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Episode 1
-Cuando cocinas, ofreces a tus comensales mucho ms que una comida. Porque cocinar es un regalo, uno de ida y vuelta. T te pasas horas metida en la cocina, planificando el men, preparando con mimo cada plato, cuidando los pequeos detalles. Quieres que ese regalo sea perfecto, que cada plato entre primero por los ojos antes de conquistar el paladar.
Y para eso todo debe llegar a la mesa con su temperatura justa, en el momento preciso, ni un segundo antes, ni uno despus. Y cuando la comida llega a la mesa, resulta que el regalo te lo hacen a ti. Una sonrisa de satisfaccin, alguien que apura hasta el ltimo bocado aunque rebaar est mal visto. O cuando te dicen que nunca olvidarn esa cena.
Pero qu es lo ms importante para que esa cena salga perfecta? Unas te dirn que manejar bien los tiempos, que hay que cocinar con calma, sin prisas. Algunas que lo primordial es tener buen ojo, elegir bien el producto que vas a servir. Y otras que lo ms importante es la receta.
Esas recetas que pasan de generacin en generacin. -Lo ms importante en una cocina es la confianza. Tienes que confiar en ti, claro. Pero sobre todo tienes que confiar en tu equipo, ciegamente.
En tus referencias, dices que has trabajado unos aos para los duques de Pealanda, pero yo he preguntado all y no te conoce nadie. Raro, no? -Tengo experiencia de sobra. -En cocinar o en mentir?
-Oiga, si hay algn problema conmigo, que venga la marquesa y me lo diga. Puedo empezar ya? -Seora marquesa, otra vez aqu? Los invitados estn al llegar.
-Lo siento, no me haba presentado. Soy Elena, la marquesa. Y no, no puedes trabajar aqu porque no me fo de ti. Ahora te acompaan a la salida.
-Pobre muchacha, se le ha quedado una cara de boniato. -De pobre nada. No me gustan las mentiras. Me pone de los nervios.
-Pues no se nota, seora. Va usted con una pachorra. -Eso es porque cuando cocino se me va el santo al cielo. -Ya sabe cmo se pone su marido cuando llega tarde.
A lo mejor si hiciera usted otras cosas. -Qu otras cosas? -Pues no s, cosas de marquesa, obras de caridad, tocar el piano, bordar. -Cecilia, a m lo que me gusta es cocinar.
Y no te enfades, que te he guardado mollejas. -Con la salsa de pimientos? -Con la salsa de pimientos. -S, es que no se puede enfadar una con usted.
Tire, tire.
Campana tintinea
-Lo ves, Cecilia? Justo a tiempo. -Yo solo espero que Garca Prieto y esos liberales no lleguen a formar gobierno, porque sino no s qu va a ser de nosotros. Entre las crisis, las revueltas anarquistas, este pas va de mal en peor.
-A este pas le ira bastante mejor si las mujeres pudiramos votar, no creen? -
Se re
Disculpen a mi esposa, que... pasa demasiado tiempo jugando a las cocinitas y los vapores le nublan el entendimiento.
Risas
Si nos disculpan. -Adolfo, me haces dao. -Llegas tarde y encima me haces quedar en ridculo. -Estaba terminando la cena.
-S perfectamente dnde estabas. Porque te pasas el maldito da all. Te recuerdo que eres la marquesa, y no una criada. Y t qu?
No sabes hacer tu trabajo? Mi esposa debera estar lista hace ms de media hora. -La culpa ha sido ma. No la metas a ella.
-No me contradigas delante del servicio. No lo hagas. Ya hablaremos t y yo. -
Carraspea
Despus del primer jerez, a mi hijo se le olvida la suerte que tiene de estar casado con una mujer como t. Mejor no hacerle mucho caso. -Me alegra mucho tenerte aqu, Csar. -Seoras, seores, la cena est lista.
-Pueden pasar. Consumado de ave de caza, una de mis recetas favoritas. El secreto est en reducir el caldo durante varios das y aadir un sutil... -Si mi mujer le pusiera el mismo empeo a otras cosas, como la cocina, ya tendramos por lo menos un heredero.
Risa ahogada
Tintineo de copa
-Por mi maravillosa nuera y otra de sus inolvidables cenas. Por los marqueses de Valmonte.
Chasquea copa
-Vino.
Sorbe
Chasquea copa
Hola. -
Respira agitadamente
-Shh. -No. -Ya sabes. -Si ya sabes.
-No, no. Por favor, no. No, no, no.
Quebrazn
Ladrido distante
-
Gimiendo
As es.
Traqueteo
As es. S.
Gruendo
-Djala. Sultala. Sultala. Sultala o te juro que te -- -Vete a dormir.
Vete a la cama. -O te juro que... Te juro que... -O qu?
-O te juro que te -- -Qu? Qu? -Eres un monstruo. No te da vergenza?
Es solo una cra.
Grita
-Siempre ests donde no tienes que estar. -Pare que la va a matar! No. No, por favor.
-Ven aqu. No. No, no. -
Grita
-Que la sueltes!
Grue
Golpe seco
Exhala
-
Exhala fuertemente
-Est...? -Est muerto, seora. Lo ha matado. -Yo...
Yo no poda respirar. Yo solo quera... Yo no... Voy a avisar a la polica.
-No. -Voy a avisarle -- -No, no, a la polica no. A la polica ni hablar. -Cmo que no, Cecilia?
Te estaba forzando. Yo me he querido defender. Solo quera... -Que no, seora, que no!
Que no! Que yo he odo historias. En la casa de los Miranda, cuando les empez a faltar la cubertera de plata, se llevaron a la criada presa sin preguntar. -Qu ests diciendo, chiquilla?
-Que yo solo soy una sirvienta y usted lo ha matado, seora.
Sollozando
Las dos vamos a ir a la crcel por eso. Nos condenarn al garrote. -No. No, de ninguna manera.
Coge todo lo que puedas. Llena las maletas. -Pero, seora, dnde vamos a ir? -Lejos, lo ms lejos posible.
Bullicio
-Nos vamos en el siguiente tren. Es un mixto. Pasa por Crdoba antes de llegar a Madrid. -A Madrid?
Pero cmo que Madrid? -No quera irse lejos? Es lo que hay, seora. A m tampoco me hace ninguna gracia.
Pero por lo menos en una ciudad tan grande no nos conocer nadie. -Espera, espera. Dime que al menos viajamos solas en el compartimento. -No exactamente.
Bocina de tren
Perdn. Gracias.
Silbato
Chirrido de tren
-ltima llamada. Viajeros al tren! -Lo de esta noche... Lo de esta noche, te haba pasado antes?
Exhala fuertemente
Y por qu no me lo haba contado? -Qu le iba a decir, seora? A usted no le gustan las mentiras, pero a veces las verdades son ms pueteras. No s cmo poda estar casada con ese hombre.
-ltima llamada. -A veces una no tiene opcin. -Y qu va a hacer de nosotras? -No lo s.
-Viajeros al tren.
Chirrido de tren
Ladridos distantes
-Seora, mejor apuramos el paso. -Uy, s.
Resuella
-Seoras, los abrigos y el bolso. -De ninguna manera. No les vamos a dar nada. -
Grita
No, no, no. No, por favor. Haga lo que dice, seora. -Eso, seora.
- Llveselo, llveselo. No le haga nada, por favor. -El collar. Muy bien.
-Ests bien? -S. -Mira, aqu hay joyas. Mira.
Se re
Muy bien, Cgelo todo. -
Grita
-No, por favor. -Muchas gracias, seoras. -
Sollozando
Se lo han llevado todo. Todo. -Todo no. Me las guard porque esta ciudad es muy perra.
No puede ir una as enjoyada como si fuera... -Una marquesa. Lo s. Y ahora qu hacemos?
-A lo mejor podemos ir a un sitio. All me conocen. -Cmo que te conocen? Pero t eres de aqu, Cecilia?
Y por qu no me lo habas contado? Cmo es que no queras venir? -No me gusta hablar de ello. Hace mucho que me fui.
Vamos. All nos darn de cenar. Vamos. Aqu vena yo de chiquilla.
El dueo nos daba de comer las sobras de los clientes. Pens que seguira abierto. -Se ve que es nuestro da de suerte. -Qu hace, seora?
Seora, qu hace? -Tose. -Que tosa? -Tose.
Tose
Ambas tosiendo
Quebrazn
-Cuidado. -Vamos. -Esto de colarse as como as no est bien. -Hemos hecho cosas peores, no crees?
-Qu lstima. Con lo bonito que era y ahora da pena verlo. -Cecilia, ven. -Qu hace?
Chirrido
-
Gimotea
Qu asco. -S. A ver qu podemos hacer con esto. Vamos.
Chisporroteo
Chasquea cuchara
Dame tu plato.
Suspira
Mm. -Est buensimo, seora. Tiene usted una mano. -
Se re
Mi madre deca que no importaba lo malo que hubiera sido un da. Que una buena cena lo arreglaba todo. -Pues se nota que su madre nunca tuvo un da tan horrible como el nuestro. -
Se re
-
Se re
-Desde luego. Qu pasa, Cecilia? Qu pasa? -
Solloza
-Qu te pasa? Qu te pasa? -Que usted lo ha perdido todo. Y estamos metidas en este lo por mi culpa.
-No, no digas eso. -Lo siento mucho. -No, no, no digas eso. -Lo siento mucho, mucho.
-Cecilia, escchame. -Perdn, perdn. -Mrame. -Perdn.
-No es tu culpa. No es tu culpa. No es tu culpa. Nunca ha sido tu culpa.
-
Se re
-Y llmame Elena, que yo ya no soy la seora de nadie. -Sabe, de todas las seoras para las que he trabajado, usted es mi favorita. Qu vamos a hacer? Porque aqu no nos podemos quedar.
-Bueno, de momento comer esto, dormir un poco y ya se nos ocurrir algo. Comiendo.
Suspira
-
Roncando
-Cecilia. Cecilia. -
Resuella
Qu? Qu pas? -Buenos das. -Qu pena, no?
Con el meleno tan precioso que tena. -Bueno, hay que empezar de cero. Venga, arriba. Tenemos mucho que hacer.
Vamos. -Usted est segura de esto, seora marquesa? -Estoy segursima, Cecilia. Y no me llames marquesa, que te puede or alguien.
T confa en m. Disculpen, seoras. Saben quin es el dueo del bistro de Julio? Disculpen, caballeros.
Conocen al dueo del bistro de Julio? Gracias. El dueo del bistro de Julio, saben quin es? Conoce al dueo del viejo restaurante, el bistro de Julio?
-Para qu le buscis? -Porque necesito hablar con l. -De qu? -De negocios.
-Negocios? -Mm-jm. -Ya. No seris de esas mujeres de mala reputacin?
-Seora. -S, era de Julio Moreno, pero cuando muri cerraron. Una pena. -Bueno, pero el local ser de alguien, no?
-De Julio, Julio Moreno. A lo mejor podis hablar con l. -Hombre, si est muerto, va a ser un poco complicado, no? -Julio Moreno, hijo.
Perdn. Si os dais prisa, le pillis desayunando en el Caf Oden. -Gracias. -Muchas gracias.
-Vamos. -Hasta luego.
Bullicio
-
Resuella
-Con cuidado. -Perdone. Disculpe. -Pdame lo que quiera.
-Perdone? -Me refiero a qu va a tomar. Iba a pedir lo mo tambin. -Ah.
Caf con leche, pero lo pido yo. -Caf, un cortado y un caf con leche por aqu. Algo de comer? Unas porritas?
-Unas qu? -Unas porritas. -Ay, por favor.
Resuella
-No, no... -Sinvergenza. Sinvergenza, sinvergenza. Quteme las manos.
-Que no ha sido a propsito. Que me quite la mano de ah, que me pongo a gritar y le monto un escndalo. -Que no ha sido a propsito. Que me he quedado enganchado.
No lo ve? -Estupendo. -Tengo una idea. Yo tirar y usted tira a la vez.
-Es que estoy tirando, pero me va a romper usted el abrigo. -Qu quiere que haga? -Para empezar se puede alejar un poco. -S, solo que hay mucha gente.
-Estupendo. Qu hacemos, nos quedamos aqu toda la maana? -Si fuera usted un poquito ms simptica, a m no me importara. -Disculpe?
-Bueno, que si quiere acabar con esta situacin, tendremos que trabajar en equipo. -Quiero, quiero. -Organizacin. -Mm-jm.
-Pues tiremos a la vez. A la de tres. -A la de tres. -Una.
-Cuidado con esa manita. -Dos con cuidado con la manita. Y tres. Ya est.
Ve? No hay nada como trabajar en equipo. Ha sido un placer. -Si usted lo dice.
Disculpe. Disculpe... -Julio, ah est lo tuyo. -Muchas gracias, jefe.
Cmo me cuidas. -Julio Moreno? -El mismo. Tome asiento, claro.
-Usted es el dueo del local que est cerrado, verdad? -S, al menos ahora no me hace perder dinero. Por? -Quiero alquilrselo.
Voy a montar un restaurante. -Usted quiere montar un restaurante? -Yo quiero montar mi restaurante. -Una mujer.
-Elena. Encantada. -Un gusto, Elena. Ver, le veo un par de inconvenientes a todo esto.
El primero, un negocio dirigido por una mujer. No, no lo veo. -No lo ve? -No, no lo veo.
-Es curioso, porque puedo hacerlo igual o mejor que un hombre, pero usted no lo ve. Quiz tiene una mente de estas pequeitas. -Mire, ese restaurante es un pozo sin fondo. Y se lo digo yo que intent levantarlo.
Pero a lo mejor usted es demasiado orgullosa para aceptar un buen consejo. -Bueno, a lo mejor es que no necesito ningn consejo porque s llevar una cocina perfectamente. Tena otra pega, verdad? -S.
Si decido alquilarle el restaurante, cosa que no va a pasar, cmo haramos con el contrato? -Cmo? -Se hara responsable su marido? Ya.
Bueno, pues si no le importa, se me va a enfriar la porrita. -Estoy segura de que podemos llegar a un acuerdo usted y yo. -Es robado? -No me ofenda.
-Usted, de dnde ha salido? -No es asunto suyo. Me alquila el local o no? -Con esto no llega ni para el primer mes.
-Cmo que no? -Seis meses. -Dos. -Tres.
Trato?
Toca bocina
Tenemos local. Ahora solo queda encontrar un piso cerca. Pues esperaba un poquito ms de entusiasmo por tu parte. -No es eso.
He estado buscando en la seccin de sucesos por si deca algo de, ya sabe. -Y? -Pues que nada. Eso es lo raro.
Ni una noticia, ni una esquela. Que le pase algo as a un marqus y no salte la noticia. La polica ya nos tendra que estar buscando. Que usted y yo somos fugitivas, seora.
-Estamos lejos. Por eso no llega la noticia. Mejor as. Tranquila.
Suspira
-Dios, bueno y misericordioso, premie cada buena obra de su siervo. El hombre justo, aunque muera prematuramente, hallar la calma. Cumpli la voluntad de Dios y Dios lo am. Que est en paz.
Amn.
Campanadas
-
Sollozando
Has encontrado algo? -Salieron a toda prisa, pero en la habitacin de la criada he encontrado esto. -"Fermn y yo. Madrid, 1920".
-En la carta viene una direccin. -Vas a tener que hacer un viaje a Madrid, a ver qu averiguas. -Por supuesto, seor. -Pelayo...
han matado a mi hijo. Encuntralas. Tienes que encontrarlas sea como sea.
Exhala fuertemente
-El mes que viene quiero que me paguen con dinero, y no quiero escndalos de ningn tipo. Esta casa es muy decente. Lo han entendido? -Perfectamente.
-Bien. Aqu tienen las llaves. Espero que se porten bien. -Bueno, no es precisamente un palacio, pero servir.
-Demasiado grande para nosotras dos. -
Se re
No, mujer, aqu vamos a vivir todas. Necesitamos un equipo. -Un equipo? -Claro.
Un restaurante da mucho trabajo. No querrs que lo hagamos solas. -No. S, ya, pero ese equipo, de dnde lo vamos a sacar?
-De aqu. Tenemos que contactar con una chica que se llama, cmo era? Ana Ferrer. Estuve en la casa en la que sirve en Barcelona y me qued impresionada.
Nadie lleva un comedor como ella. Se ha formado en Francia. Sabe de vinos, de gastronoma, de costumbres francesas. Y necesitamos a la mejor cocinera tambin.
Que no es esta. No es esta tampoco. Dnde est? Lourdes Mendieta.
Los condes de Barrachina me han hablado maravillas de ella. Esta mujer es una enciclopedia culinaria. Tiene miles de recetas en su cabeza. Trabaja en San Sebastin, pero cualquiera con dos dedos de frente la querra en su cocina.
A trabajar, Cecilia. -Un momento, un momento, seora. Si estas chicas ya tienen un trabajo, por qu iban a aceptar? -Cecilia, el secreto de una buena cocina es tener contentas a tus trabajadoras.
-No era la confianza? -Tambin. Me refiero a que podemos mejorar sus condiciones. Por ejemplo, a ti qu te gustara que te ofrecieran?
-Mm. Una leche. Este merengue est buensimo. -Lo s, por eso estamos aqu.
Perdona, perdona. Rosa, verdad? -S. -Rosa, tus pasteles estn realmente deliciosos.
-Y tanto. Yo ya me he comido tres. -Vers, voy a abrir un restaurante y necesito una repostera. S que me vas a decir que no porque tienes este trabajo, pero me gustara -- -Pero cunto me van a pagar?
Toca bocina
-Hola. -Hola. -A vosotras tambin os ha llegado la carta? -S, s.
Pero parece una broma pesada, no? -Bueno, a m la seora me dijo que era aqu.
Abren la puerta
-Bienvenidas. Soy Elena. Ella es Cecilia. Y este es mi restaurante.
-Ya, pero en la carta dice que el restaurante es nuevo. Y esto tiene pinta de estar abandonado. -Bueno, hasta que lo abramos, no? Pasen, por favor.
Pasen. -Seora, no les gusta. -Como vern, necesita un buen lavado de cara. Pero somos mujeres, no nos asusta el trabajo, verdad?
Usted, Srta. Ferrer, sera la jefa de sala, de esta sala que, como ver, no tiene nada que envidiar a los salones parisinos a los que est acostumbrada. Aqu debajo hay mrmol. Y fjense qu maravilla de vidriera.
Yo cocinara con usted, Sra. Mendieta, y Rosa se encargara de los postres. Si me acompaan a la cocina, les muestro. -Mire, doa Elena.
-No, solo Elena, por favor. Dgame. -Yo esto no lo veo, Elena. Aqu est todo por hacer.
Y yo he dejado un trabajo muy bueno en Barcelona, como vosotras, supongo. -Claro, claro. Uno buensimo. -A ver, el mo era una birria.
Me levantaba a las 4 de la maana y dorma en la trastienda. Pero es que esto est por montar. -Seoras, por favor. S que...
S que todas han dejado una vida atrs. Y, cranme, s lo duro que es eso. Pero por experiencia les digo que, a veces una no sabe cmo est hasta que no toma un poco de distancia. Y creo que por eso estn aqu.
Y que por eso han aceptado mi oferta, verdad? Las he llamado porque son las mejores en lo suyo. Y porque quiero que levantemos este sitio juntas. Sin seores que nos manden.
Sin jefes. Nosotras seramos nuestras jefas. De verdad, confo ciegamente en ustedes y les pedira que confiaran un poquito en m. S que juntas podemos convertir esto en el mejor restaurante de Madrid.
Qu me dicen? -La carta dice que el trabajo incluye alojamiento. -Por supuesto. Sganme.
-Esto es para nosotras? -Estaremos un poco apretadas, pero de momento es lo que hay. -Como somos unas cuantas, tocar compartir habitacin. Pero ya veris qu habitaciones.
-Bueno, si esto es todo, tampoco es para tanto. -No, Lourdes, las habitaciones estn detrs de esa puerta. -Y esto qu es? -Virgen del Amor Hermoso.
Dentro de la casa? -Seguimos? -En esta podis dormir, Lourdes, Rosa. En la de all estaremos Ana y yo.
Y ya la habitacin grande, pues ser para la seora Mar -- Mara Elena. Mara Elena o Elena. -Hay que establecer normas bsicas de convivencia. Hay que repartir tareas -- -Y una preguntita.
Se pueden traer visitas masculinas? -Eso, s. Puede venir a verme mi novio? Es muy limpio y muy decente.
Y nos vamos a casar. -Felicidades. Bueno, hay que decidirlo entre todas. Votos a favor?
-Con lo bien que bamos. -Bueno, tampoco va a haber tiempo de distracciones. Hay mucho trabajo. Hay que pensar en un men moderno, con platos que la gente no olvide y que haga que quieran volver.
Aunque primero hay que adecentar el local para que la gente quiera entrar. El restaurante lleva cerrado un tiempo, pero tiene mucho potencial. Ya lo habis visto. Hay que modernizarse, barnizar las sillas, reparar lmparas.
Ah, y necesitamos nueva mantelera. Alguna sabe coser? Para que la sala quede vistosa, adems de manteles, vamos a necesitar algo de decoracin y muchas, muchas flores. -Hay dinero para todo eso?
-Habr que agudizar el ingenio. Yo misma puedo ocuparme de escribir a mano los mens. Tengo buena letra y as no tenemos que ir a la imprenta. Tambin tenemos que hacernos con unos uniformes de trabajo, claro.
Aunque en eso va a ser ms difcil ahorrar, me temo. Ya veris. Nos va a quedar un restaurante precioso. Estoy convencida.
-Oye, y cmo le vamos a llamar?
Inaudible
Motor arranca
Chirrido de tren
Bullicio
Silbato de tren
-Pasajeros de Sevilla con destino a Madrid. El tren va a efectuar su salida.
Silbato de tren
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