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To Be or Not to Be
-Ya lo tengo todo reservado para el ao que viene.
-No quiero que se acaben nunca estas vacaciones.
-Sers cerdo!
Me has quitado las acciones de mi madre.
El juez dice que ese matrimonio nunca fue legal.
-Te espero luego en la junta para hacerlo oficial.
-Esto no va a quedar as, lo sabes, no?
-Que le han otorgado el premio Hombre del Ao.
-Hombre del Ao?
-Alberto, que te han dado el premio del ao, por favor, te han dado el premio del ao.
-Vas venir conmigo?
-No, y Cristina, no podemos aparecer en pblico juntos.
-Lo tengo muy claro, Ana.
Ya no hay marcha atrs.
-Pens que al curso solo iban chicas.
-Y por qu pensaste eso?
-No lo s.
Y el Jos Luis esta que se dedica?
-Ests celoso, Mateito.
-No, para nada.
-Pero cmo les vamos a echar por casarse?
-No, de aqu, de aqu, de las habitaciones.
Entonces es cierto.
Les van a echar?
-Naturalmente.
-Nos echan del trabajo.
Y nosotros en porrillos.
-Bienvenidos a su nuevo hogar.
Uno no se casa todos los das.
-Gracias.
-Yo no s por qu t ests nervioso si de esto ya sabes.
-Pero lo que s, no s si es suficiente.
Sobre todo cuando tienes delante a la flor ms bonita de este mundo.
-Bravo!
Bravo!
-Hay que hacer un monumento a este santo varn.
-Muchas gracias, Esteban.
Tienes que venir esta noche a la gala del hombre del ao.
Se puede decir que t ya formas parte de Velvet, no?
-Gracias.
Ir encantado.
-He reflotado estas galeras, he saneado sus cuentas, he trado a Airsa, pero l es el hombre del ao.
-A alguien le han dado un dems, le duele.
-Has visto los patrones del nuevo vestido?
Ral es bueno, muy bueno.
Espero que lo que est haciendo est a su altura.
-Ral, qu Ral?
Aqu no hay ms coleccin que la de Oxford.
Ya no le pertenece.
-Qu haces aqu, Cristina?
-Celebrar el xito de mi esposo y que vamos a ser padres.
Estoy embarazada, Alberto.
[ Alba Llibre & Lucio Godoy:"Falling In Love"] -Pero qu te pasa, Alberto?
No te alegra la noticia?
-Qu ests haciendo aqu?
Y qu haces con ese vestido?
-No te gusta?
Pens que te hara ilusin que lo llevara puesto en una noche tan especial como te gastaste tanto dinero en la subasta.
-No sabes a lo que ests jugando, Cristina, pero no te va a salir bien.
-No es ningn juego, Alberto.
Vamos a tener un hijo.
-De cunto tiempo ests?
-De seis semanas.
He venido en cuanto el mdico me lo ha confirmado.
-No me lo puedo creer.
-No.
Lo que yo no me puedo creer es que hayas sido capaz de venir a la gala acompaado de esa cualquiera.
-No te consiento que hables as de ella.
-Ay, que prefieres algo ms elegante sinvergenza cazafortunas!
-Cllate!
Cllate!
[risa] Alberto, esa fulana se ha metido en medio de nuestro matrimonio.
-No se ha metido en medio de nada.
Si alguien tiene la culpa, soy yo.
Si tienes que empezar a odiar a alguien, empieza por m.
-Me has hecho pasar los das ms humillantes y duros de mi vida, Alberto.
Pero te guste o no, sigo siendo tu mujer.
Y ahora tambin voy a ser la madre de tu hijo.
No te va a ser tan fcil hacer borrn y cuenta nueva.
Mateo!
-Cristina.
-Alberto, est todo el mundo preguntando por ti.
-Claro, es tu noche.
Hombre del ao, mi amor.
Mateo, dile a tu amigo que te cuente la buena nueva.
Hmm?
Creo que se merece un buen brindis.
-Vamos, por favor.
-Alberto, qu hace aqu?
Vmonos, por favor.
Vamos.
-Y?
-Nada.
Cosas de Cristina.
[ msica por la radio] -Llevas sin decir nada desde que salimos de la gala.
-Necesito saber que confas en m, Ana.
Y que sabes que te quiero.
Y que voy a luchar por los dos.
-Me ests asustando.
-Nada de lo que te diga va a cambiar nada entre nosotros, verdad?
-Qu pasa?
-T confas en m?
-Qu pasa, Alberto?
-T confas en m o no?
Cristina est embarazada.
Ana, esto no significa nada, no?
-Llvame a las galeras, por favor.
-Escchame, por favor.
-Llvame a casa.
Necesito estar sola.
[ Kathleen Irvine: "So In Love"] -Qu pasa, hija?
-Cmo me miraban?
Era la ltima persona que esperaban encontrarse all.
Uh!
[hablando en francs] -Un prstamo de la bodega personal de Mateo Ruiz Lagasca.
-Muy bien.
-Ey, "mi casa es tu casa", digo yo.
En mi casa bebo champn.
Ah, no, que t no puedes, pero que te tienes que cuidar.
-Por la venganza que se sirve tan fra como el champn.
Y por mi futura maternidad.
-Por un ao lleno de xitos en los negocios.
Qu me iba a decir a m que me iba a preocupar por esos asuntos?
-Ay, Brbara, no nos estaremos precipitando con tanto cambio.
-Una de las tonteras, Cristina, por favor.
Si queremos estar dentro de sus vidas, tenemos que estar dentro de Velvet.
Y para eso... -Y esto?
-Un cambio de vida merece un cambio de imagen.
-Baptiste Lauron?
No me lo puedo creer, cmo has conseguido que te d cita?
-Un mago nunca revela sus trucos.
-Por... el final de los cuentos de hadas.
-Ah, no, no, no, no, por las brujas de los cuentos de hadas.
-Tortolitos, se acab la noche de pasin que hay que darle caa.
-Quieres que te hagas que est dormida hace porro.
Tira para atrs!
-Hombre, por fin.
-Primo, esto de entrar sin llamar se va a acabar.
Dios, es que ya saba yo que dejabas el pabelln de los infantes bien alto!
-Anda.
-Orgullo de primo.
-Ya ha llegado la furgoneta con las telas del seor Esteban.
-Gracias, Josemi.
Anda, aydame.
-Ah, pero de verdad que no me vas a contar nada.
-No.
-Pero desde cundo hay secretos entre t y yo?
-No es cuestin de secretos, primo.
Lo que pasa es que un hombre elegante no habla de sus mujeres como si fuese un triunfo.
-Ya.
-Dios mo, esto no son telas.
-Pues mira, si no me lo contas t a m, te lo conto yo a ti.
Si hasta ahora, y con el grito que ha pegado la Margarita ni se ha canteado, eso es porque se ha dormido.
-No se ha No se ha dormido.
Lo que pasa es que soy un caballero.
-Bueno, pues al menos dime si ha ido bien.
-Que no te lo voy a decir.
-A ver, ha sido como si el Atltico de Porrillos metiera un gol en el Bernabu o como si se hinchara goles?
-El ftbol, el ftbol, el ftbol, todo el da hablando de ftbol.
Por favor, si con estas telas entre las manos.
Sigue hablando de ftbol, es que tienen ustedes un problema.
-Pues, seor De la Riva, aqu lo que nos interesa es marcar goles.
-Qu tal con Rita, Pedro?
-Otro.
-Y el charmeuse?
Dnde est?
Aqu est el charmeuse.
Aydenme, aydenme.
Squenlo.
-Ah va. -Ah est.
Djenme verlo.
Esto s, esto s.
Tquenlo, tquenlo.
Aqu esta seda.
Perfecto, est claro.
Pero lo de Esteban Mrquez es excelente.
-Desde luego, arregla furgonetas, sabe de tela.
Hombre, muy completo.
-Bueno, basta ya de chchara.
Me llevo esto.
Les espero en el taller que hay mucho que hacer.
-Bien.
Uno, dos... -Y al final qu?
La Rita?
Te aplaudi?
O no te aplaudi?
[ msica alegre] -Rita.
Rita.
Rita!
-Qu pasa?
-Qu te has dormido?
-Ay, madre ma!
Pero, pero bueno, pero, pero, pero, pero, y qu hora es?
-Pues no lo s, pero yo vena a contarte un cotilleo de anoche, pero no me pienso mover de aqu hasta que me cuentes todo.
-Ay, Clarita, qu ton y qu to?
-Ay, s.
Mira cmo se hace la tonta.
Pero que estos hoyuelos te delatan, que ayer no hubo interrupciones, eh?
-No hubo interrupciones.
-Y la flor?
Cambi una por un montn que me regal ayer Pedro.
Fue tan romntico.
-Que s, que s, que s, que lo de las flores ya me lo s, pero yo quiero detalles.
-Pero cmo voy a darte detalles?
Solo puedo decirte que Pedro fue todo un caballero.
-Pues fueron cinco goles, como cinco goles marcara Pusks.
Toma.
-Y la Margarita cmo estuvo?
-Salvaje.
Salvaje como dos leones, primo.
Oye, t no me estars vacilando, no?
-Eso no era lo que queras escuchar?
Madre!
Cmo van a ser cinco?
-Anda, tira para adentro!
-A ver si me qued corta.
-Bueno, t tranquila, que tendrs muchas noches para repetir.
-Pues s, s, habr que repetir, claro.
-Claro.
-No seas guarra!
-Cmo est la mujer ms bonita, ms preciosa de la galera de Madrid, de Porrillo y de Alemania?
-Pedro?
-Qu?
-Qu me haces cosquillas.
-Mira, oh.
Mira.
-Oye, ven y quita, por favor.
Qu nos van a ver?
-Da igual si ya estamos casados.
Y despus nos ven, nos ven, y ya no me puedo resistir.
-Oye, anoche... -Anoche.
-Madre ma, eh?
Pero bueno, que ni que te hubieras quedado con ganas de ms.
-Cmo?
-Te he preparado un caf?
-S.
S, me tengo que... Uf.
Me tengo que espabilar.
Tengo... Tengo mucho lo hoy.
-Oye, y que estaba yo pensando que esta maana te fuiste tan temprano que no tuvimos la oportunidad de hablar de... -De qu?
-T cmo quieres el caf?
-Solo.
Con uno de azucarillo.
-Ya, s, es verdad, cmo estoy hoy, eh?
S.
-Cmo ests?
-Que lo que he pensado es que... que igual que uno de azucarillo, eh?
-S.
-Como que era poco.
-Poco?
-Poco.
S, Pedro, poqusimo, porque... Pero que yo no lo pienso, o sea, que yo soy, que yo soy mi nueva en eso del caf, pero que hay gente como muy... -Muy cafetera, verdad?
-S, que le gusta mucho el... -El azcar.
-Y que, y que con uno hacen nada y echan dos, tres, cuatro, y ya est.
Y hasta cinco azucarillos.
T me sigues por donde voy, verdad?
-S.
Por supuesto.
-Eh?
Y qu opinas?
-Que si me echas cinco azucarillos en un caf ya no sabe a caf y el caf se tiene que tomar amargo.
-Pedro, que, que es muy difcil para m hablar de esto, hombre.
-Pero no estamos hablando del caf?
-Estamos hablando del caf?
Venga, anda, que te pongo uno solo y con un azucarillo.
Ana!
Ana.
Venga, espabila, que quiero hablar de Jeruso en el matrimonio, que entre Clara y mi marido... Y dnde se ha metido esta?
[ Franck Sarkissian: "A Date with You"] -Buenos das.
-Qu escribe?
-Cosillas.
Cosillas mas que tengo pendientes.
Ms tranquila?
-S.
Siento que haya tenido que dormir en el silln.
-Somos viejos amigos este yo.
Hemos velado ms de una noche.
Ana, tmate tu tiempo.
No hace falta que vayas a trabajar.
-Estar bien.
-No hay por qu forzar las cosas.
Puedo decir que ests enferma, hmm?
-To, mi vida ya es mucho ms que Alberto.
-Ya lo s, hija, ya lo s.
Y me siento muy orgulloso de ello.
Yo s que llegars muy lejos t sola.
Pero tambin s lo que sientes por Alberto.
Y ahora Cristina Otegui no se va a dar por vencida.
Al contrario, tiene un motivo ms por el que luchar.
-No se preocupe, que estar bien.
[ FitnessGlo: "The Way You Make Me Feel"] -Hola, Enrique.
-Dichosos los ojos.
Veo que el viaje te ha cambiado.
-No es a la nica.
-Brbara, qu sorpresa.
San Sebastin te ha sentado bastante... -S, lo s, gracias.
-Y has venido para...?
-A quedarme, pero no vuelvo a casa.
Tengo otros planes.
-Tenemos otros planes.
Enrique, no hemos venido de visita, hemos venido por negocios.
Y pensis encargaros de esto... vosotras solas?
-Qu osadas la ignorancia.
As te va, hombre del ao.
Nunca has sabido reconocer un buen negocio.
-En eso tienes razn, fjate.
Nunca deba de haber firmado el que tengo contigo.
-Pues si lo mejor... -Enrique, Brbara, podemos avanzar?
-S, perdona, Cristina.
A veces con Enrique es tan difcil.
-El proyecto tiene todo el sentido.
Las clientas de Velvet somos mujeres con un poder adquisitivo muy alto y a da de hoy el producto que se ofrece en joyera es menor.
-Es el momento de apostar por ello.
Un diamante es para toda la vida, Enrique.
-Y a qu debo el honor de ser el primero en conocer este... proyecto revelador?
Alberto tiene el mismo poder accionarial que yo ahora.
-No te creas el centro del universo.
Hemos venido sin saber quin estara al otro lado de la mesa.
As que tmatelo como una oportunidad que te brinda el destino.
-Si creis que soy imbcil, es que todava no me conocis lo suficiente.
Qu pasa con Alberto, Cristina?
Me lo vas a contar t?
O se lo tengo que preguntar a l directamente?
-Nada.
De hecho, estamos en nuestro mejor momento.
As que aprovecho para darte la buena nueva, Enrique.
Estoy embarazada.
-S, un hijo, la gente los tiene, como t y a Lourditas, te acuerdas?
Esa nia por la que ya ni preguntas.
-Bien, obviando este ltimo comentario y el hecho de que ests embarazada, no creo que estis preparadas para haceros cargo de semejante proyecto.
-Si t pudiste hacerte un hueco en esta empresa sin saber absolutamente nada de moda, no dudes que nosotras tendremos un xito con esta lnea de negocio.
-Llevamos comprando joyas desde que somos adolescentes, as que o te subes al barco o te hundes.
-Es indignante.
-Solo le pido a Dios dos cosas, que Lourditas herede mi encanto y absolutamente nada de su padre.
La que faltaba?
-Patricia.
-Uy, estis distintas?
-S, gracias.
Toma nota, a ti te va haciendo falta un cambio de imagen, que ests muy vista.
-Tu marido no piensa lo mismo.
Parece que la familia ha vuelto a la ciudad, emocionado?
-Si te preocupa que vuelva al redil de mi mujer, no es que... -Enrique, ayer firmamos un pacto.
Solo negocios.
"Joyas Velvet"?.
Mi padre tena un proyecto as que nunca pudo llevar a cabo.
-Lo estoy considerando.
Te interesa?
Creo que podra ser beneficioso abrir nuevas lneas de negocio.
Sobre todo para posicionarnos cara a tu hermano, y si nos ponemos de acuerdo no podr rechazar la oferta.
-Me gusta el nuevo Enrique, por fin muestras algo de olfato.
-No me llega para ser el Hombre del Ao, pero me gusta rodearme de los mejores.
-Deja de regalarme el odo, ya te he dicho que estoy de tu lado.
Enhorabuena.
-Yo no voy a aceptar otra derrota.
-Cristina Otegui ha vuelto a Madrid.
Uy.
Qu cambio.
Pero t quin eres?
Dnde est mi amiga?
Brbara de Senillosa, aseguro que t has tenido algo que ver con esto.
-Y si aciertas el autor de la obra maestra, haces pleno.
-Baptiste Lauron, un genio.
Pero las modelos son excepcionales.
Lstima que la figura de una de ellas vaya a cambiar dentro de poco.
-No!
No, s, s, s, s, s!
No, no, perdona, perdona, que ahora no puedes hacer esfuerzos.
Ay, perdname.
Ay, Dios mo, voy a ser to.
Voy a ser to.
To honorfico, por lo menos.
Ves?
Te das cuenta?
Esta es la prueba.
Esta coleccin va a acabar con nuestra relacin.
Cristina, por qu no nos vemos nada?
Voy a ser to.
-Y yo tengo tanto que contarte, Ral.
-Ay, voy a ser to.
Me tengo que ir.
Por favor, prometedme que no os vais a ir sin pasar por el taller.
Hasta luego.
Ay, Dios mo.
-Por qu no vas a darle la buena nueva?
-Lo estoy deseando.
Anoche no tuvimos ocasin de saludarnos.
-Buenos das.
Disculpe, pero... -"Ay, disculpe".
Ya no nos tuteamos?
Vamos, Ana, compartimos, hombre.
Hay confianza de sobra, no?
[ msica dramtica] -Qu quieres?
-Hablar contigo.
A lo mejor t no tienes nada que decirme, pero yo no s ni por dnde empezar.
-Cristina, siento mucho como ha sucedido.
-Te consideraba mi amiga, Ana.
Qu decepcin.
-Tu amiga?
Venga, Cristina, que yo para ti nunca dej de ser una simple modista.
Te encargaste de marcar distancias el da de tu boda, as que quita la pose de vctima.
-Marqu distancias, s, pero no debieron ser suficientes o no habras sido capaz de meterte en la cama de mi marido.
-Yo no me met en la cama de nadie.
Lo mo con Alberto viene de mucho tiempo atrs, no es un simple capricho.
-Pues espero que se quede en eso, en una historia del pasado, porque como sabrs, vamos a ser padres.
As que si te queda algo de decencia, sabrs echarte a un lado, porque esta criatura necesita una familia.
-Esa familia ya est rota.
-Cri-Cristina.
Seorita Otegui, cunto tiempo haca que no la vea por aqu.
-S, demasiado.
Pero tranquila, Rita, que a partir de ahora me vais a ver muy a menudo.
-S, no le importa.
Tenemos que ir al taller.
Ay, madre Ana, que casi te pega, me vas a contar qu est pasando?
-Cristina est embarazada.
[ msica melanclica] Se present ayer con la noticia.
y Alberto dice que no va a volver con ella, que todo va a seguir igual.
-Y t?
-Va a ser padre, Rita.
-Ana!
-Me tengo que ir.
-Puedes venir a ayudarme, por favor, que te voy a presentar la coleccin a Alberto y a Mateo?
No lo he terminado, me faltan tres modelos.
Cgeme el bajo a este, por favor!
Ana?
-Perdona, que tena la cabeza en otro sitio.
-Hombre, la cabeza, la cara, todo el cuerpo.
T te has visto la cara mustia que tienes?
Qu pasa?
Uy, el suspiro, huele a tragedia.
Muy bien.
Tienes suerte porque aqu est el gran Ral de la Riva para darte el mejor de los consejos.
Venga, desembucha.
-Nada, no es nada, no te preocupes.
-"No es nada".
Vamos, que no te da la gana de contrmelo, que no es lo mismo.
Parece muy bien, pues no me lo cuentes.
Ah te quedas t ah con tu pena.
No lo quieres compartir?
Pues para ti sola.
Venga, toda la pena para ti.
Muy bien.
Lo respeto, lo respeto.
Hombre, si supiera qu es lo que pasa por esa cabecita, mi consejo estara mucho ms acertado.
Pero ah va el que tengo.
La moda est por encima de todo.
Por encima de cualquier suceso, de cualquier tragedia.
Por encima de cualquier desgracia.
Coser es la salvacin para un diseador cuando el mundo le da la espalda.
Sea lo que fuere lo que te ha sucedido, yo no puedo cambiarlo, Ana.
Pero puedo darte algo para que te sientas mejor.
[exhalacin] El bajo, cuatro centmetros.
-Tus cosas siguen en mi armario y t en mi umbral.
-Has venido a controlarme.
-Has madrugado?
-S, mi estilista no tena hueco otra hora.
Qu?
No querrs que me vaya a buscar piso hecho a unos zorros?
Te gusta?
Cunto?
-Lo que me gustara es saber si ests empaquetando tus cosas para irte.
-He estado buscando pisos y ms pisos, pero todo lo que encuentro son cuchitriles de mala muerte.
La verdad que se me estn acabando las opciones de barrio de Salamanca.
Qu voy a hacer?
-En serio me ests diciendo que no hay un pisn todo Madrid que se adece a tus necesidades?
Brbara.
-Mateo, lo tengo claro.
Me ests echando.
No te preocupes.
Enseguida recojo mis cosas y te dejo tu piso libre para organizar tus fiestas de machito.
Mientras nosotras nos buscamos la vida.
Ramira.
-Seora?
-Olvdate de la nia y ve buscando cajas para ir empaquetando.
Lo mismo las hermanas descalzas tienen un huequito para una pobre madre y su hija.
-Brbara, si lo que pretendes es darme pena, se acab.
-No.
El que da pena eres t.
Que no tienes corazn.
-S, s, s, s.
Claro, claro.
S, s.
No, a m los tres primeros son los que ms complicados me parecen.
Ya.
Y crees que puede entrar algo ms en el examen?
Ja!
Ya.
Pero qu cosas tienes, Jos Luis?
Es que no s qu hara yo sin ti, eh?
S.
Venga, te veo maana.
Chao.
-Jos Luis?
-Una clase me he perdido.
Una.
La de ayer.
Por la dichosa gala que me tuve que arreglar y no pude ir, iban y me plantearon un examen.
-Pues haz como yo.
Una noche intensiva y tienes el suficiente.
-Pues s, menudo ejemplo.
crees que me van a suspender con verme la cara.
Ya puedo ponerme a estudiar.
-Clarita.
Aqu se viene a trabajar, eh?
-Y eso hago.
Pero entre llamada y llamada echo un ojo a los apuntes.
Que digo yo, que tampoco estar cometiendo ninguna falta grave.
-Hombre, no s qu le parecera todo esto a don Alberto.
-Pues don Alberto no tiene por qu enterarse.
Porque t, guardando secretos, no tienes precio, no?
O es que me vas a contar lo que pas ayer entre Ana y Alberto?
-Yo no s nada.
-En qu momento crees que puedes engaarme, bigotitos?
-De qu hablas?
-Buenos das, don Alberto.
-Buenos das, Mateo.
-Has hablado con Ana?
-No quiere hablar conmigo.
-Me evita.
Anoche se baj del coche sin dirigirme la palabra.
-Normal.
Cmo te quedaras t?
-No lo s.
Llevo toda la noche sin pegar ojo.
-Pues vete acostumbrando.
Dicen que en primer ao con un beb se duerme poco.
-No quiero ser padre, Mateo.
No estoy preparado.
-Pues te recuerdo que no hace mucho eres t el que decas que un hijo es lo ms grande que te puede pasar.
-Era distinto.
-Cherie, baje al taller que la voy a necesitar.
-T queras a Clara.
-Es tu hijo.
-Bueno, caballeros.
Estn preparados?
Porque ahora s.
Vengan conmigo.
Seores, tras meses de duro... trabajo, tesn, lgrimas y talento... Gracias al nuevo material de Esteban Mrquez y al maravilloso equipo de modistas de Galeras Velvet, hoy puedo decir que he realizado la mejor coleccin de mi vida.
Preprense para los felices aos 20.
[ Steve Sidwell: "On The Strip"] -Bravo, Ral.
Bravo.
Bravo!
Has estado increble.
Estoy convencido que esta coleccin va a ser lo ms grande que se haya hecho nunca.
-Ay, no me lo digas!
Que me lo creo!
Que me lo creo!
-Esto hay que celebrarlo.
-No!
No!
No!
No se puede celebrar antes de tiempo!
Que trae mala suerte!
No!
Hoy toca lo que toca!
Felicidades!
Felicidades, pap.
Me lo cont anoche Cristina.
Y no sabes lo feliz que me haces con esto, Alberto.
Porque Cristina ha nacido para ser madre y t vas a ser un padre maravilloso.
-Gracias, Ral.
-Ana, mujer, ve a hablar con l.
-No es el momento, Rita.
-Podemos hablar, por favor?
-Tengo que llevar este vestido.
-No, no, ya lo hago yo.
Ana, os dejo a solas.
-Me vas a volver a evitar?
Te lo dije ayer y te lo digo hoy, Ana.
Ese embarazo no va a cambiar nada entre nosotros.
-S realista, Alberto.
T te crees que un nio no cambia las cosas?
Te crees que la vida de mi to fue la misma desde que yo llegu aqu?
-Me voy a hacer cargo de l, Ana.
Y s que Cristina nos va a hacer la vida imposible.
Te prometo que no pienso parar hasta conseguir la unidad matrimonial.
Confa en m.
-No s.
-No te das cuenta que lo nico que quiere es separarnos?
No me teme que no lo va a conseguir.
-Secretaria, contable, modelo.
No hay nada que se te resista, verdad?
-As que no sabas nada, no?
-Empiezo a recordar, s.
-Cristina, o te dio con un bombo y para ti eso es una informacin menor, no?
-Yo no he dicho eso, pero un embarazo es un tema delicado y Alberto me pidi discrecin.
-Y?
Entre los novios no tiene que haber secretos.
Se lo tienen que contar todo.
Dnde van, dnde vienen, qu hacen.
-No seas ingenua, Clara.
Por favor.
-Ah, te despido una relacin madura y yo soy la nica que lo est intentando.
-Me ests diciendo que desde que estamos juntos me lo cuentas todo?
-No.
No?
Y qu es lo que no me cuentas?
A partir de ahora, nada.
As que desaparece que tengo que estudiar.
S?
Perdn, perdn, don Emilio.
No, es que estaba con otro asunto.
Dice don Emilio que s puede recoger.
Por supuesto.
Lo dejo todo en sus manos, Clarita.
-S, don Emilio, puede ir recogiendo.
-Gracias, Clara.
Bueno, despejen todo esto y djenlo conforme estaba.
-Y qu hacemos con...?
-Los modelos ni tocarlos.
No quiero que ocurra ninguna tragedia.
-S, s, don Emilio.
-Que no ha llamado.
-Quin?
-Luisa.
-Ah, es eso.
-Que no, que no.
No?
-A ver, a ver, don Emilio, que yo entiendo que la Luisa est de gira, pero Y claro, la echo de menos, porque claro, aqu las tentaciones estn por todas partes.
Y cmo me resisto yo a ello?
Si es que soy puro fuego.
-Pues cuidado, no se vaya usted a quemar, hmm?
-Don Emilio, pngase en mi pellejo.
Usted sabe lo que es encontrar el amor de su vida y cuando por fin puede estar con ella, perderlo.
-S... -Que est caliente y perdido.
-Pues orden, orden, orden, orden.
Le voy a dar un consejo, Jons, algo que aprend de los ltimos das con Isabel.
Solo tenemos una vida, solo una, y hay que aprovecharla hasta el ltimo aliento.
-Claro, claro, s, tiene usted toda la razn, don Emilio.
Y usted se lo aplica?
-Claro que s.
Claro que s.
Aqu en el bolsillo yo... La... A trabajar, vamos, a trabajar.
A trabajar!
-Venga, va, ya queda menos.
Coge.
Tengo los riones como para tirarnos a la basura, papi.
-Pedro, han trado la prensa de hoy y la correspondencia.
-Gracias, Ignacio, ahora me encargo yo de ello, no te preocupes.
Me vas a echar una mano, no?
-No, no, no, no, que luego cuando estoy en planta atendiendo, me lo como yo solito.
Y no?
No, y no me pongas esa cara que ya te conozco.
Que no.
-Primo?
-Mira, si es que vas a tener queja de m.
Anda, trae.
-Ay, mi madre.
Ay, mi madre, ay, mi madre, mi madre.
-Qu pasa?
-Mi madre, que viene, que viene mi madre.
-La ta Concha, en Madrid?
Es la primera vez que viene, no?
-S, s, la primera vez, pero mira, mira, mira.
"Me conozco las galeras de memoria, pero es que tengo muchas ganas de verlo, porque cuando lo vea en persona me voy a quedar de piedra".
Madre ma, cuando se lo cuente a Rita, Rita va a alucinar, porque es que Rita y mi madre se llevan, son ua y carne.
Primo, te estoy hablando, me quieres escuchar cuando te hablo?
Qu pasa?
-Oxford, que anuncia su nueva coleccin.
-Qu coleccin?
"Oxford presenta...".
Pero esto de nueva coleccin tiene poco, no?
Este vestido yo lo he visto ya antes?
-Sers sin otro, lo tienes delante.
-Ay, mi madre.
Ay, mi madre, qu es?
Qu es el vestido.
Nos han robado la coleccin, primo.
Es que si lo pone, si lo pone aqu, tiene razn, como se entere De la Riva le va a dar un infarto de verdad.
Se lo tienes que contar.
-S.
-Yo, yo no, no.
-S.
T eres, t eres modista, as que hablis el mismo idioma, no?
-En la clandestinidad.
-Donde sea.
T lo conoces de hace ms tiempo, tienes ms confianza.
-No confianza?
Quin puede tener confianza aqu con l?
Rita?
-Qu, ya me echas de menos?
-Claro, claro.
Me puedes acompaar afuera un momento?
-Uy, una sorpresa!
Pues cierra los ojos.
Qu me ests asustando, Pedro?
Qu pasa?
-Esto pasa.
-Ay, madre!
Ay, mi madre!
-Shh!
Que nos han copiado los vestidos!
-Los vestidos, no, toda la coleccin.
-Tienes que decrselo De la Riva.
-Yo, yo, yo, yo no digo ni mu.
Pero cmo ha podido pasar algo as?
Ana, Ana.
-Qu pasa?
-Nada, qu va a pasar?
-Mralo con tus propios ojos.
-Pero y esto?
-S, s, s, s.
-Y ahora, qu hacemos?
-Pues hay que decrselo Alberto rpidamente, porque como se entere Ral, yo no s qu va a hacer.
-Que me entero de qu?
-Nada.
Nada.
Ral, que... Estos dos, que desmontando el avance de la coleccin, pues que... -Que se nos ha descosido una cosa.
-Ya sabes, desmonta aqu, desmonta all... -Que tanto va el cntaro a la fuente, pues que al final pasan estas cosas, pero qu le vamos a hacer, verdad?
-Espero no sea nada grave, eh?
Que solamente se ha descosido una... -Una manga.
-Falda.
[risita] [ msica de suspenso] -Ana, me puedes ensear lo que escondes ah, por favor?
-Pero s, s, s, Ana, no tiene nada.
-Son los vestidos de la... -S perfectamente lo que son.
[Ral grita] -Ral.
-Ya vendemos joyas.
-S, pero estas las haramos nosotros.
Adoc a las colecciones que presentamos.
Vamos, Alberto.
Tus mrgenes seran increbles.
-Y esto se os ha ocurrido a vosotros?
-Eh!
T!
Malnacido!
Cunto te han pagado?
-No s de qu me ests hablando.
-Ah, no?
Y si te digo que Oxford ha plagiado ntegramente mi nueva coleccin, tampoco sabes de qu te hablo?
-No me lo puedo creer.
-Y no estars sugiriendo que yo tengo algo que ver con eso?
-Siempre has querido hundirme.
Siempre!
Pero esto es lo ms rastrero que he visto hacer a nadie.
Porque no solo has puesto en juego mi reputacin, sino de todas las galeras.
-Ey, ey, ey!
Ral, Ral!
Para, para, para!
Para, para!
Para!
-Qu?
-Qu?
-Ral!
-Salid de aqu, por favor.
Por favor.
-Ey, a m!
-Para, para, para!
-Ral!
-Enrique!
[ msica dramtica] -Ni se te ocurra pensarlo.
-Si Oxford tiene los diseos... -Yo no he sido.
Yo tambin soy accionista de estas galeras.
Que roben unas colecciones es una ruina para m tambin.
-Tanto esfuerzo tirado a la basura.
Llevo aos luchando por una oportunidad en este pas y va este malnacido... -Tranquilzate, Ral.
Vamos a pensar un poco las cosas, por favor.
-Es lo nico que no puedo hacer!
Pensar!
Voy a acabar con l.
Voy a hundirte.
Voy a hundirte aunque sea lo ltimo que haga.
Pero yo le tengo que pegar.
-Ey, ey, ey!
Tranquilo, tranquilo, Ral.
Tranquilo, por favor.
Ya le has dado un buen derechazo, hombre.
Reljate.
Toma.
[respiracin pesada] -Qu vamos a hacer, Alberto?
Qu vamos a hacer?
Tenemos que hacer algo!
He puesto el alma en esta coleccin!
-Esto es demasiado grave, pero si ha sido l, tenemos que demostrarlo.
Llamemos a la polica.
Ya est.
-No vamos a llamar a la polica.
Si esta noticia sale de las galeras, maana estaremos en toda la prensa.
Y eso sera muy mala publicidad para nosotros.
Venid conmigo.
-No me lo puedo creer.
-Ni usted ni nadie, don Emilio.
-No sabe cunto lo siento.
-Tenemos que localizar al culpable para poder tomar medidas.
-Pero en el taller no entra nadie salvo mis chicas.
-Tambin entran clientes.
-La coleccin de las galeras Oxford es idntica a la del seor De la Riva.
Es imposible que a plena luz del da un extrao entre en el taller y fotografe los diseos o tome medidas.
Es imposible.
-Alguien ha tenido que acceder a la carpeta de los patrones.
-Quin?
-Por las noches las galeras estn cerradas a cal y canto.
Incluso para nuestros empleados.
Est prohibido entrar en las zonas de trabajo.
-El culpable trabaja aqu.
Hablen con todos los empleados, por favor.
Cualquier informacin es importante.
Tenemos un topo.
-Enrique Otegui.
Enrique Otegui.
Si est claro, Alberto, no hay ms que hablar.
Basta ya de lucubrar, lo sabemos todos.
Es Enrique Otegui que se va a volver a ir de rositas.
No te das cuenta que quiere acabar conmigo?
Un tipo que no tiene ningn problema en acusarme de plagio.
No va a tener ningn pudor en robarme los diseos.
Va por m y va por ti.
Est rabioso, Alberto, est rabioso.
Con lo de Airsa se quiso hacer el eco de toda la fama de la prensa.
Y ahora con lo del Hombre del Ao se ha quedado fuera de juego.
-Necesito pruebas, Ral.
Necesito pruebas.
-A dnde vas?
-A hablar con la nica persona que sale beneficiada con todo esto.
-Alberto.
Mi hermano se equivocaba constantemente, pero siempre supo que a una dama no se le hace esperar.
-Me alegra que no se ande con rodeos a la hora de los reproches, porque tengo unos cuantos que hacer.
-Por eso me has citado?
A ver.
Qu ha podido ocurrir tan grave entre ayer y hoy?
Ah!
Te gusta nuestra nueva coleccin?
Es divina.
-Esa coleccin es nuestra.
Esa coleccin es de Ral de la Riva y usted sabe perfectamente que sala a la venta en una semana.
-Tenis una coleccin igual a esta?
Por Dios, Alberto.
Espero no tener que acusaros de plagio.
Para qu me has hecho venir?
-No juegue conmigo, porque se quemar.
Cmo consigui esos modelos?
-Ests haciendo acusaciones muy graves y sin pruebas.
La situacin podra darse la vuelta en cualquier momento.
-Espero que no me est amenazando, porque tiene todas las de perder.
Y sabe perfectamente que no hay nada que le venga peor a nuestros negocios que un escndalo como este.
-Pues, entonces, no me hagas perder el tiempo, Alberto.
Nuestra nueva coleccin est resultando todo un xito.
-No nos vamos a quedar de brazos cruzados.
-Eso espero, Alberto, porque tenis mucho trabajo por delante.
-S, s, no, no, si esto lo he visto yo primero.
-Oye, no, Brbara, te estoy viendo la cara.
No.
-No, este es mo, me encanta.
-S, todos son tuyos.
Ese es para m.
-Ese tambin.
Es que a ti el color no te va a nada, Cristina.
-Que no me va bien el verde agua a m?
-Os gustan?
-Ral.
-Son geniales.
-Son maravillosos, enhorabuena.
-Pues podis encontrarlos en almacenes Oxford.
-Como te oiga Alberto, te mata.
-No es ninguna broma.
Idnticos.
Un plagio en toda regla.
-Pero esto no puede ser?
-S, s puede ser.
Oxford me ha robado la coleccin al completo.
Y yo no puedo hacer nada porque estoy atado de pies y manos.
Era mi sueo.
Pero ya da igual.
Ya da igual.
-Ral.
Esto de soar es para principiantes.
-Pero quin ha podido hacer algo as?
-Tu hermano.
Cristina, tu hermano.
No tengo pruebas, pero lleva toda la vida intentando hundirme.
Y al final lo ha conseguido.
-Qu ha dicho Alberto?
-Alberto ha ido a hablar con doa Oxford, pero da igual porque un ladrn nunca va a admitir su pecado.
Enrique es un ser ambicioso y sin escrpulos.
-Qu nos vas a contar a nosotras?
-Ral, esto no va a quedar as.
Escchame.
Cuenta conmigo para lo que necesites.
Me equivoqu una vez, pero no pienso volver a hacerlo.
-Gracias.
[ msica jazz suave] -Nunca le haba visto as.
-Enrique es un ser despreciable.
No se merece vivir.
Bueno, mujer, es una forma de hablar.
Pero en cualquier caso le corresponde ms reptar que andar.
Mira, yo no s si lo que dice Ral es cierto o no, pero yo a Enrique le veo capaz de eso y mucho ms.
-Mi padre tiene que saber esto.
[ msica soul] -Pero bueno, hija, qu cambio.
Casi no te reconozco.
Espero que para bien.
-Por supuesto que s.
Quieres tomar algo?
Vino blanco?
-Me encantara, pero no debo.
-Me ests diciendo que me has llamado para decirme...?
-Dentro de ocho meses habr un nuevo Otegui en la familia.
Tu madre estara encantada de verte embarazada.
-Bueno, mam era una coqueta.
No creo que le hiciera mucha gracia que la llamaran abuela.
-Cierto.
-Hay algo ms que deberas saber.
-No ser que vienen gemelos?
-No.
Se trata de Enrique.
Hace unos meses le diste un toque de atencin y pareca que haba servido para algo, pero ha vuelto a las andadas.
-Qu ha hecho esta vez?
-Vers, llevo un tiempo pensando.
Y quiero formar parte activa de la empresa.
Le propuse una nueva lnea de negocio, Joyas Velvet.
-Suena bien.
-Pues a l no le son tan bien.
Me ech de su despacho de la peor de las maneras.
-Le voy a dar otro toque de atencin.
Hoy mismo tendr sus disculpas.
-Me dan igual sus disculpas.
El problema, pap, es que hay algo ms.
Algo que si trasciende, no valdrn unas simples disculpas para limpiar nuestro apellido.
-Un da duro, ah?
-Los he tenido mejores.
-Hace meses que quiero cambiar ese colchn con esos muelles, parece la cama de un faquir, enteramente.
Has hablado con Alberto?
-S.
l pretende que sigamos con todos nuestros planes, pero me he encontrado antes a Cristina y casi saltan chispas.
-Bueno, no me parece que haya salido chamuscada.
Esa no va a poder contigo, te lo digo yo.
-No me voy a dejar intimidar.
Pero tampoco s cunto puedo aguantar.
Y para colmo esto.
-No me lo puedo creer.
Toda la vida, toda la vida, doa Blanca y yo intentando tener controladas las galeras para que acabe sucediendo una cosa as.
-Esto no es culpa suya.
-Sea quien sea el culpable, hay que encontrarlo.
-Y an no se sabe nada de quin es?
-No, no, pero algo hay que hacer.
Por favor, vayan, vayan todas al taller.
Al taller.
Al taller, por favor.
Vmonos.
Ven.
-Hoy Almacenes Oxford ha publicado en prensa su nueva coleccin.
Un plagio de los diseos que bamos a presentar la semana que viene.
Solo alguien de dentro ha podido filtrar la coleccin con ese grado de detalle.
-Silencio, por favor.
Silencio.
Silencio!
La empresa no quiere sealar a ninguno de sus empleados sin pruebas.
Pero sepan ustedes que se estn tomando todas las medidas necesarias para descubrir al responsable de un acto tan grave.
-No s si se dan cuenta de que estamos poniendo en peligro el futuro de estas galeras y el nuestro propio.
-Nosotros no hemos sido.
-Aqu nadie tiene contacto con Oxford.
-Qu vamos a hacer ahora?
-Nada, Rita.
Ver como otros triunfan con una coleccin que me pertenece.
Que nos pertenece.
Quiero que sepan que sus manos, su talento, su exquisita dedicacin me ha mantenido a flote y ha hecho que no me rinda.
Hasta ahora.
Porque yo ya no tengo nada ms que hacer en este pas.
Y no se preocupen porque... s que entre ustedes no est el traidor.
En este taller solo est el mejor equipo que he conocido jams.
[ Sheldon Curry: "Sky Dream"] -Son muchas horas de trabajo.
Espero que don Enrique pague por lo que ha hecho.
-O quien quiera que sea el responsable.
-Otra vez con la misma historia?
Esteban se est jugando tanto como nosotros ahora mismo en estas galeras.
Sera incapaz de hacer algo as.
-Yo no he dicho eso.
Pero es curioso que ocurra una cosa semejante justo ahora cuando l est trabajando en Velvet.
-Tiene alguna prueba?
-No.
Solo la fama que le precede.
Entonces no comente esto en voz muy alta.
Podra hacer un dao irreparable.
-Doa Blanca, confo en que si usted observa un comportamiento extrao en Esteban, sea la primera en comunicrmelo.
-No le quepa la menor duda.
-Gracias.
-Le he trado el ltimo tejido que nos quedaba.
Le va a encantar.
Qu ha pasado?
-Tu hermana ha sacado una coleccin exactamente igual a la de Ral de la Riva en Oxford.
-No puede ser.
-Hoy sale publicado en una revista.
Un plagio en toda regla.
Hay fotos de todos los modelos y son exactos.
Puntada a puntada.
-No es posible.
Estamos todos igual de impresionados.
Don Ral ha tirado la toalla.
Estn investigando el robo de los patrones.
-Tengo todo el pedido hecho.
Esto puede ser mi ruina.
Ir a ver a Alberto.
Alberto, me acabo de enterar.
-Has visto la coleccin, es increble, son los aos veinte de De la Riva.
Esa hija de puta nos ha plagiado.
Y all estaba aplaudiendo como si nada en el homenaje.
Acabo de verme con ella y me ha amenazado.
Te lo puedes creer?
-Es increble.
Quin puede hacer algo as?
-Ral piensa que ha sido Enrique y todava no s qu pensar.
T no tendrs nada que ver?
-Alberto, el futuro de mi empresa depende de esta coleccin.
Ni siquiera s cmo voy a afrontar esto.
-Lo siento.
Me he puesto nervioso.
Sin coleccin no tenemos temporada y eso podra suponer nuestra ruina.
Es lo que vamos a hacer.
-Deja que hable con ella.
Ir a verla.
No sospechar nada.
-Adelante.
No le digas que has hablado conmigo.
-Descuida.
-Clara!
-S, en qu puedo ayudarle?
-Localceme a Gerardo Otegui, por favor.
-Ahora mismo.
-Dime que no has tenido nada que ver con el robo de la coleccin de Ral de la Riva.
-Quieren convertirme en un cabeza de turco?
Es evidente.
Alberto quiere cargarnos el muerto para... -He invertido mucho dinero en esta empresa.
Ya no se trata de los Mrquez, sino de tu familia, la familia Otegui.
Debas de estar gobernando el barco y lo ests hundiendo.
-Se lo voy a repetir una vez ms.
Yo no he tenido nada que ver con ese robo.
-Eso espero, porque no he venido a esa junta que me saque los colores.
Has tenido mi apoyo y mi infinita paciencia, pero hasta hoy.
Esta maana tambin he hablado con tu hermana.
-Bueno, mi hermana.
Mi hermana una vez ms se mete donde no la llaman.
Que deje a los hombres los asuntos de los hombres.
No tengo nada que ver con eso.
Y en la junta no me van a poder echar nada en cara porque no he hecho nada.
-De acuerdo, Enrique.
Pero ni una sola mentira ms.
No soy un pelele, soy tu padre.
Te puse ah porque confiaba en ti.
Demustrame que no me equivoqu.
Vamos.
Quiero estar en esa junta.
-Buenos das.
-Buenos das.
-Siento el retraso.
Me alegro de verle.
Siento haber convocado esta junta con tan poco tiempo.
Pero como saben, los problemas a tratar son de mxima gravedad.
-Sobre todo para m.
Es intolerable haber sido acusado de un robo que no he cometido.
-Deberamos mantener la compostura, Enrique.
-Hasta el momento slo podamos elucubrar sobre lo sucedido.
-Lo ve, es el colmo.
-Pero ahora podemos demostrar que Enrique Otegui mantiene una relacin estrecha con Pilar Mrquez.
Eres un traidor.
-Enrique?
-Eres un hijo de puta.
-Abr la boca y te parto la cara!
-Basta!
Basta ya!
Alberto, se puede saber cmo has podido comprobar eso que dices?
-Y este qu hace aqu?
[ msica dramtica] -Tena entendido que ya no mantenas ningn lazo con los negocios y con la familia.
-Trabajo como proveedor de gnero para Velvet.
Mi hermana Pilar desconoce hasta dnde llega mi implicacin con las galeras.
Y me ha confirmado su estrecha relacin con Enrique.
-Eso es mentira!
Yo no conozco a esa seora!
Me tiene que creer, padre.
Esto es una pesadilla.
Me quieren echar de aqu.
Cuntales los planes que tenemos para las galeras.
Pero por el amor de Dios, cmo voy a querer yo hundir mi propio negocio?
Enrique y yo estamos trabajando en una nueva coleccin de joyas para potenciar esa lnea de negocio en Velvet.
-No estaris hablando de la coleccin de joyas de tu hermana Cristina?
Ella misma me ha hablado de esta coleccin esta maana.
-Es idea de tu hermana?
-Ni una sola mentira ms.
-No, probablemente sea una casualidad, no?
Verdad, Enrique?
-Le juro que yo no tengo nada que ver con la coleccin de Ral de la Riva, se lo juro.
-Ests fuera.
-Cmo?
-Fuera.
A partir de ahora mi hija Cristina ser cargo de la gestin de las acciones de la familia Otegui.
-Gerardo, con el debido respeto no creo que Cristina se pueda ocupar de eso.
Yo personalmente... -Solo un Otegui gestiona los negocios de los Otegui.
Espero que me ayudis y apoyis todas sus iniciativas como si fueran las mas propias.
Buenas tardes.
-Buenas tardes.
-Enrique, te agradecera que te tomaras la tarde para recoger tus cosas.
-Pues que suerte, trabajar con tu mujer, no?
Al final va a ser verdad eso de que todo queda en familia.
Una pena que justo ahora le hayas abandonado por esa costurera.
-T juega con fuego.
Juega.
A ver si me da por pensar en cmo Enrique ha terminado negociando con la ta Pilar.
-De verdad, Alberto.
Tanto lio de falda se ha dejado tonto.
Es ridculo pensar que Enrique tiene algo que ver con la ta Pilar.
-La reunin va como la seda, eh?
-Adis, Mateo.
-Patricia.
-Enrique est fuera.
-En serio?
-Pero eso es buensima noticia, si merece un whisky por lo menos.
-Pues que sean dos.
Cristina ser la que se ocupe de las acciones de los Otegui.
-Ah.
-Vamos a tener problemas, Mateo.
[ msica jazz suave] -No te lo vas a creer.
Mi padre acaba de destituir a Enrique y me ha nombrado representante del accionariado de la familia Otegui.
-Lo ests diciendo en serio?
-Completamente.
-Nunca pens que iba a brindar por nuestra incorporacin al mundo laboral, pero... Por nuestro exitoso futuro.
-Por nuestra gran venganza.
-Estoy deseando ver la cara de Enrique cuando nos vean entrar por esa puerta.
-Pues no vas a tener que esperar mucho tiempo porque mi padre me ha citado en Velvet a ltima hora y se ve que Enrique est recogiendo sus cosas.
Ya vers cuando se entere, Ral.
-Pues no te quiero decir nada de Anita Rock and Roll.
-Brindo por eso.
-Pobre Ral.
A m todo esto me empuja a la violencia.
-Ay, Rita, no digas tonteras.
Te lo juro que si por m fuera, me presentaba y nos fuera a insultar en voz alta a la gente y a echarles empujones de ah.
-Dejen de compadecerse de m y vengan a ayudarme, por favor.
-Ral, no queramos molestar.
-Quiero dormir y no despertarme hasta que la barba me salga por debajo de la colcha.
-Venga, pero si t siempre has dicho que la barba es de campesinos.
-Pues imaginaos cmo estoy.
-No puede rendirse.
El ladrn va a aparecer, ya ver.
-El ladrn ha aparecido.
-Dime que es l.
-Es l.
-Enrique Otegui?
-Me lo ha confirmado Esteban.
Se ha reunido con mi ta Pilar.
No la ha querido reconocer, lo del plagio, pero s la estrecha relacin con Enrique.
Por lo visto, llevan tiempo haciendo negocios.
-Lo saba.
Lo saba.
Lo saba.
Ha intentado hundirme desde la primera vez que entr por esa puerta.
Y yo se lo he puesto en bandeja.
Es culpa ma porque no lo vi venir, Alberto.
Y conozco perfectamente a la gente de su calaa.
Conozco perfectamente a la gente de su calaa.
-La culpa no es tuya, Ral.
-Y lo de Pars fue un aviso?
Cmo no lo vi?
Cmo no lo vi?
-No quisiera yo estar en los pies de don Enrique.
-Ni t ni nadie.
Te sentiras como Gregorio Samsa en la piel de una cucaracha.
-Gregorio qu?
-Ral, ve pensando algo.
Sin coleccin no tenemos temporada y eso no lo voy a permitir.
[llanto] -Puedes imaginarte cmo se puso Enrique?
Como un energmeno.
Tuvo que intervenir don Gerardo.
-Dios santo, ese hombre es despreciable.
Nunca le importaron estas galeras.
Se acabaron los problemas.
[ Pierre-Jean Gidon: "Swing Romance"] Son horas de trabajo, no de placer.
Qu van a pensar sus modistas?
Hmm?
-Esto merece una excepcin.
Si no llegase por ti, la duda seguira estando sobre nuestros empleados.
Y si alguna de mis chicas hubiera pagado por lo que ha hecho ese... -Ha pagado quin tena que pagar.
Habr que mirar hacia adelante, juntos.
-Bueno, tengo que dejarte.
Voy a darles la noticia a las chicas.
Qu haces?
-Con Pilar Mrquez, por favor.
Gracias.
S, soy yo.
Todo ha salido como esperbamos.
Enrique est fuera.
Nadie sospecha de m.
Hablamos luego.
[ Christian, Stephane & Yves: "How Could I Tell You"] -Ral.
Queras algo?
-No, no, no, lo siento, no quera interrumpir.
Perdona.
-Ral, no puedes rendirte.
Esta maana eres la viva imagen del optimismo.
Qu ha sido eso de que la moda est por encima de todo?
-No puedo ms, Ana.
No puedo ms.
Desde que llegu a Espaa no he recibido ms que golpes uno tras otro.
Nunca deb dejar Pars.
Ser profeta en mi tierra ha sido soar demasiado alto.
-Pero an puedes conseguirlo -As?
Cmo?
Cmo?
Dime, cmo?
Cmo en estas galeras?
-Ral, yo... -He visto a Phillipe Ray trabajando en esa habitacin.
Tienes talento, energa.
Tienes futuro, ilusin.
Todo lo que a m me han quitado.
-Qu es eso, Ral?
-Seores, he trado algo para ustedes.
Es mi carta de renuncia.
-No estamos para bromas, Ral.
-Ojal tuviera humor para eso.
Me he cansado de luchar en esta trinchera.
En estas galeras he encontrado gente maravillosa, pero tambin muchos problemas Sabis que lo he intentado, pero no puedo ms.
-Pero cmo te vas a ir ahora si acabamos de echar a Enrique?
-Enrique no solo me ha robado los diseos me ha robado la ilusin.
-Ral.
Vete, una semana.
Un mes.
Toma el tiempo que necesites, pero no te puedes ir.
Te necesitamos.
Nos puedes hacer esto ahora.
-Alberto, necesitis una coleccin para esta temporada.
Y yo no tengo fuerzas.
No os dais cuenta?
Solo quiero lo mejor para vosotros, y ahora sera un lastre.
-No eres ningn lastre.
Eres el mejor diseador que ha pasado por este pas.
Y tarde o temprano lo vas a tener a tus pies, -A veces una retirada a tiempo es una victoria.
-Ral, escchame, por favor.
-En Pars no voy a encontrar paella ni voy a encontrar jamn serrano, pero estoy seguro que voy a encontrar la tranquilidad que necesito.
-Ral, odias la tranquilidad.
-S, es cierto.
Pero odio mucho malas despedidas, as que, por favor, no me lo pongis ms difcil.
Lo voy a echar de menos, eh?
S.
Hasta la prxima.
-Perfecto.
No tenemos coleccin, no tenemos diseador, no tenemos nada.
-Hay que buscar otro diseador.
-Aunque lo encontrsemos maana, Alberto.
No le podemos pedir que levante una coleccin en dos das.
-Deja ese sobre.
No lo vamos a necesitar.
-A dnde vas?
-Cristina ser la que se encargue de las acciones de los Otegui.
Ya s que lo nico que te preocupa es el embarazo de Cristina, pero escchame, por favor.
Se nos est brindando una oportunidad muy importante y no quiero que la dejes escapar.
Tengo una estrategia para luchar contra Oxford.
Quiero que t disees la prxima coleccin, junto con Ral de la Riva.
El nico problema que tenemos es que Ral ha renunciado.
Y solo se me ocurre una persona para convencerle.
-Lo que me ests pidiendo es una locura, Alberto.
El beb, Cristina trabajando aqu, es imposible.
-Cristina lo nico que quiere es separarnos.
Por favor, no le des ese gusto.
La chica de la que me enamor no se renda nunca.
[ Alexander Baker & Clair Marlo: "Oh, My Baby Blue"] -Hola, hija.
Hola, Brbara.
-Qu tal?
-Gracias por confiar en m, pap.
-An no s si debera, hija.
Ests embarazada y eres mujer.
Y no tienes ninguna experiencia en los negocios.
-Es lo que quiero hacer y puedo hacerlo.
-Cristina, esto es serio.
Si te pongo al frente, no es con la idea de revolucionar nada.
Solo quiero que defiendas los intereses de la familia Otegui.
-Voy a demostrarte que puedo hacer eso y mucho ms.
-Tienes bendicin para seguir adelante con la coleccin de joyas, pero la inversin en el proyecto deber probarla Alberto.
No podemos asumir ms riesgos de los que debemos.
-Contaremos con l, no te preocupes.
-Michin, quin te ha visto y quin te ve.
Ya nos han informado de los nuevos aires en Velvet.
Quien juega con fuego se quema.
-Yo no he tenido nada que ver con el robo de Ral.
-Lstima que no puedas decir lo mismo de nuestro proyecto de joyas.
Yo no me puedo creer que despus de despreciarnos como lo hiciste quisieras llevar a cabo el proyecto t solo.
Ah, no, t solo no.
Que contabas con el apoyo de la calienta braguetas, -no es as?
-Estoy seguro de que vais a saber gestionar el negocio a la perfeccin.
Y de que no vendris a buscarme en dos semanas.
Disfrutad mientras podis.
[hablando en francs] -Estpido, arrogante.
-Soberbio y malnacido.
-La verdad que no nos podemos quejar, Cristina.
Todo est saliendo segn lo previsto.
-Bueno, todo, todo... Solo me queda lo ms difcil.
Quedarme embarazada.
-Quedarme embarazada.
-Ahora mismo te necesitamos ms que nunca.
Qu te parecera trabajar con Phillipe Ray?
-Parece que no soy el nico al que han echado.
-Por qu has venido, Enrique?
-Tan raro te parece que un amigo quiera despedirse?
-Espero que ahora no me hagas lo mismo.
Y me encierres en una habitacin.
Conchi, la madre de Pedrn.
-Qu tal le ha ido el viaje?
-Pues largo, hija, largo.
Y yo ya no estoy para estos trotes.
-No diga eso, mujer.
Est usted mejor que nunca?
-T sin embargo, has engordado, eh?
-Clarita, ya hemos fichado a uno.
Lo siento mucho por tu compaero.
-Vctor, me parece que t y yo vamos a pasar bastante tiempo juntos.
Pero no te preocupes, que nos vamos a llevar muy bien.
-Oh, no!
Eso es una mierda!
Andrs, Andrs, Andrs!
Tienes que golpear el suelo!
-Don Esteban no ha llegado y hace ya un rato que tena que haberlo hecho.
-S, llam para disculparse.
Ha tenido una urgencia mdica.
-Una urgencia mdica?
-Gracias por el consejo, pero mi vida es complicada.
-Eso dselo a don Emilio cuando consiga que te despidan.
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