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The Seamstress
-Hay veces en la vida en que uno no puede elegir.
Es el hermano de tu madre, tu nica familia, y es un buen hombre, ya vers.
-Quin es esa jovencita?
-Es mi sobrina, est aqu porque su madre ha fallecido esta semana, y haba pensado si puede quedarse a vivir conmigo.
-Quin es?
-El seorito Alberto, el hijo de don Rafael.
-Todos los buenos modistas son franceses, trabajan en Pars.
-As vamos a tener que irnos a vivir a Pars.
-Eso parece.
-Las cosas no son tan sencillas, hay barreras que no se deben saltar y mundos que no se deben mezclar.
-Me da igual quien sea.
-Maana mismo te vas a Londres.
-Ana!
-Ana, que llegamos tarde otra vez.
-Ya voy.
-Por qu no me dijo que llegaba hoy?
-Porque cuanto ms lejos estuviese, mejor sera para todos.
-T qu esperabas, Alberto?
Que te recibiera con una sonrisa?
-Que te alegrase de verme.
-Siete aos esperando por ti, por una carta, por una llamada, por algo.
-Te escrib todos los meses, te lo juro.
-Que mi padre o tu to no te quisiera dar las cartas eso es otra cosa, pero te juro que te escrib, Ana.
-Estudiar fuera te ha sentado muy bien.
-A ti Madrid te ha sentado muy bien tambin.
-S.
S, soy yo, dgame.
Tena la revisin y el mdico dice que se ha puesto peor.
Si encima yo que no puedo ni estar con l.
-Pero ests aqu por l.
-Y estas telas?
-Del taller.
-Pero t ests loca?
Que doa Blanca sabe perfectamente los metros que tiene.
-Son telas de la temporada pasada, no tienen por qu enterarse, no las vamos a usar.
-Luisa?
-Doa Blanca, ha llegado un telegrama para usted.
-Ests bien, Blanca?
-No s cmo me ha encontrado.
-Tendrs que pasar por encima de mi cadver si quieres quedarte con las galeras Belvedere.
-Yo te he ofrecido mi ayuda, all t si no quieres aceptarla, pero t decides, vender tus galeras o que desaparezcan.
-Esta temporada la competencia est siendo especialmente dura.
-Ya lo s, ya lo s padre, por eso creo que es importante hacer algo que sea distinto, algo que sea nuevo.
-A la gente joven no le gustan sus vestidos.
-A ti no te gustan.
-Nuestras clientas... -Mis clientas!
Son mis sus clientas!
-Sus clientas se mueren!
-Llevo 30 aos!
Vas a venir t a decirme lo que les gusta a mis clientas?
-Usted no me quiere en esta empresa, padre.
Y yo tampoco me quiero quedar aqu.
-Vente conmigo a Londres, Ana.
-Ests loco.
-Lo que estoy es cansado de hacer lo que se supone que tengo que hacer y no lo que quiero hacer.
-Interrumpimos la programacin para informarles de un terrible acontecimiento del que acabamos de tener noticia.
-Don Rafael Mrquez, dueo de las galeras Velvet, ha sido hallado muerto esta misma noche.
[ msica animada] [ msica calma] -Cunto queda?
-Que pesados.
[ msica calma] -Ayuda!
Ayuda, por favor!
Ayuda!
[ msica calma] - Familiares de Ana Rivera.
-Yo!
-Tiene un golpe bastante fuerte en la cabeza y es imposible determinar el alcance de la lesin hasta que no recupere la conciencia.
Por ahora lo nico que podemos hacer es esperar.
[ msica triste] -Sub a buscarle y me encontr la ventana abierta.
-Quin hizo la llamada?
-Don Emilio.
-Y no encontraron ninguna nota ni nada significativo?
-No, nada.
Bueno, ahora se han terminado, y me disculpan.
Tengo muchsimas cosas de que ocuparme.
-Claro.
Si tenemos alguna pregunta ms, la avisaremos.
-Est bien.
Han sido muchos aos juntos, verdad, Emilio?
Cuntos?
Veinticinco?
Con don Rafael, treinta.
-Aj.
S, probablemente sea usted quien mejor conoce a nuestra familia, verdad?
S que mi marido ha cometido errores.
-No se preocupe, seora.
Por mi parte, todo lo que concierne a don Rafael ha quedado siempre entre l y yo.
Y as seguir siendo.
-Gracias.
Hay ciertas cosas que es mejor que no salgan a la luz.
[ msica calma] -Pues tres coches de polica he visto pasar.
Y no vi ms porque nos encerraron aqu.
-Pobre don Rafael, es justo cuando haba ido a todo tapir en el desfile.
-Y encima hoy haba llegado su hijo.
Bueno, doa Gloria est buscando a don Alberto como una loca y no da con l.
-Estar con alguna pilingui.
-Clara!
-Qu?
Es la verdad, es guapo, es rico, pues qu va a hacer?
Aprovecharlo.
Lo que no entiendo es que no nos hayan dicho nada todava.
Y eso que ha salido por la radio y todo.
-No querais la noticia oficial?
-Supongo que ya se habrn enterado de la terrible noticia.
Don Rafael Mrquez, fundador y dueo de esta casa, ha fallecido esta madrugada.
-Hagan el favor, un poco de respeto.
-Es un momento muy difcil para todos, especialmente para su familia.
As espero de ustedes ejemplo de discrecin y de lealtad.
-Don Emilio, qu va a pasar ahora con las galeras?
-Nosotros estamos de luto, nuestros clientes no.
Las galeras abrirn, como todos los das desde hace 30 aos.
Como lo hubiese querido... Don Rafael.
Vamos?
A qu esperan?
Hay muchos pedidos que atender.
-Los pedidos tendrn que ir ms lentos.
Tengo una costurera menos.
Y dgale a su sobrina que si no est en su puesto de trabajo dentro de cinco minutos, sern dos.
Las normas son iguales para todos.
Y ahora ya no est don Rafael para cubrirles las espaldas.
-A m me basta mi trabajo para cubrirme las espaldas, espero que el suyo pueda decir lo mismo de usted.
-Hable con su sobrina si es que sabe dnde est.
-Don Emilio!
Necesito hablar con usted.
-Dnde est Ana?
-De eso quera hablarle.
Ana se ha ido con don Alberto.
Me pidi que no dijese nada, pero yo le juro que no s a dnde se marcharon.
Vino corriendo, meti cuatro cosas a la maleta y se fue.
Pero dej esta carta para usted.
[ msica de suspenso] -"Querido to, siento mucho si le he causado algn dao.
No era mi intencin.
Pero Alberto y yo tambin nos merecemos una oportunidad y s que aqu no podramos tenerla nunca.
No se enfade.
Algrese por m porque no he hecho ms que lo que usted me ha enseado: Luchar por lo que quiero.
"Cuando lea esto ya estar muy lejos, pero me acordar mucho de usted y le llamar cuando estemos instalados en algn sitio.
Su sobrina que le quiere, Ana".
-Don Emilio.
-Dgame, Pedro.
-Tienen una llamada.
Dicen que es urgente.
[ msica calma] -Perdneme.
Perdn, le pregunto por una paciente.
Ana Rivera.
-Es familiar?
-Soy su to.
-Espere un segundo.
-Gracias.
[ msica calma] -No me puedes hacer esto ahora, Ana, por favor, tienes que abrir los ojos.
[ msica calma] Ana, quiero tener hijos contigo.
Quiero... casarme contigo y verte la cara por las maanas, Ana, por favor.
Quiero ver cmo juegas con nuestros hijos en la piscina, por favor, Ana.
Tienes que abrir los ojos, no me puedes hacer esto ahora.
Tenemos que ir a Pars juntos, Ana.
Tienes que trabajar para todos los diseadores estos que tanto te gustan a ti.
Cmo se llamaste que tanto te gustan?
Phillipe Ray.
[ msica calma] Doctor!
[ msica calma] -Y de qu hospital era?
-No lo dijeron, pero don Emilio se march corriendo.
-No digas nada de esto, vale?
A nadie.
-A ver, ahorita, Ana ha tenido un accidente.
-Pedro!
Cllate ya, por favor!
Luisa!
Luisa, abre!
-Luisa no est.
-Y dnde se ha metido?
-Busca a alguien?
-Y Luisa?
No le habr pasado algo a su marido?
-Eso es algo que no me preocupa.
Est en la calle, el lugar que le corresponde a las ladronas.
Le ha despedido.
Y no crea que no s que usted y la seorita Rivera saban en qu estaba metida.
Tiene suerte de que no tenga pruebas o tambin estaran recogiendo sus cosas.
-Y no ha dicho adnde iba?
No ha dejado ninguna direccin?
-No, pero seguramente podr encontrarla en cualquier esquina.
No creo que valga para mucho ms.
Y ahora vuelva al taller.
Tiene su trabajo ms el de sus dos compaeras.
A no ser que pueda ayudarme a hablar con Ana.
Eso crea.
[ msica calma] Pensaba que la perda a ella tambin.
-Al menos usted saba dnde estaba.
-Cmo est, doctor?
-Bien, estable.
No parece que haya daos neuronales.
Ha tenido suerte.
Pero bueno, necesitar unos das de reposo.
-Gracias.
Yo me encargo de ella.
Usted ya ha hecho bastante.
Vulvase a su casa.
-No me voy a ir, Emilio.
-Es que no se ha enterado de que su padre se ha muerto, eh?
Su familia le necesita.
[ msica calma] -Llevamos ms de seis horas buscndote.
-Dnde estabas?
-He tenido un accidente.
Estaba en el hospital con Ana.
-Con esa?
-S, con esa.
-No me lo puedo creer.
-Esto no es momento de discutir, Gloria, por favor.
Dnde est mi padre?
[ msica triste] -Abra la caja.
-Don Alberto, su madre ha pedido especficamente que se mantenga as.
[ msica triste] -Lo lamento muchsimo, Gloria.
-Estoy segura de ello, Pilar.
-S que Rafael y yo no nos hemos llevado bien en los ltimos tiempos, pero era mi hermano.
-Un hermano al que pretendiste hundir.
-Podis contar conmigo para lo que queris.
No lo olvidis.
S que las galeras estn pasando por un momento delicado.
-Te lo agradezco, Pilar, y ahora s no te importa... -Tampoco va a dejar que me despida de mi padre?
Por qu no deja que abran la caja?
-Por tu bien.
-Mi padre ya no est aqu, no tiene que seguir fingiendo que se preocupa por m.
-No est en condiciones para... Escchame.
-Vyase de aqu, por favor.
-Tu padre se cay desde la ventana del despacho.
Eso es imposible.
En esa ventana hay una barandilla y nadie se cae de all, a no ser que le tiren.
-Tu padre se ha suicidado.
-Mi padre no se ha suicidado!
Ha dejado una carta?
Ha dejado algo?
-No.
Pero t por qu crees que tena tanta prisa en que te incorporaras al negocio, en que encontraras una mujer con posibles?
-Por qu no me lo dijo?
-Pues supongo, Alberto, que l esperaba encontrar tu apoyo sin necesidad de humillarse delante de ti.
[ msica triste] Pero, desgraciadamente, no fue as.
[ msica triste] -Discut con l.
Antes de marcharme con Ana, discut con mi padre.
-Alberto... -Le dije que estaba llevando mal el negocio, que sus clientas se mueren.
Y en lugar de ayudar, recog el coche en mitad de la noche y me march con Ana.
-No sabas que tena problemas.
-Me tena que haber dado cuenta, es mi padre, Mateo.
-Alberto, no es tu culpa.
-S que lo es, y ahora me quiero morir.
[ msica triste] -Qu hace ah?
Me ha dado un buen susto.
-Buscaba un pedido que la seora De Villanueva le dej a don Rafael de su puo y letra.
-Luisa, ven!
[ msica divertida] -Rita?
-S, doa Blanca?
-Chist!
Crees que son horas de andar corriendo por los pasillos?
-Lo siento, doa Blanca.
Haba olvidado la bata abajo y tena que... -Hace una hora que deberan estar las luces apagadas.
Entre en su cuarto inmediatamente si no quiere que la meta yo misma.
-S, seora.
-Rita, perdona que te haya metido en este embrollo, no saba qu hacer.
-Qu embrollo ni qu embrollo?
Ua!
-Pues, hombre, que nos pilla Doa Blanca y ests en la calle conmigo.
-Bueno, por eso no te preocupes.
Ahora lo que tienes que hacer es cansar al calorcito.
Venga, a la cama.
-Te prometo que me voy antes de que se levante nadie.
Gracias.
-Todo va a solucionarse, ya lo vers.
-La comitiva saldr de la casa familiar maana a las 8:00 de la maana.
Y el sepelio tendr lugar maana a las 9:00 en el cementerio de la Almudena en Madrid.
Ser oficiado por el obispo de Madrid, su excelencia, monseor Leopoldo Eijo y Garay.
Al entierro acudirn las ms altas personalidades del gobierno, as como miembros destacados de la nobleza... -Seorita Rivera, tiene una llamada.
-Gracias.
-...ha querido destacar la gran labor realizada por su padre a lo largo de tantos aos.
-No te levantes.
-...todas las muestras de condolencia que la familia ha recibido.
-Lo siento si te he hecho levantar, es que he necesitado hablar contigo.
-No te preocupes, ha ido mi to por el telfono, me lo ha trado a la habitacin.
No saba que haba cables tan largos.
-Cmo ests?
-Bien.
T?
-Bien.
Ojal pudiera volver a travs y cambiar todo lo que le dije.
-Dnde ests?
-En casa.
-Me encantara estar ah contigo, Alberto.
-Lo s, lo s.
Pero t tienes que descansar.
Y yo estoy bien, te lo prometo.
-No, no ests bien.
-Estoy bien, estoy bien.
Solo necesito descansar un poco.
Eso es todo.
Maana, cuando termine el entierro, voy a buscarte, vale?
Si tu to me deja entrar.
Ana.
-Qu?
-Te quiero.
-Yo a ti ms.
[ msica calma] -Alberto, nos marchamos.
-Gerardo, muchas gracias por todo.
Y Ana ha contado a Gloria lo mucho que han ayudado.
-S que t habras hecho lo mismo por Cristina si yo faltase.
Y cualquier cosa que necesites, ya sabes de dnde estoy.
-Muchas gracias.
-He pedido que te traigan algo de comer.
-Gracias.
-Quieres que me quede?
-No, gracias.
Cristina, de verdad.
[ msica triste] Estoy bien.
-Buenas noches.
[ msica triste] -Puede comprobarlo usted mismo, don Alberto, pero como le he dicho al telfono, no cabe duda, las galeras estn en la ruina.
-Espere un momento, es que esto no puede ser.
Es que esto no pega con mi padre.
Cmo pudo dejar que las galeras llegaran a esta situacin?
-Don Rafael, que en paz descanse, simplemente esperaba mejores beneficios -Y cmo pensaba pagar las deudas?
-Con los beneficios de la ltima coleccin, un plan ms que arriesgado, si me lo permite.
-Usted qu aconseja?
-Lo mismo que le aconsej a su padre.
Encontrar un nuevo inversor o vender.
[ msica calma] -Dgame?
Rita, tienes una llamada.
-Yo?
S?
[ msica calma] -Rita.
-Qu?
Pens que no iba a volver a verte nunca ms.
Luego llaman del hospital y sale tu to corriendo.
Casi me da un soponcio, Ana, ya me imagin lo peor.
Siento que no hayas podido irte.
Yo por eso no suelo hacer planes.
-Ahora qu vais a hacer Alberto y t?
-Hazme un favor, anda.
Mira a ver si viene alguien.
Me has trado el abrigo?
-Ana, yo no creo que esto sea buena idea.
-Que estoy bien, Rita.
Necesito ver a Alberto urgentemente.
S que me necesita.
[ msica calma] -Pens que tampoco vendra al oficio.
Como no le veo desde ayer ni a su sobrina tampoco.
-Ana tiene permiso para ausentarse un par de das.
-Permiso de quin?
-De don Alberto Mrquez.
Puede preguntrselo si quiere, aunque me temo que no es el momento ms oportuno.
[ msica calma] [ canto fnebre] -Te voy a dejar, que est don Emilio, vale?
-Qu haces aqu?
Es el hombre al que quiero, y se ha muerto su padre.
-Deberas estar en el hospital.
El mdico dice que tienes que descansar.
Est en su gente, Ana.
Su padre ha muerto, pero l va a seguir siendo uno de ellos.
No te equivoques ms.
[ msica calma] -Lo siento mucho.
[ msica calma] -Le acompao en el sentimiento.
[ msica calma] Ana!
!Ana!
-Ana!
Ana!
-Ana!
-Qu est haciendo?
-Eso me gustara saber a m.
[ msica calma] -Debe ser el agotamiento.
-Seguro, doctor?
-Es normal.
Lo que ella debera haber estado haciendo es descansar.
-No se preocupe, que yo me encargo de eso.
Te vas a quedar aqu.
-No, me voy a las galeras, Alberto.
-No voy a discutir ahora.
-Alberto, podemos hablar un momento, por favor?
En privado.
Hasta cundo piensas seguir avergonzndonos, eh?
No has tenido bastante con lo del cementerio?
Me da igual lo que piense la gente, Gloria.
Lo nico que me importa es que Ana est bien.
-No te lo voy a permitir.
-Esta es mi casa, exactamente igual que la suya.
No le estoy pidiendo permiso.
Ana se queda.
-Ese es el respeto que tienes por la memoria de tu padre, verdad?
-Esto no tiene nada que ver con respeto y no me metas a mi padre en esto.
Esto es amor.
No s si sabes de lo que te estoy hablando.
-Ah, y t s?
-S.
Esto es una vergenza.
-Muchas gracias, Emilio, ya se puede ir.
Y no se preocupe por su sobrina.
Est bien y se quedar aqu esta noche.
-Sabe que desapruebo tanto como usted esta decisin.
-Y por eso espero que me ayude a solucionarlo.
-Emilio, yo le aprecio y a su sobrina tambin.
-Esta no es manera de hacer las cosas.
-No, y menos en un momento como este.
-Pero me temo que ni usted ni yo vamos a poder hacer nada al respecto.
-Bueno, eso ya lo veremos.
Porque el amor, Emilio, es muy bonito mientras las cosas van bien, pero cuando se tuercen ya no es tan fcil.
-Buenos das, doa Gloria.
-Adis.
-Qu lista Ana, la mosquita muerta!
-Lista ni mi hijita, perdona.
Que ella y don Alberto se quieren.
Es amor sincero.
-S, pero hay oportuno, justo cuando acaba de heredar el negocio.
Que ojo, eh?
Que a m me parece muy bien.
Que si yo pudiera tambin me casaba con un rico.
Bueno, pues yo soy rico en amor, Clarita.
Que eso es mucho ms importante.
-Eso lo dice el que se conforma.
-No, porque o nos toca la lotera o como los Mrquez no vamos a ser.
-Igual si tuvieras ms aspiraciones... -Bueno, y qu aspiraciones quieres que tenga?
-Ay, pues no s, Pedro, pero alguna de mejorar.
T no ests harto de llevar siempre paquetes?
-No.
-Lo ves?
Si es que as, cmo vamos a mejorar?
Que es que ni lo piensas, que te puedes morir siendo un vulgar recadero por dos perras mal pagadas.
-Clara!
-Qu?
Qu?
Qu?
Qu?
Clara qu?
Ya te vas a poner de su parte para variar?
-Pues tienes toda la razn, eh?, Clara, pero yo soy recadero y a mucha honra.
Que hay mucha gente que querra estar en mi lugar, o no?
-Se puede saber qu estn haciendo los tres aqu de chchara?
-Disculpe, don Emilio.
Cmo se encuentra Ana?
-Descansando, que es lo que tena que haber hecho en lugar de ir al cementerio.
-Y la han llevado al hospital?
-O sea, puede llamar?
-Clara, estoy seguro de que tiene cosas mejores que hacer que estar aqu perdiendo el tiempo.
-S, don Emilio.
-Clara.
-Perdone, don Emilio.
-Quin es?
-Es tu madre?
-Es la nica foto que tengo de ella.
-Qu guapa.
-Esta casa es una casa decente, as que a partir de ahora esta puerta se quedar abierta.
Yo no s con qu costumbre se habr criado Ana, pero en esta familia todava creemos en el respeto.
-No voy a discutir con usted, Gloria.
Por favor, salga y cierre la puerta.
-Ha llamado don Enrique.
Nos espera en las galeras para la lectura del testamento.
-Me voy a tener que ir.
Para lo que sea, me llamas.
Y si no, est Elvira, vale?
[ msica alegre] Chao.
[ msica calma] -Buenos das.
El abogado les est esperando.
-Gracias.
-Buenos das, Nieves.
-Buenos das, don Alberto.
Eh.
necesito hablar con usted.
Debera haberlo hecho antes, pero no me pareca buen momento.
Que tengo que contarle algo.
Eh... Me marcho.
Yo no puedo estar ah sentada esperando que se abra esa puerta y salga su padre.
Han sido muchos aos... -Alberto, nos estn esperando.
[ msica calma] Mi padre le apreciaba mucho, Nieves.
[ msica calma] -Con la conformidad del notario don Gonzalo Valverde, con despacho sito en Madrid Capital y licencia 3,225, procedo a leer el testamento vital de don Rafael Mrquez.
"Yo, Rafael Mrquez Encinas, en plenas facultades mentales y con la capacidad legal suficiente y necesaria, manifiesto mi deseo de legar en rgimen testamentario a mis hijos Alberto y Patricia la casa familiar con usufructo para mi esposa doa Gloria Campos, seora de Mrquez.
As como la casa de verano que lego en propiedad a mi esposa, doa Gloria Campos.
Respecto al negocio familiar Galeras Velvet, el 60 % de las acciones de Galeras Velvet pasa a disposicin de don Alberto Mrquez, mi hijo, quedando el 40 % restante a repartir entre mi mujer y mi hija.
El resto..." -No me lo puedo creer.
He hecho todo lo que se supona que tena que hacer.
Me he quedado a su lado mientras que Alberto estaba en Londres haciendo lo que le daba la gana.
Y para qu?
Da igual, siempre ha dado igual.
Cuando l llegaba, yo desapareca.
-Cario, tu padre era un buen hombre, pero para l solamente tenas que casarte y tener hijos.
No esperaba ms de ti.
-Y encima llega aqu sin tenernos ningn respeto.
A recoger la herencia y a ningunearnos en nuestra propia casa.
-Pero es que t crees que le vamos a dejar que haga lo que le d la gana?
No, ni Alberto ni muchsimo menos ella.
Vamos.
[ msica calma] -Seora, necesita algo?
-No, no, no, perdn, solo estaba buscando la cocina para un vaso de agua.
-Don Alberto me dijo que necesitaba descansar.
Vaya a su cuarto, yo le subo un vaso de agua.
-No es necesario, de verdad.
-No se preocupe, es mi trabajo.
Cuando usted era modista no creo que se avergonzara de ello, no?
-No, claro.
-Yo tampoco.
Vuelva a la cama, ahora le subo un vaso de agua.
-Gracias.
-Te has tomado muy en serio lo de que ests en tu casa, no?
-Tienen ustedes una casa preciosa, doa Gloria.
-Voy a cambiarme para la comida.
-Yo tambin s lo que es perder a los padres.
Mi madre muri cuando yo tena nueve aos, por eso me tuve que venir a Madrid... -No vamos a ser amigas.
-Bueno, yo solo quera... -Gracias.
Si creas que todos somos como Alberto, no lo somos.
Y t tampoco eres como nosotros.
Bueno, eso es evidente.
l tambin ha debido darse cuenta cuando en vez de hacer pblico, luego se ha decidido fugarse en mitad de la noche.
Gracias, Elvira, puedes retirar los cubiertos, solo vamos a comer mi madre y yo.
-Muy bien.
-Alberto no viene?
-No, se ha quedado trabajando.
Ahora tiene un negocio para l solo.
-Lamentablemente, despus de la muerte de mi padre, van a haber muchas cosas que cambien en la empresa y creo que es bueno que ustedes dos estn informados.
-Informados de qu, don Alberto?
-De que voy a ser yo quien se haga cargo de la empresa a partir de ahora, y por eso les he llamado.
Quiero que repasemos el estado concreto del negocio.
-Sabe que al igual que su padre, cuenta con todo nuestro apoyo.
-Por eso estn aqu.
Cuntos pedidos tenemos del ltimo desfile?
-Entre 80 y 100.
Todava hay algunas clientas indecisas.
-Bien, quiero que en el taller trabajen a tiempo completo.
Estos pedidos se tienen que terminar cuanto antes.
Nuestras clientas tienen que saber que nada va a cambiar despus de lo sucedido.
No las podemos perder ahora.
-Tenemos un problema en el taller.
Nos faltan dos modistas.
Desped a una hace unos das y, bueno... ...la seorita Ana.
-Pues tendrn que hacer un esfuerzo.
Luego ya valoraremos si tenemos que contratar ms personal.
Pero de momento que se apaen entre ellas.
Muchas gracias.
Se pueden marchar si quieren.
-As que no se va a Pars?
-No.
-Me voy a quedar aqu y me voy a hacer cargo de la empresa, tal y como quera mi padre.
-Me alegra or eso.
-Quera pedirle disculpas, Emilio.
Quiz no me he comportado como es debido con su sobrina.
-Desde luego que no lo ha hecho.
A lo mejor he hecho algo pblicamente que le pueda haber molestado, lo siento.
Pero le prometo que a partir de ahora voy a darle a Ana todo lo que se merece.
-Siete aos de lgrimas son muchos aos y muchas lgrimas.
-Las cosas van a cambiar a partir de ahora, se lo prometo.
-Empiece por hacerlo bien con el legado de su padre.
Buenos das.
-Vas a convertirte en director.
Al final tena que salir algo bueno de todo esto.
Lo ves?
Tu padre crea en ti.
-Vas a ser mi mano derecha, Mateo.
Quiero que ests conmigo en esto.
-Aunque si supiera que ibas a decir algo as, lo ms probable es que dejas... -Tampoco conozco a nadie que est tan loco como t como para meterse una empresa en ruina solo por un amigo.
-Perdona?
-He pedido que en el taller trabajen a tiempo completo para terminar cuanto antes los pedidos del ltimo desfile de mi padre.
Con eso vamos a cubrir parte de los gastos del prximo mes.
Y adems quiero pedir un crdito personal al banco, porque quiero empezar a preparar el prximo desfile.
-Ests seguro de lo que ests diciendo?
-Mateo, mi padre levant estas galeras de la nada -Lo s, lo s.
Escchame, por favor.
Vino de Cuba con unos pequeos ahorros que haba conseguido trabajando y convirti una pequea sastrera en esto.
Se lo debo.
Se lo debo y lo voy a hacer y lo tengo claro.
Estoy dispuesto a hacer los cambios que hagan falta.
Vamos a volver a traer a la gente, joven Mateo, y estas galeras van a volver a ser lo que fueron.
Las mejores.
Seorita!
Pngame este vestido, por favor.
-En su casa?
-S, intent decir que no, pero... -Pero t eres boba?
Cmo ibas a negarte?
-Y cmo es la casa?
Impresionante, no?
Y seguro que te tratan como una reina.
-S, pero me faltis vosotros.
Oye, cmo va todo por ah?
-Pues como siempre.
Llegaron ya las telas de Londres?
-No, todava no.
Maana a las 10:00.
Doa Blanca quiere que empecemos ya con las estolas.
Eso y otras veinte cosas ms.
-Eso es lo nico que no echo de menos.
-Lucifer, Lucifer, Lucifer!
- Nada ms que sus prisas... Te tengo que dejar que ya ha llegado Lucifer.
[ msica animada] -No quiero excusas.
No quiero quejas ni lloriqueos.
Solo quiero trabajo, trabajo y trabajo.
Se quedarn en el taller las horas que haga falta.
Nada de radio ni caf de media maana ni reuniones en el pasillo.
El nico ruido que quiero escuchar es el de la mquina de coser y el de la tijera cortando, entendido?
[ msica animada] -Doa Blanca, disculpe, ha llegado un telegrama para usted.
Ocurre algo, doa Blanca?
-Cundo ha llegado?
-Esta maana.
-Sabe si ha venido alguien preguntando por m?
-No, que yo sepa no.
De nada, doa Blanca.
-Ocurre algo?
De quin es ese telegrama?
-Es un encargo de una cliente.
-Qu raro, te encarga un vestido por telegrama?
-La mujer est de viaje fuera de Espaa.
No s qu tiene de extrao.
-Qu haces con eso?
-Nada, estaba... -Estabas hurgando en mis cosas.
-Estaba buscando una aspirina, que me duele la cabeza.
-No tengo aspirina y te pedira que no enredaras en mis cajones.
-Pero a qu viene todo esto?
Quin le manda los telegramas?
-Son cosas de trabajo que a ti no te interesan.
Anda, vete por la aspirina si no quieres que te empiece a doler la cabeza de verdad.
-Tranquila, ya me voy.
No le molesto ms.
-Buenas noches, Elvira.
-Buenas noches, don Alberto.
-Cristina.
Qu sorpresa!
-Siento haber venido sin avisarte, pero no pens que hoy fueses a ir a trabajar.
-Los dejo a solas.
-No hace falta, mujer.
Qudate.
-Solo estbamos hablando mientras no venas, pero ya ests aqu.
-Quera haber hablado contigo despus del entierro, pero con todo lo de tu amiga... Espero que est bien.
-S, s.
Solo fue un desmayo.
Menos mal.
-Me alegro.
-Me marcho ya, no quiero molestar, En realidad solo vena a decirte que... ...si necesitas cualquier cosa, un consejero de negocios, alguien con quien hablar, cualquier cosa que necesites, Alberto, puedes contar con mi familia.
Cualquier cosa.
Yo soy un buen hombro sobre el que llorar.
No hace falta que me acompaes, conozco el camino.
-Cristina, gracias.
[ msica calma] -Cunto tiempo llevas ah?
-Poco.
-Alberto, si ve Rita todas estas revistas, le da un infarto.
Sabes que solemos ahorrar entre las dos para comprar algunas y ver las colecciones de temporada?
-Eran de mi padre, pero ni l las miraba con tanto entusiasmo.
-Cmo ha ido?
-Bien.
Bueno, todo lo bien que puede ir una lectura de testamento.
Ha sido raro entrar en su despacho, la verdad.
[ msica calma] Y t qu tal?
Qu tal con Gloria y mi hermana?
-Bien.
No.
No encajo en su mundo.
-Yo tampoco encajo.
-Y dnde encajamos t y yo?
Ven.
-Esto es para ti, pero ponte este y te espero abajo en cinco minutos.
-Dnde vamos?
-Ya lo vers, pero vas a tener que cerrar los ojos.
[ msica animada] -Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis... -Cundo me puedo quitar esto?
-Espera, todava no.
Cinco, seis... Para, para, para, para!
Por aqu no pasamos, eh?
Ests viendo algo?
-Que no.
-Seguro?
A la de tres levanta las piernas, vale?
-A ver.
-Una, dos, tres.
Ay!
Seguro que no ves?
-Que no!
-A ver, dime la verdad.
Dime la verdad, que es importante.
Dnde estoy?
Ests viendo.
-No veo.
-Dime la verdad.
-De verdad.
-No ves.
[ msica animada] -Dnde ests?
-Aqu.
[ msica animada] Aqu.
No es la azotea, pero espero que te guste.
[ msica animada] -Es precioso, Alberto.
[ msica animada] -Gracias.
-Estos das han sido muy difciles, Ana.
Y me he dado cuenta de muchas cosas con la muerte de mi padre.
La vida es muy corta y depende de nosotros cmo queramos vivirla.
Y t y yo nos hemos tirado toda la vida huyendo.
Y yo no quiero huir ms de nadie, ya estoy cansado de tener que esconderme.
Y si nos vamos a Londres, a Pars, a Nueva York, donde sea, donde t quieras, que sea porque nos vamos de viaje, no porque nos estamos escondiendo de nadie.
[ msica animada] Con este anillo mi padre le pidi matrimonio a mi madre.
Es lo ms especial que tengo de ella.
-Qu haces Alberto?
-Espera, espera por favor.
Ana.
-S?
-No, no, un momento por favor, que quiero decirlo bien.
Quiero pasar cada segundo de mi vida contigo, Ana.
Quiero, quiero, quiero ir a Pars.
Quiero tener cinco hijos, o seis, los que t quieras, me da igual.
Quieres casarte conmigo, Ana?
-S, claro.
Claro que s.
Claro!
[ msica emotiva] Te quiero.
[ msica emotiva] Te quiero.
[ msica emotiva] -Voy a volverme loco contigo, Ana.
-Qu haces, Alberto?
[ msica emotiva] Me voy a volver loco!
-Te quiero.
[ msica emotiva] -No pongas esa cara, que he dormido en la otra habitacin, eh?
-Buenos das.
-Buenos das.
Me voy a trabajar.
Que tengo una reunin.
-Te veo luego en las galeras?
Quiero ir a hablar con mi to.
Para decrselo.
-Suerte.
-Adis.
-Buenos das, doa Gloria.
-Has descansado bien?
-Muy bien, gracias.
-Pues me alegro porque no s si esa tranquilidad te va a durar mucho tiempo.
-Saba que haba deudas, pero en la ruina?
-Pero es que Alberto no te ha dicho nada?
Ya, s, te habr dicho que son cosas de negocios, no?
Para no preocuparte, como son los hombres.
La verdad es que hemos intentado ser discretos con todo este asunto y lo que no s es por quin se habrn enterado.
Eso s, en cuanto los proveedores vean esto, van a empezar a cancelar contratos y entonces s que vamos a tener problemas de verdad.
Cmo es la vida, no?
Un da ests en lo ms alto y al da siguiente tu reputacin de toda la vida se cae por los suelos.
-Cmo se pueden haber enterado?
-No lo s, no te preocupes.
Mira dnde estamos.
Don Andrs es muy amigo de mi padre, le debe mil favores.
Adems, ayer nos dijeron que no iba a haber ningn problema.
-Ayer no estbamos en la portada de todos los peridicos.
Si no nos conceden a este prstamo, estamos hundidos, Mateo.
-Tranquilzate, en media hora estamos celebrando el prstamo y tu prxima boda.
-Pensaba que eso no lo queras celebrar.
Pensabas que habas perdido la cabeza.
-Y lo pienso, pero desde cundo me pierdo yo una fiesta?
-Don Alberto Mrquez?
-Don Andrs, cmo est?
-Mucho gusto, Felipe Murillo.
Don Andrs est reunido, tiene una agenda muy ocupada.
Pero tengo su total confianza para tratar este tema.
-Claro.
-Ver, don Alberto, hemos estudiado a fondo la documentacin que nos ha enviado, pero tengo... -A ver, sabemos que la prensa ha estado especulando con la situacin financiera de las galeras.
-Tenemos recursos de sobra.
Estamos pasando por una mala racha, eso es todo.
-Somos muy ambiciosos con respecto al futuro de las galeras.
-S, tenemos un proyecto muy bueno para las galeras.
Estamos convencidos que va a ser un xito.
No est bien que lo digamos nosotros.
-Va a ser un xito.
Lo nico que necesitamos es un apoyo puntual para poder relanzarlo.
Eso es todo.
-Lo lamento, pero no podemos ayudarle.
-Don Alberto, qu puede decirnos sobre la situacin econmica de las galeras?
-No tengo nada que decir.
-Podr hacer frente a sus deudas?
-S.
Velvet es una empresa seria.
Se rumorea que su padre no sufri un accidente.
-Qu insina?
-Quizs no poder hacer frente a las deudas, l decidi... -Mi padre es uno de los mejores empresarios de este pas.
As que, por favor, respete su memoria.
Buenos das.
-S, s, me hago cargo, s.
Saben sobradamente que somos una casa seria.
Llevamos trabajando con ustedes ms de 20 aos y nunca hemos tenido el menor problema.
Si ha habido un retraso en el pago de la factura se debe a un imprevisto.
S, hablar con don Alberto.
Buenos das.
Cmo ests?
-Muy bien, to.
He ledo los peridicos.
-No eres la nica.
-Es grave?
-Algunos proveedores han empezado a cancelar los contratos.
Si no nos mandan mercanca, no tenemos nada que vender.
Y si no tenemos nada que vender... -To, voy a casarme con Alberto.
Me lo pidi ayer.
No me dice nada?
-Me alegro por ti.
-Gracias.
-Don Alberto, est aqu la seorita Rivera.
-Que pase, Nieves.
Gracias.
-Hola.
-Te has enterado ya?
-Cmo no me iba a enterar si lo sabe todo el mundo?
Por qu no me dijiste que era tan grave?
-Porque no lo era, no lo era.
No lo era hasta que alguien se lo ha contado a la prensa y nos lo ha puesto muy difcil para que nos den un crdito.
-Pues llama a otro banco.
-Crees que si fuera tan fcil no lo habra hecho ya?
-Oye, Alberto, yo no quiero enterarme de lo que te pasa ni por tu madre ni por la prensa.
Si lo que quieres es una mujer que est todo el da en casa esperndote perfecta, bscate otra porque yo para eso no valgo.
[ msica emotiva] -Pens que el da que te pidiera matrimonio sera distinto, y mira.
-Nunca fuimos una pareja normal.
No lo vamos a hacer ahora.
-Lo siento.
[ msica emotiva] -Me voy.
Adis.
-A m me da igual, no te vayas.
-Adis.
-Adis.
-Las deudas ascienden a ms de 10 millones de pesetas, se duda que la empresa pueda hacer frente a ellas y se teme que hasta los sueldos de los trabajadores queden retenidos.
-Que nos vamos todos a la calle sin cobrar un duro.
-Yo creo que eso es mentira, no van a cerrar, seguro, si... -Pero no seas inocente, qu nos van a decir a nosotros?
Eso son cosas de los de arriba.
-Vamos a ver, est claro que si nos echan nos tenemos que volver al pueblo porque aqu no tenemos dnde vivir.
-S, claro.
Yo no cambio a Madrid por una aldea muerta.
-Cmo?
A ver, a ver, a ver, qu vas a hacer aqu?
-Pues me buscara un trabajo antes de que lo hagan todos los que estn aqu esperando a que se hunda el negocio.
-Si fuesen a cerrar, Ana nos lo habra dicho.
-Ests segura?
Porque hace un rato que ha llegado y creo que su nica preocupacin era que todo el mundo viera el anillo que llevaba en la mano.
-Seguro que hay cosas que me preocupan mucho ms que un anillo, Carmen.
-Permteme que lo dude.
Qu pedrusco.
Ni los reyes magos cuando me traan carbn.
Anda, Carmen, vete a dar un paseo, hija.
-Tranquila, os dejo a solas con la Marquesa.
-Alberto me lo regal antes de que pasara todo esto.
-Entonces es cierto?
Van a cerrar el negocio?
-No.
Los peridicos siempre exageran.
-Ana, por favor, hay deudas o no hay deudas?
-A ver, no se vende tanto como hace aos, pero si ya lo sabamos todos, no?
Alberto est buscando una solucin.
Yo estoy segura de que la va a encontrar.
-Alguien se ha olvidado de bajar estas muestras, como siempre.
-Lo que no encuentra usted en la ronda antes del cierre, eh?
Estamos pensando en brindar por la boda de su sobrina.
Nos acompaa?
-Con qu vamos a brindar?
-Pues... -Venga, to.
-No os hagis rogar.
Qudese con nosotros.
-Voy a cerrar.
Y vuelvo un rato.
[ msica emotiva] -El desfile del 51, qu buena coleccin, era una de las favoritas de tu padre.
[ msica emotiva] -Qu est haciendo aqu, Gloria?
-Alberto, hijo, t no eres el nico que est sufriendo la falta de tu padre.
Esto no es fcil para nadie, as que, por favor, no lo hagas t ms difcil.
He estado hablando con tu ta, quiere invertir en el negocio.
[ msica emotiva] -No.
-Alberto, no estamos en posicin de rechazar una buena oferta.
-Si viene de mi ta, s, mi padre nunca la hubiera dejado entrar en la empresa.
-Tu ta solamente quiere ayudarnos.
-Mi ta no hace nada gratis.
-Eso ya lo s.
Quiere una parte importante de las acciones.
Pero cubrir toda la deuda, Alberto.
De verdad, creme cuando te digo que es un buen plan.
Y s, formar parte del accionariado, pero tu hermana, t y yo, seguiremos dirigiendo estas galeras.
Piensa en salvar el negocio.
Es solamente su dinero.
Nosotros seguiremos tomando las decisiones.
Pilar, est hecho.
Alberto ha accedido a vender su parte de las galeras, as que pronto tendrs tu silln en la junta de accionistas.
Ahora solo falta que t tambin cumplas tu parte del trato.
-Espera, Emilio.
-Se va?
-S, ya no me queda nada ms que hacer.
-Bueno.
-Todo bien?
-No lo s.
Esperaba que me lo dijese usted.
Su padre se encargaba de dar todas y cada una de las noticias importantes a los trabajadores.
Especialmente las malas noticias.
-Estoy intentando no tener que dar ninguna mala noticia, Emilio.
-Me alegra saberlo.
Y estoy seguro de que al resto tambin le alegrara.
Aunque supongo, supongo que es para eso para lo que he enviado a mi sobrina.
-Buenas noches, Emilio.
-Buenas noches.
-Bueno, bueno, bueno.
-Y cuando encerramos a doa Blanca en su cuarto para poder ir a ver una pelcula de Sarita Montiel?
Os acordis?
-Es verdad, cmo no me voy a acordar?
Si estuvimos recogiendo hilos una semana entera.
-S, pero mereci la pena.
-Pues no lo dirs por la pelcula, que t estabas en la ltima fila, no s si veras mucho.
-Perdn.
-Y cuando nos probamos los vestidos del desfile de la noche antes?
-Si nos coge doa Blanca, nos mata a todas.
-Oye, cuando vayas a que te haga la ropa de temporada, pedirs que te atienda yo, no?
-Rita, no seas tonta, eh?
Aunque me case con Alberto, no vas a dejar de ser mi amiga nunca.
-Clarita, vamos a bailar!
-No, Pedro.
-Venga, venga, venga, venga, venga, venga, ven, ven.
[ msica animada] -Por nosotras?
-Por ti.
[ msica animada] -Hola!
[ msica se detiene] No paris, por favor.
No quiero interrumpiros.
Rita, verdad?
-S, don Alberto.
-Qu tal?
-Estamos celebrando nuestro compromiso.
Ella, bueno, ya sabes, mi compaera de habitacin.
Clara, su hermana.
-Encantada, don Alberto.
-Y Josemi.
-Encantado de saludarle.
-Y a Pedro ya le conoces, verdad?
-S.
Qu tal, Pedro?
Quieren un poco de cidra, don Alberto?
-Claro.
-Don Alberto, bailamos?
-No.
-S, que soy una experta.
-Venga, suelte conmigo, que yo le hago de maestra.
Que s, que s.
-No s bailar.
-Un, dos, tres y... [ msica animada] -Estamos muy cerca.
-Me lo prestas, Rita?
-S.
-Es que no s bailar.
-Qu has hecho en Londres todo este tiempo?
[ msica animada] -Quiero que todos sepis que estoy profundamente feliz con esta venta y que es un honor hacerme con el legado de vuestro padre.
Nieves, por favor.
Como veris, todos los trminos vienen reflejados por contrato, as como la cantidad correspondiente a cada uno de los socios para la venta de accionariado.
Una cantidad ms que elevada, dadas las circunstancias.
-S.
-Tu padre y yo siempre tuvimos diferencias, Alberto, pero no creo que eso os tenga que perjudicar a vosotros, sois mis sobrinos.
El pago de las acciones se realizar del siguiente modo, un primer pago inicial a la fecha de firma de este contrato, es decir, hoy.
Un segundo pago en el mes siguiente a la formalizacin, sirviendo la cantidad sealada, no solo como pago a los vendedores.
-Doa Nieves, ha salido ya Alberto?
-Eh, no, contina reunido.
-Gracias, lo esperar.
-Si leis en el anexo de la distribucin de votos, en las juntas de la directiva, Alberto y Patricia tendrn el mismo nmero de votos.
-Disculpe la interrupcin, don Alberto.
Necesito que firme el envo para los Corts-Blzquez.
-Tiene que salir ahora mismito, sin falta.
-Perdn, don Alberto.
-Gracias.
-Gracias, Pedro.
-Permiso.
-Alguna pregunta?
-Entonces solo queda la firma?
Alberto, no creo que tu ta disponga de todo el da para una simple firma.
-S.
Una ltima pregunta, ta Pilar.
-Dime, querido.
-Qu va a pasar con los trabajadores?
Llevan aos siendo fieles a esta empresa y a mi padre.
-Quiero asegurarme que van a conservar el puesto de trabajo.
Es lo que hubiera querido mi padre.
No?
-Y yo cre que precisamente queras hacer las cosas mejor que tu padre, querido.
Tu padre mezcl el corazn con la cabeza en los negocios y mira dnde nos ha llevado.
Cario, yo estoy segura de que tu ta va a contar con los mejores profesionales para remontar el negocio.
-Hasta maana, Nieves.
-Hasta maana.
-Lo has firmado?
-No.
-Has hecho lo correcto.
-He hecho lo correcto, pero no sirve de nada.
Seguimos teniendo la deuda.
Si firmo con mi ta, salvo el negocio, pero no a los trabajadores.
Y si no firmo con ella, el negocio se hunde y los trabajadores se van a la calle.
-Nadie se va a ir a la calle, porque t vas a encontrar una solucin.
-Cmo?
-No lo s, pero si fuiste capaz de convencerme a m que me fugase contigo a Pars, puedes hacer cualquier cosa.
-Son unas deudas con las que no contbamos, un pequeo problema de liquidez.
Pero usted sabe mejor que yo que las galeras es un negocio slido y que le devolveramos el dinero con la mayor brevedad posible y con los intereses que usted considere... -No me ofendas hablando de intereses, Alberto.
Conozco tu familia desde antes de que t existieras.
-Gracias, don Gerardo.
Mi padre le tena mucho precio.
-No quiero aprovecharme de vuestras dificultades.
Me interesan ms las personas que el dinero.
-Me parece muy bien que lo vea as, de verdad.
Pero yo no me sentira cmodo si no lo planteramos con estos trminos, es una cantidad importante.
-Mis trminos son otros, hijo.
-Usted dir.
-Diez millones suponen un compromiso para m y quiero que t tambin te comprometas.
Mi hija y t tenis la misma edad, la misma educacin y s que os habis visto en Londres.
Ella est muy ilusionada contigo.
Nosotros formamos parte de tu proyecto y t del nuestro, una familia, me entiendes?
-No.
No s si lo entiendo bien.
-Si quieres ese dinero, ya sabes lo que tienes que hacer.
-Lo lamento, don Gerardo, sin desmerecer a Cristina, que es una joven maravillosa, pero... -No creo que yo sea la primera persona a la que recurres, verdad?
Si ests aqu, es porque no quieres que Velvet se convierta en un edificio de apartamentos.
As que, de algn modo, puede que mi propuesta no sea tan descabellada.
Cario!
Cmo hizo el teatro?
-Muy bien, muy bien.
Alberto.
Estaban todos los palcos llenos, estaba todo Madrid.
Padre.
Seguro que te hubiera gustado venir.
-Qu habis visto?
-"Su primer beso".
-Qu vas a tomar?
-Un San Francisco.
-Camarero, un San Francisco, por favor.
-Pedro!
Qu haces aqu?
-Lo siento, no vi!
No miro, no miro, no miro.
Te tengo que decir una cosa muy importante.
Me dijo el camarero que vio a don Alberto salir del bar con una cara muy extraa.
Eso quiere decir que no le dej el dinero, Rita, porque otra cosa no puede ser.
As que vete preparando para hacer la maleta.
-Y t has hablado con mi hermana?
-S, s, s.
Ella dice que est convencida de quedarse en Madrid, que o me quedo yo y hacemos una nueva vida o cada uno sigue su camino.
-Y qu vas a hacer?
-Quedarme.
Pero por qu no te quedas t tambin?
-No puedes estar siempre siguiendo a una persona, Pedro.
-Yo pienso que si la quieres, tienes que hacer algo.
Eso de quedarte esperando no sirve para nada.
No, no.
Sabes?
Yo siempre he pensado de verdad que si quieres a alguien, tienes que hacer lo que sea para estar a su lado.
Mira a Don Alberto y Ana.
-S.
-No?
Adems, que si no lo hago... ...me arrepentir durante toda mi vida.
Te voy a echar mucho de menos.
-Y a ti.
[ msica emotiva] -Perdn.
-Pues s que ha debido de ir bien.
-Est dispuesto a dejarme el dinero para pagar la deuda.
-Pero, Alberto, eso es genial.
-A cambio de que me case con su hija.
Ese desgraciado se piensa que soy gilipollas como para aceptar un trato as.
-Y entonces?
-No s cmo pagar las deudas, Ana.
Voy a tener que vender.
-Alberto, no puedes hacer eso.
Lo ltimo querra, pero es que no s qu hacer.
-Todos los que estn all son mi familia.
Qu va a ser de ellos?
[ msica emotiva] Mi to lleva ah 30 aos.
-No te preocupes por tu to.
-Y Pedro y Rita?
Qu van a hacer?
[ msica emotiva] "Perdname por lo que estoy a punto de hacer, y por decrtelo as en una carta.
Pero creme que si te miro a los ojos no voy a poder separarme de ti.
[ msica emotiva] Y tengo que hacerlo.
[ msica emotiva] T has hecho todo lo que podas por salvar las Galeras Velvet, pero yo an no.
No puedo casarme contigo.
No puedo hacerlo.
Por lo que deseaba tu padre, por lo que deseas t...".
-Ana!
-"...y por mi to, y mis compaeras.
Son la nica familia que tengo, y no podra perdonarme ser la culpable de su desgracia.
No anteponer mis sueos al de todos los que trabajan en esas galeras ni a los de mi to.
[ msica emotiva] Te quiero.
Y eso no va a cambiar.
[ msica emotiva] Pero mi to tena razn, Alberto, soy una modesta y tal vez nunca deb dejar de serlo.
[ msica emotiva] Dselo y salva las galeras".
[ msica emotiva] -A dnde vas?
-A recoger tus cosas.
-No me lo pongas ms difcil.
-No me voy a casar con Cristina para que la gente conserve su puesto de trabajo, Ana.
-Si hars eso no seras el hombre del que me enamor.
-Entonces a lo mejor es que no me quieres tanto.
-Es verdad, no te quiero tanto.
-Me dijo Carmen, que don Alberto se llev uno de los anillos de compromiso ms caros que tienen.
-Qu pasa?
-Don Alberto al parecer se va a cenar con la seorita Cristina al restaurante ese tan bueno de la calle Capitn Blasco.
-Mi mujer y yo estbamos muy satisfechos con ella, pero por desgracia parece que la han despedido.
-Y quiere que...?
-Quiero que la readmitas.
-Les vamos a ir llamando de uno en uno para entrevistarlos.
-Doa Blanca, disculpe.
Es uno de los nuevos empleados.
Viene por el uniforme.
-T sabes qu le pasa a este cacho con mi novio?
-Yo no.
Ni idea.
-Claro, si no pasa nada.
A que no, cuada?
-No.
-Qu est pasando, Rita?
-He hecho una cosa horrible.
-Quera transmitirle a don Alberto mi inters por el puesto de secretaria.
-A ver si con el inters es suficiente.
-El mundo de las apariencias va a hacer que esta empresa vuelva a ser lo que era.
Disculpe, seorita.
-Vers, que estoy pensando en irme a vivir a Barcelona y me haba dicho que quiz usted estara interesado en una cortadora para su taller.
-Quiz en estos ltimos aos no he estado muy atento o no he sido lo que t esperabas.
Pero eso va a cambiar.
Cristina.
Me concederas el honor de ser mi esposa?
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