cosas no iban tan bien.
Un manifiesto annimo comenz a circular entre los oficiales de Washington que llamaba abiertamente a un motn.
Si en verdad se lograba la paz, ellos no dejaran las armas y podran valerse del ejrcito para obligar al Congreso y a los estados a que les pagaran los sueldos atrasados.
El 15 de marzo, en una reunin para saber ms sobre la conspiracin, los oficiales oyeron cascos de caballos, la puerta se abri de golpe, Washington y sus ayudantes entraron, el general subi al atril, habl durante 20 minutos e inst a sus oficiales que se rehusaran a ahogar "nuestro creciente imperio en sangre".
La mayora se mova en sus asientos, escpticos.
Entonces, Washington pregunt si poda leer una carta de un congresista de Virginia que haba prometido apoyar al ejrcito.
Se trab al comienzo, par y sac unos lentes de su abrigo.
Voz: "Sabrn perdonarme, caballeros, "he envejecido a su servicio y ahora cada vez veo menos".
George Washington.
Narrador: El resto de la carta no import.
Muchos oficiales, hombres duros que la batalla haba endurecido ms, comenzaron a llorar.
El motn se acab antes de que pudiera empezar.
Voz: "La perseverancia inigualable "de los ejrcitos de Estados Unidos "durante casi todo el sufrimiento "y desnimo posibles, "por un lapso de ocho largos aos, fue poco menos que un milagro".
George Washington.
Narrador: Cuando el Ejrcito Continental comenz a disolverse, Washington intent convencer al Congreso una vez ms de dar a sus hombres por lo menos tres meses de sueldo atrasado, pero lo mximo que pudieron hacer fue emitir un aluvin de certificados en los que apenas prometan pagarles algn da.
Voz: "Algunos soldados "regresaron a casa el mismo da que les quitaron los grilletes.
"Otros se quedaron para recibir sus certificados de pago final "y los vendieron para adquirir ropa decente "y dinero suficiente "para atravesar el pas con decoro, "y para verse ms como s mismos "antes de reencontrarse con sus amigos.
"Yo fui uno de esos.
"Cuando el pas termin de exprimir "la ltima gota de servicio posible "de los pobres soldados, nos dejaron sin rumbo como caballos viejos y cansados".
Joseph Plumb Martin.
Joseph Ellis: Ese grupo de personas eran estadounidenses del comn, por debajo del nivel comn, y ganaron la guerra porque nunca se fueron, se quedaron, as de simple, se negaron a irse.
Y bueno, puede sonar bastante patriota, pero no hay patriotismo suficiente que los describa.
Joseph Plumb Martin: Vivimos juntos como una familia de hermanos durante muchos aos, compartimos las adversidades, los peligros y el sufrimiento natural en la vida de un soldado, y nos acompaamos en la tristeza y la enfermedad, y ahora, nos separbamos para siempre, una separacin tan definitiva como si una tumba se interpusiera entre nosotros.
Narrador: En la primavera de 1783, ms de 30,000 leales y casi el mismo nmero de soldados britnicos y alemanes permanecan en la ciudad de Nueva York, todos a la espera de barcos que los sacaran de ah.
Eran tantos que el general Carleton no pudo darle a George Washington una fecha exacta en que todos se iran.
Los soldados se fueron a casa o a las Indias Occidentales.
Algunos leales planeaban navegar hacia Quebec o a las Bahamas, pero la gran mayora, casi 30,000 hombres, mujeres y nios estadounidenses, decidieron comenzar una nueva vida, al igual que John y Ann Peters, en el norte en Nueva Escocia.
De los ms de 3,000 negros que encontraron refugio en Nueva York, la mitad eran considerados propiedad de leales, por lo que tendran que acompaar a sus dueos a donde ellos quisieran ir, pero la mayora de los dems eran fugitivos, como Harry Washington, quien haba sido propiedad de George Washington, y Boston King, a quien le prometieron que sera libre si hua de sus dueos patriotas.
Esa libertad ahora estaba en riesgo.
Voz: "Se restableci la paz "entre Estados Unidos y Gran Bretaa, "lo que provoc una alegra general "entre todas las partes, menos nosotros, "que habamos escapado de la esclavitud "y nos habamos refugiado en el ejrcito britnico.
"En Nueva York "circulaba el rumor de que todos los esclavos "deban ser devueltos a sus amos.
"Ese rumor espantoso nos llen de angustia "y un terror indescriptible, "sobre todo cuando vimos a nuestros amos "llegar y apoderarse de sus esclavos "en las calles de Nueva York, "e incluso sacarlos a la fuerza de su cama.
"Muchos de los esclavos tenan amos muy crueles, "por lo que la sola idea de regresar a casa con ellos "nos haca la vida insoportable.
"Durante varios das perdimos el apetito y el sueo abandon nuestros ojos".
Boston King.
Narrador: Desde su cuartel general en el Hudson, George Washington sigui insistiendo en que todos los fugitivos deban regresar con sus dueos.
El general Carleton se neg.
Le dijo a Washington que el "honor nacional" le exiga honrar las promesas que los oficiales britnicos les hicieron a las personas "de cualquier color".
Voz: "Los ingleses tuvieron compasin de nosotros "en nuestras tribulaciones.
"Debido a eso, "cada uno de nosotros recibi un certificado "del comandante a cargo en Nueva York que disip nuestros temores".
Boston King.
Narrador: Carleton decret que las personas esclavizadas que hubieran escapado de dueos patriotas y hubieran servido en las lneas britnicas por doce meses eran libres.
Las disputas entre fugitivos y dueos o cazadores de esclavos decididos a devolverlos a la esclavitud se diriman por parte de un comit de cuatro oficiales britnicos y tres estadounidenses que se reunan una vez a la semana en la taberna Fraunces de la calle Pearl.
Voz: "Llegu de Virginia.
"Estaba con Lord Dunmore, le lavaba y planchaba la ropa.
"Llegu con l a Nueva York "y estuve a su servicio hasta que se fue.
"Mi amo vino a buscarme.
"Le dije que no me ira con l.
"Se llev mi dinero y se rob a mi hija y la envi a Virginia".
Judith Jackson.
Narrador: Judith Jackson consigui el permiso para irse a Nueva Escocia, pero se qued en Nueva York, desesperada por tratar de recuperar a su hija hasta que se vio obligada a irse sin ella.
En el muelle hubo ms momentos de tensin.
Antes de que cualquier embarcacin con pasajeros negros, esclavizados o libres, pudiera dejar Nueva York, inspectores britnicos y estadounidenses deban ver sus certificados y registraban sus nombres y descripciones en cuadernos diferentes.
Pero ya de camino, Boston King, Harry Washington y cientos ms de personas libres a quienes los britnicos les permitieron viajar al norte, sentan, como escribi King, "una gran alegra y gratitud".
A la larga, Nueva Escocia fue fra y despiadada, a los refugiados negros no los recibieron bien.
Con el tiempo, ambos hombres se unieron a casi 1,200 afroamericanos que volvieron a emigrar, esta vez a Sierra Leona en frica Occidental, donde establecieron una nueva colonia britnica con una nueva ciudad capital a la que llamaron Freetown, o pueblo libre.
Voz: "Si tuviramos los medios para presentar al mundo "los muchos actos de traicin y crueldad que ellos cometieron "contra nuestras mujeres y nios, "sera evidente que el ttulo de salvajes les hara mucha ms justicia a ellos que a nosotros".
Humo Viejo.
Narrador: Los 150,000 indgenas americanos que vivan en el vasto territorio que ahora es Estados Unidos ni siquiera fueron mencionados en el tratado.
Voz: "Cuando supimos "que se haban olvidado de nosotros, "quedamos atnitos.
"No podamos creer que fuera posible "que amigos y aliados tan firmes "pudieran ser abandonados as por Inglaterra, a quienes habamos servido con tanto fervor y lealtad".
Thayendanegea.
Joseph Brant.
Joseph Ellis: Los perdedores de la negociacin en Pars fueron los indgenas americanos.
Es que difcilmente se puede decir que les habra ido mejor si hubieran ganado los britnicos, pero probablemente as habra sido.
Narrador: La contribucin que los indgenas americanos haban hecho a la independencia de Estados Unidos pronto qued en el olvido tambin, como los oneidas, tuscarosas, delawares, catawbas, y la comunidad indgena de Stockbridge, Massachusetts.
Hombre: "Hemos sufrido mucho en esta guerra.
"Nuestra sangre se derram junto a la de ustedes "y muchos de nuestros jvenes cayeron junto a sus guerreros.
"Casi en todos los lugares "donde quedaron los huesos de sus guerreros, tambin se ven los nuestros".
Philip Deloria: Los indgenas de Stockbridge perdieron su hogar, sus tierras, no lograron conservar eso, adems, los trasladaron a Nueva York, despus terminaron en Wisconsin.
Al igual que muchas tribus, los terminaron echando y desplazando de un lugar a otro.
Claramente, esta es la historia de los indgenas americanos en Estados Unidos.
Mujer: "Apreciados hombres y guerreros de Estados Unidos, "les hablamos nosotras, "las mujeres de la Nacin Cheroqui.
"Somos madres y tenemos muchos hijos, "algunos de ellos guerreros y apreciados hombres.
"Nuestro clamor es por la paz.
"Esta paz debe durar para siempre.
Qu sus mujeres escuchen nuestras palabras!"
Narrador: La paz nunca lleg.
Mientras Estados Unidos se expanda de manera inexorable hacia el Oeste, las Naciones indgenas seguiran luchando por su independencia durante otro siglo.
Los indgenas americanos no se convirtieron en ciudadanos de Estados Unidos sino hasta 1924, y su lucha por seguir siendo soberanos jams termin.
A la una de la tarde del 25 de noviembre de 1783, George Washington, "recto como una flecha" segn dijo un testigo, "y tan noble como poda ser", encabez una procesin de soldados y civiles por Bowery Lane y Queen Street, cruzando hacia el oeste por Wall Street y luego bajando por Broadway.
Los britnicos por fin se haban ido.
Washington estaba de regreso en la ciudad que se haba visto forzado a abandonar en 1776.
Los neoyorquinos celebraron durante das con luces, fogatas y fuegos artificiales.
Y ahora, a George Washington le quedaba un deber ms.
Cabalg a Annapolis, Maryland, en donde se encontraba reunido el Congreso de la Confederacin, para renunciar formalmente a su cargo.
Joseph Ellis: Saba lo que estaba haciendo, se apart del poder, no iba a ser un Cromwell, no iba a ser un Csar, no iba a ser lo que Napolen despus fue.
Fcilmente hubiera podido convertirse en un dictador, pero es algo que no le interesaba en lo ms mnimo.
Narrador: Junto con dos ayudantes militares y su acompaante esclavizado, William Lee, Washington se dirigi de inmediato a Mount Vernon, con la esperanza de llegar para la Nochebuena.
Voz: "Estos tiempos que pusieron a prueba "el alma de los hombres han quedado atrs, "y la revolucin ms grande y completa "que el mundo haya conocido "se consigui de forma gloriosa y feliz.
"Como Estados Unidos, "estamos a la altura de la importancia de ese ttulo, "pero no en otros aspectos.
"Nuestra unin es lo ms sagrado, "y es de lo que todos los hombres "deberan sentirse ms orgullosos y cuidar ms.
Nuestro gran ttulo es estadounidenses".
Thomas Paine.
Narrador: La guerra uni a los estados, pero pronto la paz amenaz con separarlos.
Los estados pequeos seguan temerosos de los ms grandes.
Los estados del Norte y del Sur competan por poder y tenan disputas fronterizas.
Vermont ya se haba declarado una repblica independiente.
Los colonos hombres de montaa de Carolina del Norte queran independizarse y formar su propio estado llamado Franklin.
En otras partes, los granjeros recurrieron a la violencia para protestar por los impuestos estatales que les parecan excesivos.
En Massachusetts, las protestas se volvieron una insurreccin, la rebelin de Shays, que solo se reprimi despus de que antiguos camaradas en armas se atacaran entre s.
Una "nube de males", escribi George Washington, amenazaba "la tranquilidad de la Unin".
Voz: "Nuestra situacin es sumamente delicada y crtica.
"Por un lado, necesitamos con urgencia "un gobierno federal slido basado en principios "que financien la prosperidad y la unin de los estados.
"Por el otro, hemos luchado por la libertad "y hecho nobles sacrificios ante su altar, "y entre nosotros todava son muchos "los que veneran demasiado su nombre "como para renunciar a los derechos del hombre por la dignidad del gobierno".
Mercy Ottis Warren.
Narrador: El nuevo Congreso, establecido en los Artculos de la Confederacin y sin poder efectivo, estaba cargado de deudas colosales y no poda recaudar impuestos para pagarlas.
Christopher Brown: No es difcil de imaginar, para nada.
Gran Bretaa, Francia y Espaa aprovecharon la situacin para atraer a los estados individuales y formar alianzas comerciales, polticas y militares como si fueran estados satlites, toda clase de cosas.
Parece una locura, pero no es peor que de hecho haber formado un gobierno federal que funcionara de verdad.
Muchos observadores britnicos durante la dcada de 1780 decan: "denles unos pocos aos, todo se vendr abajo".
Nathaniel Philbrick: Una de las lecciones que Washington aprendi durante la Revolucin Americana es que sin un gobierno central poderoso, no se puede hacer nada eficaz.
Las frustraciones que experiment al tratar de que las trece colonias trabajaran al unsono y al fracasar siempre en el Congreso Continental, le ensearon que algo tena que cambiar.
Narrador: A finales de mayo de 1787, 55 delegados se reunieron en Filadelfia para redactar una constitucin, casi la mitad eran esclavistas, treinta haban luchado en la guerra.
George Washington cedi su prestigio y acept presidir la Convencin.
Cuatro meses despus, haban elaborado un documento de cuatro pginas.
Idear un gobierno que los estadounidenses aceptaran que los gobernara requiri compromisos histricos, algunos creativos y otros, trgicos.
La Constitucin demarc los poderes que quedaban bajo el gobierno central y los que quedaban bajo los estados, un sistema de soberana compartida llamado federalismo.
Los arquitectos de la Constitucin dividieron el gobierno federal en tres ramas: legislativa, ejecutiva y judicial.
En un equilibrio delicado en la que cada una deba controlar a las dems para impedir excesos que pudieran conducir a una tirana.
Teman que un demagogo pudiera incitar a los ciudadanos a traicionar el experimento estadounidense.
A Alexander Hamilton le preocupaba que un hombre "sin principios" pudiera "montar el caballito de batalla de la popularidad y sembrar la confusin".
"En un gobierno como el nuestro", escribi, "nadie est por encima de la ley".
Voz: "Quisiera que la Constitucin "que se present fuera ms perfecta, "pero de todo corazn creo que es la mejor "que podramos formular en este momento.
"Y puesto que se abre la puerta a la enmienda constitucional "en el futuro, es mi opinin que adoptarla es lo mejor".
George Washington.
Bernard Bailyn: Estaban intentando formar un sistema en el que el gobierno tuviera el poder suficiente para trabajar adecuadamente por su pueblo y las grandes potencias del mundo, y al tiempo mantener las libertades de las personas.
Y esa es la gran cuestin que atraviesa toda la revolucin.
Es la lucha entre las posibilidades del poder y de la libertad.
Narrador: Los estados tenan que ratificar la Constitucin para que esta entrara en vigor.
Eso propici los debates pblicos ms exhaustivos de la historia.
Annette Gordon-Reed: Quienes dieron inicio a la Revolucin Americana y formaron la nacin estadounidense asumieron que los estadounidenses participaran, que seran ciudadanos activos, no sbditos.
Ser ciudadano exige el tipo de participacin en democracia que la mantiene dinmica.
Narrador: Al final, los trece estados ratificaron la Constitucin, pero antes de aceptar vivir bajo el nuevo gobierno federal, el pueblo estadounidense quera consagrar las libertades que haban conseguido en la revolucin.
La Constitucin se enmend casi de inmediato con la Declaracin de Derechos, que garantizaba la libertad de culto y la separacin de la iglesia y el Estado, la libertad de expresin y de reunin; el derecho a poseer y portar armas; el juicio con un jurado; y prohibi los castigos crueles e inusuales.
James Madison, quien escribi la Declaracin de Derechos, se refiri a la Constitucin como "nada ms que el esbozo de un plan, "nada ms que una carta muerta hasta que la voz del pueblo le dio vida y validez".
Vincent Brown: La idea de que la autoridad del gobierno se deriva del consentimiento de los gobernados fue bastante radical, sigue siendo bastante radical.
Si tomamos las palabras de la Declaracin de Independencia que escribi Thomas Jefferson: "Todos los hombres", digamos "hombres y mujeres son creados iguales", verdad?
Jefferson claramente no se tom esas palabras tan en serio siendo esclavista, pero yo s.
Y creo que a todos nosotros nos corresponde tomar esas palabras de Jefferson y hacerlas realidad en nuestra vida, incluso si no lo fueron en la suya.
Narrador: Cuando lleg el momento de elegir a su primer presidente bajo la Constitucin, George Washington era la nica opcin y consigui el voto de todos los electores.
Asumi la presidencia en la ciudad de Nueva York el 30 de abril de 1789.
John Adams, el primer vicepresidente, crea que el jefe ejecutivo deba tener un "ttulo real, o por lo menos, noble".
Pero para Washington, "presidente de Estados Unidos" era honor suficiente.
Y cuando dej la presidencia en 1797, el mismo rey Jorge le rindi tributo.
Al renunciar primero a su poder militar y despus a su poder poltico, afirm, George Washington se haba convertido en "la persona ms grande de la poca".
Voz: "Nuestro gobierno "se hace ms slido y estable cada da.
"La unin est completa.
"Nada entorpece la felicidad y prosperidad de nuestro pueblo, "siempre y cuando tengamos la sabidura "de valorar adecuadamente nuestras bendiciones y el corazn para mejorarlas".
Abigail Adams.
Locutor: Seor presidente, cunto ms deben esperar las mujeres para ser libres?
Voz: "No creer "que nuestros esfuerzos han sido en vano.
"No morir sin la esperanza de que la luz y la libertad "avancen con paso firme.
"E incluso si la nube del barbarismo y el despotismo "oscurecieran de nuevo "la ciencia y las libertades en Europa, "este pas permanecer para preservar "y devolverles la luz y la libertad.
"En resumen, "las llamas que se encendieron el 4 de julio de 1776 "se han esparcido por demasiadas partes del mundo "como para que los dbiles artificios del despotismo las extingan".
Thomas Jefferson.
Rick Atkinson: Estados Unidos se bas en una idea.
Esa idea debe ser nuestra estrella polar que nos marque el norte verdadero, que nos indique qu es lo que creemos que podemos lograr como pueblo.
El desafo permanente del experimento estadounidense es tomar esos ideales aspiracionales, hacerlos nuestros, entregrselos a nuestros hijos y nietos, y usarlos como el motor para convertirnos en la nacin que aquellos antepasados imaginaron que podamos llegar a ser.
Voz: "La guerra de independencia termin, "pero la Revolucin Americana est lejos de finalizar.
"Al contrario, tan solo termin el primer acto de la gran obra.
"Todava falta establecer y perfeccionar "nuestras nuevas formas de gobierno.
"Patriotas, un paso al frente!
"Su pas necesita de sus servicios.
"iganlo proclamar, entre suspiros y gemidos, "en sus gobiernos, en sus finanzas, "en su comercio, en sus fbricas, "en su moral y en sus costumbres.
La revolucin no ha terminado!"
Benjamin Rush.
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El DVD y Blu-ray de la Revolucin Americana, as como el libro y la banda sonora complementarios, estn disponibles en lnea y en las tiendas.
La serie tambin est disponible con PBS Passport y Amazon Prime Video.
Narrador: La Revolucin Americana tuvo un impacto en todo el mundo.
La lucha requiri ingenio, determinacin y la esperanza en un nuevo maana, para cambiar el rumbo de los acontecimientos y dar inicio a la historia de los Estados Unidos.
En pantalla: Bank of America se enorgullece de apoyar la labor de Ken Burns para mantener viva la historia.
The American Revolution.
Narrador: Qu quiere lograr?
Bank of America.
Locutora: Gran parte del financiamiento de la Revolucin Americana ha sido provisto por The Better Angels Society y sus miembros Jeannie y Jonathan Lavine con las fundaciones Crimson Lion Foundation y la Blavatnik Family Foundation.
Tambin aportaron importantes fondos David M. Rubenstein, The Robert D. y Patricia E. Kern Family Foundation, la Lilly Endowment y miembros de The Better Angels Society Eric y Wendy Schmidt, Stephen A. Schwarzman y Kenneth C. Griffin con Griffin Catalyst.
Apoyo adicional fue provisto por The Arthur Vining Davis Foundations, The Pew Charitable Trusts, Gilbert S. Omenn y Martha A. Darling, la Park Foundation y por miembros de The Better Angels Society Gilchrist y Amy Berg, Perry y Donna Golkin, The Michelson Foundation, Jacqueline B. Mars, Kissick Family Foundation, Diane y Hal Brierley, John H.N.
Fisher y Jennifer Caldwell, John y Catherine Debs, The Fullerton Family Charitable Fund, y estos miembros adicionales.
La Revolucin Americana ha sido posible gracias al apoyo recibido de la corporacin para la radiodifusin pblica, y espectadores como usted.
Gracias.
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