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The Night of the Pins
[ Alba Lliure: "Falling in love"] [ Robert J. Walsh: "A lot like being in love"] [risa] -Seora.
-Caballero.
Que bonito est el jardn.
No te parece que est todo distinto?
-Es lo que tienen las vacaciones.
Dos semanas fuera y te parece todo nuevo.
Yo no me puedo creer que hayamos vuelto con cuatro maletas de ms.
-Mi amor es la felicidad.
Y yo soy la mujer ms feliz del mundo.
[risa] -A ver.
[carraspeo] -No vas a cumplir con la tradicin?
[ Robert J. Walsh: "A lot like being in love"] [risa] [grito] [risas] -Llama.
-Qu?
Cansado?
-Llama.
Te has pasado con las pizzas en Roma, eh?
-Pero bueno.
-Bienvenidos, seores.
-Hola.
-Hola.
-Todo bien la estancia en Roma?
-Maravillosa.
-Hasta aqu?
-Uh!
-Sorpresa!
-Sorpresa!
Sorpresa!
-Pero qu hacis aqu?
-Bienvenidos.
-Qu tal, Gerardo?
-Hola, Patricia.
Qu guapa.
-Hola, bonita.
-Hola, Gloria.
-Pap.
-Qu tal, mi cielo?
-Qu tal?
-Qu tal, Gloria?
-Pues echando de menos Roma, pero con muchas ganas de veros.
Cmo est Lourditas?
-Pues en San Sebastin con su madre.
Creciendo por momentos.
Y ya vers lo guapo que est.
Mira.
-A ver.
Ay, una preciosidad.
-Muy guapa.
-Es igual que Brbara, eh?
-El padre tambin ha puesto de su parte.
-Qu tal todo por aqu?
-Bien, bien, bien.
-S, muy bien.
Hemos estado preparando toda la casa para nuestra nueva inquilina.
Y esperamos que te guste.
-Muchsimas gracias, Gloria.
Por cierto que hemos trado regalos para todos.
Por qu no cenamos esta noche y os los damos?
-Ah, muy bien.
Venga, me encargo yo de todo.
-Ah, no, deja que me encargue yo.
Al fin y al cabo es idea ma.
Y, bueno, no quiero causarte ninguna molestia.
-S, Gloria, deja que se encargue Cristina.
-Bueno.
Muy bien.
Y t qu tal, Alberto?
Has echado de menos las galeras?
-S.
-Ya lo tienes?
[ Laurent Lombard: "Sweet darling"] Est a punto de pillarnos.
[suspiro] -Lo habis conseguido?
-Aqu est.
Maana en cuanto abran las tiendas vamos a comprar uno y reponerlo, eh?
-Yo me acerco.
No podemos correr riesgos por un poco de hilo.
-Y perdonadme, chicas, que ha sido fallo mo.
-Tu nuevo novio te est despistando.
-No es mi novio y no me est despistando.
-Presntanoslo.
-No.
Centrmonos.
Mira, maana tenemos que entregar estos tres vestidos en la boutique de doa Aurorita.
-Esa mujer debera ponernos una placa en nuestro honor.
-Bueno, bastante ha hecho con perdonarme que le diera plantn al comprador.
-Esto ya casi est, eh?
-S.
[golpes en la puerta] -Ana.
-Lucifer.
-Ay, madre.
Ay, madre... -Ana.
-Ya vamos, doa Blanca.
Mtete aqu detrs.
Corre!
Guarda todo esto.
Corre.
Pero t por qu te escondes si es tu cuarto?
-Ay, calla.
-Ay.
Est todo bien?
-Por qu tardaban tanto?
-Estbamos terminando de vestirnos.
-Bueno, me alegro de que ya estn preparadas.
Necesito que antes de ir al taller suban a las galeras.
-Ha pasado algo?
-Hoy vuelve don Alberto de su luna de miel y vamos a darle la bienvenida.
[puerta se cierra] -Ests bien?
-Pues cre que s, pero ha sido or su nombre... -Nombre?
Qu nombre?
-Rita.
-Mujer, s, es que es normal.
No te ibas a olvidar de l en dos semanas.
-Y ahora tengo que verle y no s qu va a pasar.
-Pues nada.
No pasar nada porque cuando lo veas... igual est gordo.
O est perdiendo pelo porque los hombres cuando se casan se descuidan.
Mi padre, ah donde lo ves, era un galn y se cas.
-Rita.
-Que lo estoy diciendo en serio.
-Bueno, vamos a dejar de hablar de ello, eh?
Cuanto antes pase el trago mejor.
[suspiro] -Creo que me lo voy a poner esta noche para la cena.
-No dijiste que queras que te lo arreglaran?
-Claro.
Perfecto, as me voy contigo a las galeras.
No nos separamos.
Le digo a Ana que se ponga con ello.
-Como quieras, pero dile a tu hermano que te vienes conmigo.
-Voy.
[ msica triste] -Qu haces aqu?
-Me he cansado de esperar.
-Podran vernos.
Podran entrar.
Podran ornos.
-Eso ya va a ser ms difcil de evitar.
[ msica de seduccin] -Ay, chicas, os habis enterado del robo en el taller?
-Qu robo?
-El robo de alfileres que va a haber esta tarde.
-Ah.
-O dnde os creis que vamos a sacar todas los 13 alfileres para ir a la ermita de San Antonio?
-Mira que... Mira que robar en el taller.
Qu cosa ms fea, Pepita.
Qu cosa ms fea.
-Rita, que se te nota.
-Bueno.
-A m con todo el jaleo de doa Aurorita se me haba olvidado que era San Antonio.
-Hombre, pues tenemos que ir.
A ver cuntos novios nos salen este ao.
-Uy.
-T ya vas con ventaja que tienes dos pretendientes.
-No novios.
Pues vaya novios.
Pedro hace das que no daba seales de vida.
[ msica alegre] -Gracias.
[habla en alemn] Qu desgraciado soy que no he aprendido decir buenos das en alemn, Por favor.
-No se preocupe, a todos nos pasa.
[habla en alemn] -Es usted espaol?
Qu alegra me da.
Dios mo de mi vida.
Yo pensaba que me iba a tirar todo el viaje sin hablar con nadie.
Qu casualidad, eh?
Que tampoco mucha casualidad, oiga, que en Alemania est lleno de espaoles.
En Alemania le pegas una patada a una piedra y te sale uno o dos espaoles y son chiquititos.
Y claro en Alemania el problema que hay es que va todo el mundo a buscar trabajo.
No es mi caso, yo tengo un trabajo en Madrid muy bonito y muy elegante.
Las Galeras Velvet.
Lo conoce?
Muy bien.
Disculpe estar tan nervioso.
Es que estoy un poco excitado y por eso hablo tan rpido.
Usted s tiene su asiento, no?
-S.
-Bueno, ya que estamos le voy a contar la verdad.
Ya que somos amigos y tenemos confianza.
Voy a Madrid porque estoy enamorado de la mujer de mi vida.
Se llama Rita.
Rita Montesinos.
Tiene, tiene una cara, tiene unos ojos azul turquesa y una dentadura blanca y tiene una forma de bailar que enamora.
Dicen que se parece mucho a su ta Angustias pero yo no veo ningn parecido.
La verdad es que la quiero mucho.
No la quiero de ahora.
Esto viene de hace... Realmente no me acuerdo pero hace de hace bastante.
Mira, ya que estamos le voy a contar cmo fue.
Yo tena cinco aos... -Vamos, que ms que mi novio yo creo que es el de Rosamari.
Y Adolfo, ese es un strapa que le falta tiempo para besuquearme siempre que puede.
-Y qu tal besa?
-Uno me ha dado y me lo rob a traicin.
Que tengo que estar controlndolo.
-Buenos das.
Buenos das, seorita.
-Buenos das.
-Ana, puedes venir un momento por favor?
-S, claro.
-Dime la verdad.
Vas a estar bien?
-S.
Han pasado ya 15 das y en este tiempo me han pasado muchas cosas.
Y, por primera vez en mi vida, todas buenas.
-Me alegro.
Sabes una cosa?
La vida suele ofrecer, bueno, alguna que otra vez, momentos para volver a ser feliz, pero solo alguna que otra vez.
O sea, que hay que saber aprovecharlo.
-Don Alberto est a punto de llegar.
-Ah, muy bien.
-[inaudible].
-Doa Blanca, el ramo de doa Cristina.
-Gracias.
-Le sienta muy bien.
Lstima que tenga que entregarlo.
-ltimamente le noto mucho ms animado.
A qu se debe ese cambio de humor?
-Convendr conmigo, doa Blanca, en que despus de todo lo que hemos pasado en estos ltimos meses el hecho de que las galeras sigan abiertas, que al hijo de don Rafael se haya casado y siga al frente del negocio, pues bien merece una pequea celebracin, no?
Atentos por favor.
Atentos.
Formen fila haciendo pasillo frente a la entrada.
El personal de tienda a la derecha y el personal de taller a la izquierda.
Mh?
Por favor.
Ah.
Eso es.
Ya estn aqu.
[ Laurent Lombard: "My heart"] -Don Alberto.
-Emilio.
-Doa Cristina.
-Hola.
-Permtannos darles la bienvenida en nombre de todos cuantos trabajamos en esta empresa.
-Muchas gracias.
-Muchas gracias.
-Comienza para ustedes y para Galeras Velvet una nueva etapa.
Una etapa que deseamos sea brillante y esplndida, tanto para sus vidas como para la historia de esta casa.
-Muchas gracias, Emilio.
-Gracias.
-No nos esperbamos este recibimiento.
Si lo llego a saber hubiera venido antes de la luna de miel.
-Cmo?
No, eso s que no.
-Emilio tiene razn, esta es una nueva etapa para Velvet.
As que de mi parte y de parte de mi mujer, muchas gracias.
[aplausos] [ Steve Martin: "New York love afair" ] -Por los aplausos, parece que Alberto y Cristina acaban de llegar.
Sabes lo que significa eso?
Que ya no voy a tener que seguir fingiendo mi relacin con Ana.
-Claro.
No s cmo he podido olvidarme.
-Ests preparada para salir de la clandestinidad, clara con sobrada experiencia?
-S, estara encantada si no fuera porque voy a convertirme en Clara con sobrada barriga.
-Todava no te ha venido el...?
-El periodo?
No.
-Eso es absurdo.
-No, no es absurdo, es muy serio y t puedes seguir haciendo como que esto no est pasando pero est pasando y mucho.
-Clara, ests nerviosa y eso te est provocando el retraso.
Y como tienes un retraso te ests poniendo ms nerviosa todava.
Lo que tienes que hacer es relajarte.
Reljate por favor, Clara.
-No saba que eras mdico.
-Lo que no quiero es... Mira, ah estn.
Que no cunda el pnico.
La pareja de moda.
-Bienvenidos.
-Mateo, cmo ests?
-Yo muy bien.
Feliz?
-S y muy contento de estar aqu otra vez.
-Ests guapsima, Cristina.
-Gracias Mateo.
-Cmo estaba Roma?
-[habla en italiano] -T s que eres bella.
-Tienes que llevar a Ana.
Bueno, eso es un tema que... -Mateo, mejor vamos dentro y me enseas los bocetos de Ral.
Estoy deseando verlos.
-Es un tema que... -Si os vais a poner a hablar de trabajo yo me voy que tengo muchas cosas que hacer.
Clara, podras enviar a alguien al coche a que me recoja el vestido, por favor?
-S.
-Gracias.
[habla en intaliano] Quieres una?
-No.
-Toma, bebe.
La vas a necesitar.
-Qu pasa?
Hemos tenido problemas.
No hemos querido decirte nada para no fastidiarte la luna de miel, pero De la Riva no firm su contrato.
-Cmo?
-Ha desaparecido.
Nadie sabe dnde est.
-Me extra no verle en la fiesta.
Nadie sabe nada de l.
-Hablabais de De la Riva?
Hablabais de De la Riva.
-S, estbamos hablando de l.
-Es un impresentable, Alberto.
Se ech el rdago con eso de trabajar gratis y seguro que ha tenido una oferta de otro sitio y nos ha dejado vendidos por cuatro pesetas.
Esto se vea venir.
-Permteme que lo dude, Enrique.
Ral estaba interesado en relanzar su carrera.
Esta era su gran oportunidad.
Ese mamarracho casi nos hunde con su coleccin, as que vamos a olvidarnos de l.
Casi que nos ha hecho un favor.
-No me puedo creer que nadie me haya avisado de este incidente.
Esto es importante para las galeras.
-Y or como mi hermana me dice que le ha arruinado el viaje de novios?
No muchas gracias.
No perdamos ms el tiempo con esto.
Perdona, Enrique, qu haces?
-Lo que se supone que es tu trabajo.
Buscar nuevo diseador.
-No, no, no.
No es mi sitio.
Es mi silla.
-Ah, bueno, como comprenders tena que encontrar algn sitio donde instalarme.
No me mires con esa cara.
Tenis la sala de juntas para reuniros.
-Creo que te ests equivocando, Enrique.
Yo soy el director de estas galeras.
-Y yo soy el dueo.
O te tengo que recordar quin tiene mayor paquete accionarial?
Tenemos siete plantas y el stano.
Te puedes instalar donde t quieras.
-Mira... -Tranquilo, tranquilo.
Acabas de llegar de tu luna de miel.
-Las cosas no se hacen as, Enrique.
-Dime Clara.
-Ha llegado la visita que esperaba.
-Puntualidad britnica.
Qu pase.
Y hazle caso a tu amigo.
Reljate que tenemos visita.
[puerta se abre] -Don Enrique.
[ msica suave] -Buenos das.
-Aunque ahora no tengamos una gran carga de trabajo eso no quiere decir que vengan aqu a descansar.
Les recuerdo, seoritas, que se les paga por trabajar.
hasta que llegue un nuevo diseador seguirn con los encargos que ya estaban en marcha.
-Doa Blanca.
Perdone.
Se sabe algo del seor De la Riva?
-No hemos tenido noticias suyas desde la boda de don Alberto.
Y, a estas alturas, dudo mucho que volvamos a tenerlas.
-De la Riva desaparece de la noche a la maana y nada.
Si te he visto no me acuerdo.
-Uy, Rita, tienes visita.
-Buenas tardes, rubita.
Mucha faena.
-Qu haces aqu?
-Trabajo aqu.
Me han contratado de mantenimiento.
-Pues como te vea doa Blanca se te acab la bicoca.
As que hala de vuelta al almacn.
-Vas a ir a la verbena?
-No s.
-S, s que va. -All nos vemos.
Recuerda que me debes un baile.
Guapa.
[ "Baby I want you"] -Hola.
Yo creo que no hace falta ni que me lo pruebe, verdad?
Con que le subas un dedito el bajo ya est.
Es poquita cosa, pero lo necesito para esta noche.
Es que es la primera cena familiar en casa de los Mrquez y quiero que est perfecto.
-S, no hay problema.
-Gracias.
Ana.
Mira, te he trado un regalito de Roma para que veas que me he acordado de ti.
-Muchas gracias.
-Te gusta?
Venga, pntela.
-Uy, para trabajar no creo que... -Que s.
Pntela, boba.
A ver, yo te ayudo.
As.
Que te la vean bien tus compaeras del taller.
Es bonita, eh?
-Muy bonita.
Gracias.
-Ana, quera pedirte disculpas por lo que pas el da de la boda.
Fui muy brusca contigo.
Es que estaba muy nerviosa y lo pagu con quien menos se lo mereca.
-No pasa nada.
-Gracias.
Qu cosas, no?
Tantos nervios Y al final ya ha pasado todo.
Hemos vuelto del viaje de novios que ha sido fantstico, ya estamos aqu.
-Bueno, por cierto, que te quera invitar esta noche con Mateo a la cena en casa de Alberto.
Uy, en casa de Alberto.
En mi casa.
Qu raro se me hace.
-Supongo que an no lo sabe.
Mateo y yo ya no somos novios.
-Pues qu disgusto me das.
Hacais una pareja preciosa.
Qu ha pasado?
-Simplemente se acab.
Y si no le importa preferira no hablar del tema.
Gracias por la pulsera, pero me tengo que ir.
-Claro.
Cario.
-Gracias, Clara.
Estamos reunidos, Cristina.
-Perdona, perdona.
Slo vena a decirte que ya me voy a casa, pero que vengo esta tarde a por el vestido.
-Muy bien.
Vale.
Oye, una cosa.
T sabas que Mateo y Ana han roto?
-Cario, no es momento para eso ahora.
-Tenemos que hacer algo.
-Adis, Clara.
-Adis.
-Perdn.
-Como estaba diciendo, gracias aqu a Carlos, las Galeras Velvet van a poder remontar el vuelo.
Y no tanto por su condicin de piloto como por que mantiene una estrecha amistad con el seor Jaime Ortega.
-Es el propietario de Aerolneas Airsa.
-Muy bien.
-Las aerolneas viven un momento paralelo a vuestras galeras.
Necesitan actualizarse.
Dar una nueva imagen acorde con los nuevos tiempos.
-Y ah es donde su camino y el nuestro se van a unir.
Gracias a la intermediacin de Carlos, las Galeras Velvet van a tener el honor de disear los nuevos uniformes de Aerolneas Airsa.
-No me lo puedo creer.
-A m no me mires.
Yo me acabo de enterar.
-Carlos, eh... Era Carlos, verdad?
Agradecemos mucho tu inters y que hayas lidiado con tu jefe, ero ha habido un error.
-Alberto... -Ha habido un error, Enrique Aqu no diseamos trajes de azafatas.
Diseamos alta costura.
-Visto lo visto, ser mejor que os deje solos.
-Sintate.
No quiero que te lleves una impresin equivocada.
-No, por favor.
Agradecemos mucho tu inters pero no lo vamos a aceptar.
-No lo entiendes.
Ya tenemos un compromiso cerrado.
-Perdona?
-Sin duda os dejo.
-Te acompao a la salida.
-Gracias, Carlos.
Que sea la ltima vez que me menosprecias delante de nadie.
Sobre todo si ese alguien nos va a conseguir un acuerdo millonario.
-Mira, Enrique, estas galeras son glamour, exclusividad, alta costura.
A mi padre le cost 30 aos conseguir esto.
-Tu padre dej un prestigio tan grande como su deuda.
Y esta gente nos va a ayudar a resolver los problemas.
Esos mismos problemas que t no fuiste capaz de salvar con la coleccin de De la Riva.
-Mira, Enrique, tengo una coleccin que sacar, ni siquiera tengo diseador y no me voy a poner a perder el tiempo en trajes de azafatas.
-Por eso no te preocupes, de la coleccin me voy a encargar yo.
T te vas a ocupar de las aerolneas.
-Pero t te has vuelto loco.
-Mira, no voy a discutir contigo.
Entre mis votos, los de Gloria, y los de Patricia, tengo el control de las galeras.
Te estoy brindando una oportunidad.
Yo que t no la desaprovechaba.
[puerta se abre] -Clara, llame a Gloria y a mi hermana y dgales que quiero verlas cuanto antes.
Y deje todo lo que est haciendo y localice a Ral de la Riva, por favor.
-Cmo?
Dnde le localizo?
-Busque en los hoteles de Madrid y de Pars.
-Qu empiezo mejor por Pars o por Madrid?
-Me da igual, pero encuntrelo, por favor.
-Hecho.
-Llama tambin a su familia.
Puede que no le tengan mucho aprecio, pero igual saben dnde est.
-Gracias.
[puerta se cierra] Voy a por los listines.
-Me puedes explicar qu es lo que ha pasado?
Porque te ped expresamente que no le quitaras ojo de encima.
-Es lo que he hecho.
-Ah, es lo que has hecho.
Muy bien, pues explcamelo.
Explcamelo, por favor, porque acabo de llegar de vacaciones y le habis dado la vuelta a todo.
-Es el mximo accionista, Alberto.
Puede hacer lo que le d la gana.
No necesita consultarme para hacer nada.
Sabes qu?
Puede que tenga razn.
-Ah, s?
Muy bien.
-S.
Las aerolneas pueden ser la solucin perfecta para todos nuestros problemas.
Eras t quien queras abrir la moda a otros sectores -A otros sectores que tengan que ver con la exclusividad, con el glamour, con la alta costura.
Qu pasa?
Que no lo has entendido todava?
Te lo tengo que explicar!
-Lo siento.
Lo siento.
Tienes razn.
Lo siento.
Tengo la cabeza en otro sitio.
-Pues olvdate de los de faldas ahora, Mateo, porque esto es lo ms importante.
-Puede que Clara est embarazada.
-Vas a ir a la verbena esta noche?
Clara.
-No s, qu verbena?
-Cmo que qu verbena?
Si no te has perdido una desde que vinimos a Madrid.
A ti te pasa algo.
No, que estoy cansada.
No tengo ganas.
-Clara, que soy yo, mujer, esfurzate.
Normalmente mientes mucho mejor.
-Pero no se lo digas a nadie.
-No me lo puedo creer.
-Ni yo.
-T te imaginas a m con un cro?
-Madre del amor hermoso.
-Eso digo yo.
-Pues Mateo tiene que apechugar que no se puede ir por ah dejando embarazada a la gente.
-Qu?
-Lo mismo me decas t a m con Cristina.
-No es lo mismo.
-Pero t a Clara la quieres?
-Yo creo que me quiere.
-Vas a ser padre, Mateo.
-Ser madre todo el mundo dice que es lo mejor que te puede pasar en la vida, no?
-No te das cuenta de que va a ser lo ms bonito que vas a vivir en la vida?
-Aunque, bueno, engordas y se te deforma el cuerpo.
-No he sido padre pero s hijo y bastante cabroncete.
-Preprate que nosotras somos muy de retener lquidos.
Ya vers los tobillos.
-Es que los cros y yo no... -No es un cro es tu hijo.
-Y es un hijo fruto del amor.
-Olvdate de la herencia.
-Por?
-No pretenders tener un hijo y no pedirle que se case contigo?
-Yo no quiero casarme.
-Yo no quiero casarme.
-Pdeselo, Mateo.
Ella lo estar esperando.
-Pues... -Doa Blanca.
-Qu ocurre, Maximiliano?
-Hay un cliente que quiere ser atendido por Ana.
Dice que la espera en los probadores.
Qu le digo?
-Es un cliente nuevo?
-Al menos yo no lo he visto.
-Ana, Luisa, vengan conmigo.
-Me contaris?
-Buenos das.
-Buenos das.
Permtanme que me presente.
Soy el seor lvarez.
Y quin de ustedes es Ana?
Ana es ella.
Y yo soy Blanca Soto, la jefa del taller.
-Encantado.
He escuchado grandes alabanzas de su empleada y quera comprobarlo en primera persona.
-Pues ver, hay un pequeo inconveniente.
En Galeras Velvet no hacemos ropa para caballero.
-Oh, ningn problema, si no vengo por m sino por mi novia.
-En ese caso le dejo con su recomendada Ana y con Luisa.
-Doa Blanca, es usted muy amable.
Encantado, Luisa.
-Ana.
-Pues usted dir.
-Tiene sus tallas, sus medidas.
-Ah.
Pues es... rellenita.
S, bastante gorda, pero a m me encanta.
Es una gordita preciosa.
Supongo que esto no le sirve de mucho, no?
Los hombres somos muy malos con esto de las medidas.
-La altura?
-Altura... Poca.
Es, es bajita.
S.
Perdn, Ana, usted cunto mide?
-Yo.
-S.
-Uno sesenta y... -Podra darse una vuelta?
-Claro.
-No, no.
S, mi novia andar por un metro cuarenta.
Cincuenta, como mucho.
Vamos.
-Bueno, creo que ya nos podemos hacer una idea de cmo es.
-Si t lo dices.
-Luisa, por qu no vas a buscar los catlogos?
Que lo mismo ah encuentra algo que le guste.
-Claro.
-Mi novia es muy tmida, sabe?
Y lo que tiene de bajita lo tiene de callada.
Y lo que tiene de sobrepeso Lo tiene de misterio.
Y yo estoy deseando descubrirlo.
-Ya, pero t y yo solo somos... -Amigos.
Lo s.
Pero no pasa nada.
Yo voy a estar siempre aqu, esposado en este probador.
No me voy a mover.
-Aqu estn.
-Creo que no har falta, Luisa.
El seor... -lvarez.
-...lvarez nos va a traer un vestido de su no novia.
-Ah, muy bien.
Pues entonces se lo puedo traer yo ahora mismo.
-Cmo dice?
-El vestido, que puede ir a la habitacin de Ana y trarselo en este momento.
Que no soy tonta, pero, bueno, qu emocin!
Qu ganas tena de conocerle!
-No, no ms que yo de conocer a sus amigas.
Ana es un hueso duro de roer, eh?
-Y va a venir usted a la verbena con nosotras?
-Luisa.
-No, bueno, a lo mejor quiere acompaar a su novia.
-No creo que pueda.
-Qu verbena?
-La de San Antonio, pero va a ser una noche muy de chicas, as que quiz otro da.
-Otro da quiz.
Bueno, si ella no quiere pues nada.
Un placer -Igualmente.
-Pero cmo se te ocurre invitarle?
-Y a ti cmo se te ocurre no presentarnos a este hombre tan tan... -Tan nada.
Anda, venga, vamos.
Qu tenis?
-Ah, pero qu encant.
-Habis visto con quin me acabo de cruzar?
-Quin?
El piloto?
Es Carlos el novio de Ana.
-Que no es mi novio.
-Qu?
Pero cmo puedes negarle.
Ese hombre debera ser el novio de todas las mujeres de este pas.
Debera dejarnos a todas en casa con su avin una a una.
-Qu exagerada eres.
-Oye, tiene hermanos?
-Isabel.
Quieres tomar algo?
Por favor... -Una soda por favor.
Qu caballero eres.
Bueno, no te puedes imaginar la de vueltas que he dado en el metro.
Me he bajado dos paradas antes de llegar y he venido andando.
Es que esta ciudad est cambiadsima.
Yo necesitara dos vidas para poder acostumbrarme.
T has visto la cantidad de coches que hay?
Pero qu te estoy contando a ti, Emilio, que vives a un paso de Callao.
-No, la verdad es que no necesito despertador.
-Alberto ha vuelto de su viaje de novios.
-Cundo?
-Esta maana.
-Est feliz?
-S, se le ve feliz.
-S?
-S.
Qu piensas hacer?
-Es el momento de pisar esas galeras y conocer a mi hijo.
No.
Qu me vas a decir?
[risa] Por qu te res?
-Me ro porque te iba a decir que si te parece bien te acompao a ver las galeras.
Isabel, eres la mujer ms valiente y ms testaruda que he conocido.
Sera intil intentar detenerte as que prefiero ponerme a tu lado.
-En ese caso... llvame de compras aunque no nos gastemos ni una peseta.
Gracias.
-Gracias.
Aqu la tienes.
Mi vida, digo.
Las Velvets son mi vida.
Para Raphael fue uno de esos sueos... -Yo tambin los tuve.
Solo que a m l me dej en la isla, me abandon por otra mujer y me rob un hijo.
-S, no puedo decir... -Don Emilio, perdone, hoy es la verbena de San Antonio y nos preguntbamos si podramos llegar un poco ms tarde.
-S.
Puede que me eche la llave... una hora ms tarde, mh?
-As que hoy es San Antonio.
-S, seora.
San Antonio El patrn de la... -No me lo digas que he sido modista toda mi vida, Emilio.
Claro que a m lo de los alfileres nunca me funcion.
-Buenas tardes.
-Buenas tardes.
Sube?
-S.
[ msica suave ] -Buenas tardes.
-Buenas tardes.
Aqu vendemos glamour, vendemos exclusividad, alta costura, no vendemos ropa de trabajo, porque si no qu va a ser lo prximo?
Saldo de temporada?
-S, Alberto, comprendo tu preocupacin.
Es encomiable.
-Muy bien, entonces estamos todos de acuerdo.
-No, es demasiado dinero como para dejarlo escapar.
Sera un grave error y ya se han cometido demasiados.
-Patricia, t ests en la tienda, t conoces a nuestras clientas, t sabes cmo funciona esto.
-Creo que Alberto tiene razn.
-Pero sera un problema menor.
-No lo es.
-Se trata de uniformes para azafatas que no son exactamente chachas.
-Acurdate del sueo de pap, Patricia, no podemos permitir que Enrique se haga con el control.
-Enrique ya tiene el control.
Te recuerdo que se lo vendiste t a su padre en el mayor acto de imprudencia que se ha cometido jams en estas galeras.
-Patricia, t qu opinas?
-Creo que tienes razn.
Enrique no debera tomar este tipo de decisiones.
Alberto sigue siendo el director.
[suspiro] Don Enrique.
Puedo hablar con usted un minuto?
-Claro.
-Ya me ha contado Alberto tus planes para las galeras.
-Qu considerado.
-Pero t quin te crees que eres?
Velvet no debe hacer esos uniformes.
Prubate este.
-Pens que eras ms inteligente.
Lo de los uniformes es completamente irrelevante.
Esa no es la verdadera cuestin.
La cuestin es saber quin y cmo va a dirigir estas galeras.
Piensa en cmo te han tratado hasta ahora.
Yo cuento contigo.
Para todo.
Tienes una sensibilidad especial para la moda.
Algo de lo que yo carezco.
Me llevar este.
-Mh.
-Si apoyas mi proyecto te dar algo que no te ha dado nunca nadie.
La posibilidad de participar en el diseo de la coleccin.
-Solo soy una dependienta.
Aqu tiene.
-Conmigo t vas a ser lo que quieras ser.
Qu te parece?
-Me parece que tendras que empezar a mirarme a los ojos.
Del cuello para arriba hay algo ms.
-Piensa en lo que te he dicho.
-Ests bien?
Isabel, ests bien?
-Cre que sera ms sencillo, pero cuando he tenido cerca a mi hijo, no... -No es un paso sencillo de dar.
Tmate el tiempo que necesites.
-Emilio, en pocos das tengo que volver a Cuba.
Parece tan buena persona.
No s si tengo derecho a cambiar su vida por completo.
-No pienses en eso ahora.
Tmate tu tiempo.
Hazme caso.
Qu te parece si te invito a la verbena?
Ha sido un da de muchas emociones.
No te vendr mal un baile o incluso dos.
-Ay, no s si hoy yo soy una buena compaa.
-T eres siempre la mejor de las compaas.
Y, adems, si no recuerdo mal, solas ser el alma de las fiestas.
O no, mh?
Vamos?
[risas] -Al final lo dej con Clara.
No lo dej con Clara por Rita.
No, lo dej porque Clara es mucha mujer.
Y, claro, ella es mucha mujer y yo soy muy poco hombre.
Pero al final, claro ante una mujer tan bonita y tan preciosa y tan grande como ella Pues yo me hago pequeito pequeito, pequeito, pequeito.
Me cierro, me cierro, me cierro.
Me callo, me callo, me callo.
Y si ya de natural soy callado, pues imagnese.
-No me diga.
-S.
-Ya estamos en Hendaya.
-Hendaya.
Todava queda mucho.
Quieres un poquito de bocata?
No, es chorizo de mi pueblo, pero se puede comer.
-No, muchas gracias.
Yo me bajo aqu.
-Pues es una pena.
Con lo bien que lo estamos pasando aqu hablando.
Entre Rita-Clara, Clara-Rita.
-De verdad Yo me lo he pasado.
A ver si nos vemos por estos mundos.
Ha sido un placer.
Cmo se llamaba?
-No le he dicho mi nombre.
-Ah, no?
Pues es una pena.
Le acompao a la puerta.
-Hola, buenos das.
-Es usted tambin espaol?
No me lo puedo creer.
Qu alegra de viaje.
No sabes la felicidad.
Si quieres se lo guardo yo.
No se preocupe, soy recadero y lo hago muy bien.
Sintese por favor.
Coge, coge.
Coge asiento.
Coge asiento.
Pedro Infantes.
[habla en francs] -No no, no, no, no, no.
Que si est ah De la Riva.
De la Riva, como quiera... No, no, no, no, no, no me cuelgue.
Ay, qu desastre, Rita.
Tengo que volver a llamar.
-Espera, espera.
Tmate un descanso y echa un vistazo a esto.
Anda, vete eligiendo un vestido.
-Y qu es esto, Rita?
-Que te tienes que casar, Clara.
Si apareces en el pueblo con el bombo a madre le da un patats.
Padre coge la escopeta y es capaz de venirse andando hasta Madrid a por don Mateo.
-Rita, este no es el sitio para hablar de ello as que llvatelo inmediatamente.
-Mejor ahora que no cuando ests con... Con lo presumida que t eres no vas a querer lucir tripita.
-No, y encima vestida de blanco que ms que una novia voy a parecer un barco.
Lo ves?
Ya me ests liando.
Que no me quiero casar.
Te aseguro que, en este momento, es lo que menos me apetece.
-El padre de la criatura.
-Seoritas.
[puerta se cierra] Qu sorpresa verla por aqu, Rita.
-He venido a darle algo a mi hermana, porque Clara es mi hermana, sabe?
-S, es algo de lo que estoy al tanto.
S.
Algo importante?
-No.
-S.
Ahora a lo mejor no, pero en un futuro quizs s.
Pero no se preocupe que yo ya me iba, Mateo.
Quiero decir, don Mateo.
-Vas a salir?
Que lo digo por si llama alguien preguntando por ti.
-S, voy a hacer un recado.
Vengo ahora.
[ msica divertida ] -Blanco... -Si quieres vete t a la otra mesa y lo hago yo.
-Ignacio, podis atenderme un momento, por favor?
-S, por supuesto, don Mateo.
-Mira a ver, eh... -Ignacio, don Emilio te estaba buscando.
Si no le importa, seor Ruiz, le atiendo yo.
-Sera un placer, pero es que no quiero que Ignacio pierda su comisin.
No es justo.
-Ser toda suya.
Es un favor entre compaeros.
Pues usted dir.
-Bien.
Eh, no es para m, es para un amigo.
Me ha pedido un favor.
No tiene mucho gusto.
l iba a comprometerse con su... -Novia?
-Es eso?
S.
Bien.
-Pues valiente compromiso el de tu amigo si te manda a ti sabiendo que tu gusto deja mucho que desear.
-Patricia, eso depende de para qu, no crees?
-Qu te parece este?
-Perfecto.
Bien.
-Aunque a lo mejor el compromiso de tu amigo no va demasiado en serio y no quiere gastarse tanto dinero.
-Al amor no se le pone precio.
Eso es lo que ha dicho l.
Mejor este.
-Vaya, como su amigo quedan muy pocos.
-Creme, s, muy pocos.
Estn en peligro de extincin.
-Pues aqu tiene.
Y, Mateo, desale suerte a tu amigo.
Algo me dice que su novia la va a necesitar.
-Patricia, se puede devolver, verdad?
-En cuanto termine el turno a ponerse guapas que luego os enredis y llegamos tarde.
-Que s.
-Vas a ir a la verbena esta noche?
-Por supuesto.
Y pienso sacaros a bailar a todas.
-Eso ser cuando termine sus tareas.
Le recuerdo que por muy San Antonio que sea usted tiene que organizar sus pedidos.
Es parte de su cometido.
-Pero, bueno, Doa Blanca, no puede hacerlo en otro momento?
Vamos a salir todos los compaeros.
-No importa, Luisa.
Ahora lo que me pide, doa Blanca.
Bueno, parece que tendr que esperar otro ao para esos bailes.
-Lo siento.
-Desde lo del vestido de novia me la tiene jurada.
-Ya se le pasar.
-Eso espero.
Ha llegado esto para ti?
No s de quin es.
-Para m?
-Uy, uy, uy.
Algo me dice que eso viene de las alturas.
-Cmo lo habrn trado?
En coche o en avin?
-No empecis.
-Qu es?
-A ver.
Ay, son barquillos.
-Qu ricos!
Venga, qu dice que nos tienes en ascuas.
-"Si cambias de opinin podemos tomarlos juntos esta noche.
Carlos".
Y su nmero de telfono.
-Guapo y dulce.
Este chico lo tiene todo.
-Ana, le tienes que pedir que venga.
Os he visto en el probador y haca mucho tiempo que no te vea esa mirada.
-La verdad es que Carlos es muy simptico y con l todo es fcil y divertido.
Pero me da mucho miedo llevarme otra decepcin.
No quiero hacerme ilusiones.
Aun tengo a Alberto aqu y quiero ir muy despacio.
-Lo que importa es que vas.
Eso ya es un mundo.
-Alberto, quiero que le eches un vistazo a esto.
Son los diseos antiguos de los uniformes de las aerolneas.
-No hace falta, Enrique.
No creo que tu propuesta prospere.
-Ah, no?
-No.
Mi hermana no va a apoyarla.
La prxima vez deberas tener en cuenta la opinin de los dems accionistas.
-Clara, pdele a la seorita Mrquez que suba por favor.
-Este es el pago del primer ao?
-Del primer mes.
-Cundo te vas a dar cuenta, Enrique, de que esto no es una cuestin de dinero?
Mi hermana conoce perfectamente este negocio.
-Por qu no le dejas hablar a ella?
Ya es mayorcita.
-Alberto, creo que Enrique lleva razn.
Al principio me preocupaba lo de los uniformes, pens que perjudicara las galeras.
Pero me he dado cuenta de que no hay nada que las perjudique ms que la ruina.
-No estamos en la ruina, Patricia.
-Y si la prxima coleccin no funciona?
No levantaremos cabeza jams.
-Al menos habremos actuado con dignidad.
-No hay ninguna dignidad en arruinar el negocio de pap.
-En traicionar su legado tampoco.
-Bueno, pues ya han hablado los accionistas.
Lo siento, Alberto.
Lo siento.
[ msica triste] [timbre de telfono] -Quin era?
-No era nadie.
Ha sonado tres veces.
Tres.
Y ya han colgado.
-Tres?
Hola.
-Hola.
-Haca tanto tiempo que no me llamabas que no pens ni que fuera para m.
-Lo siento, no tena a quien llamar.
Estoy solo, Ana.
-Qu ha pasado?
-Y ahora Enrique puede hacer y deshacer a su antojo, y yo no he llegado hasta aqu para que ese impresentable nos quite nuestro negocio.
-Y qu vas a hacer?
-Negarme a hacer los uniformes.
-No puedes.
-S que puedo.
Soy el director de las Galeras.
-Y ellos los dueos de todo esto, Alberto.
No puedes enperrarte como cuando ramos nios.
Abre los ojos.
-S, lo nico que quiere es humillarme.
Es lo nico que quiere.
Quiere que haga sus uniformes para humillarme.
-Pero t no te das cuenta que los uniformes es lo de menos.
Lo que est buscando Enrique es una excusa para poder destituirte.
Y si te niegas lo har.
No se lo pongas tan fcil.
Si tienes que hacer los uniformes hazlos que no es para tanto.
l no lo sabe, pero ya has hecho sacrificios mayores.
Lo que tienes que hacer es darle la vuelta a la situacin.
Coge las riendas y demustrale a todo el mundo que t salvaste las galeras.
-Son uniformes de azafata, Ana.
-No, son trajes para mujeres espectaculares que trabajan rodeadas de seores ricos.
-Ricos.
-Y esos aviones se pueden convertir en los mejores escaparates para estas galeras.
Venga, va. A qu esperas?
Todo va a ir bien.
Gracias, Ana.
[ msica alegre] Mateo, coge los informes de las aerolneas y ven conmigo.
-Qu pasa?
-Clara, avisa a don Emilio y dgale que quiero verle en el taller.
-Ahora mismo.
[ msica alegre] -Muchas gracias por venir, don Emilio.
Doa Blanca, podra hablar con todas ustedes, por favor?
-Claro.
Seoritas, dejen todas lo que estn haciendo.
-Muchas gracias.
Como saben vivimos momentos muy difciles.
Ah fuera las cosas estn cambiando.
Por eso decidimos abrirnos a nuevos mercados.
Las aerolneas Airsa, que todas ustedes conocen, nos han elegido para disear sus nuevos uniformes.
Ana, por favor, reparte esto.
Es muy posible que alguna de ustedes est pensando que solo es ropa de trabajo.
Muy bien.
Cada una de ustedes, cada uno de nosotros tenemos que conseguir convencer a todo el mundo de que esas azafatas son los mejores maniques para hablar de nuestro talento.
Y que esos aviones son el mejor escaparate para hablar de Galeras Velvet.
Para ello vamos a contratar varios diseadores.
Unos se encargarn de la nueva coleccin y de los pedidos.
Otros se encargarn de los uniformes.
Tendremos que dividir el taller en dos.
Doa Blanca, usted se encargar de establecer los grupos, y fuera necesario contrataramos una nueva jefa de taller.
Ya lo han odo, seoritas.
Va a ser un ao duro, pero les prometo que valdr la pena.
Doa Blanca.
-Ya lo saben, ser un ao de mucho trabajo.
Dos colecciones y el doble de esfuerzo.
-No digas nada.
Cmo no piensas ir al mdico, he trado al mdico aqu.
-Pero qu dices?
T ests loca?
Cmo vas a traer al mdico?
Qu quieres?
Que se entere todo el mundo?
-Tranquila.
-Qu?
Pues, Rita, esto est fatal.
Qu asco!
Llevo media hora disimulando en el taller.
Esto es lo mejor, Clara, porque esto es cientfico.
Le hacen las pruebas a la rana y salimos de dudas.
Garantizado.
-Y eso cmo funciona?
-Y yo qu s?
Tiene que ver con la orina, creo.
-Y qu hago?
Le meo encima o qu?
-A ver quin es la bruta ahora?
-Hija, pues dime.
Dime qu hacemos?
Igual hay que drselo de beber y si se muere es que estoy embarazada o no, o es al revs.
Toma, Rita.
Que no, que no, que no.
Que a veces en la vida una tiene que hacer lo que tiene que hacer.
Voy a ir al mdico.
Y t haz el favor de devolver ese bicho.
Iugh.
-Se parece la ta Angustias.
-Como te oiga.
-Sigue t.
-A dnde vas?
-A hacer lo que tena que haber hecho hace mucho tiempo.
Y no estar esperando a que mis sueos se hagan realidad.
-As s pareces mi hermana.
-Hola.
-Hola, guapa.
-Que ya puedes devolverla a su sitio.
Gracias.
-Ya?
-S.
He invertido todo mi descanso en ir a por las ranas Manzanares... -Que s.
-Que s qu?.
-Que... Que vamos a la verbena, si t quieres, claro.
-Que si quiero?
All nos vemos.
-Vale.
-Y, rubita, no te pongas ms guapa que deslumbras.
-Estoy que me muero de nervios por llegar a Madrid y ver a Rita, de verdad.
Fjate que en Alemania me lo he pasado muy bien porque es que a Rosa Mara y a Manolito les quiero.
Es otra forma de querer tambin Pero si les soy sincero es que he estado todos los das pensando en Rita y eso algo tiene que ser... No lo puedo creer, se ha quedado dormido.
Valiente maleducado.
Por favor que estoy hablando de mi vida Y encima me cierran los ojos y no me escucha.
Ya no tiene que dar nada Por favor, esto no puede ir ms rpido?
Qu ha pasado?
Qu ha pasado?
No, por favor.
-Seoras y seores, el tren se ha detenido por una avera.
An no sabemos cunto permaneceremos parados.
-No puede ser.
Yo tengo que llegar a Madrid.
Necesito hablar con Rita ya, eh?
Dnde estamos?
-Llegando a Villalba.
[ msica divertida] Pero, caballero, qu hace usted?
-Me tengo que ir.
Yo no me puedo quedar aqu esperando.
Necesito decirle a Rita que la quiero muchsimo.
-Pero, seor, qu est usted haciendo?
-Hombre, como comprender, tengo que llegar a Madrid.
As que, breme la puerta.
-Pero usted sabe lo que se tarda en llegar a Madrid caminando desde aqu?
-S lo que se tarda, pero no me puedo quedar aqu en el tren esperando.
Me abre la puerta o la abro yo?
[ msica divertida] -Gracias, Rosa.
-Hay novedades?
-Ral de la Riva no aparece.
-No, no, me, me refiero a lo otro.
-T qu crees?
Y como estoy de los nervios, voy a ir al mdico maana.
Podrs acompaarme?
-Son nervios, en cuanto te relajes... -Y si no me relajo?
Qu?
Vamos a estar as los prximos nueve meses?
Y me vas a acompaar o no?
Mira, Mateo, si tu silencio significa que estoy sola en esta historia, que no te atreves, me lo dices y yo... -No, no, no.
No, no.
No.
Estamos juntos en esto.
Lo que pasa es que yo... a m esto... -Son nervios, en cuanto te relajes... -Cundo es la cita?
-De nuevo por aqu, seora Mrquez.
-Seora Mrquez.
Me gusta como suena.
S, he venido a recoger un vestido, pero antes quiero ir a ver a mi marido.
Le podra decir a su sobrina que me lo suba?
Estar en el despacho de Alberto.
-Por supuesto.
-Gracias.
-Mateo con Clara?
-S.
-No.
-Con tu secretaria, aqu en las galeras.
Vamos, no me extraa que Ana no quiera ni hablar del tema.
Es que tu amiguito es imposible, eh?
-Perdn.
Siento molestar, pero como no est Clara afuera.
-Ya, no est.
Lo sabemos.
Pasa, pasa.
-Aqu tiene.
-Gracias.
-Muchas gracias.
-Yo me tengo que ir.
[puerta se cierra] -Ni se te ocurra.
-S.
-Cristina.
-Ana!
Ana.
-Cristina.
-No.
Eh, creo que hay algo que deberas saber.
-Cristina, por favor.
-Hay algo que tienes que saber.
Mateo y Clara estn juntos.
Siento muchsimo que te enteres as, pero creo que es mejor que te enteres por alguien cercano y no que te los encuentres como me los acabo de encontrar yo.
-Gracias, pero ya lo saba.
-Ah.
Ah, entonces es lo que yo pensaba.
Mateo te ha dejado por Clara.
Pero que sinvergenza.
-Bueno, la historia no es as, realmente.
-No saba que iba a estar aqu una remitida esperndonos.
-Pues eso espero, Mateo.
Porque si no, no entendera la falta de delicadeza que demostris delante de una exnovia y una amiga, Clara.
-Cristina, por favor.
-No, no me voy a callar.
Ana es mi amiga y necesita que alguien le demuestre un poquito de respeto.
-Cristina, djame que te explique, por favor.
-S, lo estoy deseando.
Estoy deseando ver cmo se explica una persona que no tiene ni idea de lo que significa la palabra compromiso, respeto, decoro, decencia... -Cristina, fui yo.
Yo le dej.
-Bueno, dejar, dejar, fue de mucho acuerdo.
-Le dej porque conoc a otra persona.
-Haca tiempo que Ana y yo no sentamos lo mismo.
-No s qu decir.
-No tienes que decir nada.
Porque lo que pasa en mi vida privada es cosa ma.
La gente se enamora, se desenamora y sigue adelante.
No pasa nada.
[ Lionel Wedling: "I love a new song"] -Mateo, lo siento muchsimo.
-Olvdalo.
-Lo siento, Mateo.
-Clara... -No pasa nada.
-Lo siento.
Lo siento.
Ana, siento lo que ha pasado.
-Tranquilo, creo que la peor parte se la han llevado Mateo y Clara.
-Menos mal que has sabido improvisar, porque si llega a ser por Mateo y por mi... -No he improvisado, Alberto.
Es verdad, estoy conociendo a otra persona.
[ msica triste] -Bueno, supongo que estarn las cosas mucho ms fciles.
-Seguro que s.
Me tengo que ir.
[ msica triste] -Carlos?
Hola, soy Ana.
S, s, los he recibido.
Muchsimas gracias.
Mira, quera preguntarte... al final vas a venir a la verbena?
S.
Te vienes al Pausa a tomar algo?
Ah, no, claro, es verdad, la vida de casado.
Apasionante vida, no como yo que voy de flor en flor.
Que si Ana que si Clara, que si Clara que si Ana.
-Ana est saliendo con otro chico.
La misma cara se me ha quedado a m cuando me lo ha contado.
-Ests bien?
[timbre de telfono] -Galeras Velvet.
Ral!
Qu ha pasado?
Dnde ests?
-Hola, Alberto.
-Hola, mi amor.
-Hola.
-Hola.
Corre, sube a cambiarte que estn a punto de llegar.
Qu pasa?
-He conseguido hablar con Ral.
La jugada perfecta de tu hermano.
-No, no seas injusto.
Alberto, Enrique no ha hecho nada.
Es Ral el que lleva arrastrando el tema de plagio durante mucho tiempo y... -Cmo sabes lo del plagio si yo acabo de enterarme?
-Alberto, por favor, no te enfades.
Ral me lo cont.
Vino a hablar conmigo, y, bueno, yo le suger que se fuera a Pars y que lo arreglara.
Me pareci que era lo mejor.
-Lo mejor para quin?
-Alberto... -Lo mejor para quin, Cristina?
Desde cundo lo sabes?
Cundo te lo dijo?
-El da de la boda.
-El da de la boda?
Llevas dos semanas ocultndomelo.
Llevas dos semanas mintindome la cara.
-No.
Ay... Alberto, yo... -Atiende a tus invitados.
-Buenas noches.
-Don Emilio, si me permite decrselo, est hecho todo un pincel esta noche.
-Lo que me extraa es no verle a usted esta guisa.
Qu est haciendo?
-Bueno, son los ltimos... -S lo que est haciendo.
Le pregunto que por qu lo hace ahora.
-Doa Blanca quera que las telas estuvieran listas para maana.
Bueno, el deber manda.
Tmese un chato a mi salud.
-Buenas noches, Maximiliano.
-Buenas noches.
Entiendo que usted no se anima, doa Blanca.
-Otro ao ser.
-Pero no s porqu.
Vamos, me parece recordar que es la primer del muchacho, no?
-Si sigue cumpliendo con su deber, quizs el ao prximo.
-Doa Blanca, s que piensa que a este chico hay que atarle corto, pero le sorprendera ver lo que un empleado puede dar de s, solamente... si se le suelta un poco la cuerda.
Mh?
Prubelo, de vez en cuando, eh?
-Hablar con l.
-Ana!
-No.
-Si vamos a San Antonio, iremos como Dios manda.
-Rita.
-Chitn.
Que el ao pasado ya me quitaste la idea, de este no pasa.
Cuando vuelva te lo quiero ver puesto.
-Chulapa!
[ msica triste] -Mira, mira, se ha quitado el luto.
-Luisa.
Est preciosa.
-Perdonad el retraso.
-Uh!
-S lo que estis pensando, pero no puedo seguir as.
El luto es como una losa y no va a devolverme a mi Juan.
-Pero qu va a decir la gente?
-Pues que digan misa.
Si cada uno se preocupara de lo suyo, nos ira mejor a todas.
-Exactamente.
Que ests guapsima, Luisa.
-Y vosotras ms.
-Bueno, pues si ya estamos todas a la Florida.
-Trajiste los alfileres?
-S.
-Pero no me digis que todava creis en esas cosas.
-T no?
-No.
Mira el ao pasado que se te pegaron todas a las maniquetas.
Has comido algn coln?
-Pero porque no he querido.
Pero este ao va a ser muy distinto.
Muy distinto para todas.
-Ea!
-Pues venga, vmonos.
-Vmonos.
-Esto est llensimo.
-A m mientras haya churros... -Eso parece un antojo.
-Vamos a la pila de alfileres.
A ver cuntos novios nos salen este ao, eh?
Qu nervios!
Muero de la intriga.
-No, no, no!
-Uh!
Aqu hay mucha costurera soltera.
-Mira todos los que hay ah dentro.
-Oye, echamos los nuestros?
-A ver qu tal.
Y si se me quedan pegados los 13?
O ms?
-Deja eso, rubita.
Que t no necesitas pegarlos.
Si quieres un novio, servidor.
Seoritas.
-Caballero.
-Bueno, qu?
Quin va?
-T.
-Yo?
-S.
-Seis!
-Pero como voy a tener seis novios este ao, esto es una barbaridad.
Es imposible.
-Va a ser que San Antonio anda un poco despistado.
-Bueno, me toca, no?
-Dos.
-Y ahora me toca a m?
-Carlos, has venido?
-Claro, yo tambin quiero que San Antonio me diga cuntas novias voy a tener este ao.
Y por lo pronto veo a cuatro posibles candidatas.
-Perdn?
-A tres, a tres.
Lo siento.
-Bueno, chicas, l es Carlos.
Carlos, Luisa.
Ya la conoces.
Rita, Clara, y Adolfo, un amigo de Rita.
-Adolfo, amigo de Rita, yo soy Carlos, amigo de Ana.
[ msica de jazz] -Buenas noches, Mateo.
Un gisqui, por favor.
-Qu haces aqu?
Tu primera noche despus de la luna de miel y ya me ests echando de menos.
-Cristina lo saba todo.
-Cmo que todo?
-Todo.
De hecho, fue ella la que le dijo a Ral que se fuera a Pars.
l le cont que tena un juicio por plagio y ella le aconsej que se marchara a solucionarlo.
-Esto de Cristina tiene unas cosas que... -Sabes qu es lo que ms me molesta?
Que no me ha dicho nada.
No me poda quedar a la cena a hacer el parip.
-Normal, yo tampoco me quedara.
Voy a hacerte caso.
Voy a pedirle a Clara que se case conmigo.
Le he comprado un anillo y todo.
Quieres verlo?
Te gusta?
-Ests seguro?
Pues vete a buscarla.
Vete a drselo.
Me alegro por ti.
Suerte.
-Bueno, y t qu?
Cundo vuelves a volar?
-La semana que viene.
-No sabes la envidia que me das.
-Las pirmides en Egipto, las cataratas de Iguaz, mi ciudad favorita, Nueva York.
De pequeo me encantaban las pelculas de gngsters.
Le deca mi madre siempre: "Mam, yo quiero ir ah, a la Gran Manzana esa".
Y ella siempre responda: "Pues hay que cruzar medio mundo, como no te hagas piloto".
Y ahora, cada vez que voy con ella al mercado, me saca los colores delante de las vecinas.
-Es normal que est orgullosa.
Si yo pudiera... -Cmo si yo pudiera?
Puedes?
Tienes toda la vida por delante.
Qu quieres hacer?
-No s.
-Eso no es una respuesta.
-Bueno, hacemos una cosa.
Bailamos otra vez y si no me pisas ni una sola vez, te lo cuento.
-Hecho.
-Venga.
[tos] [habla en alemn] -Eh!
-Pedro, qu dices?
-Buenos das.
Bueno, s que es de noche, pero es que en alemn es lo nico que aprend a decir.
-Qu tal?
Cmo ha ido?
-Puf, muy bien, muy bien.
Manolito, este ha hecho un fenmeno, de verdad.
Bueno, ya veo que me voy un par de semanas y me quitan el puesto, no?
-Cuando quieras te lo devuelvo.
-Maana.
Maana ya.
Y dnde estn todos?
-En la verbena de San Antonio.
-Ah, es que es hoy la verbena, es verdad.
Bueno, vamos para all, no?
-No, no puedo.
Tengo que hacer de recadero.
No s si te suena.
-Ah, no s, no s cul es ese puesto, la verdad.
Sabes si ha ido Rita?
-Rita?
S.
-Ha ido Rita.
Me puedes guardar esto en la habitacin?
Max, eres un amigo de corazn, de verdad.
Disfruta mucho de los paquetes!
-S, s ha ido, pero ha ido, pero... Pedro.
[risas] [voces indistintas] -Don Emilio?
-Pedro!
-Bueno, me voy y esto es el mundo al revs.
Usted es una verbena, eh?
-Usted sigue siendo el mismo Pedro de siempre, eh?
-S.
-Bienvenido.
Qu es su hijo?
Cmo est?
Pedro, se encuentra bien?
Aunque parezca humanamente imposible, le encuentro ms inquieto todava que cuando se fue.
-Es que voy.
Se lo voy a decir hoy a Rita.
Yo no voy a esperar ms.
Hoy se lo digo de verdad.
-Me ha parecido verla por ah.
-En serio?
-S.
-Dseme suerte, por favor.
-Suerte.
-Gracias, don Emilio.
-Suerte.
-Gracias.
-Suerte.
Bueno, honestamente... -Quien tiene percha nunca la pierde, eh?
-No, no.
Los aos no pasan en vano.
-Te voy a poner esto.
Ah en el ojal.
Y as est perfecto.
-Vamos?
En La Habana no haba verbenas, eh?
-No.
-Y las echaba de menos, eh?
-Pero tambin nos divertamos.
Sintate.
-Eso es cierto.
Te acuerdas?
-De qu?
-Que, a ver, ese da que nos quedamos trabajando hasta tarde, creo que eran las fiestas de la isla, y por la noche nos fuimos a la playa, a Varadero.
Y la maana siguiente... -A la maana siguiente el encargado te castig con no s cuntas horas extras, no s cuntas semanas.
-Pero vimos ese da amanecer en Varadero.
El amanecer ms bonito que yo he visto en mi vida, Dios mo.
-S, no me cabe duda que debi ser un bonito amanecer.
Pero no era yo el que estaba all.
Lo viste con Rafael.
No todos los recuerdos que tienes de Rafael son malos.
-No.
No lo son.
Ay, Dios mo, esta msica.
Ande, vamos a bailar.
-A bailar?
-A ver si sigues siendo tan mal bailarn como eras.
-Adelante, adelante.
-He estado pensando en todo lo que ha pasado esta tarde.
Tienes que ayudarme.
-Isabel, ten mucho cuidado, hazme caso.
-Me lo debes.
Dame solo la direccin.
-Te traigo algo de beber, rubita?
-S, que hay que coger fuerzas para la prxima.
-Te lo llevo, preciosa.
-Cmo es este hombre?
De verdad, no para, me tiene agotadita.
-Yo me encuentro mal, creo que me han sentado mal los churros.
-Quieres que te acompae a casa?
-No, disfruta t que puedes.
[ msica alegre] [ Robert J. Walsh: "Just one night with you"] -Ah!
[ Robert J. Walsh: "Just one night with you"] Ya has llegado!
-Ha sido el viaje ms largo de mi vida, Rita.
-Y cmo ha ido todo?
-Muy bien, con Manolito y con Rosamari, muy bien.
Qu tal con Rosamari?
-Es que se ha portado conmigo, que es un amor.
-Es un amor, Rosamari.
-Rita, yo no puedo esperar ms, yo... yo te tengo que decir una cosa... -Pero si es el, Pedro, no?
-Pedro.
-Te acuerdas de Adolfo?
-S, cmo no me voy a acordar?
Bueno, yo no, no quiero interrumpir porque tengo que llamar a Rosamari.
-Mndale recuerdos a Manolito.
-Vale.
Pasadlo bien.
[ Robert J. Walsh: "Just one night with you"] -Clara, nunca la haba visto retirarse tan pronto.
-Es que no me encuentro muy bien.
-Descanse.
-Buenas noches.
-Si quiere ir a la verbena, tiene mi permiso.
-Gracias.
-Yo me retiro.
Buenas noches.
-Ya se ha ido todo el mundo?
-Solo quedamos t y yo.
[ msica de seduccin ] Quieres ir a la verbena?
-Y perderme el mejor momento del da?
No.
-Shh.
[ msica de seduccin] -Pero qu hacis ah parado como un pasmarote?
-Clara, tenemos que hablar.
-Yo tambin tengo que decirte algo.
-S, pero djame.
Por favor, sintate, sintate.
A ver, djame hablar a m primero porque si no, no voy a poder.
-Mateo, que... -Un momento.
Adems, no s por qu creo que esto te va a encantar.
Clara Montesinos... -Mateo, de verdad, dudo mucho que lo que me vayas a decir sea mejor que lo que tengo que decirte yo.
-No s, me da a m en la nariz que no, pero vamos, a ver.
Clara montesinos... -Que no estoy embarazada.
-En serio?
De verdad?
[ msica de romance] -Y all estaba yo, perdido en mitad de Pekn y sin un duro en los bolsillos.
Pasaron ms de cinco horas hasta que encontr a alguien que pudo decirme cmo volver a mi hotel.
-Pero los pilotos no hablis idiomas?
-Francs, ingls, pero el mandarn lo tengo un poco oxidado, la verdad.
-Carlos, me lo he pasado muy bien esta noche.
Gracias por venir.
-Para eso estn los amigos.
-Bueno... creo que no vamos a poder ser amigos.
-Es verdad.
Los amigos no se dan la mano.
-Ni se acarician el pelo.
[ msica de romance] -Tampoco se besan.
[ msica de romance] Es definitivo.
Nunca volveremos a ser amigos.
[risa] [ msica de romance] -Hombre, y t con el piloto?
Es tan guapo.
-S, me bes.
-Qu?
-A m Adolfo me agarr el culo bailando, pero da igual.
-Y os vio Pedro?
-Ese ni siente ni padece.
-Sois novios Adolfo y t, no?
-Pues no lo s, Pedro, porque estas cosas del amor son muy difciles de definir.
-Has dicho del amor?
-Qu pasa?
-Que Pedro se casa.
-Me gustara que entendieras que nos lo pasamos muy bien juntos, pero... -Pero nada ms.
-No me gustara que hubiera ningn malentendido.
-En dos semanas tendramos los bocetos.
-Y qu tal en dos das?
-Eso es imposible.
-Si no, el acuerdo corre peligro.
-Como todas ustedes saben en Galeras Velvet empezamos un nuevo proyecto.
Trabajaremos para Airsa.
Cada una de ustedes tendr que preparar un boceto con un diseo.
Porqu no has presentado ninguno de tus bocetos para los uniformes?
-Trabajar contigo solamente lo pondra todo en riesgo.
-La relacin con tu novio?
-Todo!
-Necesito que ests a mi lado, Cristina.
Pase lo que pase, tome las decisiones que tome, da igual.
-Voy a estar a tu lado.
-Aunque tenga que ponerme en contra de tu familia.
-T eres mi familia.
-Mateo, he pensado que a lo mejor pudiramos pasarla en tu casa.
-Se ha empeado en venir a mi casa.
-Pero entonces... -S, si, lo s, lo s.
-Eres un cerdo.
-Tu padre dej esta carta en el despacho el da que... -Alberto, tienes que saber que tu madre sigue viva.
-Soy la hija de un matrimonio que no existe.
-Hola, Gloria.
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