
PBS Wisconsin
Passport
Watch this video with
PBS Wisconsin Passport
Become a member of PBS Wisconsin, support your local community, and get extended access to PBS shows, films, and specials, like this one.
Many Happy Returns
06/20/25 | 1h 11m 51s | Rating: TV-MA
On Ana’s birthday, surprises await. Cristina and Barbara start their business, and Rita meets Pedro’s overbearing mother. News that Phillipe Ray is going to work with Velvet is all over the papers.
Copy and Paste the Following Code to Embed this Video:
Many Happy Returns
-Qu haces con ese vestido?
-No te gusta?
-No s a lo que ests jugando, Cristina, pero no te va -a salir bien.
-Y pensis encargaros de esto vosotras solas?
-Qu osada es la ignorancia.
As te va, hombre del ao.
Nunca has sabido reconocer un buen negocio.
-Lo mo con Alberto viene de mucho tiempo atrs.
No es un simple capricho.
-Espero que se quede en eso.
En una historia del pasado.
Porque, como sabrs, vamos a ser padres.
-Estoy convencido que esta coleccin va a ser lo ms grande que se haya hecho nunca.
-Ay, no me lo digas, que me lo creo!
-Pero qu cosas tienes, Jos Luis?
Es que no s qu hara yo sin ti, eh?
-Que lo que he pensado, que un azucarillo, eh?
-S.
-Como que era poco.
-Poco?
-Mi madre, qu bien, qu bien, mi madre!
Cuando se lo cuente a Rita, Rita va a alucinar, porque es que Rita y mi madre se llevan, son ua y carne.
Primo, te estoy hablando, me quieres escuchar cuando te hablo?
-T!
Malnacido!
-No s de qu me ests hablando.
-Ah, no?
Y si te digo que Oxford ha plagiado ntegramente mi nueva coleccin?
Tampoco sabes de qu te hablo?
-No me lo puedo creer.
-Ni usted ni nadie, don Emilio.
Hablen con todos los empleados, por favor.
Cualquier informacin es importante.
Tenemos un topo.
-Enrique Otegui.
-Pero, por el amor de Dios, cmo voy a querer yo hundir mi propio negocio?
-Ests fuera.
-Cmo?
-A partir de ahora, mi hija Cristina se har cargo de la gestin de las acciones de la familia Otegui.
-Nunca pens que iba a brindar por nuestra incorporacin al mundo laboral, pero... por nuestro exitoso futuro.
-Todo ha salido como esperbamos.
Enrique est fuera.
Nadie sospecha de m.
-Doa Blanca, confo en que si usted observa un comportamiento extrao en Esteban, sea la primera en comunicrmelo.
-Ya s que lo nico que te preocupa es el embarazo de Cristina, pero escchame, por favor.
Quiero que t disees la prxima coleccin, Ana.
Junto con Ral de la Riva.
-Todo est saliendo segn lo previsto.
Solo me queda lo ms difcil.
Quedarme embarazada!
-Quedarme embarazada!
[risas] [ msica en ingls] -Ral, sabemos que ya has tomado una decisin y no te queremos hacer perder el tiempo.
Pero necesitamos que nos escuches.
-Danos un minuto.
Lo que te va a decir Alberto te va a interesar.
-Nadie contaba con que Oxford robara tus diseos.
Por eso ahora mismo te necesitamos ms que nunca.
-El poeta tena razn.
Cuando aparece un genio en el mundo, todos los necios se confabulan contra l.
-Y contra dos genios?
Qu te parecera trabajar con Phillipe Ray?
-Phillipe Ray?
-No te preocupes que ya sabe que soy yo.
-Ah, s?
-S, ya lo s.
Oxford se piensa que nos ha destruido y nosotros vamos a volver con ms fuerza que nunca.
Con la unin de dos genios, Ral.
La unin de dos genios.
-Por favor, yo compartiendo nombre.
-Escchame.
Ahora todo el mundo tiene que estar pensando: "Qu va a hacer Ral de la Riva?
Va a hacer lo mismo?
Va a hacerlo de siempre?".
No.
Ral de la Riva va a arriesgar.
Ral de la Riva va a marcar historia.
Cmo?
Con la mejor unin que se ha hecho en la historia de la moda.
Una joven promesa y una vieja gloria.
-Cmo que vieja?
-Una gran gloria.
-La unin hace la fuerza, no?
-Bueno, yo no quiero escuchar ms.
-Te gusta?
Lo sabes?
-Buenas.
-Necesito que redactes una nota de prensa, Mateo.
Se tienen que enterar cunto antes.
-Enterarse cuanto antes de qu?
-De que hemos fichado a Phillipe Ray.
Trabajar con Ral en la nueva coleccin.
Ral, no te vas a arrepentir.
-Nos vemos maana, compaera.
Siempre me enredan, Mateo, siempre me enredan.
No s cmo lo hacen, pero siempre me enredan.
-Pero cmo?
Cundo?
Por qu?
-Luego, luego, luego.
Ahora haz nota, que es lo ms importante.
Tiene que salir en todos los medios de comunicacin.
-S, pero luego me lo cuentas todo.
-Vale.
-T crees que saldr bien?
-Ral y t diseando juntos?
Vais a hacer historia.
-Nena, cambia esa cara.
Ya sabas que esto pasaba.
-Una cosa es saberlo y otra verlo, Brbara.
Alberto sigue siendo mi marido.
-Bueno, deja ya de hablar de Alberto.
Ahora lo que importa es que te quedes embarazada.
Y para eso esta noche te he preparado una sorpresita.
Hola, chicos.
Qu bien que hayis podido venir.
Que no os falte de nada.
Alcohol gratis para todos.
Y hola, cmo ests?
Ests ms fuerte, verdad?
Qu bien te queda esta corbata.
Joaqun!
Cunto tiempo!
Tengo una amiga que te va a encantar.
Es maravillosa.
Se llama Cristina.
Ya vers.
Cristina!
Est por aqu.
En cuanto la encuentre, dame... Mrala.
Ahora mismo te la traigo.
De acuerdo?
Un huequito, chicos.
Gracias.
Cristina, esto es una fiesta.
De hecho, es tu fiesta.
Y yo te lo agradezco, Brbara, pero necesitaba un momentito para m.
Que parezco un pastel a la puerta de un colegio.
No paran de acercarse.
-Y cul es el problema?
Cristina, todo esto lo he montado para ti.
As que ahora mismo vas a elegir al futuro padre de tu hijo con Alberto.
-Cmo voy a elegir si no les conozco de nada?
-Cristina Otegui, o te pones en serio con esto de quedarte embarazada o al final vas a tener un nio cuatromesino.
-Si es que me siento muy ridcula.
No s ni por dnde empezar si no me he quitado ni la alianza.
-Pero si esto es como montar en bici.
Esto nunca se olvida.
A ver, cmo cazaste a Alberto?
-Mi padre salv su empresa de la quiebra.
-Eso ha sonado muy triste.
Toma, beb.
De acuerdo, olvdate de Alberto.
Hay muchos ms peces y esto es el Mediterrneo.
Mira, mira, mira, mira qu par de ojos verdes vienen por aqu.
Hola.
-Buenas.
Brbara, hay un hombre a la puerta.
-Pues que pase, ha venido a la fiesta idnea.
-Dice que es el dueo.
-El dueo.
Dame la copa.
No, no, no te vayas.
Conoces a mi amiga Cristina?
Creo que le gustas.
Uy, pasito.
Mateo.
-Se puede saber qu es esto?
Esto es una pequea soire.
-Una qu?
Brbara, tendras que estar haciendo la mudanza.
-S, lo har, lo har.
Solo que he pasado tan buenos momentos en esta casa que... Alberto, cmo ests?
Que quera despedirme de ella junto a unos pocos amigos.
-Unos pocos?
-Bueno, igual se me ha ido un poco de las manos.
Pero no te preocupes porque esto Ramira maana te lo deja como los chorros del oro.
Y ahora, si no te importa, vuelve en un par de horitas.
-Brbara, no es cuestin de... un par de horitas o no.
No s si te ests dando cuenta, pero esta es mi casa.
No me puedes echar as como as.
-Echarte?
No, no, si no te estoy echando.
Solo te estoy pidiendo un par de horas.
Tanto te parece?
-Lo que me parece es que tu desfachatez no tiene lmites.
-Est bien, nos marchamos, pero sera una pena que Clarita se enterara de todo esto, no crees?
-Eres increble, Brbara.
Lo s.
Gracias.
-La noticia se ha hecho oficial esta misma maana.
Velvet ha fichado al misterioso Phillipe Ray.
El diseador salt a la fama gracias a la aparicin de uno de sus vestidos en una reciente gala musical.
Las mujeres de toda Espaa suspiran por conseguir uno de sus modelos.
Y aunque seguimos en descubrir su verdadera identidad, parece que a partir de ahora podrn encontrarlos en las galeras Velvet.
-Menudo lo.
Quin ser este hombre?
-A saber, igual nos lo hemos cruzado por aqu y nos hemos enterado.
-Pues ya podemos andarnos con pies de plomo, sobre todo t y yo.
Porque como nos pilla haciendo algo mal.
-No creo yo que este... -Cmo que no?
Como tenga el carcter de de la Riva, Don Emilio nos pone de patitas en la calle si no al tiempo.
Yo tengo que saber quin es este hombre, de verdad.
Yo no puedo vivir con esta tensin.
A m me va a entrar una ulcera.
-Ven aqu, primo, ven aqu.
-Qu?
-Es Ana.
-Qu Ana?
-Anastasia.
Qu Ana va a ser?
Ana Rivera.
Ana.
-Que Phillipe Ray es Ana?
-Ha estado diseando para otra tienda, pero se ve que ahora la quieren aqu.
Rita y yo le echamos una mano cosiendo.
-Rita y t?
-Y Luisa.
Y Luisa.
Y algn da nos ayud Clara.
-Todos?
No?
-Bueno, hombre, no te pongas as.
-Cundo pensabas decrmelo?
-Primo, me hicieron jurar que no dira nada a nadie.
Y yo cuando le hago una promesa a una chica, la cumplo.
Casi siempre.
Pero t no puedes decir nada a nadie, eh?
Y sobre todo a la Rita, ni "mu".
Que como se entere que te he dicho algo, me corta el pescuezo.
Anda, vamos.
-Hola.
-Hola, Rita.
Has visto la portada del peridico?
-Ya se ha publicado lo de Phillipe Ray.
Ay, qu ilusin ms grande!
-Por qu?
-Bueno, ilusin por, por este seor, que no s quin es ni nada, pero digo yo qu ilusin le har, no?
-Ya, ya, porque t no conoces de nada a este hombre.
-No, que va. -Se puede saber a qu se dedican ustedes?
A trabajar, desde luego, no.
Qu hacen aqu?
Eh?
Qu hacen?
-Eh, estbamos leyendo una cosa de verdad.
-El peridico.
El peridico se lee en las horas libres, no?
Vamos.
Es que no tienen nada que hacer?
-Mi madre.
-Cmo?
-Que tengo que ir a buscar a mi madre.
Que viene unos das, a hacerse unas pruebas, no te lo he dicho porque con el tema del robo.
Me voy.
-Pero cundo llega, Pedro?
-Es que llega ahora.
Claro, como yo no est en la estacin, le va a dar un sncope.
Un sncope.
-Pero, la... -No me desped.
Le importa que vaya a buscar a mi madre?
Muchsimas gracias por todo, don Emilio.
De verdad, sin usted la vida sera mucho ms triste.
El beso, el beso, el beso.
-Adelante.
Estas son las maanitas Que cantaba el rey David Por ser hoy da de tu santo Te las cantamos a ti Despierta, mi bien, despierta Mira que ya amaneci Ya los pajaritos cantan La luna ya se meti -Feliz cumpleaos, hija.
-Gracias, to.
-Feliz cumpleaos.
-No s qu sera de mis cumpleaos sin sus maanitas, la verdad.
-Oh, la tradicin es la tradicin.
Adems, este ao la tradicin trae un regalo.
Celebramos un nuevo ao y una nueva vida.
-Pero ya se ha publicado?
-Entiendo que Alberto quera darle un golpe a Oxford.
No te parece bien?
-Claro, claro que s, pero va todo tan rpido que me da vrtigo.
-Te has pasado toda la vida preparndote para esto.
Te voy a pedir un favor.
Si sabes de alguien que pueda hacer esto mejor que t, te importa presentrmelo?
-No me lo puedo creer.
-Felicidades!
-Gracias!
-Bueno, cumpleaos y tu estreno como diseadora.
-Por eso te hemos hecho un regalito.
-Pero qu tontas, que no tenais por qu.
-brele, calla.
Chiquita.
-Pero que no.
Dame, dame.
-Pues si no lo quieres.
-Ahora que eres hombre de negocios, tienes que tener de estas.
-Phillipe Ray.
Pero no tiene ni telfono ni direccin.
-Bueno, para que siga el misterio.
-Claro.
-Que me encanta!
-Eso no te lo saba.
-Pero mirad qu hora es, que lleg tarde a la negociacin del contrato.
-S, bueno, seguro que tu novio jefe te lo perdona.
-No te olvides de pedirle que haya bollos en el desayuno.
-Mira que pesada con los bollos, hija.
-Rita, que luego... -Que luego qu?
Si esto lo quemo yo.
-Ah, s?
-Dndole a la zambomba.
-Cochina.
-Alberto?
-Ven.
Sintate.
Cierra los ojos.
Felicidades.
-Qu bonitas!
Gracias.
Haces esto con todos los empleados que cumplen aos?
-No, solo con Ral y contigo.
Tienes pensado algo especial para esta noche?
-Ah, no.
No te lo voy a poner tan fcil.
Tendrs que ser t el que me d una sorpresa y que me deje con la boca abierta.
-Bueno, algo se me ocurrir.
-Muy bien.
Pero yo he venido a hablar de negocios.
-Por dnde quieres que empecemos?
-Por mi sueldo.
-Recibirs un sueldo acorde a tu puesto de trabajo, teniendo en cuenta que no tienes experiencia como diseadora.
-Ah, no?
-No de manera oficial.
-Creo que el xito de Phillipe Ray est ms que demostrado.
-En una pequea boutique, no en unas grandes galeras.
-Lo cual tiene ms mrito.
-Depende.
Depende.
La historia de la moda est llena de diseadores que han sido solo flor de un da.
El xito radica en llegar, pero sobre todo en saber mantenerse, Ana.
-Y dudas que yo pueda hacerlo?
-No, no.
Pero me has pedido un sueldo justo, no?
Tenemos que ser realistas.
-Quiero a Rita de ayudante y quiero a mi to como responsable de ventas.
Creo que ella se merece una recompensa despus de todos los aos que lleva aqu.
-A tu to lo necesitamos en la tienda.
-Sabes que puede hacer los dos trabajos perfectamente.
Quiero ampliar el toque de queda en una hora para todos los trabajadores.
-No, no.
El toque de queda se instaur en las galeras para que por las noches esto no se convirtiera en un ir y venir.
Esto es un centro de trabajo.
-Y qu hacamos t y yo?
-Vale, que sean dos horas.
Pero a partir de ahora vas a trabajar para Velvet en exclusiva.
Nada de pequeas boutiques como la de doa Aurorita.
-Cristina.
No quiero tener que vrmelas con ella.
No s a qu ha venido aqu, pero quiero que me garantices que no voy a tener ningn trato profesional.
-Te lo garantizo.
Algo ms?
-S.
-Me parece bien.
-Hoy empieza una nueva temporada para Velvet.
Gracias a la gran generosidad de Ral de la Riva vamos a contar con dos talentos para la nueva coleccin.
Un icono de la moda y una joven promesa.
Phillipe Ray.
Tambin conocido como Ana Rivera.
-Ana?
-Lo siento, doa Blanca.
Fue todo tan rpido que ni me dio tiempo a contrselo.
-Pero entonces Ana ha estado trabajando fuera de aqu.
-Y eso no volver a suceder, se lo aseguro.
Esta gran noticia no puede salir de aqu.
Somos los nicos que conocemos la identidad del seor Ray.
Y as tiene que seguir siendo.
Mi intencin es continuar con todo el misterio que envuelve al seor Ray.
Creo que forma parte de su xito.
As que por favor nadie, y digo nadie, puede desvelar su identidad.
Por eso estamos celebrando esta junta aqu y no abajo con todos los empleados.
-Galeras Velvet, secretos y patrones.
Me encanta.
Como una pelcula de misterio, pero con ms glamour.
Y ahora que hemos eliminado al malo, me gusta an ms.
-Pero Ana tendr que trabajar en el taller a la vista de todo el mundo.
Cmo lo vamos a hacer?
-Diremos que el seor Ray es muy celoso de su intimidad, que no trabaja en las galeras y que Ana es su mano derecha y su voz aqu dentro.
S que no son las circunstancias idneas, pero estoy convencido que le podemos sacar mucho partido a esto.
Mucho.
Ana, tienes algo ms que aportar?
-Slo que estoy muy ilusionada y que espero no defraudarles.
-S, y tambin tiene que decir que, con respecto a la organizacin, nuestra ayudante ser Rita y... -Y Don Emilio ser nuestro responsable de compras.
-Vaya, veo que hay sorpresas para todos.
No saba nada.
-Pero ese puesto no exista antes.
Cul sera su cometido?
-Estar encargado de gestionar todas las nuevas telas y la nueva materia prima para la nueva coleccin.
Si usted acepta el puesto, claro.
-Eh... Pues... s, s, por supuesto.
Y muchsimas gracias.
-Dele las gracias a Ral de la Riva y a su sobrina, Phillipe Ray.
-Tiene un segundo, doa Blanca.
Como responsable de compras tendr que trabajar mano a mano con Esteban.
Slo quera decirle que no tiene nada de lo que preocuparse.
Le dije que poda confiar en m y as lo har.
Slo actuar de otro modo si veo algo que no me gusta.
-En el improbable caso de que eso suceda, me gustara ser la primera en enterarme.
-Confo en ello.
-Gracias, don Emilio.
-Qu, qu?
Cmo ha ido la reunin?
Ya has conseguido que te pongan un pisazo en el barrio de Salamanca?
-Oye.
-Qu?
-Ha ido mejor de lo que yo esperaba.
Para empezar tengo una nueva ayudante.
-Ah, y quin va a ser?
Porque a ver si van a traer a una cualquiera que para trabajar en Velvet hay que tener un nivel.
-T, boba!
Quin va a ser!
-Ah!
-Bueno, he conseguido muchas cosas y en otras muchas he tenido que hacerlo.
Por ejemplo, ya no podemos coser vestidos para doa Aurorita.
Ahora Phillipe Ray tiene que disear una exclusiva para Velvet.
-Y qu vas a hacer?
-Pues, qu voy a hacer?
Ir a llevarle el ltimo pedido y decrselo.
-Bueno, mujer, pues t tranquila, que seguro que lo entiende perfectamente.
Ya vers.
-De ninguna de las maneras.
Vamos, solo faltaba.
-Doa Aurorita, tiene que entenderlo.
Es una oportunidad que pasa una vez en la vida.
-No.
Esa es la oportunidad que te di yo cuando nadie te conoca.
Mira, puede que esta sea solo una tienda de barrio, pero yo apost por ti y te perdon algunos desplantes.
-Lo s.
Y se lo agradezco muchsimo.
Pero es Velvet.
-Y yo?
Vamos, qu hay de m y de mis clientas?
T sabes la cantidad de pedidos que tengo pendientes?
-He cumplido con el ltimo cargo que me pidi.
-S, claro.
Y desde entonces tengo diez encargos ms.
Mira, no puedes dejarme as, Ana.
-Si cumplo con esos nuevos diez encargos, estaremos en paz?
-Estaremos en paz cuando hayamos muerto.
-Doa Aurorita, que estoy intentando terminar esto de la mejor manera posible.
-De acuerdo.
Pero quiero mis ltimos 15.
Y los quiero terminados antes de que acabe la semana.
-Quince?
Si acabas de decirme diez.
-Y si vuelves a replicarme, sern 20.
-Quince.
De acuerdo.
Esta semana los tendr.
Y muchas gracias por todo.
De verdad.
-Si es que ya lo deca yo.
Si es que uno no puede fiarse de los artistas.
[timbre] -Buenos das, don Enrique.
-Buenos das.
-El seor no est en casa, pero si quiere puede esperarlo en el saln.
-No vengo a verle a l.
Vaya, parece que no soy el nico al que han echado.
Me sobran cajas si necesitas.
-A m no me echa nadie.
Me voy porque quiero.
-Ah, s?
Quieres que llamemos al seor y le preguntamos?
-A qu has venido, Enrique?
-Tan raro te parece que un amigo quiera despedirse?
He recogido mis cosas de las galeras y... quera pasar a darte un beso de despedida.
Sigues pensando que rob yo los diseos?
-Ni el mejor abogado del mundo aceptara tu caso.
-Ests muy equivocada.
Estis todos muy equivocados.
-Bueno, pues demustralo.
Demuestra que eres inocente.
-No te preocupes.
Lo har tarde o temprano.
Y entonces vendris todos a pedirme perdn.
De rodillas.
T rete, pero a partir de ahora te quedas sola.
Te deseo toda la suerte del mundo lidiando con mi hermana y con mi mujer.
Porque la vas a necesitar.
-Clara, avisa a Emilio y dile que mande a alguien que nos ayude a instalarnos.
-A instalarse dnde?
-Hija, pues no s.
En un despacho de estos?
-Se van a instalar en el despacho de don Alberto?
-Clarita, te hemos dicho que llames a don Emilio y que l nos mande a alguien.
-Pero don Alberto sabe algo de esto?
-Alberto sabe lo que tiene que saber.
Ni ms ni menos.
-Esta chica no est aqu por su eficacia, verdad?
-Don Alberto, tengo que ausentarme un momento.
Tengo que hacer un encargo para doa Cristina y doa Brbara.
-Hombre, Roberto Alczar y Pedrn.
-Qu haces aqu?
-Si vamos a trabajar aqu, tendremos que traer nuestras cosas, digo yo.
-Simplemente hay que vaciar un despacho, poner los muebles nuevos que hemos comprado y habr que buscar una secretaria nueva.
Porque esta bastante lo tiene ya en la cabeza como para compartirla.
-Podemos hablar un momento, por favor?
-Por supuesto.
Me vas a explicar quin es Phillipe Ray?
Ahora trabajo aqu.
Creo que... -Exacto, trabajas aqu.
Esto no es ningn juego.
-Velvet es mi vida, Cristina.
-No me digas.
-Lo nico que espero es que dejes nuestros problemas a un lado y te centres estrictamente en lo profesional.
-Claro.
-Eso no significa que no me vaya a encargar de nuestro hijo.
Har lo que haga falta.
-Gracias, Alberto.
No te preocupes, controlar a Brbara.
He venido a trabajar, no a dar problemas.
-He pedido la nulidad.
No tardarn en tramitarla.
-No te lo voy a poner nada fcil.
-Lo nico que te pido es que entres en razn.
Nuestro hijo se merece algo ms que unos padres que se aborrecen.
-Pues me temo que el lo de la costurera se lo vas a tener que explicar t.
-Mateo me ha pedido que me vaya de su casa, definitivamente.
Creo que no podr aguantar all mucho ms.
-Alberto ha pedido la nulidad.
-Me tena que haber puesto las gafas del sol porque tanta belleza me ciega.
-Sabes que a partir de ahora vamos a trabajar aqu, Ral?
-Cmo?
-Cristina y yo somos las encargadas de la nueva coleccin de joyas Velvet.
-Ay, pero es una noticia maravillosa!
Enhorabuena.
Lo celebramos esta noche, en el Pausa.
Una botella de champn, Brbara, t y yo.
Qu es esa cara?
Quita esa cara.
Quita esa cara.
Qutala.
Una de s.
Dame una cara de s.
Muy bien.
A las 10: 00, en el Pausa.
-No estn acostumbradas a trabajar.
Dos madrugones y abandonan el barco.
-Yo si fuera t les tendra un poco ms de miedo.
Brbara es un bicho y ahora parece que tiene una alumna aventajada.
-Dos das, Alberto.
-Los mismos que le dabas para que se fuera de tu casa y ah la tienes.
-Hoy mismo se va. -Ya.
Ayer hizo una fiesta de despedida.
-Una fiesta?
-De qu te res?
-Te est toreando.
-Hoy se va. -Esa mujer hace lo que quiere, Mateo.
-Hoy se va. De acuerdo?
Y si no lo consigo, abandono el macho que soy y me pongo a bailar y a pedir limosna.
-Gracias, Mateo.
-Qu pasa?
-Clara, consgame el telfono del mejor profesor de claqu de Madrid.
Le quiero ver cuanto antes.
-Ha dicho profesor de claqu?
-Eso parece.
Mateo, quiero hablar contigo de un cosa.
-Bien.
Me alegra que hayas recuperado la confianza en m.
-No, no, no.
No abras viejas heridas que no te conviene.
Es sobre esas dos arpas.
-Brbara y Cristina?
Clarita, por favor, no te preocupes.
Entiendo que ests celosa, pero lo de Brbara pas hace muchsimo tiempo.
-Celosa?
-Claro.
-Vamos, si vuelve a pasar algo con Brbara, se acaba tu carrera de hombre.
-Ah.
-No, en realidad te quiero hablar de mi compaero de clase, de Jos Luis.
Mira, l est buscando trabajo y he pensado que sera ideal como nuevo secretario porque nos entendemos fenomenal, nos podramos ayudar con las tareas, vamos, que es el candidato perfecto.
-Tan perfecto no ser si a su edad sigue estudiando, no crees?
No me mires as.
Lo tuyo es distinto, tienes trabajo.
-Ya, y l tambin podra tenerlo si le ayudamos.
Mateo, qu te cuesta?
Echa un vistazo a su currculum, adems, para que venga otro que no conocemos de nada.
-Querrs decir otra?
-Ah, as que se trataba de eso, no?
Que t lo que quieres en realidad es otro culito duro al que conquistar, no?
-Pero qu dices?
-Ya, ya, ya, que no te hagas el tonto conmigo.
Entonces qu, le vas a echar un vistazo o no?
-Si crees que... -Gracias.
No te vas a arrepentir, ya lo vers.
-Madre, espera, no vayas tan rpido.
-Vaya, por Dios, hijo.
Contigo todo son quejas, eh?
El da que me toque a m, no paro.
Pero yo no soy de esas, no?
Y motivos no me faltan, eh?
Por ejemplo, tu boda.
-Vuelta la burra al trigo con el tema de la boda, madre, si nos lo pasamos estupendamente.
-Claro, t s.
Porque estuviste todo el da con tus amigotes de la capital.
Y no me hiciste ni caso.
Bueno, ni t ni las Montesinos.
Que, bueno, bonitas son.
Y yo era la madrina.
Me oyes?
La madrina.
Que me puse hasta la peineta y no sal ni en la foto.
-No vamos a volver a hablar del tema, madre.
Nadie tiene nada en contra de usted.
Adems, vena la gente de Madrid.
-Ya, pero a ellos los ves todos los das.
Y a tu madre solamente las ves de guindas a brevas.
Espero que ahora no me hagas lo mismo.
Y me encierres en una habitacin.
Que yo aqu no conozco a nadie, eh?
Y ya sabes que soy muy vergonzosa.
Buenos das.
Soy Conchi, la madre de Pedrn.
Encantada, eh?
Encantada.
Soy Conchi, la madre de Pedrn.
Mucho gusto, eh?
Buenos das, Conchi, la madre de Pedrn.
Mucho gusto.
-Madre, deje de llamarme Pedrn, por favor.
Y deje de presentarse a todo el mundo.
-Ay, por Dios, siempre controlndome.
Adems, Pedrn fue mi padre, mi hermano y primer novio.
De verdad, eh?
Siempre renegando de tu nombre.
Aqu dnde lo veis tan agobiado?
De cro no quera que lo dejara ni a sol ni a sombra.
Mira qu foto.
-No, no ensee la foto.
-Est desnudito y... -No se... -Mira qu guapo, eh?
-No le hagas ni caso.
S, es que acaba de llegar y se est acostumbrando.
Vamos, madre.
-Ay, no digas ms tonteras, eh?
No digas ms tonteras.
-Doa Conchi, por fin ha llegado.
Qu alegra!
Qu tal le ha ido el viaje?
-Pues largo, hija, largo.
Y con mucho bache.
Que aqu mucha capital, pero el camino est hecho un asco, eh?
Y yo ya no estoy para estos trotes.
-No diga eso, mujer.
Si est usted mejor que nunca.
-T sin embargo, has engordado, eh?
Ten mucho cuidado.
Que las hay que se casan y se abandonan.
Como t te angustias.
-Madre.
-Que no lo he dicho para mal.
Nos acompaa y as le enseamos nuestra habitacin, que le va a gustar ver qu bien vivimos.
Por aqu.
Y este es nuestro nidito de amor.
Qu le parece?
-Pues que al nidito solo le faltan las ramas, eh?
Porque muy limpio lo que se dice muy limpio no est.
-Bueno, es que hoy le tocaba a Pedro.
Y como le ha ido a recoger, pues no le ha dado tiempo.
-Para eso te has casado t?
Para limpiar t?
Ay, Dios mo, qu calzonazo eres.
Y t no dejes que haga un hombre la tarea que est una mujer.
Bueno, dnde voy a dormir yo?
-Bueno, luego ya nos apaaremos, haremos un hueco.
-Pero digo yo que tendr una reserva en algn lado, no?
-Madre, que se va a quedar madre en una pensin de mala muerta?
-Pedro, deje lo que est haciendo y acompeme, por favor.
-Voy a terminar de instalar a mi madre aqu en el cuarto.
-Qu dices instalar?
Cmo de instalar?
-Conchi, la madre de Pedro.
Encantada.
-Mucho gusto.
Sent muchsimo no poder asistir a la boda.
-Ms lo sent yo, que nadie me hizo ni caso.
-Lamento tener que robarle a su hijo, seora, pero es que tenemos mucho trabajo.
-Nada, nada, ningn problema.
No hay mejor herencia que el trabajo y la diligencia.
-Oh, claro, s, tiene razn, s.
Vamos, Pedro.
Cuanto antes empecemos, antes acabaremos.
Vamos, vamos.
-Qudate un ratito ms con ella.
-S.
-No tardes.
-No.
Madre.
Disfrutad.
-Adis.
Ay, qu seor tan educado este don Emilio, eh?
-S, un encant.
Bueno, y qu le apetece hacer ahora?
Qu planes tiene para Madrid?
-Pues, en principio, limpiar el polvo.
Porque mi Pedrn no puede vivir aqu de cualquier manera.
Anda, trete algunos trapos.
-Don Emilio, le aseguro que yo no saba que mi madre se quera quedar aqu.
-Pero, cmo...?
-La ta Conchi ya ha llegado y t no me avisas.
Pero, t sabes la bronca que me va a echar?
-Basta, basta.
Ya hablaremos de eso.
Ahora hay otras cosas que hacer.
Tienen que vaciar todo esto.
-Cmo?
-S.
Tienen que acomodar los despachos de doa Cristina y doa Brbara.
Esta tarea tiene prioridad sobre todas las dems.
Y hay que realizarla a la mayor prontitud.
De acuerdo?
Vamos.
Recibirn rdenes directamente de ellas.
-De ellas?
-As es.
Nos vamos a instalar aqu.
Sacad todos los muebles y traed los nuestros.
-De acuerdo?
Buenos das.
-Buenos das, don Emilio.
-Los muebles estn numerados, as que no se os ocurra hacer ninguna tontera.
Esta gente tiene la mano muy larga, Cristina.
Ah, la pieza ms delicada es una Venus de Milo que llegar hoy mismo.
La dejis en mi despacho.
De acuerdo?
Te va a encantar.
Es maravillosa.
Ya vers cmo... Venga!
Vamos a trabajar!
Este despacho es maravilloso.
-No puedo entender cmo todo esto estaba vaco.
Esto est lleno de polvo.
Yo creo que... -Qu hacis aqu?
-Que nadie te ha dicho nada.
Pobrecita, del cielo al infierno en tan poco tiempo.
Claro, como a tu hermano no te lo puedes... -Brbara y yo vamos a disear la coleccin de joyas de Velvet.
Y nos vamos a instalar aqu.
-Vaya, Brbara, t trabajando.
Quin te lo iba a decir?
Y ya tienes despertador o todava no sabes lo que es?
-Menos mal que vamos a estar muy lejos de tu despacho.
Ah, no, si no tienes.
-Os deseo suerte.
La vamos a necesitar.
-Bye, bye.
-Quiero a esas dos fuera de aqu, ya.
-Buenos das a ti tambin.
-Hablo en serio, Alberto.
No pienso trabajar con esas dos.
-Has sacado ya todas tus cosas de mi casa?
Si no lo has hecho, hazlo rpido.
No quiero ver nada tuyo esta noche all.
-Ya veo que sigues pensando que puedes dejarme tirada as como as.
Que sin tu ayuda no soy nada.
Pues ests muy equivocado, Alberto.
No te necesito.
-No sabes lo que me alegro.
Se me haba olvidado contarte algo.
-Ah, s?
-S, a partir de ahora el club de campo, tus cenas fuera de casa, tu cita semanal con la esteticien, todo eso vas a tener que pagarlo t.
-Perdona?
-S, t eres la responsable de tus gastos y caprichos.
Ah, y tienes una cuenta pendiente con las galeras de todos los vestidos que te has llevado.
Si quieres puedes pagarla a plazos, no te preocupes.
-Muy bien, Alberto.
Si crees que as puedes hacerme dao, ests muy equivocado.
Sus, cario, cmo ests?
Cunto me alegro.
Mira, te llamaba porque tengo unas goteras tremendas en casa y me ira a un hotel, pero he pensado... No, no, claro, claro, ningn problema, lo entiendo perfectamente.
S, s, estar bien, no te preocupes.
Un beso.
Belinda, qu tal?
Mira, te llamaba porque tengo unas goteras tremendas en casa.
No, Jimena, no pasa nada, lo entiendo perfectamente, s, ningn problema.
A ver si nos tomamos un caf un da de estos.
Ningn problema, Coco, lo entiendo.
S, s.
Un beso.
Elvira, mndame mis cosas a las galeras esta noche con un chofer.
No, mejor el chofer que venga por la puerta de atrs, habr un mozo esperando.
-Phillipe Ray.
-Para servirle a Dios y a usted.
-"A Dios y a mi"?
Pero hay alguna diferencia?
Me han dicho que es tu cumpleaos.
-S.
-Felicidades.
Y como regalo de cumpleaos he conseguido que Ral de la Riva escuche tus maravillosas ideas.
Oh, mira.
Aqu esta.
Soy todo odos.
-Pues las tengo.
Haba pensado en una lnea sencilla pero arriesgada, con escotes y encajes en la parte de arriba, cinturas marcadas, vuelos en las faldas.
-Bueno, no est mal, teniendo en cuenta que eso ya lo hice en el 56.
Yo tena en mente una idea radicalmente opuesta.
Sobriedad, elegancia, pero con un espritu libre y moderno, sobre todo en las lneas y en los detalles, tonos pastel, estampados sencillos.
-Cre que se te haban acabado las ideas.
-Este jardn no se seca, ni aunque deje de regarlo.
Bueno, qu?
Qu te parece?
-Me parece serio.
-Exactamente.
Me acaban de robar una coleccin basada en los aos 20.
Los locos aos 20!
Ya estn en Oxford vendiendo alegra.
-Y qu vamos a vender nosotros?
Tristeza?
-No, sobriedad.
Sobriedad.
La misma alegra, pero sin necesidad de demostrarla continuamente.
Madur.
No puedo competir conmigo mismo y estoy harto de que piensen que soy un frvolo por hacer lo que hago.
Quiero eliminar esa imagen.
Partir de lo clsico, pero para innovar.
-Y por qu no innovamos rompiendo con todo desde el principio?
-Eso es lo que estoy intentando hacer, Ana.
Pues estamos buenos.
No llevamos ni un minuto trabajando juntos y somos como la noche y el da.
-Eso es.
Noche y da tiene que ser nuestra coleccin, Ral.
Una doble lnea que se pueda vestir a cualquier hora.
T te encargaras de la noche y yo del da.
-No!
An mejor.
T hars la noche y yo har el da.
Clsico y moderno.
Se complementan, pero sin entorpecerse.
Como t y yo.
-Me encanta.
-Y a m tambin.
Vamos.
-A dnde?
-A trabajar.
Eres buena.
!Ah, don Emilio!
-Necesitamos los muestrarios de telas para complementos que tena que traer Don Esteban.
-Pero es una emergencia creativa.
No podemos dejar pasar esta boyante inspiracin que nos invade.
-Ya me gustara poder drselos, pero no los tengo.
Don Esteban no ha llegado y hace ya un rato que tena que haberlo hecho.
-S, llam para disculparse.
Ha tenido una urgencia mdica.
-Una urgencia mdica?
-S, ha tenido que ir al mdico corriendo.
Pero estoy segura de que no es nada grave.
-Bueno, pues que se cure y los traiga.
-En cuanto salga, vendr con los muestrarios.
-Muy bien.
-El primer da ya me trais algo.
-Te lo traemos todo, pero esta vez har los honores la cumpleaera.
-Hemos pensado una coleccin doble en todos los sentidos.
Los vestidos de da los har Ral.
Sobrios, pero con una lnea moderna al estilo de la Riva.
Que darn paso a los vestidos de noche, de los que me encargar yo.
-S, inusual y sorpresivamente.
Sigue.
-Ah jugaremos con lneas ms arriesgadas, vuelos, encajes, pedrera.
-Las clientas vestirn un de la Riva por el da y un Phillipe Ray por el otro.
Una misma lnea del mismo estilo, complementaria, pero completamente diferenciada.
-Los diseos se entendern por separado, pero solamente en conjuntos cuando la coleccin cobra sentido.
-Alberto, imagnatelo.
Cierra los ojos.
"Night and Day".
Ral de la Riva y Phillepe Ray.
-Ray-De la Riva.
-Mejor De la Riva-Ray.
-Cundo empezaramos?
[timbre] S?
-Don Alberto, el seor O'Brien ha llegado.
-No me dejis solo.
Es un proveedor de zapatos muy pesado.
Seor O'Brien.
Pueden disculparnos, por favor.
-Perdn.
-Buenos das.
-Disculpe que le haya avisado con tanta premura, pero es muy importante.
-Pone usted la lista muy alto?
-Pues lo pondra ms alto si viera cmo bailo, porque... -No creo en los imposibles.
Me permite?
-Por favor.
One, two, three, four, five, six, seven, eight.
One, two, three, four, five, six, seven, eight.
One, two, three, four, five, six, seven, eight.
Vendra a ser algo as?
-Eso es exactamente lo que necesito.
Bueno, pues manos a la obra.
-Ahora?
Aqu?
-Comenc a bailar claqu a los cuatro aos y no lo domin hasta los veinte.
Usted quiere impresionar esta noche a su novia, as que no tenemos tiempo de charlar.
-No, pero... -One, two, three.
One, two, three.
One, two, three, four, seven, eight.
No, no, es una mierda.
Al tres, al tres, al tres.
Tienes que golpear el suelo.
-Perdona.
-Qu estn haciendo aquellas dos en el ala oeste, por Dios?
Dijeron que venan a disear joyas.
No a buscar huesos de dinosaurio.
-Deben formar parte de la coleccin.
Eso de escarbar en la tierra para encontrar los diamantes.
Y Ana?
Cmo lleva eso de que Cristina est por aqu?
-Ya, ya sabes.
-Ya.
Pobre.
-Pero voy a compensarla.
-Me voy un minuto y se pone a descansar?
-Disculpe, seor O'Brien.
-Go.
And one, two, three, four, five, six, seven, eight.
One, two, three, four, five, six, seven, eight.
One, two, three, four, five, six, seven, eight.
[gritos] -S, s.
-Dgame.
-Se puede saber dnde te has metido?
Tenas que estar aqu para una reunin con don Emilio.
-Lo siento, ha habido un problema con las telas.
-Qu problema?
Esteban, te das cuenta de que ests empezando con nosotros como proveedor?
Estas cosas no ayudan a olvidar los errores del pasado.
-Intento hacerlo lo mejor que puedo.
-Pues no es suficiente.
Don Emilio es ahora el jefe de compras.
Eso significa que t ests ms vigilado que nunca.
-Y eso?
Desde cundo?
-Lo que quiero decir es que tienes que esforzarte si quieres que mejore su opinin sobre ti.
-Gracias por el consejo.
Pero mi vida es complicada, no es solo Velvet.
-Eso dselo a don Emilio cuando consiga que te despidan.
[timbre] -Adelante.
Gracias por venir, Pilar.
-Espero que sea importante porque no tengo mucho tiempo.
De qu se trata esta vez?
-Luca est aqu y no tengo dinero para alejarla de nuevo.
S que no es la primera vez que... -No, no es la primera vez, pero te aseguro que ser la ltima.
Has dilapidado la fortuna de tu mujer con malas decisiones y yo no puedo hacerme cargo de todas y cada una de ellas.
-Qu crees, que te lo pido por pena?
No.
Es una cuestin prctica.
Luca puede hacer peligrar mi relacin con Blanca.
-Blanca?
No te estars enamorando de esa...?
-No.
Pero si la dejo ahora nos cerramos las puertas otra vez.
-Luca es tu problema.
No querrs que me haga cargo de ella tambin?
-No te equivoques.
Luca es nuestro problema.
Si yo me hundo, t te vienes conmigo.
-Seoritas, un poco de orden, por favor.
Estoy convencido de que entre todas ustedes vamos a encontrar a la candidata perfecta para este puesto.
As que, muchsima suerte.
-Qu?
Admirando el gnero?
-No digas tonteras, Clara.
Muy monas, pero cero talento.
Y lo del culo duro que me decas... -Anda, toma el currculum de Jos Luis.
-Jos Luis.
Yo me encargo personalmente.
Sabes que a ti no puedo negarte nada.
-Bueno, pues entonces estoy segura de que sabr cmo agradecrtelo.
-En serio?
-Pero, don Mateo, por quin me ha tomado?
-Lo siento, Jos Luis.
Otra vez ser.
-Buenas tardes.
-Buenas tardes.
-Qu xito de convocatoria!
Se ve que todava guardas todos los contactos en tu agenda.
Con suerte encuentras recambio para tu secretaria.
Con encontrar recambio a mi compaera de piso me conformo.
-Empezamos?
-Buenos das.
-Buenos das.
Gracias!
-En qu consiste?
-S.
El qu, perdn?
-Gracias!
-Gracias!
-Gracias!
-El ms rpido.
Me remito a este.
-Ya est bien.
-Ahora se llama curriculum.
-Gracias.
Esta no est mal.
Bueno, no est tan mal.
-Nunca me imagin que encontrar a una secretaria decente fuera tan difcil.
-Lo que pasa es que sois muy exigentes.
Yo he visto a varias candidatas que son muy completas.
Bueno, seguimos viendo gente.
Perfecto.
-S, pero esta vez pensando con la cabeza, Mateo.
Y no con otra cosa.
-Y este currculo.
-No, no, no.
No te interesa para nada.
Es de un hombre.
-Y por qu no nos iba a interesar un hombre?
-Un ejemplar en el que descargar todo mi rencor hacia el gnero masculino.
-Mira, qu suerte.
Igual te ayuda a hacer la mudanza.
-Puede ser.
Decidido.
Avisa a tu mujerzuela.
Que llame a la agencia.
Quiero un secretario.
-Hombre!
Por fin!
Me llevo aqu todo el santo da sola como la una sin nadie que me haga compaa.
-Lo siento, doa Conchi.
Quera sorprenderla haciendo la cena de esta noche para compensar que Pedro no la ha hecho compaa.
-Menos quejarte de mi hijo, eh?
Que te llevaste al mejor mozo de porrillos.
Pero bueno, qu te voy a decir yo que t no sepas?
-S.
-Aunque mejor t que la otra, eh?
Siempre fue ligera de cascos.
-Rosa Mari?
-No, mujer, la otra.
La Clara.
-Doa Conchi, usted sabe que Clara es mi hermana, verdad?
-Pues por eso te lo digo, porque hay confianza.
Y adems, para qu has tenido que comprar nada si yo traigo comida de sobra?
Y de la que le gusta a Pedro.
Matanza de la buena, Margarita.
-Ya, mujer, yo se lo agradezco, pero no le parece que la matanza es un poco fuerte para cenar?
-Oh, quita, quita.
Mi marido estuvo cenando matanza desde que nos casamos, con una salud de hierro, hasta el ltimo da.
Pero es que Pedro no es su marido, es el mo.
Y con la lombarda que le preparo se chupa los dedos, as que mejor dejamos la matanza para otro da, eh?
Y todos tan contentos.
[risa] -Esta es la ltima que nos queda, no?
-Pues espero, porque tengo la espalda como un acorden.
-S, bueno, pero eso no es de cargas, primo, eso es de tanto tralal con la Rita.
-Qu va, qu va. Y ahora que est mi madre... no podemos hacer nada.
Si hasta que no se vaya vamos a estar a dos velas.
-Ya, bueno, t por lo menos no tienes a tu novia a kilmetros de distancia.
-Qu tal?
Has hablado con ella?
-Esta noche, primo, despus del concierto que tiene en Torrevieja.
Tengo unas ganas.
-Bueno, vamos?
-Pues... -Venga.
A la de tres.
Uno, dos, tres.
La Venus de "Mirlo".
Seguro.
-Vamos.
-Pesa.
Venga.
A la de tres.
Uno, dos, tres.
Tira ms fuerte.
Tira ms fuerte.
Ms fuerte.
Cuida el escaln.
-Qu escaln?
-El escaln.
-Que escaln?
-El escaln.
-Madre de Dios de la vida hermosa.
Que nos la hemos cargado.
Que nos la hemos cargado, primo, que nos la hemos cargado.
-No.
Que nos echan a la calle.
O nos echan a la calle o tenemos que pagar con nuestro sueldo.
-No, no, no, no.
T recoge todo esto.
Que no lo vea nadie.
Voy a buscar un poco de cola.
Que no lo vea nadie.
Que no lo vea nadie.
Y qu hago?
Me lo meto en el bolsillo.
-Disculpe, sabe dnde estn haciendo las entrevistas de trabajo?
-Sabe que estn buscando secretaria, verdad?
-Pues tendra que comprar un vestidito a estos tan monos.
Parece que al final han cambiado de opinin.
-Bueno, le quedara bien el negro.
Sptima planta, por all.
-La escalera?
-No, ascensor.
-Espere.
Gracias.
Perdn, tengo una entrevista y estoy un poquito nervioso.
T tambin vienes a...?
-S.
-Como valoran la belleza, no tengo nada que hacer.
-Yo no soy una aspirante, soy la que... [estruendo] A veces pasa, va a ser solo un momento.
Tranquilo?
-Tranquilo?
Cmo voy a estar tranquilo?
Si te estoy diciendo que estoy mal, tengo claustrofobia.
-A ver, respire.
Cuente hasta tres.
Uno -Uno.
Respire.
Respire.
Respire.
Dos.
-Dos.
-Respire.
-Respiro.
-Tres.
Tenga.
Squese.
Querr causar buena impresin, no?
Sgame.
Buenas.
Tenemos nuevo candidato.
Pase.
Ya le dije que no era aspirante.
-Jos Luis?
-Encantado, Don Jos Luis.
-Cmo queda don Jos Luis?
-Ay, no saba si tutearle.
Perdn.
Vctor Mendoza.
Cmo prefers que le llame?
-Mateo.
-Cmo?
-Mateo Ruiz Lagasca.
-Y quin es Jos Luis?
-Contratado.
-Mateo.
Antes habr que hacerle un par de preguntas, no?
-S, traigo el currculum.
Este no.
-Este s.
-Naci en Valladolid.
-Estudi en Salamanca.
-Buen currculum, pero tiene alguna especialidad, aparte de sufrir ataques de claustrofobia en los ascensores?
-Bueno, tengo mucha experiencia en labores administrativas.
Trabaj en varias empresas en Valladolid.
-Pues ya no ests en Valladolid, chato.
Por suerte para ti, porque es un poco fea.
-Es cierto que las empresas en las que trabaj no eran tan importantes como Velvet, pero les aseguro que estoy perfectamente cualificado para el puesto.
Soy disciplinado.
Y s escuchar.
Y no me quejo nunca si hay que hacer horas de ms.
-Jos Luis, sintate que ahora mismo te atienden.
-Es perfecto!
-Trabajar para la seorita Brbara y para m.
Tiene algn problema en trabajar para mujeres?
-Tengo una madre y tres hermanas.
-Yo tengo tres madres y ninguna hermana.
Veis?
Esta entrevista est acabada.
Enhorabuena.
Vctor, el puesto es suyo.
Afrontadlo.
No vais a encontrar nada mejor.
-Muchsimas gracias.
-Bienvenido a bordo.
-Bienvenido.
Les aseguro que no se arrepentirn.
Clarita, ya hemos fichado a uno.
Lo siento mucho por tu compaero.
Deje que la acompae.
Mi secretaria le tomar todos sus datos.
Clara, te presento a Vctor, el nuevo secretario.
-Qu tal?
-Mateo, te ped que dieses una oportunidad a Jos Luis y ni siquiera le has hecho la entrevista.
-Lo he intentado.
Se han empeado.
Qu quieres que haga?
Y ahora qu le digo yo?
Porque era perfecto para el puesto.
-T no te preocupes.
Yo puedo hablar con don Perfecto.
Y as ya conozco al hombre con el que pasas las horas ltimamente.
-Muy bien.
Jos Luis.
l es Don Mateo, el encargado de personal.
-Jos Luis, lo siento muchsimo.
El puesto ya est dado.
Otra vez ser.
Lo siento.
-El gusto es mo.
Qu se le va a hacer?
Nos vemos en clase maana, Clara?
-S.
-Clara, lo siento mucho.
-Por qu?
Pero si no es culpa tuya, si ha sido cosa de ellas, no?
-Ya.
-Adems, es una monada.
Vctor!
Soy Clara.
Hola.
Me parece que t y yo vamos a pasar bastante tiempo juntos.
Pero no te preocupes, que nos vamos a llevar muy bien.
[golpes a la puerta] -Perdn por molestar, pero es que era un asunto de primera necesidad.
-La Venus de "Mirlo" ya ha llegado y... -Y est perfectamente.
Est muy bonita.
Muy bonita, muy bonita, entera.
-Se puede saber qu ha pasado?
-Nada.
-Pedro.
-No ha pasado nada.
Nada, nada.
Mayormente que... Dselo t, primo.
-Quieren aclararse de una vez?
-Se le ha cado esto.
-Baarse en la playa de Malvarrosa?
-Bailes de saln?
-Vamos a ver qu es lo que han hecho.
-No ha pasado nada.
La escultura de doa Brbara que no encontramos... -No.
-Vamos a ver.
Y no tartamudee.
Haga el favor.
Qu han hecho?
-Te dije que se dara cuenta, primo.
-Tampoco se nota tanto.
-Dselo.
-Se nos cay.
Y despus... -S, el problema est con los brazos.
Que hemos intentado montar algunas piezas, pero es que esas piezas no encajan y entonces no sale un brazo... -Igual podemos ponerle otro brazo.
-Habamos pensado en poner... -No tiene brazos.
La Venus de Milo no tiene brazos.
Y si los tuviera sera para estrangularles a ustedes dos.
-Qu es eso?
-Doa Brbara, usted haba pedido una rplica de lo original de la Venus de Milo, pero la tienda de decoracin ha mandado esta... no s cmo llamarla, esta versin.
-Artistas.
La quiero fuera de mi vista.
-Por supuesto.
Es la ltima vez que les saco las castaas del fuego.
Esto es un pasatiempo para ustedes o quieren hacer carrera de verdad?
Yo soy el responsable del personal de las galeras y no quiero tener a mi cargo a nadie que no lo merezca.
Es la ltima vez que se lo digo.
-Madre ma.
Qu habr tomado hoy don Emilio?
Pues que est harto de nosotros, primo.
Primero lo de la estatua, luego lo de la lista esa.
-T qu crees que habr en esa lista?
-Aqu no.
Aqu no.
Pues, qu va a ver?
Las cosas que quiere hacer en su vida, primo.
-Cmo?
-Don Emilio quiere hacer bailes del saln, pero si es ms tieso que esta estatua.
-Oye, pero las estatuas tambin tenemos derecho a bailar, eh?
Por aqu.
Por aqu.
Por aqu.
Cuidado.
Cuidado.
Los dedos.
Los dedos.
Los dedos.
Y te digo una cosa, si Don Emilio quiere bailar... nosotros vamos a ayudarle.
-Vamos.
-A esto se le debera llamar pecado, madre.
-A que s?
Pues tu mujer te quera hacer lombarda.
La lombarda para los conejos, no?
-Donde est la longaniza, cmo vas a comer verdura, por favor.
-Qu caderazas, eh?
Qu suerte.
Vas a parir en un momento.
No como yo, que siempre he sido muy fina para todo.
-Claro.
Muy fina.
Quiere ms panceta?
-Pues trela toda.
Que siempre hay hueco para panceta, que s.
-Y digo yo, doa Conchi, cundo tiene usted los anlisis?
-Maana.
Pero estoy pensando en cambiar la cita.
-Ah, cambiarla?
Por qu?
-Os vais a rer de m, eh?
Pero es que esta ciudad es tan grande que me da miedo salir sola.
Quizs a lo mejor me tenga que acostumbrar y ya cuando tenga ms confianza, pues voy al mdico.
Total.
No es urgente.
-Pero, qu necesidad hay de que se acostumbre?
-Cualquiera dira que no me quieres aqu.
-No, mujer, si yo... Yo lo nico que quiero es ayudarla.
Por qu no le acompao maana la cita y as no tiene de qu preocuparse, eh?
-Qu buena eres, eh?
-Claro, mujer.
Si es que cuanto antes se los haga, antes est de vuelta para su casa.
-Se puede saber dnde te habas metido?
Llevo diez minutos aqu.
Vamos, rpido, tengo un mozo del Ritz esperndome.
-6, 2, 8, 9, 1.
6, 2, 8, 9, 1... 6, 2, 8, 9 y 1.
S, Hotel Riviera, verdad?
No, no, no, no, no, no.
Me puede pasar con la estrella Luisa Rivas, por favor?
De parte de su novio.
S, s, espero, espero, claro.
Luisa!
Lui...!
Cmo que no est en la habitacin?
Pero se hace dos horas que ha terminado el concierto.
Ya.
S, pues ms lo siento yo, seor.
Hasta luego.
[ msica sensual] -Lleva viviendo el tiempo suficiente en estas galeras como para saber que no puede visitar el pasillo de mujeres a estas horas de la noche.
-Lo siento, es que me pareci or un ruido.
-Ya, he escuchado excusas mejores.
Haga el favor de volverse a su habitacin.
-Buenas noches.
-Sabemos algo de Esteban?
-No.
-Aparece en su vida, consigue lo que se propone y se marcha tan rpido como lleg.
Tengo la impresin de que nos equivocamos a la hora de acusar a don Enrique del robo de los diseos.
-Esteban no sera capaz.
-Entonces, por qu est tan preocupada?
-Qu hace aqu?
-Hola.
La estaba esperando.
-Cmo?
-Quera devolverle esto.
-Gracias.
-A usted.
Y enhorabuena por el puesto.
-Espero no decepcionarles.
-Habr que esperar maana para verlo, no?
Es broma.
-Ya.
-Baja?
-Mejor voy por la escalera.
-Me parece bien.
-Los miedos estn para superarlos, no?
Gracias.
-Buenas noches.
-Buenas noches.
Descanse que maana le espera una larga jornada.
-Lo har.
Al final vaya da.
-Buenas noches.
-Buenas noches.
Mi moto?
[timbre] -Qu haces aqu?
-No me cogas el telfono.
As que he decidido comprobar por m misma lo complicada que es tu vida.
-Blanca, por favor.
-No, tranquilo, no te preocupes.
Te lo voy a simplificar muchsimo.
No me lo puedo creer.
Pero si es una cra.
No quiero volver a verte.
-Es mi hija.
-Pap, no me digas que est saliendo con esta.
-Luca, por favor.
-Alberto, me marcho.
Guau!
No me digas que ests as vestido para... -El regalo para Ana.
-Le va a encantar.
-Y t has quedado con Clara?
-Qu va?
Est enfadada conmigo por lo de Jos Luis.
Oye, t has visto al secretario este?
-S, antes con Clara.
Muy simptico, no?
-Y guapo?
-Cmo?
-Te parece guapo?
-Mateo, qu te est pasando por esa cabeza?
-Pero qu dices, hombre?
Cllate ya!
Qu dices?
-Quieres un secretario?
-Muy gracioso, no?
No, a ver, sabes cuando te encuentras en la vida con cosas que no esperabas y al principio dices: "No, pero qu dices?
No, por favor".
Y luego: "S, claro, cmo no?".
Y al final no te imaginas tu vida sin esas cosas, sabes?
-Se llama amor, Mateo.
Y no te preocupes que Clara est enamorada de ti.
Y no te va a dejar.
-Suerte, bailarn.
[golpes a la puerta] -Alguien cumple aos en esta habitacin?
-S, alguien que ya pens que no ibas a venir.
Es precioso.
-Te gusta?
-Mucho.
-Pues mralo bien.
Porque vas a estar mucho tiempo sin verlo.
Y ahora estamos en un sitio que ni te imaginas.
-Alberto, crec aqu.
S que estamos en las galeras.
-No tienes ni idea de dnde estamos.
Estamos en el cine.
Te acuerdas de la primera vez que fuimos al cine juntos?
-S.
-Te acuerdas de la pelcula?
-S.
-No puedo creer que te guste tanto ese.
-Ese?
Es Fred Astaire.
-T has visto qu pinta lleva?
-Es el mejor.
-Ah, s?
Ahora vers.
-Alberto, por favor.
Dnde vas?
-Ya puedes quitarte el pauelo.
[msica animada] -Camarero!
Una botella del mejor champn.
Cmo est mi chica?
-No tan bien como t.
-Pues t ests preciosa.
-Gracias.
-Y Alberto.
Vendr?
-No.
Alberto no va a venir.
-Bueno, alegre esa cara que yo tambin tengo algo que contarte.
Phillipe Ray y yo vamos a hacer historia.
-Me alegro.
-Y t tienes mucho que ver.
-Yo.
-Porque t fuiste la primera que confi en l para que te ayudara con tu vestido de novia.
-No s de qu hablas, Ral.
-No?
-No.
-No?
No?
-No.
-Ay, Cristina, qu lentita eres para algunas cosas, hija, la verdad.
Est bien.
Phillipe Ray... es Ana.
Ana es Phillipe Ray.
Y nos compenetramos muy bien.
La verdad es que est siendo algo muy especial.
Estamos haciendo algo muy bonito.
Cristina, ests bien?
Qu te pasa?
-Alberto y Ana son amantes.
-Chicos, cmo va esa fiesta?
-Cmo no me he dado cuenta antes?
Dime t ahora cmo voy a trabajar para alguien al que ya no creo.
Dime cmo voy a disear una coleccin con alguien a la que ni siquiera puedo mirar a la cara.
-Ahora Ral est de nuestra parte, as que es cuestin de tiempo que la enven en un autobs de vuelta a Villamarrana.
-Buenas.
-Madre!
Madre!
La puerta est para llamar.
-Vengo del mdico.
Quera contaros que todo ha ido muy bien, no me ha dolido nada.
-Lstima.
-Jos Luis, demasiado tarde, querido, pero no te preocupes, porque Vctor es encantador y lo hace bien.
-Ya veo ya.
-Qu fue eso tan importante para faltar a todas sus citas?
-Le aseguro que tena una buena excusa.
-Siempre la tiene.
-Luca, este es un negocio familiar, Esteban, y vosotros formis parte de la familia.
Cuenta con ello.
Que empiece maana.
-Muchas gracias.
-No es que no me interese su propuesta.
Es solo que creo que les falta alguien con ms experiencia.
Patricia?
-No, no, no.
Y mil veces no, Cristina.
-Brbara, no firmar si Patricia no est de nuestro lado.
-Y yo no pienso trabajar con esa ramera.
-Hablabais de m?
Search Episodes
Related Stories from PBS Wisconsin's Blog
Donate to sign up. Activate and sign in to Passport. It's that easy to help PBS Wisconsin serve your community through media that educates, inspires, and entertains.
Make your membership gift today
Only for new users: Activate Passport using your code or email address
Already a member?
Look up my account
Need some help? Go to FAQ or visit PBS Passport Help
Need help accessing PBS Wisconsin anywhere?
Online Access | Platform & Device Access | Cable or Satellite Access | Over-The-Air Access
Visit Access Guide
Need help accessing PBS Wisconsin anywhere?
Visit Our
Live TV Access Guide
Online AccessPlatform & Device Access
Cable or Satellite Access
Over-The-Air Access
Visit Access Guide



Follow Us