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Alberto’s Choice
-Vamos a usar la cabeza, por favor.
-Esa es la nica parte de mi anatoma que no pienso usar esta noche.
-Yo no te estoy traicionando, Ana.
Yo me estoy sacrificando por los dos porque t me lo pediste.
-Yo te quiero, Ana.
-Y yo.
Pero ya no es suficiente.
-Necesito que aclares lo que sientes por ella.
-Yo tengo muy claro lo que siento por ella.
-Sabes lo que sentas por ella al principio, cuando estar con ella era una obligacin?
-Lo que me pides no tiene sentido, Ana.
-Ana.
-l es mi amigo Antonio.
-Encantado, Ana.
-Qu tal?
Maana tengo que levantarme pronto, ya es muy tarde.
-Bueno, pero ya sabes.
Si algn da necesitas a alguien con quien pasear, me ofrezco voluntario.
-Mi nombre es Maximiliano Espsito.
Me crie en el orfanato Virgen del Carmen.
Cuando tena siete aos conoc a Eduardo.
Su madre tambin le haba abandonado y saba su nombre.
Blanca Soto Fernndez.
-Dnde est mi hijo?
-Falleci hace tres meses.
-De verdad quiere recuperarse?
Le aconsejo que haga algo por remediarlo.
[golpes en la puerta] -Carmen?
-S?
-No voy a ser capaz de descansar hasta que te cuente algo importante.
Sobre l.
Tu hermano.
-Juan?
Madre ma!
[risas] -Me han dado la alta.
Creen que la enfermedad se ha remitido del todo.
Estoy mejor, Luisa.
-Es un hombre muy generoso.
Abandonar el hospital cuando an est enfermo es todo un detalle por su parte.
-Le han dado el alta.
-Eso es lo que te ha dicho.
-Por qu me has mentido?
No lo entiendo.
-Porque s lo que pas entre ese hombre y t.
Luisa me lo cont y no voy a permitir que siga hacindolo.
-Y tu tratamiento?
-Te prometo que lo hablaremos maana.
-Clara!
Te quieres casar conmigo?
-Ests rezando, Pedro?
-Creo que deberamos darnos un tiempo, para saber qu es lo que queremos los dos.
Lo he dejado con l.
-Pedro.
-Qu?
-Se llama Manolito.
Es mi hijo.
Bueno, mi hijo y el tuyo.
-Mara, me ests pidiendo que me quede con el nio?
-De dnde ha salido este nio?
-Me llamo Manuel, pero me puedes llamar Manolito.
-Es mi hijo.
Ha venido un hombre a hablar conmigo.
Sabe lo de Cuba, seora.
-Cunto quiere ahora?
-El doble de lo que me dio la ltima vez.
-Es usted un desgraciado.
-Si no quiere ver estas fotos, en los peridicos deja un maletn con 100.000 pesetas en la calle Alcal 158.
Hoy a las 10 de la noche.
-Hoy es da de cobro.
Utiliza las nminas.
-Hay una serie de pagos pendientes que no pueden retrasarse y no me queda ms remedio que utilizarlo.
-Va a dejar a los trabajadores sin cobrar?
-Usted cree que lo hara si no tuviera otra opcin?
-Me estn chantajeando, Emilio.
Me amenazan con llevar las galeras a la ruina si no pago 100.000 pesetas y, lamentablemente, este es el nico dinero que tengo.
-Con qu le estn chantajeando?
Qu curioso cmo se parece ese maletn al que ha sacado Don Alberto de las galeras.
Voy a llevarme el maletn.
[Alba Llibre: "Falling in Love"] [Alba Llibre: "Falling in Love"] [Alba Llibre: "Falling in Love"] [pasos] -Con una del pueblo, qu te parece?
Manolito se llama.
Un cielo de cro, eh, tambin te digo.
Que el pobre se nota que se hace a lo que le toque.
-Vamos, que ya te has encariado con el nio, no?
-Qu dices?
-Ay, Rita.
Habamos quedado que cuando llegramos a Madrid te ibas a olvidar de Pedro y ibas a hacer tu vida.
Y qu es lo primero que haces?
Dejar a un chico guapo plantado en un bar y hacer de madre de su hijo.
No tienes remedio, hija.
-Bueno, de madre tampoco, eh.
-No exageres, de... de amiga.
De amiga que echa una mano cuando se necesita.
[golpes en la puerta] No me digas que has trado a ese chico aqu.
-No le digas memeces y vete a abrir.
-Don Emilio?
-Ana, podemos hablar?
-S, claro, to.
-Te escucho.
-No tengo nada ms que decirle.
-A m me parece que s, y prefiero ortelo a ti que tener que ir a ver a don Alberto Mrquez.
-Si quiere hablar con l, all usted.
-No hace falta.
Lo s todo, como te puedas imaginar.
Pero por qu no me lo has contado t?
Te ped que no me defraudaras y has acabado siendo poco menos que una fulana, la querida de un hombre que ya est comprometido con otra mujer.
-A nadie le duele eso ms que a m.
-A m!
A m.
Porque no es slo tu vida, es tambin la ma.
Y la de los dems.
T te imaginas qu ser de estos almacenes cuando todo esto salga a la luz?
T crees que don Gerardo va a seguir poniendo dinero cuando descubra que el prometido de su hija se acuesta con otra?
Pero cmo has podido llegar a ser tan egosta?
-Yo no he sido egosta.
Si hubiera sido egosta ahora mismo estara casada con Alberto y estas galeras llevaran meses cerradas.
-De qu ests hablando?
-Gerardo le ofreci a Alberto el dinero para salvar las galeras a cambio de que se casara con Cristina.
-Y acept.
-No!
Fui yo la que le empuj a hacerlo.
Yo, esa egosta.
No poda permitir que usted y los dems se quedaran en la calle.
Y lo volvera a hacer otra vez.
Mi error fue no irme, pero no poda separarme de l.
[ Robert J Walsh: "All The Things You Are"] [ Robert J Walsh: "All The Things You Are"] [ Robert J Walsh: "All The Things You Are"] -Ana, qu ha pasado?
[sollozos] [ Robert J Walsh: "All The Things You Are"] [ Robert J Walsh: "All The Things You Are"] [sollozos] [ Robert J Walsh: "All The Things You Are"] [ Robert J Walsh: "All The Things You Are"] [ Robert J Walsh: "All The Things You Are"] [ Robert J Walsh: "All The Things You Are"] Juan?
-T siempre te desayunas as, Manolito?
-Cuando hay.
Me das otro churro?
-Que no hay churros.
Manolito, te has comido todo.
Te has comido mi churro.
Vete a limpiar, por favor.
Mira cmo tiene la boca.
Deja las migas.
Me voy a ensuciar todo y todo.
-Habrs pensado qu vas a hacer?
-S, s, por supuesto.
Dejadla aqu mientras que yo trabajo.
-Pedro, por favor, que el nio tiene 7 aos.
-Que voy a venir a verle cada 6 horas.
Bueno, cada 4.
Bueno, que vendr a verle, vaya.
Que yo le voy a traer Pues le voy a traer queso.
Le voy a traer longaniza.
Le voy a traer chorizo.
Que se tiene que alimentar.
Que el nio tiene un saque.
-De verdad que tienes cada idea.
Que ni los chorlitos.
-Vale, Rita, no s qu hacer.
Te lo digo, no s qu hacer.
-Bueno, pues deberas ir pensndolo y buscarle una escuela, por ejemplo.
-Pues s.
Eso es una buena idea.
Fjate, Manolito, las ideas que tiene tu ta Rita.
-S, y un sitio donde vivir.
-Eso s, lo haba pensado.
Haba pensado en alquilar una habitacin para los dos.
En una casa de huspedes.
Eso es una buena solucin.
-La mejor solucin, una casa de huspedes con un viajante de provincias que habla solo y dos jubilados que no se duchan ni por accidente.
-Bueno, eh, cuidado, eh.
Cuidado que hay jubilados que huelen la mar de bien.
-Este nio no lo vas a llevar a una casa de huspedes, hombre.
Eso ya te lo digo yo.
-Bueno, eso lo tendr que decidir yo, que para eso soy el padre.
-Lo de la casa de huspedes no es buena idea, padre.
La ta Rita tiene razn.
-Ves?
Ta Rita... -Anda, que eres un zalamero como tu padre.
Me voy antes de que Doa Blanca me eche de menos.
-S, venga, vmonos.
-Dile algo, nio.
-Prtate bien.
Prtate bien.
Te vas a portar bien?
-Me traers ms churros?
-S.
-Y yo me portar bien.
-Vale, muy bien.
-Vale.
-Venga.
No te subas a la cama.
No te subas a la cama.
No te subas a la cama que la vas a... Manolito!
[traqueteo] -Le habrs dejado un libro?
Al menos, no?
O algo para que juegue, porque el pobre, tantas horas solo he metido ya [inaudible].
Le tendramos que haber dejado una peonza.
Seguro que le gusta una peonza.
-Yo no puedo con esto, no voy a poder.
-Cmo no vas a poder, Pedro?
-Es que t tienes malo, Rita, y eso se ve.
-Yo malo?
Venga.
-Pero si a los cinco minutos lo tenas colgando de tus brazos.
Yo no saba ni de lo que hacer.
A la media hora que me lo dejase su madre, estaba fastidindote la noche.
-No, fastidindome tampoco.
-Fastidindote la noche, Rita.
Mira, que encima estabas con el... Bueno, con el chico de este ascensor.
-Mi primera cita en tres aos.
Que no me mires as, hombre, que vine porque quise.
Si adems no me obligaste ni nada.
-Casi casi, no?
-Rita, puedes venir un momento, por favor?
-S, claro.
-Pero por qu se habr ido ahora?
Que est curado y que estis tan bien.
No est curado me minti.
Se fue del hospital sin alta.
-Y por qu ha hecho eso?
-Anoche me dijo que prefera estar muerto que verme sacrificarme por l.
-Sacrificar?
Pero a qu se refera?
-Necesito saber dnde est, dnde ha ido.
-Bueno, no te pongas as en lo peor, Luisa.
A lo mejor ha vuelto al hospital.
-Que no, que ese sitio s que no est seguro.
-Bueno, nosotras te ayudamos.
Ya vers cmo entre las tres seguro que lo encontraremos.
-Y cmo me vais a ayudar?
-Oye, a lo mejor llama.
-Pues no me voy a quedar aqu esperando.
Si me quedo aqu parada, me van a dar algo.
-Pero mujer, y adnde vas a ir?
Si te vas ahora a la mitad de la jornada, te despiden, seguro.
-No te preocupes, que nosotras te cubrimos con Doa Blanca.
-Gracias.
-Buenos das, chicas.
Se acab el descanso.
A partir de ahora no quiero verlas detenerse ni un solo segundo.
Tenemos un desfile que preparar y el tiempo corre en nuestra contra.
As que, por cada oficiala, un patrn.
Por cada patrn, dos modistas.
Con la tela asignada, a Doa Blanca les informar.
Rita, t a mi lado.
Te voy a dar un consejo.
Para conseguir algo en esta profesin, hay que tener decisiones.
Cgelo.
[ Lionel Wendling: "Flowers Don't Lie"] [ Lionel Wendling: "Flowers Don't Lie"] -Permtame mostrarle.
-El tacn es perfecto.
-Comprobar si ha llegado su encargo.
-No me lo puedo creer.
Nosotros jugndonos el pescuezo con todo el asunto de los sueldos y t yndote de borrachera por ah.
Por qu no me llamaste?
-No hables tan alto, por favor.
-No estoy hablando alto, lo que pasa es que tienes una resaca enorme.
Se puede saber qu bebiste anoche?
-Whisky.
-Whisky?
Pues o era del malo o te bebiste toda la licorera.
[suspiro] Anoche la vi con otro.
-Cmo que con otro?
-Con otro tipo.
Un tipo bastante atento, por lo visto que la quiso acompaar a la puerta de las galeras.
Bueno.
Habis decidido daros un tiempo, no?
-No, no, yo no he decidido nada.
-Ella quiere darse un tiempo y por lo visto est dispuesta a aprovecharlo.
-Y qu si es as?
-Sera lo mejor para todos.
-Venga, Mateo, por favor.
-Alberto, as te enteras de una vez que podras ser feliz con Cristina.
Y Ana podra encontrar a alguien que la haga feliz.
Y nosotros dejamos de gastar un dinero que no tenemos para tapar chantaje sobre vuestra relacin clandestina.
[pitido] -Buenos das.
-Buenos das.
-Clara.
-S?
-Un par de cafs.
[telfono] -Dime por Dios que est el dinero.
-Creo que s.
-Pero qu demonios hace esto aqu?
Creo que s quin lo ha trado.
-Quin?
Nuestro ngel de la guarda?
-S, por las noches.
Voy a darle esto a quien corresponde.
-Aqu tiene lo que me pidi.
-T y yo, sin excusas.
-Emilio.
El dinero de las nminas.
-Me alegra ver que est de vuelta.
-Supongo que usted no tiene nada que ver.
-Lo importante es saber que el dinero est aqu dentro, no le parece?
-Quin es el chantajista, Emilio?
-Eso no debe preocuparle ahora.
-No?
Muy bien.
-No.
-Y cmo s que no va a volver a suceder?
-Porque yo le doy mi palabra.
-Su palabra, ya est.
No me va a decir cmo se ha solucionado?
-A su padre le bastaba con que lo solucionase.
-Muy bien.
Muchas gracias, Emilio.
-Don Alberto.
Mi sobrina me ha dicho que todo esto lo ha hecho por nosotros.
-Tendra que estar muy orgulloso, Emilio.
La educ para ser una mujer generosa y sacrificada, no?
Muy bien.
Lo consigui.
Es la mujer ms generosa y sacrificada que he conocido en mi vida.
Mucho ms de lo que a m me gustara, la verdad.
Y a lo mejor tena razn.
El final de un bonito cuento de hadas no poda hundirle la vida a decenas de personas.
No.
-Teresa?
Ana?
Luisa?
Luisa?
Se puede saber dnde se ha metido Luisa?
-Ha ido a llevar un pedido a doa Blanca.
-Dele su sobre.
Y con ella y con Rita ya hemos terminado.
Venga y no aprovechen para perder el tiempo que no nos sobra, vamos?
-Ana, quiero hablar contigo.
-Ya he odo a doa Blanca, tengo que volver a taller.
Ana!
-Puedo hacer que vuelva si quiere que hable con usted.
-No, no.
Todo est bien, gracias.
-A veces es muy complicado entenderles y que te entiendan.
Uno piensa que ser ms fcil cuando se hagan mayores, pero no es as.
Nosotros tambin nos hacemos mayores.
-Y no necesariamente ms sabios.
[timbre de asesor] -Carmen, si ests dolida conmigo, no es mejor que hablemos?
-Usted ya lo dijo todo.
Y yo no tengo nada que decirle.
-Le ha contado que tuvo otro hijo?
-Y a ti quin te ha dado vela en este entierro?
-Nadie.
-Entonces no te metas donde no te llaman.
-T crees que Luisa habr encontrado a su marido?
-Madrid es muy grande, Rita.
-Y ya Espaa ni te cuento.
-Pero bueno, qu podemos hacer nosotras?
-Pues nosotras ni mucho, la verdad.
Pero igual hay alguien que nos puede ayudar.
-Adelante.
Cre que habamos quedado en no vernos.
Queras que nos diramos un tiempo, no?
Que yo tuviera el tiempo suficiente para darme cuenta de lo que siento por Cristina.
-No he venido por eso.
Juan, el marido de Luisa ha desaparecido y pens que conoceras a alguien que pudiera ayudarla.
-Har lo que pueda.
-Gracias.
-Anoche te vi.
Vine aqu a hablar contigo.
Estabas acompaada, muy bien acompaada.
Rita se tuvo que ir del Pausa y un amigo me acompa.
Qu hay de malo?
-Nada, no tiene nada de malo.
T puedes hacer lo que quieras.
-Vale.
-Cuando te vi con ese tipo me imagin lo que debes de sentir t cuando me ves a m con Cristina.
-No, Alberto, no es lo mismo.
Yo no siento nada por l.
-Ana, lo que quiero decir... -Ya s lo que me quieres decir, pero eso no cambia las cosas.
Si sabes algo de Juan, avsame, por favor.
[puerta se cierra] [murmullos indistintos] -Acompaa a la seora.
Buenos das, doa Paquita.
-Gracias.
-Buenos das.
-Don Emilio, puedo hablar un momento con usted?
-S, claro.
Algn problema con el salario?
-Mi carta de renuncia.
Me voy.
-Se da cuenta de que al no tratarse de un despido pierde cualquier compensacin econmica por antigedad?
-Tengo otro trabajo esperndome.
-Puedo saber dnde?
-En Barcelona.
-Supongo que no tengo modo de hacerle cambiar de idea.
-No.
-Espero que con el paso del tiempo no se arrepienta de esta decisin.
-Yo tambin confo en ello.
-Bien, lo voy a preparar todo.
Maana.
Pasado maana, se podr marchar.
-Gracias.
-La vamos a echar de menos.
-Don Emilio, de momento preferira que esto no lo supiese nadie.
-Muy bien.
-Y con nadie quiero decir tambin mi madre.
-Lo entiendo.
-Yo tambin le echar en falta.
[ msica animada] [ msica animada] -"Manual, para ser la perfecta esposa, ama de casa, ama..." Esto qu es, Rita, por Dios?
-Pues esto es pues Qu va a ser, Pedro?
Pues mi madre, si ya la conoces, est todo el da a dale que tumba con que tengo que aprender a llevar un hogar.
No voy a ser que alguno se me espante por no saber frer un huevo.
-As pensaba, en los paquetes, eh?
Yo pensaba que te... -No me mandas a la juar porque, porque, bueno, no hay caso.
Que t no queras aprender del nio?
Por si se te pone enfermo o se cae y se hace un chichn o lo que tiene que comer, Pedro, porque algo tendr que comer.
T sabes cocinar?
-Qu quieres, que sea como tu madre, Rita?
-No, si no te preocupes, yo me lo he ledo y tampoco te creas que es nada... -Cmo?
T lo has ledo, esto?
-Hombre, s, un poco por encima para no hacerle un feo a mi madre, pero vamos, que a ti te va a hacer mucha ms falta que a m.
-Pues a m me va a hacer falta si habla de ahorrar, porque, Dios mo de mi vida, es que lo de apretarme el cinturn no lo veo.
Entre la casa, la comida, porque mira que mi hijo traga, eh?
-Tambin habla de eso, s.
-Cmo?
-Creo.
Que digo yo que habla de eso, no?
Bueno, me voy, antes de que me pongan de patitas en la calle.
-Oye, Rita.
-Qu?
-T sabes frer un huevo?
-Hombre, pero por favor, pero qu insulto?
Que otra cosa es que quiera, que yo no quiero, que yo eso de lo de la mujer en la cocina... Que yo ya tengo una profesin y soy buensima.
Doa Rita, pregntale a Ral.
Voy a ir yo a frer un huevo.
-Pedro.
-Qu susto me das!
-Seorita Cristina, que subas a ayudarla.
-Djalo aqu, Pedro.
Y enchfalo, por favor.
-Qu pasa?
-Pues pasa, seor Mrquez, que esta boda es de los dos.
Y aunque a m me encanta organizarla, quiero que sea especial tambin para ti.
As que tenemos que elegir una cancin para abrir el baile.
-Todo el mundo abre el baile con un vals.
-Gracias.
-Por eso, porque t y yo no somos como todo el mundo, vamos a tener nuestra cancin.
[risas] Venga, que te pareces?
-Es original, pero yo no la veo como para abrir el baile, la verdad.
-Es verdad.
De amor, amor no es.
Es ms para un guateque, no?
Pues otra.
[ Alyse Pilloix: "Oh By Golly (Glamour)"] [ Alyse Pilloix: "Oh By Golly (Glamour)"] Qu te parece?
Te gusta?
-No est mal.
-A lo mejor t tienes una, una que te guste y quieras poner.
Djame pensarlo.
[ msica suave] -Eso no se piensa, se tiene o no se tiene.
-Todava tenemos tiempo para buscar una cancin.
-Esta noche te quiero en la prueba del men con mi padre y con Gloria.
-No s si me viene muy bien a m cenar con ellos esta noche.
-Cmo que no?
-No lo podemos aplazar?
[risa] -Sabes lo que deca mi madre de los trmites que no te apetecen?
Que lo mejor que puedes hacer... es pasarlos cuanto antes.
[ msica suave] -Ya.
-Me encantan.
-Te gustan?
-Muchsimo.
-Este en concreto lo dise pensando en ti.
-De verdad?
-Estos diseos van a cambiar la moda en Espaa.
-Qu opinas?
-No creo que Espaa quiera que le cambien la moda.
-Es esto lo que vamos a presentar?
Pues con todo mi respeto por su trabajo, seor de la Riva, creo que no soy la nica que piensa que estos modelos no les van a gustar a nuestras clientas.
Qu le parecen a usted, Blanca?
-No se parecen a nada de lo que hayamos hecho nunca.
-Esa es una de sus virtudes.
-Pues con todas sus virtudes yo no me pondra uno de estos vestidos ni loca.
-Bueno, estn pensados para una mujer joven, una mujer moderna, elegante.
Si a usted no le gustan es buena seal.
-Supongo que lo que intentas decir es que mi opinin no cuenta.
-Supone bien.
Quiero que haga todo lo posible para que la coleccin est terminada antes.
Se contratan modistas eventuales, se doblan los turnos, lo que sea necesario.
-Cmo, cmo, antes?
Antes cundo?
-Las ventas de nuestra ropa habitual estn remontando.
-Alberto.
-Gerardo.
Cmo est?
-Andaba por ah y de pronto sent curiosidad por ver lo que haces.
Qu tal el trabajo desde arriba?
-Es magnfico.
Jzguelo usted mismo.
Qu le parece?
-Es... Audaz.
-Audaz?
-Tiene mucho talento, Gerardo, ya sabamos a quin contratbamos.
-Algn problema?
-No.
Solo pensaba en nuestras clientas, las de siempre.
Alguna de ellas ha visto la nueva lnea?
-No, por supuesto que no.
-Y no crees que tal vez sera interesante que la hicieran?
Quiz un pequeo grupo, de las mejores clientas.
-Eso es absurdo Gerardo, para algo estamos preparando un desfile.
-S, pero sera interesante ver cmo reaccionan, no te parece?
-No le gustan los diseos?
-No entiendo absolutamente nada de moda, me limita a pagar lo que mi hija elije.
-Y tiene muy buen gusto no?
En eso estamos de acuerdo.
Su hija antes no compraba en Velvet y eso va a cambiar.
-Alberto, solo intento evitar que nos precipitemos.
Una nueva coleccin, presentada antes de tiempo tiene... -Presentar la coleccin antes de tiempo nos va a dar la posibilidad de estar en la portada de las mejores revistas de Espaa.
A Dior le funcion en su momento y a nosotros nos va a funcionar ahora.
-S, eso est muy bien si acertamos.
Veris si falla.
-Las decisiones estn tomadas.
-Quieres decir que las tomaste t?
-S, y usted confiaba en m.
-Dej de hacerlo cuando empezaste a mentirme, recuerdas?
Despus de enterarme de un robo del que no se me inform.
Y te recuerdo que en ese momento te dije claramente que quera que se me informase de todo lo que suceda en estas galeras.
-Y por lo que veo, otra persona lo ha hecho por m ya.
-Desde luego sus patrones no han pasado por mis manos.
-Claro que no, porque tienen que pasar por mis manos, porque para algo soy el director.
-El director de qu?
De una empresa que sigue en pie gracias a mi dinero.
-Pero no tiene la patente de Corso, nunca le di la direccin de las galeras, Gerardo.
-Qu contrato vas a hacer valer?
Porque te recuerdo que hicimos un acuerdo muy, muy partido.
-Un acuerdo que propuso usted.
-Qu ms da que lo propusiese?
T aceptaste!
-Lo que quiero decir que los trminos de ese acuerdo los propuso usted y estaban muy claros y yo he cumplido con mi parte.
Le ped matrimonio a su hija, no?
-Cmo?
Vamos a ver, estamos discutiendo en los trminos de ese acuerdo a estas alturas.
Porque empiezo a dudar de haber hecho lo correcto al hacer ese pacto a espaldas de mi hija.
-Manolito, que traigo churros calientes como te promet.
Manolito, qu haces?
Dios mo, Dios mo, Dios mo.
-Por qu ests aqu?
He venido a traer algo de comer al nio.
-No est en el cuarto, no est en el cuarto.
-Cmo no va a estar?
-No est en el cuarto.
-Ay Dios mo, que ya te dije que no tenamos que dejarle solo.
-Bueno, esto es un sitio cerrado, no puede ir muy lejos.
-Ay, y si le ha pasado algo?
-No me asustes por favor Rita, vamos a buscarlo.
-Ay, Dios mo.
Has visto a un nio pequeo de 7 aos?
-Pues no, qu demonios va a hacer aqu un nio de 7 aos?
De quin es?
-De Rosa Mara, que no poda cuidarlo y me ha dicho que lo cuide yo.
-Y te lo [inaudible] a ti?
Digo yo que el cro tendr un padre.
-Fue antes de estar contigo.
Me lo dijo en el Pausa cuando te iba a pedir matrimonio y me lo solt as de sopetn.
Es que se me acaba de perder, de verdad, es que soy un desastre, pero me tienes que ayudar a buscarlo.
Clara, por favor!
-Aqu tampoco est.
-Bueno, a lo mejor no vas a saber identificarle, no?
Porque como no lo has visto, pero es pequeo, es de mediana altura, me llegar por la cintura.
-Por Dios, Pedro, que es un nio, no creo que haya muchos nios por aqu.
-Vale, vale.
-Clara, t con Pedro!
Pero qu tal?
Todo bien?
-Ya lo sabe, tranquila.
-Ah, y por lo que veo soy la ltima en enterarme.
-En los almacenes no est.
-Ay, por favor, por favor, por favor.
Manolito?
-Desde cundo lo sabes?
-Manolito!
-Desde ayer.
-Y te lo cuenta a ti antes que a m.
No s por qu no me sorprende.
Tena miedo de que le dejaras, ya ves.
[conversacin indistinta] -Habis odo eso?
-En qu?
En el cuarto de don Emilio?
[conversacin indistinta] Tu hijo tiene un saque que ni zamora.
-S, mi hijo Come, come bastante, la verdad.
-Come bien, verdad.
Aqu no le puedes tener, lo sabes, no?
Este no es un lugar para un chico.
-Lo s, pero ya haba pensado... -Las normas son las normas.
-Usted cri a su sobrina aqu.
-A ti te parece esa la forma ms inteligente de hacerme cambiar de opinin?
-Disculpe, no.
Si se tiene que quedar un par de das, que se quede.
Pero bscale otro sitio.
-Gracias.
-Esto para adentro.
Estupendo.
-Clara, siento haberte mentido con lo del... Estaba buscando un mejor momento para contarte, pero tena miedo a que me dejases.
A que tampoco pensaba que me fueses a dejar antes, claro.
-Y por eso no me pediste matrimonio, no?
-S.
Tena preparado al pianista para que tocase tu cancin favorita.
Pero apareci Rosa Mara y se torci la cosa.
-Y qu pensabas hacer, Pedro?
Ibas a seguir mintindome toda la vida?
-No, para nada.
Pero bueno, el tema es que ya lo sabes, no?
Que ha venido bien y todo, que se perdiese el nio.
-Pues no, no ha venido bien.
-Y adems don Emilio tiene razn, ese nio no se puede quedar aqu.
-Vale, tienes razn.
Nos vamos a ir los tres.
-Nos vamos a una casa a vivir juntos, vale?
Y nos casamos juntos si quieres.
Mira, que yo tengo aqu el anillo y todo.
-Vamos al pasillo.
-Mira, s que el momento no es el mismo, pero... -Pedro.
-De verdad que yo sigo sintiendo lo mismo hacia ti.
Clara.
Clara Montesinos Martn, te quieres casar conmigo?
-No.
-Claro, por favor.
-No, no, no, Pedro, no puedo, no puedo.
-Clara, Clara, Clara, en serio, en serio.
Puede, por favor?
Qu hago yo sin ti?
-No lo s, pero deberas plantearte qu es lo que vas a hacer con l.
-Ests bien?
-Que pareciera bonito.
-Que no me des sermones, Rita.
-Menudo momento has elegido para darle en la espalda!
-Yo lo siento mucho, pero no voy a volver con Pedro.
-Venga, que a la misma.
Fuera!
-Sultame!
-Y supongo que don Mateo no tendr nada que ver.
-No metas a don Mateo en esto.
-O sea que s que tiene que ver.
-Mira, no te pienso contestar ni si ni no.
-Ya, pero como nos conocemos -S, pues precisamente como nos conocemos, ya s que a Pedro no le va a faltar ayuda con el nio.
Eh, que ah va a estar Santa Rita para apoyarte en lo que necesite.
-La culpa es ma!
-No!
No, no!
Que t no eres la protagonista, eh!
-Aqu la culpa la tiene Pedro por no contarme las cosas cuando me las tiene que contar.
-Como se las cuentas t!
-Mira, Rita, no voy a seguir discutiendo contigo esto.
Porque esto es entre Pedro y yo.
Cre que no te ibas a meter ya en nuestras cosas, que t tenas tu vida, no?
Lo que tengo muy claro tambin es de qu parte ests en todo esto.
-Pues s, yo tambin lo tengo claro.
-Muy bien, yo soy la mala, no?
Como siempre.
Si no te preocupes, mujer, que ya estoy acostumbrada.
[ Frank Sark: "This Day"] -Qu pasa?
-Nada.
Lista para la mejor cita de tu vida?
Tengo el coche en la entrada.
Si no te importa, mejor nos vemos en otro sitio.
-Y eso?
-Es que prefiero que de momento no nos vean juntos.
-Guapa y discreta, la mujer perfecta.
No te preocupes, los secretos son mi fuerte.
Adems, esto lo hace ms excitante todava.
-Y de paso no se enteran el resto de mujeres de esta ciudad.
-No hay ms mujeres que t en esta ciudad.
[ Frank Sark: "This Day"] -Eso s.
Vaya, por fin se digna complacernos con su presencia.
T eres consciente de que eres mi mano derecha y tenemos que doblar turnos, Rita?
-Siento el retraso.
-Ya, termina t la manga.
Ana, vete por la otra parte, por favor.
Es que es increble.
Les das la mano y te cogen el brazo.
Y yo sin brazo no puedo coser.
-De verdad que no volver a pasar.
Es que... Bueno, que, que tena un lo.
-Un lo, eh?
De los que yo creo?
-Es que los hay de otro tipo?
-Bueno, t y yo hablaremos de esto tranquilamente otro da, incluso con un Bloody Mary por medio, de acuerdo?
Pero ahora te necesito, Rita.
Venga, a trabajar.
-Vamos.
Ha aparecido el cro?
-Menudo susto.
-Susto para Pedro, que es su padre.
Y est bajo su responsabilidad.
T no eres su madre.
-Otra, que ya s que no es mi hijo.
Pero qu os creis?
Que he perdido la chaveta?
-Luisa, qu?
Nada?
-No.
He llamado al pueblo, nadie sabe nada, y en los sitios que pens que poda estar, tampoco.
-Bueno.
Se ha ido por su propia pena, no puede haberle pasado nada malo.
-Ana, aydame a traer ms maniqu, por favor.
-Para empezar, si les parece, pueden ir eligiendo el vino?
-Sabe usted quin es la persona a la que estamos esperando?
-La novia.
[grillar] -S perfectamente que es usted la que est detrs de todo esto.
-A qu te refieres?
A tus discrepancias con tu suegro?
-Sabes perfectamente a lo que me refiero.
-Pero qu importancia tiene que discrepis?
-Claro que es verdad que esto podra poner en peligro tu compromiso con Cristina, a la que tanto amas.
Dios no lo quiera.
-Por qu lo hace?
-Alberto, querido, mira, al final lo nico que cuentas, sabes que es?
Que todos, cada uno a nuestra manera, estamos a favor de Galeras Velvet.
Supongo que no sabe que est poniendo en juego nuestras galeras, verdad?
-Supones bien.
-Disculpad el retraso.
[ msica suave] [sirenas] -Muy buenas noches, ha pasado algo?.
-Muy buenas noches.
[conversacin indistinta] -...sin vida... [conversacin indistinta] -Luisa est en el taller?
-S, s, est en el taller.
Ha pasado algo a su marido?
-S.
Luisa.
-S?
-Puede salir un momento?
-El resto de las pertenencias que llevaba encima pueden recogerlas en el depsito cuando vayan a hacerse cargo del cuerpo.
-Dnde lo encontraron?
-En uno de los bancos de la estacin del norte.
Haba comprado un billete a Santoa.
-Iba a irse al pueblo, saba que iba a irse al pueblo.
Y yo no estaba ah en la estacin esperndole.
Tena que haber obligado a que se hiciera el tratamiento y no lo hice.
No lo hice.
Se hubiera curado.
[sollozos] -Bueno, alguien me va a explicar qu est pasando aqu?
Qu os pasa a vosotros dos?
-Tu prometido no est de acuerdo con mis aportaciones empresariales.
-Es usted quien ha puesto en duda la coleccin de Ral de la Riva.
-Ni siquiera pretendo tener la razn, hija, pero desde luego no pienso apostar mi dinero por algo en lo que no creo.
-A ver, pap, pero t eras el primero que estaba de acuerdo en contratar a Ral.
-Ral no es el problema.
El problema es haberle dado la libertad absoluta.
-Pap, por favor.
-Mira, hija, solo le he pedido mostrarle los modelos a nuestras mejores clientes.
-Para poder paralizar el desfile en caso de que la reaccin no sea la que espera.
-Hija, sinceramente, no creo que este sea ni el momento ni el lugar apropiado para hablar de esto.
Ni creo que debas meterte.
-No.
Por supuesto que no.
Las dos personas que ms quiero son incapaces de mirarse a la cara un mes antes de mi boda.
Y no es de mi incumbencia.
Si no sois capaces de separar los negocios de lo personal, entonces tenemos un problema.
-A veces, hija, estn demasiado ligados como para hacerlo.
-Y t qu opinas, Gloria?
-Mejor el asado.
Yo cre que hoy se trataba de probar el men de vuestra boda, hijos.
Mentira, Cristina, si te dijera que me gustan los modelos de De La Riva, pero es que aqu mi opinin vale muy poco.
-Tu opinin vale lo mismo que la de cualquier miembro de la Junta.
Un voto, ni ms ni menos.
-Yo lo nico que digo es que se ha confeccionado parte de la coleccin.
Hemos ido a buscar las telas a Pars y nos ha costado mucho dinero.
Qu sentido tiene votar?
-Alberto tiene razn, pap.
De verdad piensas que es la mejor manera de solucionar esto?
-Si t conoces a otra mejor.
[ msica suave] Por qu no confas en Alberto, pap?
Sabe mucho ms que t de moda y tiene talento para los negocios.
-No creo que seas la persona ms objetiva.
Adems, el talento no me molesta, sino que ignora mis observaciones.
-Pap.
-No pongas esa cara, no va a funcionar.
-Creo que ests exagerando.
-Te hace feliz?
-Cmo?
-Qu si Alberto te hace feliz.
-Claro que s.
-Ests segura?
-Pero a qu viene esto, pap?
-Hija... Todava ests a tiempo de no casarte.
-Es el hombre de mi vida.
Le quiero.
-Y el a ti?
-Tambin.
-Ven.
Todo lo que hago, hija, solo tiene un objetivo.
Que seas feliz.
-Ya lo s.
-Pues espero que no lo olvides nunca, porque eso significa que a veces voy a hacer cosas que no te gusten.
Pero todo lo hago por ti.
-Al final no me queda claro si prefieres el bacalao al horno o al pilpil.
[risas] -Si te digo la verdad, no he probado ninguno de los dos.
[risas] Siento lo de esta noche.
-Gracias.
Es mi padre, Alberto.
Es la nica familia que tengo.
No quiero que nuestra vida se convierta en una lucha contra las personas que tenemos alrededor.
Eso hace muy difcil ser feliz.
-Te puedo hacer una pregunta?
-Claro.
-Por qu eres tan perfecta?
-Uy, perfecta!
-Siempre tienes la palabra perfecta para el momento oportuno.
Y yo no s cmo lo haces, pero siempre terminas solucionando las cosas.
Uno tendra que ser imbcil para no enamorarse de ti.
-No, Alberto.
Esto es como lo de la cancin.
Hay millones de canciones maravillosas, pero uno no elige la mejor.
Elige la que le llegue al corazn.
Yo no creo que t seas el chico ms guapo de todo Madrid ni que seas perfecto.
Pero... [suspiro] -Doa Blanca, tiene un momento?
-Ahora no puedo, don Emilio, estoy muy ocupada.
-Puedo invitarla a un caf?
-Usted dir.
-Su hija quiere irse a Barcelona, ha encontrado all un trabajo.
Me ha pedido el finiquito.
-Eso no puede ser.
-Tambin me pidi que no le dijese nada, pero yo no tendra la conciencia tranquila si permito que se vaya sin que usted lo sepa.
-Cundo le ha dicho que se va?
-En cuanto arregle el papeleo, que en realidad no hay nada que arreglar.
Yo le he dicho que he pasado maana por ganar un poco de tiempo, pero... En fin, eso era todo.
-Gracias.
Carmen?
Carmen, abre, por favor.
[conversaciones indistintas] -ltimamente ests de un hablador.
-Ser que no tengo mucho que decir.
-Has discutido con tu madre?
-Veo que eres muy observador.
-No con todo el mundo.
Os he visto esta maana.
-No quiero hablar de eso.
-De qu quieres hablar?
-De nada.
Otro Gin Fizz, por favor.
Djame sola, anda.
[conversaciones indistintas] Un Manhattan.
-Deberamos habernos quedado ms tiempo.
-An hay gente en el taller, nos puede ver tu madre.
-Llevo mucho tiempo intentando no cometer ningn fallo.
Intentando ser tan perfecta como ella.
Pero sabes qu?
Que no es tan perfecta.
Y que yo ya me he cansado de obedecer.
A partir de ahora, voy a hacer solo lo que yo quiera.
-No hagas las cosas solo por llevarle la contraria.
-No es por eso.
No me crees?
-No.
No importa lo que yo crea, lo importante es que t sabes cul es la verdad.
-Y cul es la verdad?
-Da igual lo mal que lo haya hecho.
La quieres y sigue siendo tu madre.
Por eso te duele, porque, porque te importa.
[sollozos] -Un poco de caldo, le sentar bien.
-Este es el telfono de la funeraria de Don Amador.
-Quiere que le d esto ahora?
-Esta criatura necesita que alguien se haga cargo de todo, no creo que ella pueda.
-Yo no.
Yo no voy a hacerme cargo de cmo quiere que se entierre su marido.
-Ella no va a querer que lo hagan de ninguna de las maneras, as que lo que decidis estar bien decidido.
-Hazme el favor.
-Queramos tener hijos.
-No pienses en eso, Luisa.
-Siempre hemos querido tener hijos.
Ojal los hubiese tenido.
-Pap, ests triste?
-Por qu me preguntas eso, Manolito?
-Porque el marido de esa mujer ha muerto.
-Venga, mtete a la cama.
-Es como si se marcharan lejos.
Muy lejos.
-Pero, por muy lejos que ests, siempre puedes volver.
Por el mismo camino, no?
-S.
Pero cuando te mueres, bueno, ya no puedes volver porque el camino de vuelta se borra.
-Y eso es lo que le pas a mam?
-Qu?
-Por qu mam ya no vuelve?
Yo la echo de menos.
Tu madre no est muerta, Manolito.
Tu madre se fue porque tena cosas que hacer.
Como cuando me voy yo por la maana y me voy a trabajar.
Pues tu madre va a volver, vale?
Venga, durmete.
-Y por qu no lo ha hecho ya?
Ya no me quiere como a ti Clara.
-Pero cmo no te va a querer, Manolito.
Oye, a ti se te quiere nada ms verte.
Vale?
Mira, mira.
Ven aqu, anda.
Ven aqu, Ven aqu.
A principio y cuando se van no se est mucho de menos.
Pero luego se pasa, eh?
Luego se pasa.
[ msica animada] -Esto s que no me lo esperaba.
-No me digas que no es la mejor cita de tu vida.
Buenas vistas, buena msica, la mejor compaa.
-Y el whisky que no poda faltar.
-Quin puede resistirse a una buena botella de whisky?
-Yo, lo odio.
-Pero si vas por el segundo.
-Es que soy una chica muy sacrificada.
-Ah, ya veo.
Solo que, seorita sacrificada, tambin tenemos champn.
-Pues al final voy a tener que dar la razn a mi madre, que no hay que mentir nunca.
-No!
-Qu?
-No!
-Tenas que hablarme de tu madre.
Lo ms ertico que puede hacer una mujer mientras se toma una copa conmigo es hablarme de su madre.
[risa] Queras alejar toda tentacin en m.
-No.
-Es eso.
Es eso.
-No.
-Solo que hay un problema.
-Cul?
-No lo has conseguido.
[ Laurie Stras: "Waiting Blues"] -Eres preciosa, Clara, con experiencia.
[ Laurie Stras: "Waiting Blues"] Sabes cunto tiempo llevaba esperando esto?
-Cunto?
-Demasiado.
[jadeos] [ Laurie Stras: "Waiting Blues"] -Clara?
Llegas ahora?
Pero dnde has estado?
-Pasando la mejor noche de mi vida.
Qu hace toda esa gente en la puerta de Luisa?
-Ha muerto su marido.
-No me puedo creer que est pasando esto.
-No, ni t ni nadie, es la verdad.
Oye, qu haces vestida as, Clara?
Por favor.
[golpes en la puerta] -Luisa, soy Clara.
-Qu hace vestida as, Rita?
-T crees que es momento para fijarse en eso?
-Se ve con alguien, no?
Hay otro hombre, yo lo conozco, no?
Pedro... -Emilio.
Emilio.
He visto a varios empleados cruzando la calle.
-Algunos me han pedido permiso para acompaar a Luisa al cementerio y no he podido negarme.
-Su marido?
-S, le encontraron muerto anoche.
Dentro de hora y media se celebrar el entierro.
Le estn esperando arriba.
-No te rindas.
-Bueno, a ver qu resulta de la votacin.
-No parece difcil adivinar, no?
-Parece como si no me conocieras, Alberto, hijo.
S que puedo estar equivocada y que puedo truncar una iniciativa excelente simplemente porque no he sido capaz de apreciarla.
-Est dispuesta a votar a favor de la coleccin?
-Naturalmente.
Siempre y cuando t respondas a mi apuesta, como creo que me merezco.
-Claro.
-Cambia el reparto de las acciones Alberto, de modo que yo quede con la mayora y entonces te doy mi palabra de que la coleccin de De la Riva ver la luz.
-Quieres que te regale la empresa tambin?
-Yo lo veo ms como una restitucin que como un regalo.
Sea lo que sea, no va a suceder, Gloria.
-Bien.
En ese caso, atente a las consecuencias.
-Todos sabis por qu estamos aqu.
Se trata de decidir si la coleccin de Ral de la Riva saldr a la venta o no.
No perdamos ms el tiempo.
Mi voto es que s.
Gloria.
-Yo voto en contra.
Mi voto es no.
-Gerardo.
-S que tenis muchas esperanzas puestas en esta coleccin y s que, dadas las circunstancias, mi voto es decisivo.
Pero yo debo votar en consciencia.
No.
-Algn da entenderis que hoy estamos enterrando estas galeras?
-Yo no he votado.
-No te ofendas, Patricia.
-No me ofendas t, Alberto.
Tengo el mismo derecho a votar que los dems.
-La nia tiene razn.
Las formas son las formas.
-Gracias, madre.
Mi voto es s.
Podemos hacer una pausa?
Necesito hablar con Patricia solas.
-No, ya est decidido.
He visto la coleccin de De La Riva y es fabulosa.
Es algo distinto, algo que yo comprara, que mis amigas compraran.
-Bueno, pues ha habido un imprevisto, un empate, y en caso de empate el voto de calidad le corresponde al director de las galeras, o sea, a m.
Y yo decido que la coleccin de Ral de la Riva salga a la venta.
Muchas gracias.
-Lo justo es lo justo.
Solo espero que tengis razn, porque si no, no habr quien salve estas galeras.
-Muchas gracias, Patricia.
No sabes lo importante que es para m que me apoyes en estos momentos.
-Lo s.
Y por eso lo he hecho.
Por eso y porque creo en tu proyecto, Alberto.
-Hoy me lo has demostrado.
-Hoy, y ayer, y antes de ayer, llevo semanas siendo la dependiente que ms vende.
Me gustara que te dieses cuenta de que me importan las galeras lo mismo que a ti.
Y que puedo hacerte ayuda.
Entendido.
[lluvia] -Padre nuestro que ests en los cielos, santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino, hgase tu bondad, as la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada da, danos de hoy.
Perdona nuestros deudas, as como nosotros los perdonamos, No nos dejes caer en la tentacin.
Lbranos del mal.
[ msica emotiva] -No puedo vivir sin ti.
No quiero vivir sin ti.
[llanto] [ msica emotiva] -Quiero tener un hijo.
Bueno, uno o dos o tres mucosos que anden por ah corriendo y hablando sin parar y comiendo churros tambin.
Y si son gordos, pues que sean, total.
Qu importancia tiene eso, no?
El libro de economa domstica no me lo mand mi madre, Ana.
Me lo compr yo y yo qu s por qu.
Yo qu s por qu y s que no es el momento ms oportuno para hablar de esto, pero nunca he sido yo muy oportuna de todas maneras.
Porque entre lo de Manolito y lo de Luisa, que me he dado cuenta de que la vida puede ser horrorosa.
Porque el que encuentra algo, lo pierde y el que no lo tiene, no lo valora.
Y el que lo tiene, pues... Y adems que me he dado cuenta de que ya no va a pasar.
-No tiene por qu ser as, Rita.
-A la gente como nosotros la vida no le suele sorprender para bien.
Ya lo ves.
[ msica emotiva] -Me lo pas muy bien anoche.
-Yo tambin.
Cundo nos volveremos a ver?
-Me ests viendo ahora, no?
[ msica emotiva] [ msica emotiva] -Mi madre se muri cuando yo tena ocho aos.
Cre que lo peor que te poda pasar en la vida es que se muriera la persona que ms quieres.
Y es verdad, es lo peor que te puede pasar.
Pero tambin puedes salir adelante.
-Lo s.
-Tienes mucha gente que te quiere, Luisa.
-Voy a hacer que el culpable pague por lo que ha hecho.
No hay culpable, Luisa.
Juan estaba enfermo.
[ msica emotiva] -Espero que algn da puedas perdonarme.
Ojal pudiera cambiar las cosas.
-Usted misma lo ha dicho, no se puede cambiar.
Hizo lo que hizo y ya nada tiene remedio.
Pero es mi madre y seguir sindolo cometa los errores que cometa.
-Mam, por favor!
Mam, por favor!
No puedes sacarme de casa!
-Es su hija, seora.
-Le ha sacado las maletas a la puerta?
-S, tal como lo orden.
-Mam, por favor!
-Que no entre.
No quiero verla.
Mam, por favor, vamos a hablar!
-Ah, y hoy cenar temprano, Elvira.
Gracias.
-Mam!
-S, seora.
-Mam!
Mam, por favor!
-Hola.
No voy a seguir esperando.
-Y lo que tenas que pensar?
-T querras una respuesta y ya la tengo.
-Cul es?
-Aqu no.
Ven.
-Por qu me has trado aqu?
-Espera.
-Alberto... -Quiero darte la respuesta que de verdad te importa.
-Qu sientes por ella?
-Que me podra enamorar de ella.
Si no te hubiese conocido a ti, Ana.
Hoy en el cementerio, cuando he odo a Luisa hablar era como si me estuviera oyendo a m mismo.
Yo ya no puedo vivir sin ti, Ana.
Ya no.
Por eso te he trado aqu, porque quiero darte la respuesta.
-Ya me lo has dado.
-No, todava no.
Espera.
Cierra los ojos.
Ven.
No los abras, por favor.
[ Kathleen Irvine: "My Destiny"] [risas] -Qu bonito!
-S, gracias.
-Me encanta, Rita.
-Te lo poda haber hecho yo.
-Seguro que hubiera sido mejor.
[risas] -Ests seguro de lo que vas a hacer?
-S.
-Lo has pensado bien?
-Llevo doce aos pensndolo, Mateo.
-Sabes que si esto se descubre se acab Velvet?
No se va a enterar nadie.
Has cogido los anillos?
-Los anillos?
-Te los he dado.
-A m?
-Te los he dado antes de salir.
-Que s, hombre, tranquilo.
-T ests preciosa.
-Gracias.
-No s, Rita.
No me haba imaginado nunca este da as.
Anda, si te cuento yo cmo me haba imaginado mi vida, pues ni te lo crees.
-Me imaginaba con mi to llegando al altar y con vosotras all.
-Estn tardando mucho, no?
-No.
Ests nervioso?
-Un poco.
-Ya se te pasar.
Oye, por qu no vas y hablas con...?
[ Kathleen Irvine: "My Destiny"] [ Kathleen Irvine: "My Destiny"] -Alberto, quieres a Ana como esposa y al aceptarla te comprometes a honrarla en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, todos los das de tu vida?
-S.
Quiero.
-Ana, quieres a Alberto como esposo y al aceptarlo te comprometes a honrarlo en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, todos los das de tu vida?
[ Kathleen Irvine: "My Destiny"] Ana, quieres a Alberto como esposo y al aceptarlo te comprometes a honrarlo en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, todos los das de tu vida?
-No.
Alberto, yo te quiero, pero as no.
[ Kathleen Irvine: "My Destiny"] -Me puedes explicar por qu estamos aqu y no en la iglesia dndole el "si quiero"?
-Eh!
-Rita, para!
-Rita!
Es Alberto, no lo ves!
-Empiezo a pensar que todo esto fue un error desde el principio, Mateo.
-Lo nico que puedo asegurar es que s de una que jams te dejara plantado en el altar.
-Si algn da me caso con l, quiero que sea solo porque me quiere, porque nos queremos y queremos celebrarlo con toda nuestra gente.
Quiero que sea el mejor da de mi vida y no tener la sensacin de que me caso a escondidas y que me voy a pasar as toda mi vida como si estuviera haciendo algo malo, Rita.
-Ests saliendo con Mateo?
Pedro lo sabe?
-S, pero la cosa es que ya puedo contarlo.
-Y qu es lo que vas a contar, Clara?
Solo somos dos personas que se gustan y disfrutan con la compaa del otro.
Ahora, si me disculpas.
-Me alegra que no te hayas marchado.
Y estoy segura de que no soy la nica que se alegra.
-Max?
Quieres que salgamos esta noche a celebrar lo del desfile?
-Lo siento, Carmen, no creo que sea buena idea.
Creo que me estoy enamorando de otra persona.
-Seorita Cristina, le importara llevarle a Alberto un sobre?
-Las cosas se demuestran con hechos.
Yo llevo desde que llegu de Londres demostrndote lo mucho que me importas.
Y t no has hecho nada.
Qu has hecho t, Ana?
-Alberto, llevamos mucho tiempo esperando este da.
Hoy despus del desfile se acaba todo.
-A m se termin en el momento que saliste por la puerta de esa iglesia.
Haz el favor y sal de mi despacho.
-Pens que a lo mejor te haca ilusin verme, a pesar de ese novio tuyo.
O ya no tienes novio?
-No, no se va a descoser ni un solo punto de este vestido.
Necesitamos una maniqu con la misma constitucin.
-Yo la tengo.
-Quin?
-Puede que todava no sean conscientes, pero hoy es el da ms importante de sus vidas.
Por eso necesito que pongan el 150% en el 200.
Porque su futuro est en esto que estn cosiendo.
Por eso necesito que pongan el corazn en cada [inaudible].
Que me demuestren que yo no me equivoqu el da que eleg este taller para trabajar.
-Yo no he criado una mujer que se deje vencer as como as.
Lo que tengas que hacer, hazlo.
-"Alberto, perdname.
No puedes dejar que despus de tanto tiempo, lo nuestro se acabe as.
Tenemos que hablar.
Te quiero".
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