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Taking Flight
-Alberto ha vuelto de su viaje de novios.
Qu piensas hacer?
-Es el momento de pisar esas galeras y conocer a mi hijo.
-No es un paso sencillo de dar.
Tmate el tiempo que necesites.
-Gracias a la intermediacin de Carlos, las Galeras Velvet van a tener el honor de disear los nuevos uniformes de Aerolneas Airsa.
-Agradecemos mucho tu inters, pero no lo vamos a aceptar.
-No lo entiendes.
Ya tenemos un compromiso cerrado.
-Voy a Madrid porque estoy enamorado de la mujer de mi vida.
Se llama Rita, Rita Montesinos.
[risas] -Ya has llegao.
-Rita, yo no puedo esperar ms.
Yo... -Pedro, no?
-Te acuerdas de Adolfo?
-Bueno, yo no, yo no quiero... No quiero interrumpir porque tengo que llamar a Rosa Mari.
-Creo que t y yo tenamos algo pendiente.
S exactamente lo que las mujeres como t necesitan.
As que para qu perder ms tiempo?
-Ests nerviosa, y eso te est provocando el retraso.
Y como tienes un retraso, te ests poniendo ms nerviosa todava.
Lo que tienes que hacer es relajarte.
Reljate por favor, Clara.
-No saba que ahora eras mdico.
-Tenemos que hablar, Clara Montesinos -Que no estoy embarazada.
-En serio?
-La verdad es que Carlos es muy simptico, pero me da mucho miedo llevarme otra decepcin.
No quiero hacerme ilusiones.
Me lo he pasado muy bien esta noche.
-Para eso estn los amigos.
-Creo que no vamos a poder ser amigos.
-Menos mal que has sabido improvisar.
-No he improvisado, Alberto.
Estoy conociendo a otra persona.
-Lo s todo, Ral.
Pensaste que no nos bamos a enterar?
no.
-Esto es cierto?
-La denuncia s, el plagio -!
Ral!
Qu ha pasado?
Dnde ests?
-La jugada perfecta de tu hermano.
-No seas injusto.
Es Ral el que lleva arrastrando el tema del plagio durante mucho tiempo y... -Cmo sabes lo del plagio si yo acabo de enterarme?
Cundo te lo dijo?
-El da de la boda.
-Llevas dos semanas mintindome a la cara.
-No.
-S lo que estis pensando, pero no puedo seguir as.
El luto es como una losa y no va a devolverme a mi Juan.
-Luisa, est preciosa.
-Hasta ahora no lo haba entendido.
A usted la ahogan los prejuicios, por eso no pienso mover pieza.
Lo har usted.
-Ya se ha ido todo el mundo?
-Solo quedamos t y yo.
-Eres la mujer ms valiente y ms testaruda que he conocido.
Sera intil intentar detenerte, as que prefiero ponerme a tu lado.
-He estado pensando en todo lo que ha pasado esta tarde.
Tienes que ayudarme.
-Isabel, ten mucho cuidado.
Hazme caso.
-Me lo debes.
Dame solo la direccin.
[ msica alegre] [golpes en la puerta] [apertura de puerta] -Qu pasa, Elvira?
-Seora, siento mucho despertarla, pero es que hay alguien que desea verla.
-Pero a estas horas, quin?
-No lo s, no quiere decirme quin es.
[ msica suave] -Hola, Gloria.
Soy yo, Isabel.
Bonita casa.
-Lo siento, pero no s quin es usted.
As que si no le importa... -Claro que lo sabes.
De hecho, cada vez que veas la cara de Alberto, posiblemente te acuerdes de aquella mujer a la que robasteis su hijo y arruinasteis en Cuba.
-Yo no tuve nada que ver con eso.
-T sabas todo... ...y aun as decidiste callarte.
No te parece suficiente?
-A qu has venido?
-A poner las cosas en orden.
-Ah.
Y no te parece que es demasiado tarde ya?
Que Alberto es un hombre sensible, que se ha formado una imagen idlica de su madre.
Qu crees t que pensar cuando descubra que lo abandonaste nada ms nacer y que llevas aos sin preocuparte por l?
-Yo no lo abandon.
Su padre me lo arrebat porque quera estar contigo.
Yo era su mujer y lo sigo siendo.
Sabes lo que eso significa?
Verdad?
Que soy la viuda de Rafael.
Que todo esto me pertenece.
-Qu quieres?
-La felicidad de mi hijo.
Y eso no te incluye a ti.
-Si crees que me voy a callar y que me voy a marchar, es que no tienes ni idea de quin soy.
Sal de mi casa.
-Sal t de la vida de mi hijo.
Y de la ma.
O si no, vas a tener que explicar a todo el mundo lo que sucedi, Gloria.
Buenas noches.
[ msica suave] [ msica suave] [ msica suave] [ msica suave] [ msica suave] [ msica suave] [ msica suave] [portazo] [tarareo] [golpes en la puerta] -Un momento, por favor.
-Buenos das.
-La madre que... No le he dicho que espere un momento?
-Unos calzones muy bonitos.
Esto, esta entrada no es en vano, eh?
Le he, le he trado un regalo.
-Le importa, le importa si me visto?
Es una mana que tengo, sabe?, recibir a la gente vestido.
-No sea aguafiestas, por favor, don Emilio.
-Qu?
Esto qu es?
[Pedro balbucea] Cmo?
[balbuceos] Cmo dice?
-Pues las Salchichas.
Salchichas gordas.
-Ah.
-Es que a usted le gusta mucho la morcilla.
Esto es un poquito ms soso que la morcilla, pero vuelta y vuelta a la parrilla estn muy ricas.
-No ha tenido por qu molestarse, Pedro.
Muchas gracias.
-Si es que no es ninguna molestia.
Si es que si, si Rita me pide, me pidi, me pidi un regalo tambin.
Quera una foto con Manolito y me la hice y la traje, pero no s si se la voy a dar.
No, yo creo que no se la voy a dar, porque yo tena muchsimas ganas de verla.
Se acuerda que estuve con usted en la, en la verbena?
Que la vi?
Estaba bailando, pero no estaba bailando sola.
Estaba bailando con un chico.
No era feo, era guapo.
Alto, rudo muy fuerte.
Muy, muy alemn.
Vaya.
Yo he visto muchos alemanes en Alemania.
En Alemania hay as de alemanes.
Yo le he, yo le he trado la foto.
No se, no se la voy a dar.
O sea, no s si se la voy a dar, porque est bailando con un chico rudo, algo fuerte.
No... Qu hago?
-Pedro, primero fueron unos churros.
Ahora, unas salchichas.
La prxima vez que quiera contarme sus cuitas amorosas, le importa que elija yo el men, algo menos indigesto?
Pero qu, qu es lo que espera usted de m?
Pedro, por favor.
Eh?
-Realmente, que me ayude, don Emilio.
Porque es que, es que siempre sus consejos me han servido de mucho, entonces... -En esto no hay consejos que valgan, Pedro.
En su asunto con Rita, solo usted tiene la palabra Usted o el alemn ese.
Y ahora, si me permite.
Hmm.
[tarareo] [balbuceo] Qu pasa?
-Que tiene usted una cara de felicidad que no la tena cuando yo me fui a Alemania, eh?
-Claro, precisamente la que me produce el volverle a ver a usted en su puesto, a usted y a sus salchichas.
Hgame el favor, Pedro.
Hgame el favor, eh?
No se lleve las salchichas.
[ msica suave] [portazo] [ msica suave] -Qu da ms bonito, no?
Ms zumo?
-No.
[suspiro] -Lo siento.
Ojal pudiera volver atrs, pero no puedo.
Alberto, por favor.
Nuestro primer da de casados aqu ha sido un desastre.
No dejemos que haya ms.
Mira.
Lo de Ral me doli a m ms que a nadie, creme.
E l es mi amigo de toda la vida.
Yo fui quien le trajo aqu de alguna manera, y ahora siento que le he echado.
No eres el nico que est sufriendo con esto.
-Por qu no me dijiste nada?
Por qu he sido el ltimo en enterarme?
-Porque no quera arruinar el da de nuestra boda ni nuestra luna de miel.
-Pues yo necesito que ests a mi lado, Cristina.
Pase lo que pase, tome las decisiones que tome, da igual.
Aunque parezca una locura, pero necesito saber que vas a estar a mi lado.
- Voy a estar a tu lado.
Estoy a tu lado.
-Aunque tenga que ponerme en contra de tu familia?
-Tu eres mi familia.
-Ven.
-Perdn.
Por favor, dime que tienes 15 minutos antes de irte a trabajar.
-Tengo una reunin.
No puedo.
-Por favor.
Hmm?
-Quince minutos.
-Gracias.
[ msica suave] -Buenos das.
-Alberto.
-Es un hombre prometido el que acaba de entrar por esa puerta.
-Es un hombre feliz.
Falsa alarma, Clara no est embarazada.
-No me digas.
No hay boda?
-Por supuesto que no hay boda.
Qu tal con Cristina?
-Bien, bien.
Mateo, te voy a decir una cosa.
Voy a lanzar esa coleccin de uniformes como si estuvieran diseados por el mismsimo Christian Dior.
-Esa es la actitud.
!
Esa es la actitud!
No lo olvides cuando nos enfrentemos con Enrique.
[ msica suave] -Has desayunado?
Puedo pedir que te suban algo de comer.
-No, Enrique.
No me has trado aqu para desayunar.
-Siempre has sido un hombre directo.
-En mi trabajo no est bien visto dar rodeos.
-Muy bien.
Necesito que en toda esta historia de los diseos de los uniformes seas un apoyo para Alberto.
-Un apoyo?
Enrique, te conozco.
T no quieres un apoyo.
T quieres un espa.
[risilla] -No tenemos tiempo que perder.
Y entre t y yo, Alberto no es ese brillante hombre de empresa que todo el mundo cree.
Y hablando del rey de Roma.
-El mismo.
Carlos.
-Alberto, buenos das.
-Buenos das.
-Buenos das, seores.
-Enrique, he estado dndole vueltas y hay dos personas que haran muy bien este trabajo.
Y adems se adecan a nuestro presupuesto.
En dos semanas tendramos los bocetos.
-Y qu tal en dos das?
-Dos das?
Eso es imposible.
-Convencer a la compaa de que fueran las galeras las que se ocuparan de su nueva imagen no fue tarea fcil.
As que no tenemos margen, ni de tiempo ni de error.
-Airsa es una compaa de primera categora, no se conformarn con cualquier cosa.
No podemos decepcionarles.
-Alberto, mi jefe es un hombre muy ocupado.
Necesita ver algo.
-La reunin es dentro de tres das.
Esperbamos que quisierais un primer encuentro.
-A esta gente se la seduce y se la convence desde el primer momento.
Si no, el acuerdo corre peligro.
Y eso es algo que no nos podemos permitir, obviamente.
-Claro, y supongo que tampoco nos podemos permitir contratar otro diseador, verdad?
-Y no hay ningn profesional que aceptara trabajar en esas condiciones, nadie.
Ni siquiera tendra dos das para hacer bocetos.
-Y por eso tenemos a Carlos con nosotros.
Quin mejor que l para saber lo que desea la compaa?
har lo que est en mi mano para ayudar.
-A nosotros o a l?
-Todava estamos con lo de los dos bandos.
a, Alberto, que has empezado muy bien la reunin.
No la estropees.
[timbre telefnico] Carlos, gracias por venir.
-Gracias a ti.
-Carlos.
-Seores.
[portazo] [crujido] [portazo] -Hay que reconocer que ese desgraciado tiene talento.
En menos de dos minutos nos ha arruinado el espritu.
-Quiere hundirme.
Enrique quiere hundirme y yo no se lo voy a permitir.
-Y qu vamos a hacer?
-Utilizar el mismo arma que l nos ha dado.
Carlos, espera.
Me gustara que nos dieras toda la informacin que pudiramos necesitar para hacer los diseos.
El estilo de la compaa, cdigo de colores, lneas.
Lo que pudiramos necesitar.
-Las medidas de las azafatas tambin si quieres.
-Voto a favor.
-Bien.
[risas] -Estoy aqu para ayudaros, os cuento lo que queris.
-Por favor.
-Os advierto de que puede llevarnos un buen rato.
-Tenemos todo el da, Carlos.
Vamos.
[timbre] -Mateo.
[ msica suave] Problemas?
-Nada que no pueda solucionar una noche contigo.
-Pues precisamente de esta noche quera hablarte.
-Hmm?
-He pensado que a lo mejor podamos pasarla en tu casa.
-En mi casa?
-S, en tu casa.
Que me imagino que estaremos ms cmodos que aqu.
No?
-Clara, mi casa es un desastre.
-Ya, bueno, pero tiene cocina y podemos desayunar.
-Cocina s, comida nunca.
-Y supongo que tienes un bao no compartido y un saln.
-Si te digo la verdad, no s a qu viene tanto desprecio por tu habitacin.
Es pequea, s, pero tiene encanto.
Muchsimo encanto.
Cunta gente puede presumir de vivir en el mismsimo epicentro de la moda y el glamour de este pas?
-Demasiada.
No s, Mateo.
Es que por una noche me gustara tener un poco ms de intimidad contigo.
Puede ser?
-Tengo que entrar.
Lo hablamos luego.
-Ana, t sabes dnde est Rita?
-No.
-No?
Bueno, dile cuando la veas que quiero hablar con ella.
-Vale.
-Gracias.
-!
Qu viva la verbena, qu viva San Antonio!
-Bueno, t vienes ahora?
-Sh.
Bueno, ms vale tarde que nunca.
-Se puede saber dnde estabas?
-Pues, por ah.
!
Ay, mis pies!
-Madre, esto no est bien, eh?
-Esta est mejor que quiere.
-Bueno, habis visto amanecer desde el Palacio Real?
-No.
Pero t hoy lo has visto doble.
-Y en compaa.
-S.
-Bueno, y t con el piloto.
Es tan guapo.
-Normal, bien.
-Bien?
-Bien.
Bastante bien.
Bueno... Ay, no s.
Llevo tantos aos con Alberto que se me hace todo muy raro.
Y, y, y s, me bes.
-!
Ah!
-!
Qu!
-!
Qu viva San Antonio!
-Oye, cllate la boca.
Baja la voz.
-A m Adolfo me agarr el culo bailando, pero da igual.
-Y os vio Pedro?
-Ese ni siente ni padece.
-Y Adolfo?
-Pues no s, porque me trata como una reina y como si fuera la nica mujer en el mundo.
Y, y lo pasamos en grande.
-Y?
-Y nada ms.
-En cinco minutos, las quiero a todas en el taller.
-Uf, qu bien.
Estoy empezando.
-Ay, no, no, no, no, no.
-!
Al bao, al bao, al bao!
!
Dale, dale!
-S, S.
Oye, Te estaba buscando tu hermana y se fue por all.
-Y a esta qu le pasa?
a Blanca que la trae loca con tanto encargo todo el da, corriendo como pollo sin cabeza.
T qu llevas ah?
-Nada.
Bueno, s, s, s llevo.
Son tonteras.
Que no me quera venir con las manos vacas desde Alemania.
Chicos, os he trado un-unos regalos, unos detalles.
No, no, no... Bueno.
Es mostaza, para los chicos.
Toma, dselo a Manolo.
Y os he trado una jarra de cerveza para las mujeres.
S que esto no es muy de chicas.
Pero, si le ponis flores, esto de florero queda fenomenal.
Toma, dselo a Laura.
-Muchas gracias.
-De nada, disfrutad.
-Gracias.
-Hasta luego.
No bebis mucho, que si no... -Y la foto?
Qu foto?
-De Manolito.
Me prometiste que os harais una.
-Es que se me ha, se me ha olvidado.
Se ha me olvidado, [inaudible].
Y lo siento, de verdad.
Pero es que tena en la cabeza 1000 cosas y no... -A mil.
-Pero, bueno, te he trado una, una jarra de cerveza.
No se parece mucho a Manolito, pero... Bueno.
-La jarrita.
Clara.
-Ay.
-Que te estaba buscando.
-Y eso?
-Me lo ha regalado Pedro.
Oye, y t qu tal has dormido?
La prima Mariola se quejaba mucho de la espalda en el embarazo.
-Ya, pero es que la prima Mariola estaba embarazada de ocho meses, y yo resulta que ni siquiera estoy embarazada.
-Y a qu esperabas para decrmelo?
-Pues, hija, para eso te estaba buscando.
Es que me enter anoche.
-Y yo qu hago?
Me alegro o me pongo triste?
-Algrate, algrate, que tienes tiempo de sobra para ser ta.
[risas] -Bueno.
Y a Mateo qu tal le ha sentao?
-Pues quiere ir a celebrarlo esta noche, as que t imagnate.
-S?
Oh, bueno.
-He pensado que poda cocinarle algo en su casa.
Qu tal?
-Qu?
Cocinar t?
-Bueno, qu?
No he cocinado nunca, pero tampoco tiene que ser tan difcil meter algo en el horno.
Yo qu s, un pollo, una merluza o... !
Una rata!
!
Rita!
Una rata, una rata gigante se ha metido debajo de ah.
Ah, mira, mira.
De ese mueble, mira.
-Se puede saber qu pasa?
-Mi hermana que ha visto una rata.
-Una rata?
Hmm.
Lo que nos faltaba.
[ msica alegre] -Perdn.
Ah, Maximiliano.
-Lo siento, no s lo que me pasa.
-Que tienes mucho que aprender.
Esta noche a las 22: 00, y no te retrases.
-Ah, doa Blanca.
-Don Emilio, buenos das.
-Bueno, en realidad no tan buenos.
Una rata.
-Perdn?
-Ah, Clara ha dicho que ha visto una rata.
Seguramente se tratar de un ratn minsculo, pero... -Vamos a reunir al personal.
-Me parece muy bien.
Presten atencin, por favor.
!
Silencio, por favor.
Se preguntarn ustedes por qu les hemos reunido aqu.
Bien, parece ser que podra darse la posibilidad de que hubiese... -Hay ratas, hay ratas gigantes.
-Seorita Clara, muchsimas gracias por su tranquilizadora colaboracin, hmm?
Seguramente se trata de un pequeo ratn.
Aqu nunca ha habido... Nunca ha habido ratas.
De cualquier manera, conviene tener los ojos bien abiertos.
-S, no podemos permitir que ese animal entre en el taller.
Podra acabar con todo el gnero.
-Y qu pretenden que hagamos si lo vemos?
-Guardar la calma y avisar a las personas responsables.
-A los responsables.
Como ya sabrn, Pedro se ha incorporado a su puesto.
Bien, l se encargar de dar caza al roedor.
Y no estar solo.
Adolfo, de mantenimiento, le acompaar en la misin.
Hmm?
Confo en ustedes.
Suerte, suerte.
Y a la rata.
Doa Blanca.
[ msica alegre] [carraspeo] -Qu asco de vida.
-Patricia, has visto a Emilio?
-No, quiere que mande alguien a buscarle?
-Ya no hace falta.
-Ha pasado algo?
-Ahora no.
Isabel est en Madrid.
Usted lo saba y no me ha dicho nada.
-Habra cambiado en algo su reaccin?
r tranquila,sta Isabel solo busca lo mejor para su hijo.
-Lo mejor para su hijo?
Esa mujer lo nico que busca es arruinarme la vida.
Quiero que se vuelva inmediatamente a Cuba.
Encrguese de ello.
-Lo siento, seora.
-Cmo dice?
-Ha odo perfectamente lo que le he dicho.
Isabel no se va a ir a no ser que ella lo decida.
Yo no controlo su vida, ni la de ella ni la de nadie.
Promet fidelidad a la familia Mrquez y la he cumplido.
Y la cumplir en todo aquello que est en mi mano.
Con su permiso, seora.
-Este es el de la seora Gutirrez.
-Muy bien.
-Perdone.
-S?
-Estoy buscando a Emilio Lpez.
He quedado con l.
-Est buscando a mi to?
-T eres Ana?
-S.
-Dios mo, !
Ana!
[risas] !
Ay, Ana!
Perdona, es que es como si te conociera, porque tu to me ha hablado tantsimo de ti.
-No me diga.
-S, todo cosas buenas, eh?
Bueno, t sabes que l es muy serio y lleva esa cara de acelga, pero... Pero es que en el fondo es todo corazn.
-Y una caja de sorpresas, porque nunca me dijo que tuviera una amiga.
-Bueno, s.
Acabo de llegar ahora a Espaa.
Llevaba muchos aos en Cuba.
-Conoces las galeras?
-Un poquito.
Son increbles.
Sabes que yo era modista?
-Ah, s?
-S.
Bueno, una nunca deja de serlo.
-Pues si le parece, vamos a buscar a mi to y pasamos por los talleres y se los enseo.
Son los mejores de todo Madrid.
-Maravilloso, vamos.
-S, por aqu.
-!
Qu emocin!
Gracias.
-Este es el saln donde recibimos a los clientes Y cuando son muy especiales, tambin les probamos aqu la ropa.
-Esplndido.
-Verdad?
-S.
-Y este es el taller de costura.
Las mquinas... -!
Hola!
-...piezas de corte, planchas, todas las telas.
-Hmm.
Ests cosiendo el ojal a mano?
-S.
-No quieres probar con la mquina?
-Siempre hemos cosido los ojales a mano.
-Es seda, no?
Claro, pero con esta tela, lo puedes hacer perfectamente igual con la mquina.
Vers.
Djame.
Te enseo.
Es facilsimo.
Queris verlo?
Es muy fcil, eh?
-Y esta quin es?
-Una amiga de mi to.
-Es estticamente igual... ...pero muchsimo ms rpido.
-Se puede saber qu est pasando aqu?
-Perdn, lo siento.
Estaba ensendoles cmo quedan los ojales hechos a mquina.
Quedan impecables, eh?
-En este taller siempre se han hecho los ojales a mano.
Es tradicin y as seguir siendo.
pero se puede ir muchsimo ms deprisa.
-Se puede saber quin es usted y qu hace en mi taller?
-Elena.
Es Elen... Elena, una vieja amiga.
Estbamos visitando las galeras, ha habido un pequeo descuido.
Pero, en fin, ya nos vamos.
-No, Elena?
-S, s, s.
Nos vamos.
Es usted doa Blanca?
-Mjm.
-Le felicito por este taller maravilloso y por estas chicas con tantsimo talento.
Cudelas.
-Gracias.
-El bolso.
-Ay, gracias.
[risilla] -Doa Blanca.
-Adis, buenos das.
-Buenos das.
[risillas] Y ustedes de qu se ren?
!
A trabajar!
-Pero cmo se te ocurre meterte en el taller, mujer?
-Emilio, a m me da lo mismo.
Ah dentro no me conoce nadie.
Me haca ilusin que Ana me enseara los talleres.
Por cierto, doa Blanca es un poco estirada, no?
Tu sobrina es una preciosidad.
Me ha parecido un encanto.
-Isabel.
!
Isabel, escchame!
Si piensas seguir adelante con todo esto, tienes que hacerlo con muchsimo cuidado.
Gloria ha venido a verme y no te lo va a poner nada fcil.
-Esa seora no puede hacer nada.
Cualquier movimiento que haga en mi contra sera como reconocer que existo.
Y eso le arruinara.
-Con todo y con eso, es una mujer complicada.
Es... -Hola.
-Hola.
Emilio, qu hacemos aqu hablando en medio de la calle?
Por qu no cenamos esta noche juntos?
-Paso a recogerte a eso de las 21:00?
-S.
-Hmm.
[portazo] Pedro.
-Y esa son-sonrisita nueva, don Emilio?
-Pedro, no me agote la paciencia por favor.
-Usted puede negar lo que quiera, pero yo, yo soy una tumba.
-Hmm.
-Lo sabe?
Cuntemelo.
-Se puede saber qu est haciendo aqu?
-Le estoy poniendo un poquito de queso [inaudible] al cepo.
Yo pienso cazar a la rata, eh?
Iba a coger a Adolfo en los... !
Ay!
-Qu le pasa?
-Ah.
!
Uh!
-Si tuviese la cabeza donde tiene que tenerla, no metera la mano donde no debe.
Esto de la rata es muy importante.
Imagnese que se cuela en las galeras.
O imagnese que lo ve una clienta.
Quieto, quieto, quieto.
Estese quieto.
-No.
Ay, me ha castigado Dios.
Es que la rata no va a subir a las galeras, eh?
Vamos.
Usted no confa en m, pero yo, yo pienso cazar a la rata como que me llamo Pedro.
-Pngase a ello, Pedro.
Y no hable ms, que habla usted demasiado, eh?
!
Y cntrese!
Demustreme que he hecho bien en confiar en usted.
Eh?
-No le fallar.
El cepo.
-El cepo.
[ msica alegre] -Nadie te ha dicho que est muy feo entrar en los sitios sin llamar?
-Y a ti nadie te ha dicho que esto es tan mo como tuyo?
-Me encanta cuando te pones a la defensiva.
-Me alegro mucho, porque a partir de ahora vas a verme mucho por aqu.
Vengo a decirte que esta es mi ltima semana como dependienta.
Enrique, me ests escuchando?
[ msica alegre] Yo no soy tu mujer.
-De eso ya me haba dado cuenta, creme.
Mjm.
[ msica alegre] -Hola?
[timbre] !
Sorpresa!
-Una hija tiene que pasar tiempo con su padre, y una mujer con su esposo.
Hola, Patricia.
-Hola, Brbara.
-Sh, sh.
No la toques que se acaba de dormir.
-Perdn.
Ests radiante, cielo.
-Gracias.
Y por eso mismo, no crees que debera tener ropa nueva?
-S, no puede llevar estos vestidos.
Y no porque no pueda, porque ests estupenda, pero es que son de otra temporada.
-!
Y necesito tantos vestidos!
-Ya.
-Oye, t no eras dependienta?
-Hmm?
-Siempre me ha parecido s.fascinante que accedieras a hacer algo a Pero ahora tambin me vas a resultar til.
Seguro que t puedes venderme algo.
Y adems as te llevas la comisin.
-As que venas a verme a m?
-Bueno, a ti y a tu cartera.
-No te preocupes, yo me encargo de todo.
Vamos?
-Por favor.
[ msica alegre] -Has visto a Alberto?
Sabes dnde est?
-Espero que por su bien est reunido.
Hoy no hemos parado.
-Va todo bien?
-S, s, s.
Fenomenal.
-Ya.
Yo mejor me voy de compras, no?
Adis.
[ msica alegre] -Aqu tiene el listado de encargos.
Y todos estos tambin.
-Han escogido ustedes muy bien, seoras.
-Es todo para ella, doa Blanca.
Cosas de mi marido, qu le vamos a hacer?
-Avisar para que traigan lo que falta.
-Y yo voy a pedir que me envuelvan los complementos y los manden a casa de Enrique.
-Sabes la direccin?
-Bueno, es el dueo de las galeras.
No ser complicado encontrarla.
-No, no, no, no.
A ver, chicas.
Esto tiene que ir ms ajustado.
Dentro de dos semanas, habr perdido el medio kilo que me sobra.
Bueno, Cristina, qu bien se te ve.
En breve tendrs que darle un primo a Lourditas.
-Ay, no s.
Es pronto todava.
-Como si tuvieras otra cosa que hacer.
-Bueno, es que no hemos tenido un noviazgo convencional, y Alberto, pues, quiere que le dediquemos ms tiempo a disfrutar de la vida en pareja.
-Alberto es un hombre de empresa.
Parece mentira que no lo sepas.
Tu padre es as, tu hermano es as.
Y ellos no entienden de la vida en pareja.
Su vida es esto.
!
No, no, no!
Esto tiene que ir ms ajustado.
Cuando digo: "Ms ajustado", es ms ajustado, hmm?
De aqu... !
Ah!
-Perdone, seorita Brbara.
Que, que se me ha escurro.
-Adems nosotras ya hemos acabado.
Verdad?
-S.
-S, muchas gracias, chicas.
Brbara, te espero fuera.
-Se me ha escurro?
[inaudible] -Bueno, y ella una insoportable.
La tena que haber clavado una de hacer punto, o no?
-S.
-Ya est.
-Y las chaquetas siempre lo ms entalladas posible.
-Hay que resaltar la figura de las azafatas.
-Los clientes lo agradecern, eso seguro.
-A ver, por recapitular.
La paleta de colores me queda clara.
El corte tiene que tener un equilibrio entre la sobriedad masculina y la elegancia femenina.
Sin olvidarnos de la comodidad.
-Son muchas horas de pie.
-Lneas dinmicas.
Sencillas y ligeras.
Tejidos resistentes.
Estamos de acuerdo?
-Correcto.
-Entonces estamos de acuerdo.
[risas] Muchas gracias, Carlos.
-Os pedir que os manden los diseos antiguos.
-Muy bien.
-Ha sido un placer.
Ya hablaremos de esos posibles descuentos en los billetes.
-Mientras yo sea el piloto, dalo por hecho.
Seores.
-Hasta luego.
-No parece mal tipo.
-S, ya he visto que vosotros dos os estis haciendo buenos amigos.
-Alberto yo te quiero mucho ms a ti.
No hace falta que te pongas a la defensiva.
-Ahora en serio, Mateo, cuidado con confiar tan pronto.
Recuerda que viene de la mano de Enrique.
No te lo digo por... -Recuerda que ests casado con su hermana.
No te lo digo por... [risa] -Est muy guapa.
-La verdad es que no parece ni ella.
-Ana, han trado esto para ti.
-Maximiliano, no me entretenga a las chicas que tenemos mucho que hacer.
-Si quiere, puedo entretenerla a usted.
ntes de subir, recoja los maniques del almacn.
Y no se olvide de organizar las cajas de los pedidos de perfumera y zapatera.
Ah, y recoja tambin los maniques de arriba y bjelos.
Supongo que as no le quedar mucho tiempo de andar entreteniendo a nadie, verdad?
-A brela.
ela, por Dios!r -!
Pero qu pesadas!
Sois muy cotillas.
-Bueno, venga.
Es del piloto, t solo sonres as con el piloto.
-Pues s, me recoge a las 21:00.
-!
Uh!
-Oye, qu bien nos lo pasamos ayer las tres.
-S.
-Pues s.
Bueno, yo dudo que Luisa se acuerde de algo.
-Ay, mira qu graciosa.
-Oye, a ti qu te pasaba que estabas eufrica?
-Pues qu me pasaba?
Que nunca bebo, hombre.
-Doa Blanca, podra hablar con todos ustedes por favor?
-Claro, faltara ms.
Seoritas, dejen lo que estn haciendo.
-Como todas ustedes saben, en Galeras Velvet empezamos un nuevo proyecto.
Trabajaremos para Airsa, confeccionando sus nuevos trajes de azafatas.
Para ello, vamos a necesitar su talento, seoritas.
Cada una de ustedes tendr que preparar un boceto con un diseo.
Lamentablemente, solo podremos escoger uno.
-Necesitamos ropa elegante, pero cmoda.
El personal de vuelo no solo representa una marca, tambin una manera de vivir.
Rigor, profesionalidad, confianza.
-Sabemos que es un reto que no es fcil.
Solo alguien valiente podra aceptarlo.
-Pero y entonces los pedidos?
-Los pedidos tendrn que esperar, Doa Blanca.
Tienen hasta medioda para preparar sus diseos.
-Muchas gracias.
Suerte, seoritas.
Hasta luego.
-Ya lo han odo, a trabajar.
-Yo no s dibujar.
[ msica suave] [inaudible] -Todo est en marcha, Mateo, todo.
Y te voy a decir una cosa.
No sabes lo que voy a disfrutar cuando lo de Airsa sea un xito y pueda callarle la boca a Enrique.
-Cerrar esa boca sera un milagro.
-Uf.
-Hablando de milagros, necesito que me eches una mano con Clara.
-Claro.
-Se ha empeado en venir a mi casa.
-Cmo?
Pero entonces... -S, s.
Lo s, lo s.
Lo s, lo s, lo s.
El problema lo tengo claro.
Lo nico que necesito es la solucin.
[risa] De qu te res?
-De que tarde o temprano esto iba a pasar, Mateo.
-Y qu quieres que haga?
-Dile la verdad, cuntaselo.
-No, no, no.
La verdad solo trae problemas.
Lo nico que necesito es otro lugar al que llevarla.
Ya est.
-Ya sabes que mi casa es imposible.
-Algn sitio encontrar.
-Se acab el tiempo, seoritas.
Recuerden poner su nombre y sus apellidos en el boceto por detrs.
No ha odo a don Alberto?
Todo el mundo tiene que entregar su propuesta.
-Lo siento, doa Blanca.
No se me ha ocurrido nada.
[suspiro] -Rita.
-Un segundo.
-Solo falta usted.
-Es que me falta por retocar una sombra de aqu.
-Est perfecto.
-Y darle un poco ms de color.
Si me deja... Menudo churro me ha salido.
-Y el tuyo?
No nos lo has enseao, pcora.
-No vala mucho, no te creas.
-S, claro.
Seguro que era el mejor y acabas trabajando con don Alberto.
-Sbale esto a Clara y que se lo entregue a don Alberto enseguida.
-Esto ya es tarea de Pedro.
-Soy yo quien dice lo que es tarea de cada uno.
-Y cul es mi tarea entonces?
-Subir esto ahora mismo.
-Y despus?
-Se lo dir ms tarde.
[tintineo] -Y eso?
-Las llaves de mi casa.
Esta noche tenemos una cita.
Y esa cara?
-Bueno, porque pens que te ibas a echar atrs.
Dudo que hayas llevado a muchas chicas a tu casa.
-Clara, estoy decidido a demostrarte que de verdad me importas.
[apertura de puerta] -Buenas tardes.
-Nos vemos esta noche.
[tintineo] no sern las llaves de tu apartamento.
-Las llaves de un apartamento del amigo de un amigo.
[susurrando] Esta noche estreno casa.
-No tienes remedio, Mateo.
[apertura de puerta] -Disculpen.
Maximiliano ha trado de parte de doa Blanca estos bocetos -Los bocetos.
Gracias, Clara.
Ests preparado?
-Ms que nunca.
-No.
El segundo tampoco.
No.
Estn todos?
-Este era el ltimo.
-Falta el de alguien.
-Crees que es buena idea?
[suspiro] -Toma, anda.
[apertura de puerta] -Perdn.
-!
Don Alberto!
Dos minutos antes y le ense las vergu enzas.
-Lo siento.
Podemos hablar un momento a solas, por favor?
-Yo ya me iba a... Me iba.
-Gracias.
Siento haber entrado as.
Por qu no has presentado ninguno de tus bocetos para los uniformes?
-Porque ninguno era lo suficientemente bueno.
-Lo siento, pero no te creo.
Por qu no lo has presentado?
-De verdad me lo preguntas?
-S.
-Trabajar t y yo juntos sera cuanto menos complicado.
-Mira, s que no estoy en una buena situacin para decir esto, pero te prometo que no va a pasar nada.
-Alberto, que no se deja de querer de un da para otro.
Que yo tengo que luchar todos los das por olvidarme de ti.
Trabajar contigo solamente lo pondra todo en riesgo.
-En riesgo la relacin con tu novio.
-Todo.
Que ya he sufrido bastante.
-Mira, Ana, te he visto disear desde que eras muy pequea, y tienes mucho talento, eres muy buena.
Y esto es una gran oportunidad para ti.
Por qu no lo aprovechas?
-Djame que lo piense un par de das.
-No, no tengo tanto tiempo, como mximo hasta esta noche.
-Ah, y esto va a ser as?
T mandas y yo obedezco.
-Eso es un s?
Entonces aceptas.
, como mximo hasta maana por la maana.
-Alberto.
No te prometo nada.
[portazo] [golpes en la puerta] -S?
[apertura de puerta] -Hola.
-Hola.
-Puedo pasar?
-Mjm.
Adelante, cuntamelo.
-Alberto me ha pedido que le ayude a disear los uniformes.
-Y por tu cara deduzco que no, no le has dado una respuesta.
-Para m, disear una lnea de estas galeras sera un sueo.
-Y te parece poco motivo para aceptar?
-Es que est todo tan reciente... ...que no s si puedo trabajar con l.
No debo.
-Alberto te lo ha ofrecido porque sabe que eres la mejor que tiene.
Nada ms.
-Y si hay algo ms?
Y si me lo ha ofrecido como algo ms personal?
-Si no lo aceptas, eres t la que est mezclando lo personal con lo profesional.
No l.
Hmm?
Ah.
[ msica suave] -Como vea esto doa Blanca le da un infarto.
-Pues yo no puedo hacer ms, as que que lo haga tu novio Adolfo.
-Mi novio?
-Hombre, sois novios Adolfo y t, no?
, Pedro,es no lo s porque estas cosas del amor son muy difciles de definir, sabes?
-Has dicho: "Del amor"?
-S.
-Mjm.
-A ti te pasar igual con Rosa Mari, no?
-Ah, pues Rosa Mari y yo... Pues no, no me, no me pasa.
No, porque no tonteamos.
No como t y Adolfo, no?
-Pero t quin te crees que soy yo?
Yo no voy tonteando por ah, Pedro.
Que lo nuestro es muy serio.
-Ms serio es lo mo, que tenemos un hijo en comn.
-Ya lo s, ya lo s.
Si sois la familia feliz.
No os falta ms que casaros, eh?
Os vais a casar?
Con razn te quedaste t ms das all.
-S, hay algn problema?
-No, no, no.
Problema ninguno.
Que me alegro muchsimo.
-Pues muchsimas gracias.
-!
Pues qu vivan los novios!
-Pues qu vivan.
-Ah, Pedro.
Hay alguna novedad?
-S, hay novedades.
Me voy a casar con Rosa Mari.
Yo tengo una boquita, don Emilio.
Es que todo era para saber si Adolfo est de novio con, con Rita.
-La rata, Pedro.
Preguntaba si hay alguna novedad con respecto a la rata.
-No, no lo hay.
-No.
-Pero la va a haber.
Adolfo me habr quitado a Rita, pero yo cazo a la rata como que me llamo Pedro Infan... -Emilio.
-Don Emilio.
-Pedro, la rata.
Hmm?
Qu haces aqu?
Yo qued en ir a buscarte al hotel, no?
-Ay, no seas antiguo, Emilio.
-No.
-Vmonos.
-Vmonos.
Hmm.
-Ests lista?
-Dame dos minutos.
-OK. -Buenas noches.
[timbre] -[inaudible].
-Qu haces aqu?
-Hola.
He venido a buscarte para llevarte a cenar.
Nos estn esperando al salir.
-Mejor lo dejamos para otra ocasin.
Cristina, no he tenido un buen da hoy.
-Alberto, no te enfades.
He invitado a Enrique, a Patricia... S, tenis que enterrar el hacha de guerra, por favor.
Adems, ha venido Brbara.
-Cristina.
-Vamos a intentarlo.
Vamos a intentar pasarlo bien.
Por favor, mi amor.
Hmm?
-De acuerdo.
Gracias.
[timbre] -No me espere para cenar.
Madre?
-Me acuerdo del ao en que aprendiste a nadar.
Te pasabas ah las horas.
Y yo aqu mirndote saltar, bucear.
Eras incansable.
-Y este ataque de nostalgia?
-Ser que hoy no es un da cualquiera.
Voy a poner a tu nombre todos los bienes que me leg tu padre, Patricia.
[ msica suave] Tu padre dej esta carta en el despacho el da que... [ msica suave] La cog antes de que llegara la polica.
-Alberto, la culpa ha podido conmigo.
Tienes que saber que tu madre sigue viva.
S que ahora te resultar difcil de creer.
Pero si te ment, fue porque cre que era lo mejor.
S que haciendo esto me revelo como un cobarde, pero es lo que soy.
Espero que algn da puedas perdonarme.
Adis, hijo.
-Esa mujer sigue viva y est en Madrid... .y quiere robarnos todo lo que es nuestro.
-Pero qu ests diciendo?
-Que mi matrimonio con tu padre no es vlido, Patricia.
Que nunca lo anul.
E l nunca anul su primer matrimonio.
Simplemente abandon a esa mujer en Cuba y se vino con Alberto.
la verdadcubr toda cuando ya estaba casada con l y estaba embarazada de ti.
-Soy la hija de un matrimonio que no existe?
-Por qu crees que he callado todos estos aos, cario?
crees que estoy dispuesta a renunciar a todo lo que es mo en tu favor?
Esa mujer no va a quedarse con nada de lo que es nuestro... ...porque ahora todo ser tuyo.
-Perdn por el retraso.
-Ha merecido la pena, creme.
[ msica alegre] Vamos, Clara.
Est aqu al lado.
[ msica alegre] Buenas, seor... -Qu seco, no?
-Por gente como esta, no quera traerte aqu.
-Problemas con la llave?
-A veces se encasquilla un poco la verdad.
Tengo que cambiar.
Usted primero.
[ msica alegre] Bienvenida a la residencia Ruiz Lagasca.
Qu te parece?
ueno, que empiezo a entender por qu decas que estbamos mejor en mi habitacin.
-Es el piso de un soltero, qu esperabas?
-Despus de tanto misterio?
Algo mucho peor.
No sabes lo importante que es esto para m.
-Para m tambin.
-Te parece que vayas abriendo una botella de vino mientras yo voy al bao?
-Me parece perfecto.
-Mateo.
Mateo?
-Eh?
-El bao.
-Claro.
[risas] Voy a hacerte una ruta.
Pero antes del bao, vamos a ver un poquito la casa.
Te parece?
Mira.
Aqu tenemos el bao.
[risas] Quera que fueras al bao, luego ya te enseo la casa.
-Vale, gracias.
[portazo] Tienes mucha hambre?
-Hmm.
Pues... Si te digo la verdad, no mucho.
No mucho.
Pero... ...un par de copas s que me beba.
Podemos ir a la tasca de abajo si te apetece.
[ msica suave] -Quiz esto te abra un poco el apetito.
[ msica suave] Uy.
[ msica suave] -Buenas noches.
-Buenas noches.
-Buenas noches.
-Buenas noches, seor Mrquez.
-Buenas noches.
Brbara.
-Alberto, cmo ests?
-No tan bien como t.
Cualquiera dira que acabas de ser madre.
-Pues todo el mrito es mo.
-Buenas noches.
-Buenas noches, seorita.
-Siento llegar tarde.
ricia, -Pat qu sorpresa, qu haces aqu?
-La he invitado yo.
-Y yo no he sabido negarme.
-Y por qu te ibas a negar?
Puede que ahora seas una trabajadora, pero eres una ms.
-Bueno, exactamente una ms no... -Nos sentamos?
-S.
-Bien.
-Barbara, ven.
-A qu has venido?
-A cenar.
Primer plato, segundo plato y postre.
-Buenas noches.
-Buenas noches.
-Buenas noches.
Mesa a nombre de Carlos A lvarez.
-A lvarez?
-A lvarez.
Hace que no me conoce, pero le contrat yo.
Quera el mejor mtodo para la mejor clienta.
-Sganme.
[ msica suave] -Muchas gracias.
[ msica suave] No.
Eh, no... Que no es que no me guste la mesa, pero que quizs si estuviramos ms cerca de la cocina.
Yo maana es que me levanto muy pronto, y a lo mejor all nos dan primero de cenar.
-Claro, mand a poner la mesa ah precisamente por eso.
-Por supuesto, sganme.
-Perdn.
-Te vas a quedar ciega de tanto mirar la carta.
-Es que no quiero que se me escape nada.
-Lo interesante lo tienes delante.
-Qu bien huelen.
Se nota que cuidan todos los detalles aqu, eh?
-Claro.
-Voy a echar otro vistazo, porque todava no tengo muy claro qu pedir.
-No hace falta, me han recomendado los fusilli con trufa blanca.
O los canelones a la Fiorentina.
-Cualquiera de los dos estar bien.
-Si quieres, puedo entrar y amenazar al cocinero.
-Perfecto.
-Ana.
No s dnde tienes la cabeza, pero est claro que no es en el [inaudible].
-Perdname, Carlos.
Tienes razn.
No estoy acostumbrada a sitios tan elegantes y me he puesto nerviosa.
-Escchame.
Ests preciosa.
Eh?
As que reljate y no hay motivos para no disfrutar de esta cena.
Mira, te voy a contar una cosa.
Aunque no te lo vas a creer, pero... Voy a trabajar mano a mano con las galeras en los nuevos uniformes Airsa.
-Pero si t eres piloto.
zco a Enrique Otegui.
Me pidi que sirviera de puente entre las dos empresas.
-No saba que conocieras a los Otegui.
-Desde hace mucho tiempo.
Pero con quin voy a tener ms relacin es con el director.
-Con don Alberto.
-S.
-Qu te parece?
-Ana?
-Doa Cristina, doa Brbara.
Cmo estn?
-Cmo ests t?
-S, t por aqu?
Qu tren de vida, no?
-Doa Brbara, me alegro de verla tan... -Tan estupenda, lo s.
Me lo dice todo el mundo.
Y t qu...?
Qu haces por aqu?
-He venido con... -Mateo?
Est aqu Mateo?
-Que Ana y Mateo ya no estn juntos.
-Qu me dices?
-Has venido con tu nuevo novio?
-Nuevo novio?
-S, bueno, algo as.
-Bueno, chica.
Qu rapidez, no?
[risa] Qu?
No habrn pasado ni dos semanas?
Lo debisteis dejar cuando Cristina estaba de luna de miel, verdad?
-Bueno, Ana, que, que no te entretenemos ms.
Psalo Muy bien.
-Gracias.
-Y si puedes permitrtelo, pide los fusilli.
-Mjm.
-Son una delicia.
[murmullos] [risas] os -Cmo van los dise de los uniformes?
Algo decente que nos puedas ensear?
[risa] -Todo lo decente que se puede con el tiempo y el dinero que nos has dado.
-Se lo has contado ya?
-El qu?
-Tu hermana va a dejar de ser dependienta de las galeras.
-No s.
No me habas dicho nada.
-Bueno, me dijiste que era una buena idea empezar desde abajo, y creo que va siendo hora de que suba algn escaln.
-Un escaln de seis pisos nada menos.
Tu hermana tiene mucho gusto.
Su opinin nos va a ser muy til.
-Conozco a mi hermana.
-De hecho, creo que va siendo hora de que retiremos los modelos de Ral de la Riva.
-Eso no ha sido idea tuya.
Aljate de mi hermana, Enrique.
-Alberto, aunque no lo creas, soy capaz de velar por el inters de las galeras sin que nadie me influya.
-Tu hermana tiene razn.
Hay que mirar al futuro.
-Al futuro?
Colocando modelos pasados?
No.
Cundo me lo ibas a decir?
-Es que no tengo por qu decrtelo.
Y lo estoy haciendo, considralo un ge-gesto por mi parte.
, bueno, bueno, bueno.
Ni en 1 000 000 de aos os imaginarais a quien nos hemos encontrado.
-Ana.
-Quin?
-Anita rock and roll.
Una de las modistillas de las galeras.
Y no viene sola.
Al parecer, va de hombre rico en hombre rico.
-!
Brbara, por favor!
-Tu hermana se ha empeado en convencerme de que no es una cazafortunas.
Pero es ms que evidente que esto demuestra lo contrario.
-S.
-Y sabis con quin iba?
-No.
-Podemos volver a la cena?
[ msica alegre] -Algn problema, Alberto?
-No.
Solo que creo que le dais bombo a algo que no tiene tanta importancia.
-[inaudible] el vino que me haban pedido.
-Por favor.
[ msica alegre] -Esta noche, t y yo salimos.
-S, claro, para que nos pille doa Blanca.
-Pero si doa Blanca est desaparecida.
Y t tienes una cara, hija, que hay que animar.
-Esta cara no se anima ni, ni... Mira, ni se me ocurre cmo.
-Pero, bueno, Rita, t ests fatal.
Qu pasa?
-[sollozando] Que Pedro se casa.
-Con Rosa Mari?
-S.
-!
Ay, mujer!
Mira con lo inseguro que es Pedro, seguro que le da un parraque y se arrepiente.
-No.
-Bueno, a ti te gustaba Adolfo, no?
-Pues claro que me gusta.
Cmo no me va a gustar si est ms bueno que las porras con chocolate.
-Pues eso.
-Pero es que Pedro es... ...Pedro.
-!
Ay!
ica, estoes, ch solo se arregla de una manera.
Eh?
-No de verdad que no.
Es que no voy a ir me lo pidas como me lo pidas, Luisa.
-Pero es que no te lo estoy pidiendo.
-Ay.
De verdad que ltimamente no hay quien te reconozca.
T no te estars pasando?
-Bueno, entonces nos animamos, no?
Un poquito.
Un poquito.
-Un poquito.
Porque eres una pesada.
Una copa ms y nos vamos.
-S, hombre.
No, una y las que hagan falta, Rita, que la vida hay que vivirla, hombre.
Ya est bien.
Que yo soy la reina de las calamidades.
Y mrame, feliz de la vida.
[risas] As me gusta que te ras, hombre.
No s, djate llevar, mujer.
S libre.
Canta si hace falta.
[ msica alegre] [canta en ingls] -Piensa que te va a ver todo el mundo.
-Ah, pues, mira.
Ya ves t lo que me importa.
Sabes lo que te digo?
!
Que me oigan!
[canta en ingls] -Baja de ah, por Dios.
[canta en ingls] -No s si hemos empezado por el principio.
-El orden de factores no altera el producto, Clara.
-Pues entonces me toca cocinar.
[ msica alegre] [suspiro] [ msica alegre] -Quin eres t?
Qu haces aqu?
-No.
Un momento.
Quin, quin eres t?
-El inquilino.
El del apartamento.
-No, no.
El dueo me la ha alquilao a m esta noche.
-Esto qu es?
El picadero ms grande de todo Madrid?
-Has dicho algo?
-No, cielo.
Est todo bien, no.
He llegado yo antes.
-Y mi novia est a punto de... -La ma ya est dentro.
-Llevo un ao y medio, un ao y medio esperando este momento.
Juan.
-Enrique Otegui.
-Encantado.
-Casado?
-Bueno... -Qu falta de respeto.
Por favor.
Fuera, fuera.
[ msica alegre] [risas] [ msica suave] -Ah est bien.
-Gracias.
[voces indistintas] [ msica alegre] -Me disculpis un momento?
[ msica alegre] [quebrazn] [ msica alegre] -Cmo puedes acordarte de detalles de hace 40 aos?
-Por algo ser, digo yo.
Hmm, hmm.
[risas] -Emilio, no s si quiero volver de nuevo a Cuba.
-No tienes por qu hacerlo.
-Pens que preferiras que volviera.
Es evidente que la situacin con Gloria te incomoda.
-S, es cierto.
Es cierto, me incomoda, pero nada ms.
Sin embargo, el hecho de no saber por qu has venido y precisamente ahora, me inquieta, y bastante.
-S lo sabes.
Me enter de la boda de Alberto.
-Isabel, te conozco.
Por favor, dime la verdad.
-Emilio, estoy enferma.
Los mdicos no saben cunto tiempo de vida me queda.
-Qu te pasa?
-No me obligues a hablarte de esto, por favor.
[ msica suave] -Y esto?
-Heridas de guerra.
-Anda, vstete antes de que se haga ms tarde.
-Tambin me podra quedar aqu... ...pasar la noche juntos.
-Yo duermo sola.
-Tienes razn.
Empieza a hacer fro aqu.
-No quiero que te lo tomes a mal.
-Es culpa ma.
He ido demasiado rpido.
-No lo entiendes.
No se trata de ir rpido o lento.
velocidad es lo de menos porque no vamos a ningn sitio.
Me gustara que entendieras... ue nos lo pasamos muy bien juntos, pero... -Pero nada ms.
Blanca, estamos de acuerdo.
-Bien.
No me gustara que hubiera ningn malentendido.
-Ninguno en absoluto.
[ msica suave] -Cuando pienso en ti... Porque s, a veces pienso en ti.
no rodeada de vestidos, de maniques, todo lujo.
-Nada ms lejos de la realidad.
Tendras que ver nuestra habitacin.
-Me parece bien.
-No, no, no.
!
No!
Buenas noches.
-Buenas noches.
Ana.
No s qu te pasaba esta noche.
-Bueno... -No, no, no.
No te estoy pidiendo explicaciones, eh?
Solo quiero que sepas que estoy aqu.
Para lo que necesites, estoy aqu.
No aspiro a solucionar todos tus problemas.
Eso es cosa tuya.
Pero si al menos puedo ayudarte a olvidarlos... sonrisa dibujar esa en tu cara que me vuelve loco, con esto me doy por satisfecho.
-Creme que lo consigues.
Solo que a veces la vida pone las cosas muy difciles.
-Ya.
Yo tampoco lo he tenido fcil.
Pero hay que ser fuerte, e ir a por todas.
Olvdate de lo dems.
Cree en ti.
Piensa en lo que quieres, y ve a por ello.
Y si puedes, llvame contigo.
[risa] [ msica suave] -Gracias.
[ msica suave] -Buenos das.
[ msica suave] [habla en ingls] -Anda, calla, calla, calla.
-OK. -Rita, te lo pido de verdad.
Djate ya con la bromita que bastante vergu enza voy a pasar hoy.
-Buenos das.
[Rita habla en ingls] Os estaba buscando.
Esta noche vamos a... [canta en ingls] Y a esta qu le pasa?
-Esta, que menudo chorro de voz tiene.
Anoche dej a todos en el [inaudible] con los ojos como platos.
-Pero qu dices, hombre?
Qu exagerada.
Que no, que lo que quera era animar a esta.
-Y animarla por qu?
-Por Pedro, que se va a casar con la Rosa Mari.
-Ay, mal.
[grito] [jadeos] -Tampoco es para que os pongis as.
-!
Que mira!
-!
Ay, qu asco!
-!
Ay!
Ay, por favor.
-Eso es la rata?
[ msica alegre] -Qu?
-Nada.
-T?
-Nada.
-A lo mejor estis buscando esto.
Y cuando digo "esto", quiero decir la rata.
o, pero si es una monada.
Pero cmo haces esto, Rita?
-No os da vergu enza que tenga que ser yo, una pobre mujer joven, indefensa, la que captura a esta bestia?
Sois unos peleles, de verdad os lo digo.
Los hombres exists en la tierra porque tiene que haber de todo, pero no valis para nada.
Anda, anda.
Largo de aqu, que no os quiero ni ver.
-T.
-T.
-Espera... ...Adolfo.
Que, que no me refera a ti, a lo de perderte de vista.
Que, que yo, si fuera por m, te, te vera todo el rato.
Ya s que todo el rato no puede ser, pero... -Os dejo solas.
-Tenas que interrumpir precisamente ahora?
-Muy bien, besndote con el de mantenimiento.
Pero lo mo es mejor.
o una nochesad de ensueo en casa de Mateo.
Ay.
Rita.
El pollo se me quem, pero el desayuno lo hice muy bien.
Y he venido hasta las galeras dando un paseo que estaba como en una nube.
-Desde tan lejos?
-Pero qu dices si Mateo vive aqu al lado?
-Pero si vive en el barrio de San Camilo.
Que estoy harta de poner los envos con las direcciones.
[ msica alegre] -Buenos das, Clara.
Esto es para usted.
Creo que es lo nico que falt anoche.
-Preciosas.
[cachetada] Eres un cerdo.
-Se puede saber de qu se me acusa?
-La de anoche no era tu casa.
-No.
Clara, escchame.
-No, no, no, no, no.
Es que solo te lo voy a preguntar una vez y espero que me digas la verdad, porque si no, voy a tener que poner esto sobre tu tumba.
Vives en el barrio de San Camilo?
-S.
[cachetada] -Buenos das.
Ha llegado alguno de los nuevos diseos de los uniformes?
-No.
-No.
[ msica alegre] -Ana?
[ msica alegre] Uf, confiaba que estuvieras aqu.
Son los bocetos?
-Los he hecho esta noche.
A ver qu te parecen.
Yo creo que hay cosas que cambiar, pero tambin hay alguna idea buena.
[ msica alegre] -Pero esto es... -Es qu?
-Esto es... -Es qu?
Es qu?
[risa] -Djame que lo vea bien.
Esto es increble, Ana.
Me gusta mucho.
Esto es lo que estamos buscando.
Tiene estilo, tiene clase.
A ver.
Hay mucho trabajo por delante todava, pero de partida est muy bien.
Enhorabuena.
-Gracias.
T crees que es buena idea que trabajemos juntos?
[ msica alegre] -No s, Ana.
Pero nosotros te necesitamos.
Adems, somos adultos.
-Completamente.
-Y lo que ha pasado entre nosotros... -Lo pasado est y se puede empezar de cero.
-Borrn y cuenta nueva.
-Exacto.
T eres el director.
-Y t la diseadora de estas galeras.
-Encantada, seor director.
Soy Ana Rivera.
-Encantado.
[risas] [ msica alegre] premura,Si las he citado con tanta es para comunicarles quin ser la diseadora de los nuevos uniformes de Airsa.
Ana Rivera.
A partir de maana, quiero que Ana est a mi entera disposicin.
-Permiso.
-Ana, ests muy bien.
-Gracias.
Te gustan mis diseos, pero no te vale nada de lo que te propongo.
No entiendo nada.
-Yo lo nico que estoy pidiendo es que sea elegante y que el presupuesto no se nos vaya de las manos.
-El nuevo diseador est a punto de llegar y tenemos que bajar a recibirlo.
-Has contratado un nuevo diseador sin consultrmelo?
Esta no es tu casa, no puedes hacer y deshacer a tu antojo.
-Ya que vamos a trabajar juntos, podramos tratarnos de t.
-Preferira no hacerlo.
-Clara ha descubierto que el apartamento al que fuimos no era mo.
-Se vea venir.
-La verdad, di la verdad.
-Maana t, yo y una habitacin en el Cibeles.
-Vas a dormir con l?
-Y si lo fuera a hacer, hay algn problema?
-Rita.
-Para qu me has llamado?
-Me gustara aclarar las cosas definitivamente contigo, Isabel.
No hay nada que me puedas quitar.
T quin te has credo que eres?
-La duea de todo.
-Yo trabaj con su padre.
-Cunteme qu recuerda de l.
-Era capaz de cualquier sacrificio con tal de lograr sus sueos.
Dejando todo atrs, costara lo que costara.
-Qu es lo que pasa entre t y mi mujer?
Te has propuesto convertirte en su nueva mejor amiga?
-Brbara es una de las mujeres ms suspicaces que conozco.
No queremos que se entere.
-Gracias por esta noche maravillosa.
-Gracias a ti.
Que me has venido a buscar, me has llevado a cenar a un restaurante precioso, y ahora me vuelves a traer.
-Y te beso antes de acostarme.
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